domingo, 1 de junio de 2014

Las Gafas de sol oscuras son las que más protegen ante los rayos ultravioleta



Existe en España una curiosa costumbre relativa a nuestros ojos.

Vamos a la playa y no dudamos en untarnos de crema protectora todos los rincones de nuestro cuerpo, pero, en cambio, son muchos los que no usan gafas de sol en la costa. ¡Ni tampoco en la ciudad!.

Igualmente, muchas personas jamás comprarían medicamentos fuera de una farmacia, pero no tienen la misma percepción de producto sanitario al adquirir una gafa de sol fuera de una óptica.

Respecto a estas últimas, existe el mito de que cuanto más oscuras sean las lentes, mejor protegerán de la radiación ultravioleta, como si el color fuera el responsable de filtrar la radiación. Nada más lejos de la realidad.

¿Quieres adquirir unas buenas gafas de sol que te protejan totalmente de la radiación ultravioleta?

A continuación te mostraré los riesgos que se cometen al comprar gafas de sol fuera de los canales de distribución óptica y el porqué mis gafas graduadas “blancas” me protegen de la radiación ultravioleta mucho más que tus gafas de sol del “top manta”.



Según el “Libro Blanco de la Visión en España”, en su edición de 2013, más del 30% de las gafas de sol que se venden en nuestro país se realiza a través del “top manta”. Es decir, casi 1 de cada tres gafas de sol adquiridas no protegen adecuadamente a los usuarios de la radiación ultravioleta. Esto les conllevará, en un futuro, serios daños oculares y una clara disminución de la calidad de vida en la vejez, por no contar con los, actualmente famosos, gastos médicos derivados.



Se puede decir que estamos ante un grave problema de salud pública, cuya única solución pasa por adoptar dos medidas: prohibir la venta de gafas de sol adquiridas fuera de las ópticas y/o concienciar a la población para que no las adquieran.

Puesto que va a ser difícil que un servidor pueda cambiar la legislación actual española, voy a intentar convencer, con diversos datos científicos, de la necesidad de proteger los ojos de la radiación ultravioleta en todo momento.

Muchos podréis pensar que, siendo óptico, tengo algún interés comercial/económico en el asunto. Nada más lejos de la realidad. Yo soy un trabajador asalariado que terminará ganando el mismo sueldo a final de mes, independientemente de las ventas del sector óptico español. Tan sólo intento cumplir con mi conciencia informando del riesgo real y comprobado de no protegerse los ojos adecuadamente ante la radiación ultravioleta. Pues aunque los ópticos no tenemos ningún código hipocrático, como los médicos, nuestro código deontológico referente a la salud visual de nuestros pacientes nos obliga a informar adecuadamente a éstos sobre su mejor protección ocular. ¿Y que mejor medio existe hoy día que Internet para informar al mayor número de personas?

Según algunos estudios (Transitions UK. Transitions European Study.2008) sólo el 7% de la población asocia la radiación ultravioleta (UV) con los problemas oculares. El dato me sorprendió bastante pues existen numerosas publicaciones sobre el tema, las cuales son muy explícitas al indicar, sin género de duda, que los ojos están en claro riesgo ante la radiación ultravioleta.

El problema de las radiaciones es su efecto acumulativo. Aunque existen problemas agudos generados por una exposición excesiva a los rayos UV, como veremos a continuación, los peores son los efectos acumulativos generados en nuestro organismo. Estos efectos tardan muchos años en aparecer, pero una vez que lo hacen son irreversibles.

Debido a lo anterior, es necesario concienciar a las personas del daño que pueden producirse si no se protegen adecuadamente de los rayos UV. El hecho de no ser conscientes de tal daño, y el desconocimiento de sus consecuencias, es lo que posibilita la ignorancia de la mayoría de la población respecto al uso de gafas de sol.

Algunos estarán pensando que ellos adquirieron unas gafas en el “top manta” y les sirve para mitigar la luz solar en el verano. ¿Qué problema existe entonces?

Lo primero que debemos indicar es que una lente coloreada sólo filtra la intensidad luminosa. Para la protección adecuada ante los rayos UV se necesita una lente tratada ópticamente. No sirve cualquiera. Por ello antes os indicaba que mis lentes graduadas “blancas” (transparentes y sin color) me protegen de los rayos UV más que cualquiera del “top manta”. Muchas lentes graduadas sin color incorporan protectores a los rayos UV, pues es el material con el que se confecciona la lente el que sirve de filtro protector.

La falsa sensación de seguridad con las gafas del “top manta” reside en el hecho de engañar a nuestro sistema de protección ocular. Nuestro cuerpo reacciona ante un exceso de luminosidad ambiental, pero no puede discriminar las longitudes de onda de los rayos UV. Una de las funciones de las gafas de sol, además de protegernos de los rayos UV, es mitigar el exceso de luminosidad ambiental. Esta última función puede realizarla cualquier lente oscura. Ahora bien, existe un grave problema.

¿Os habéis fijado que vuestras pupilas cambian de tamaño según la luminosidad ambiental? De día son pequeñas, mientras que en la noche son más grandes. Cuando nos colocamos una gafa de sol engañamos a nuestras pupilas, que aumentan de tamaño para intentar captar toda la luz posible (sin suficiente luz no podemos ver adecuadamente). Si nuestros lentes oscuros no poseen un filtro ante los rayos UV adecuado, la cantidad de radiación que penetrará en nuestros ojos será mucho mayor que si no nos hubiéramos puesto ninguna gafa de sol. En otras palabras, usar una gafa de sol sin filtro ante los rayos UV no sólo no nos ayuda, sino que nos perjudica aún más.

A continuación os dejo un vídeo realizado por nuestros compañeros del colegio de Ópticos de Canarias que demuestra la nula protección de las gafas de sol falsas.



Algunos estaréis pensando ya en cuales son los posibles problemas que pueden generar los rayos UV en nuestros ojos. Os los voy a presentar diferenciando cada estructura ocular:

-         Córnea:
o   La “oftalmía de las nieves” es un problema ocular agudo causado por la quemadura del epitelio corneal debido a una excesiva exposición a los rayos UV. Es típica de personas que visitan la montaña sin protección. Y su enorme dolor permite a las personas que lo sufren no volver a cometer tal inconsciencia. Si se trata no suele generar más problemas.
o   La exposición acumulativa a rayos UV es un factor desencadenante de degeneraciones corneales, como la queratopatía bullosa (Taylor HR, West SK, Rosenthal FS, Munoz B, Newland HS, Emmett EA. Corneal changes associated with chro-nic UV irradiation. Arch Ophthalmol 1989)
o   La radiación UV no solo causa degeneración y muerte celular en el epitelio, sino que además altera otras capas corneales, como el estroma y el endotelio, provocando polimegatismo endotelial (Good GW, Schoessler JP. Chronic solar radiation exposure and endothelial polymegethism. Curr Eye Res 1998)

-         Cámara anterior: Los niveles de ascorbato se reducen considerablemente tras la exposición a rayos UV en esta zona del ojo. Recordemos que el ácido ascórbico es un antioxidante natural protector contra el efecto negativo de los radicales libres (Tessem, M, Bathen T., Cejkova j. et al. Effect of UV-A and UV-B irradiation on the metabolic prolife of aquoes humor in rabbits analysed by 1H NMR spectroscopy. Invest Ophthalmol Vis Sci, 2005).

-         Conjuntiva: Mientras que la relación entre rayos UV y pinguécula no está del todo clara, sí existe una clara relación con el desarrollo del Pterigium (Bueno I, Montés R, España E, Ferrer MT, Díez MT. Evaluación del pterigion en una población saharahui. Gacetaóptica 1999).

-         Cristalino:

o   Esta lente es nuestra protección natural ante la radiación UV, en concreto, la radiación comprendida entre los 295-400 nm. Por tanto, un exceso de radiación generará problemas acumulativos irremediablemente. Numerosos estudios han puesto en relación los rayos UV con la aparición temprana de cataratas (Mohan M, Sperduto RD, Angra SK, Milton RC, Mathur RL, Underwood BA, Jaffery N, Pandya CB, Chhabra VK, Vajpayee RB et al. India-US case-control study of age related cataracts. Arch Ophthalmol 1989) y (Taylor H., West S., Rosenthal F. et al. Effect of ultraviolet radiation on cataract formation. New Eng J Med, 1988). De hecho, parece evidente que las cataratas subcapsulares posteriors y corticales tienen su origen en la exposición acumulativa a los rayos UV.
o   La acumulación de radiación UV en nuestro cristalino termina envejeciéndolo antes de tiempo. La pérdida de su elasticidad natural es la razón por la cual en algunos individuos aparece la presbicia antes de tiempo (European Sunglass Association. Sunglass guide. Diciembre 1999)

-         Retina:
o   Aunque gracias al cristalino la radiación UV que llega a nuestra retina es reducida, estudios recientes han demostrado la relación con la aparición de degeneraciones maculares (DMAE) tempranas ante exposiciones excesivas a los rayos UV. (Tommy S. et al. Sunlight and the 10-year incidente of age-related maculopathy: the Beaver Dam Eye Study. Arch Ophthalmol. 2004) y (Cruickshanks KJ, Klein R, Klein BE. Sunlight and age-related macular degeneration. The Beaver Dam Eye Study. Arch Ophthalmol 1993). Recordemos que debido a la alta esperanza de vida en los países desarrollados la DMAE se ha convertido ya en la principal causa de ceguera en estos países.
o   También pueden producirse lesiones térmicas en nuestra retina, destacando la retinopatía solar (típica tras mirar los eclipses sin protección), aunque en este caso se asocia más a la radiación infrarroja que a la ultravioleta.

Para evitar los problemas oculares anteriores la mejor solución es usar gafas de sol con un filtro a los rayos UV adecuado. Y estas gafas deberán ser adquiridas en ópticas, pues es en el único lugar donde se cumplen los criterios mínimos de seguridad establecidos por la normativa europea EN 1836:2005+A1:2007.

Un interesante estudio (Calidad óptica de los filtros solares de gafas comercializadas en establecimientos no sanitarios. Grupo de Neurocomputación y Neurorobótica de la Universidad Complutense de Madrid. Gaceta Óptica Nº 483. Julio-Agosto 2013) realizado el año pasado arrojó interesantes conclusiones sobre las gafas adquiridas fuera de las ópticas:

-         De un total de 192 gafas analizadas, un 40% presentaban defectos en la esfera, un 45% en el cilindro y un 57% tenían aberraciones prismáticas.

-         Descartadas las inválidas, se analizaba el filtro UV resultando aceptable en un 75%. Si bien, un 20% eran tan oscuras que no servían para conducir.

-         La conclusión final indicaba que sólo el 10% de las gafas analizadas servían para proteger nuestra vista adecuadamente tanto en la potencia dióptrica (que será nula por defecto en una gafa de sol) como en la protección a los rayos UV.

Los problemas asociados tras usar gafas con los problemas anteriores podemos resumirlos en los siguientes:

-         Las pequeñas graduaciones de esfera y/o cilindro en las lentes generará una imagen ligeramente borrosa, indetectable por el usuario (el ojo tiene una enorme capacidad de adaptación) pero generadora de fatiga ocular a corto plazo y daños visuales a medio y largo plazo.

-         Las aberraciones prismáticas si que pueden ser apreciadas por ciertos usuarios con la sensibilidad suficiente. Son típicos los síntomas de mareo o la inclinación del suelo. El peligro existe en los casos donde el ojo se adapta y el usuario no manifiesta inmediatamente estos efectos nocivos sobre su visión. Las principales consecuencias son alteraciones visuales a medio y largo plazo.

-         Utilizar gafas de sol excesivamente oscuras (transmisión menor al 8%) provocará imposibilidad para conducir correctamente en la ciudad y, a largo plazo, fotofobias inducidas. Existe un nivel de oscurecimiento adecuado para cada época del año. Para más información pincha aquí.

Un último consejo. La radiación UV nos afecta durante todo el año. Y aunque nos parezca mentira, en el hemisferio norte nuestra exposición es alta y constante durante gran parte del año. Un estudio realizado en Japón (Sasaki H., Y Sakamoto, C Schnider et al. UV exposure to the Eye as a Function of Solar altitude. Optom Vis Sci, 2009) comprobó que la mayor exposición a los rayos UV se produce cuando el sol se encuentra bajo, sobre unos 40 grados y no al mediodía, pues aquí las cejas nos protegen bastante. Por tanto, la necesidad de proteger nuestros ojos ante la radiación solar no debe circunscribirse al verano o a los lugares de playa o nieve. Debe consistir en una protección diaria y continuada durante todo el año.

Ante toda esta información, ¿seguirás comprando tus gafas de sol fuera de la óptica?

FUENTES:

-         Grupo de Neurocomputación y Neurorobótica de la Universidad Complutense de Madrid. “Calidad óptica de los filtros solares de gafas comercializadas en establecimientos no sanitarios”. Gaceta Óptica Nº 483. Julio-Agosto 2013. En la red: http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CC8QFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.cnoo.es%2Fdownload.asp%3Ffile%3Dmedia%2Fgaceta%2Fgaceta483%2Fcientifico2.pdf&ei=tL_aUsqSHqe60QWbr4DQDA&usg=AFQjCNF3jBBsTQLGdD3pJiu2O1dUvXpc8w&bvm=bv.59568121,d.bGQ&cad=rja

-         Piñero Llorens, D., et al. “Criterios para la elección de una protección solar adecuada (I): Efectos oculares de la radiación solar”. Gaceta Óptica Nº 343. Noviembre 2000. En la red: http://www.uv.es/~visual/solar.pdf

-         Piñero Llorens, D., et al. “Criterios para la elección de una protección solar adecuada (II): Protección solar con lentes oftálmicas”. Gaceta Óptica Nº 344. Diciembre 2000. En la red: http://www.uv.es/~visual/solar2bDC00.pdf

-         Karen Walsh. “¿Cuáles son los riesgos? La radiación UV y la práctica profesional”. Gaceta Óptica Nº 448. Mayo 2010.

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