Hoy cumplimos un año más. ¡Y ya van 13!
El número 13 es muy especial.
En el ámbito occidental se suele considerar como de
mal augurio por nuestra tradición cristiana (había 13 comensales en la Última
Cena; el capítulo 13 del Apocalipsis está dedicado al Anticristo…) y grecorromana
(Para los matemáticos pitagóricos y los sabios antiguos, el 12 era el número
perfecto. Era divisible por 1, 2, 3, 4 y 6, y con él se organizaban los 12
meses del año, los 12 signos del zodiaco, las 12 horas del día y los 12
trabajos de Hércules. El 13 rompía esa perfección, trayendo caos y desorden). Y,
además, los anglosajones consideran el viernes 13 como un día de mala suerte (algo
que debemos a la época victoriana del siglo XIX, quienes eran aficionados a las
supersticiones).
La superstición ha calado tan a fondo en la sociedad
que tenemos rascacielos sin piso número 13, aviones sin la fila de asientos 13
y aeropuertos sin puerta de embarque con esta numeración. Una locura que en
China se traslada al número 4.
Ahora bien, en otras culturas, este número tiene otra
connotación totalmente diferente. Para los judíos es un número positivo y
sagrado, simbolizando amor y unidad divina (el valor numérico de las letras de
la palabra Ejad (Unidad de Dios) y de la palabra Ahavá (Amor) es
exactamente 13); para los mayas era sagrado porque representaba la estructura
misma de su universo (dividido en 13 niveles celestiales); para los antiguos egipcios
simbolizaba la muerte terrenal, que no la espiritual, pues en la etapa 13
comenzaba el ascenso del alma; y, para los hindúes, también tiene un fuerte carácter
de buen augurio y renovación, dejando el decimotercer día de cada mes lunar
para eliminar el karma negativo.
En general, me considero una persona positiva. Por lo
que voy a quedarme con el lado bueno de este número y realizar el repaso a
nuestro año en calve positiva. ¿Quieres recordar los grandes hitos de este año
2025-2026?



