domingo, 4 de enero de 2026

Pinturas mentirosas: Pollice Verso (1872). Jean-Léon Gérôme

 

Con este artículo doy comienzo a una nueva sección en donde voy a mostrar algunos famosos cuadros de carácter histórico que, en esencia, contienen algún tipo de mentira o falsedad.

 

Comenzaré por uno que me gusta mucho y sobre el que tenemos mucho que comentar. Se trata de Pollice Verso (1872), de Jean-Léon Gérôme. ¿Os interesa descubrir la mentira que esconde?

 

Descripción obra

 

El cuadro Pollice Verso (1872), de Jean-Léon Gérôme, muestra una escena de combate de gladiadores en un coliseo romano.

 


Un gladiador del tipo mirmilón (llamados así por la figura del pez que llevaban sobre la cimera de su casco) se muestra victorioso tras haber derrotado a un gladiador tipo reciario (cuyas armas eran la red y el tridente). Su pie está oprimiendo la garganta del gladiador derrotado, que levanta un brazo, seguramente, en señal de súplica.

 

El gladiador mirmilón dirige su mirada hacia las gradas, donde unas encolerizadas vírgenes vestales (reconocibles por la vestimenta blanca y el velo, llamado sufíbulo, que les cubre la cabeza) muestran el signo del pulgar hacia abajo. El público que está detrás también muestra igual gesto, el cual interpretaba el autor que significaba la muerte el gladiador derrotado. El emperador, en su palco, parece estar esperando a que la mayoría del público se pronuncie para dar su veredicto definitivo.

 

Para realizar este óleo, el autor realizó un pormenorizado estudio de las fuentes arqueológicas, razón por la cual la precisión en cuanto a la arquitectura del Coliseo es bastante fidedigna al haberse basado en dibujos precisos.

 

Las mentiras que esconde esta obra

 

En primer lugar, voy a realizar una pequeña anotación sobre los gladiadores que aparecen en la escena, pues podemos anotar algunas imprecisiones.

 

El gladiador tipo mirmilón era un gladiador del tipo pesado dado su equipo. Su principal arma defensiva era el escudo (scutum), un escudo grande (1 metro de alto y 70 cm de ancho), pesado (unos 7 kilos), curvo y con umbo, similar al de la infantería romana. Debido a lo anterior, este gladiador sólo necesitaba protección en su pierna derecha. Nada de esto muestra el cuadro. Sí está más logrado históricamente el casco y la espada, la cual era corta y, muchas veces, similar a un puñal, de unos 30 cm.

 

Este gladiador solía enfrentarse, por lo normal, a un tracio, siendo este el combate más popular en el siglo I d.C. Y también a un hoplómaco, cuyo equipo constaba de escudo redondo, lanza y puñal. Por tanto, pareciera que el gladiador victorioso del cuadro era una mezcla entre mirmilón y hoplómaco.

 

El combate entre un mirmilón y un reciario, aunque atestiguado por autores clásicos como Valerio Máximo o Quintiliano, no debía ser tan habitual, pues no era muy equilibrado emparejar a un gladiador fuertemente armado con otro escaso de protecciones. En el siglo II d.C. el combate más habitual era entre reciario y secutor, una evolución del mirmilón caracterizado por un casco pesado con dos agujeros para los ojos que dificultaba la respiración del gladiador. Aquí, el objetivo del combate era que el reciario no permitiera que el secutor se acercara a él, pues en una distancia corta estaba perdido por su falta de protecciones.

 

Por tanto, en cuanto a la veracidad del combate ya hemos comprobado que la exactitud histórica brilla por su ausencia.

 

Ahora pasemos al tema polémico del cuadro, el pulgar hacia abajo para indicar la muerte del gladiador derrotado.

 

Este cuadro, junto a los libros y películas clásicas que vinieron después, han sido los culpables de que, hoy en día, pensemos que los romanos utilizaban el gesto del pulgar hacia arriba o hacia abajo para indicar clemencia o muerte en el coliseo.

 

Pollice Verso es una expresión en latín que se suele traducir como “pulgar al revés”. El pintor francés se basó en dos fuentes literarias para realizar su obra, aunque las interpretó de manera libre.

 

Juvenal, en una de sus sátiras, habla de los nuevos ricos de provincias que financian juegos de gladiadores y cuando el pueblo ordena verso pollice matan para hacerse populares (Juvenal, Sátiras, III, 36-37).

 

El otro texto es de Prudencio, quién en su obra Contra Símmaco, con el objetivo de mostrar a las vírgenes romanas más crueles que las cristianas, hacía a las vestales ordenar que se abriera el pecho del gladiador vencido mediante el gesto converso pollice.

 

En verdad, según los especialistas en latín, las expresiones verso pollice y converso pollice significan “con el pulgar extendido a un cierto lugar”. Esto significa que, sin tener ningún registro arqueológico, literario o histórico adicional, los historiadores no pueden indicar con certeza si el pulgar se estiraba hacia arriba, hacia abajo, se dejaba en posición horizontal o incluso si se escondía dentro del puño.

 

Por tanto, todo lo que podemos indicar a partir de ahora son hipótesis. Una de ellas indica que se utilizaba el gesto de la mano equiparándolo al de una espada. Según esta hipótesis, el pulgar hacia arriba o en horizontal indicaría muerte, asemejándolo al acto de desenvainar una espada, mientras que el pulgar dentro del puño significaría clemencia al asemejar el gesto de envainar la espada.

 

Otras hipótesis indican que el gesto de muerte sería el pulgar extendido hacia el pecho para indicar muerte y el pulgar aprisionado asomando su extremo para indicar vida.

 

Dejando a un lado los gestos, otro modo de determinar la decisión por parte del público era gritando Iugula para muerte (significa degüéllalo) y Mitte para perdón (significa libéralo). Esto podía acompañarse, según inferimos por un epigrama de Marcial (12, 28), de la agitación de pañuelos por parte del público (aunque no sabemos con qué significado).

 

Conclusión final

 

La pintura de Gérôme popularizó enormemente la idea errónea de que los pulgares hacia abajo simbolizaban muerte para un gladiador derrotado.

 

 

 

 

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