Con este artículo doy comienzo a una nueva sección en
donde voy a mostrar algunos famosos cuadros de carácter histórico que, en
esencia, contienen algún tipo de mentira o falsedad.
Comenzaré por uno que me gusta mucho y sobre el que
tenemos mucho que comentar. Se trata de Pollice Verso (1872), de Jean-Léon
Gérôme. ¿Os interesa descubrir la mentira que esconde?
Descripción obra
El cuadro Pollice Verso (1872), de Jean-Léon
Gérôme, muestra una escena de combate de gladiadores en un coliseo romano.
Un gladiador del tipo mirmilón (llamados así por la
figura del pez que llevaban sobre la cimera de su casco) se muestra victorioso
tras haber derrotado a un gladiador tipo reciario (cuyas armas eran la red y el
tridente). Su pie está oprimiendo la garganta del gladiador derrotado, que
levanta un brazo, seguramente, en señal de súplica.
El gladiador mirmilón dirige su mirada hacia las
gradas, donde unas encolerizadas vírgenes vestales (reconocibles por la
vestimenta blanca y el velo, llamado sufíbulo, que les cubre la cabeza)
muestran el signo del pulgar hacia abajo. El público que está detrás también
muestra igual gesto, el cual interpretaba el autor que significaba la muerte el
gladiador derrotado. El emperador, en su palco, parece estar esperando a que la
mayoría del público se pronuncie para dar su veredicto definitivo.
Para realizar este óleo, el autor realizó un
pormenorizado estudio de las fuentes arqueológicas, razón por la cual la
precisión en cuanto a la arquitectura del Coliseo es bastante fidedigna al
haberse basado en dibujos precisos.
Las mentiras que esconde esta obra
En primer lugar, voy a realizar una pequeña anotación
sobre los gladiadores que aparecen en la escena, pues podemos anotar algunas
imprecisiones.
El gladiador tipo mirmilón era un gladiador del tipo
pesado dado su equipo. Su principal arma defensiva era el escudo (scutum),
un escudo grande (1 metro de alto y 70 cm de ancho), pesado (unos 7 kilos),
curvo y con umbo, similar al de la infantería romana. Debido a lo anterior,
este gladiador sólo necesitaba protección en su pierna derecha. Nada de esto
muestra el cuadro. Sí está más logrado históricamente el casco y la espada, la
cual era corta y, muchas veces, similar a un puñal, de unos 30 cm.
Este gladiador solía enfrentarse, por lo normal, a un
tracio, siendo este el combate más popular en el siglo I d.C. Y también a un
hoplómaco, cuyo equipo constaba de escudo redondo, lanza y puñal. Por tanto,
pareciera que el gladiador victorioso del cuadro era una mezcla entre mirmilón
y hoplómaco.
El combate entre un mirmilón y un reciario, aunque
atestiguado por autores clásicos como Valerio Máximo o Quintiliano, no debía
ser tan habitual, pues no era muy equilibrado emparejar a un gladiador
fuertemente armado con otro escaso de protecciones. En el siglo II d.C. el
combate más habitual era entre reciario y secutor, una evolución del mirmilón
caracterizado por un casco pesado con dos agujeros para los ojos que
dificultaba la respiración del gladiador. Aquí, el objetivo del combate era que
el reciario no permitiera que el secutor se acercara a él, pues en una
distancia corta estaba perdido por su falta de protecciones.
Por tanto, en cuanto a la veracidad del combate ya
hemos comprobado que la exactitud histórica brilla por su ausencia.
Ahora pasemos al tema polémico del cuadro, el pulgar
hacia abajo para indicar la muerte del gladiador derrotado.
Este cuadro, junto a los libros y películas clásicas
que vinieron después, han sido los culpables de que, hoy en día, pensemos que
los romanos utilizaban el gesto del pulgar hacia arriba o hacia abajo para
indicar clemencia o muerte en el coliseo.
Pollice Verso
es una expresión en latín que se suele traducir como “pulgar al revés”.
El pintor francés se basó en dos fuentes literarias para realizar su obra,
aunque las interpretó de manera libre.
Juvenal, en una de sus sátiras, habla de los nuevos
ricos de provincias que financian juegos de gladiadores y cuando el pueblo
ordena verso pollice matan para hacerse populares (Juvenal, Sátiras,
III, 36-37).
El otro texto es de Prudencio, quién en su obra Contra
Símmaco, con el objetivo de mostrar a las vírgenes romanas más crueles que
las cristianas, hacía a las vestales ordenar que se abriera el pecho del
gladiador vencido mediante el gesto converso pollice.
En verdad, según los especialistas en latín, las
expresiones verso pollice y converso pollice significan “con
el pulgar extendido a un cierto lugar”. Esto significa que, sin tener
ningún registro arqueológico, literario o histórico adicional, los
historiadores no pueden indicar con certeza si el pulgar se estiraba hacia
arriba, hacia abajo, se dejaba en posición horizontal o incluso si se escondía
dentro del puño.
Por tanto, todo lo que podemos indicar a partir de
ahora son hipótesis. Una de ellas indica que se utilizaba el gesto de la mano
equiparándolo al de una espada. Según esta hipótesis, el pulgar hacia arriba o
en horizontal indicaría muerte, asemejándolo al acto de desenvainar una espada,
mientras que el pulgar dentro del puño significaría clemencia al asemejar el
gesto de envainar la espada.
Otras hipótesis indican que el gesto de muerte sería
el pulgar extendido hacia el pecho para indicar muerte y el pulgar aprisionado
asomando su extremo para indicar vida.
Dejando a un lado los gestos, otro modo de determinar
la decisión por parte del público era gritando Iugula para muerte
(significa degüéllalo) y Mitte para perdón (significa libéralo). Esto
podía acompañarse, según inferimos por un epigrama de Marcial (12, 28), de la
agitación de pañuelos por parte del público (aunque no sabemos con qué
significado).
Conclusión final
La pintura de Gérôme popularizó enormemente la idea
errónea de que los pulgares hacia abajo simbolizaban muerte para un gladiador
derrotado.

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