domingo, 22 de octubre de 2023

Mis 5 visitas imprescindibles en Oporto

 

Oporto es una de esas ciudades cuyo encanto, algo decadente, logra atrapar a todo el que la visita. A sólo una hora de avión desde Madrid, a poco más desde Sevilla y a casi dos de Barcelona, su visita en una rápida escapada es ideal para la mayor parte de españoles.

 


Asomada al río Duero, Oporto ofrece numerosos atractivos a todo el que se acerca a descubrir sus principales monumentos. Pasear por las dos orillas del río, cruzar sus puentes, recorrer sus empinadas callejas o descubrir iglesias maravillosas llenas de azulejos son excusa suficiente para darle una oportunidad. ¿Os apetece el viaje?

 

 

Puente Don Luis I y la Ribeira

 

El puente de Don Luis I es uno de los símbolos más reconocibles de Oporto. De los seis puentes que unen Oporto con la ciudad de Vila Nova de Gaia (no, al otro lado del río ya no estamos en Oporto), sin duda este es el más importante y fotografiado por los turistas.

 

Puente Don Luis I. Oporto.

El ayuntamiento de Oporto decidió crear este puente en 1879 para favorecer el tránsito de mercancías entre las dos orillas, animando a los candidatos a presentar proyectos para un puente de metal. El diseño elegido fue el de la empresa belga Société de Willebroeck y su autor era el ingeniero Téophile Seyrig.

 

Por tanto, al contrario de lo que mucha gente piensa, este puente no fue diseñado ni construido por el famoso Gustave Eiffel. No obstante, su genio sí está presente, pues Seyrig fue uno de sus discípulos más importantes y socio del francés. La razón de elegir el proyecto de Seyrig en vez del realizado por Eiffel se debió a dos razones: era un puente doble que permitía mayor tránsito entre orillas y era más barato.

 

Eiffel realizó en Oporto el puente de María Pía en 1876, siendo el primero que unió ambas riberas del Duero y uno de los proyectos que encumbró al genio francés. Luego le llegaría la fama, por lo que sus tarifas subieron, haciendo imposible para la pequeña Oporto seguir contratando sus servicios.

 

Una de las particularidades que hacen a este puente único es que posee dos niveles. El superior, a unos 60 metros de altura, es el más largo. Consta de 400 metros de longitud y lo atraviesa el metro de la ciudad. El piso inferior, de 175 metros de longitud, fue dedicado a los vehículos de motor. Ambos poseen un carril para la circulación de las personas, siendo mi recomendación transitar por el superior para admirar las vistas.

 

Vistas desde la parte superior del puente Don Luis I. Oporto.

Existen numerosos puntos y miradores donde admirar este puente. Desde la Ribera tendréis una vista baja impresionante que os dará medida de su prodigiosa envergadura al compararlo con personas y barcos atracados en la orilla del río Duero. Desde el Funicular dos Guindais tendréis una rápida sucesión de la perspectiva según bajáis desde lo alto de la ciudad. Igualmente, podréis admirarlo en todo su esplendor según bajáis a la Ribeira por las Escadas do Barredo o por el elevador de Ribeira (un ascensor gratuito que, con suerte, te ahorra un buen tramo de escaleras para subir a la parte alta de Oporto). Y en cuanto a miradores elevados en Oporto os aconsejo el mirador de la Victoria como el mejor punto.

 

El puente de Don Luis I se observa desde distintos miradores en Oporto.

Desde la orilla de Vila Nova de Gaia es inconfundible la fotografía con los barcos típicos de las bodegas. Mientras que la mejor perspectiva superior se consigue desde el Miradouro da Serra do Pilar o en el Jardim do Morro (parada de metro).

 

Vistas del puente de Don Luis I desde el barrio de Gaia


En las proximidades de este puente se extiende el barrio más característico de Oporto, la Ribeira. Es el barrio histórico más famoso, característico por sus casas de colores mirando al río. Un buen paseo por este lugar comenzaría en la pequeña plaza llamada Largo do Terreiro, donde se ubica la Capilla de Nuestra Señora de Ó y una pequeña fuente llamada Fuente Taurina. Desde aquí y hasta el puente de Don Luis I podremos realizar un bonito paseo donde se extienden numerosos locales de restauración en los que probar las delicias culinarias de Oporto. Como dicen los locales petiscar (lo que nosotros llamamos tapear).

 

La colorida Ribeira de Oporto


A los pocos pasos llegaremos a la Plaza la Ribeira, lugar emblemático que pasa por ser la plaza más antigua de la ciudad. En ella se sitúa la obra el Cubo da Ribeira, escultura del artista portugués José Rodrigues, entre fachadas de colores con balcones de hierro y cuerdas con ropa tendida. Casi en los pies del puente encontraremos un lugar llamado Alminhas da Ponte, donde los locales colocan velas. Lo hacen en recuerdo de los portuenses fallecidos durante los enfrentamientos con las tropas Napoleónicas sobre el antiguo Puente de las Barcas, que por el peso de las personas luchado y huyendo se derrumbó.

 

Cais da Ribeira. Oporto

Justo al lado de este lugar se encuentra el llamado puerto escondido y el acceso al Elevador da Lada, una forma práctica y gratuita de subir/bajar hacia/desde la zona de la Catedral (aún os quedarán algunas escaleras si tenéis la suerte de encontrar la puerta roja abierta). La otra posibilidad es hacerlo a través del Funicular dos Guindais (a los pies del puente, junto a las escadas do Codeçal, por si queréis ahorraros el viaje) o andando por la zona del Palacio de la Bolsa. No obstante, el sabor más auténtico de Oporto lo encontraréis bajando por el Barrio do Barredo, el cual tiene unos rincones maravillosos llenos de callejuelas impresionantes.

 

Elevador de Lada, Funicular dos Guindais y Escadas do Barredo


A los pies del puente de Don Luis I se encuentran los pilares y la casa donde se cobraba el peaje del antiguo Ponte Pênsil, construido en 1841 y que servía de desahogo al Ponte das Barcas. El actual puente le sustituyó, teniendo una corta vida de 45 años.

 

Por último, en esta parte del río podéis adquirir un billete para realizar un crucero por el río Duero. El más típico es el llamado de los seis puentes, un trayecto de casi una hora donde os muestran todos los puentes que unen las dos orillas. Existen varias empresas que realizan el viaje, por lo que os aconsejo comparar precios y trayectos.

 

En la otra orilla, la de Vilanova de Gaia se ubican las bodegas del famoso vino de Oporto. A mi mujer no le gusta el vino por lo que obviamos acercarnos a realizar la típica degustación, pero es otra de las visitas típicas que se pueden realizar si visitáis Oporto. Las Bodegas de Ramos Pinto y Ferreira son las más famosas.

 

Orilla de Gaia con las bodegas de vino de Oporto

Palacio de la Bolsa

 

Se trata de una de esas visitas que más os van a sorprender en la ciudad de Oporto. Básicamente, porque nadie se espera lo que va a encontrar dentro salvo que se mirara algo antes.

 

El edificio, construido en 1842 por el arquitecto Joaquim da Costa Lima, tiene un aspecto exterior neoclásico y es la sede de la Asociación Comercial de Oporto. Este organismo es uno de los más antiguos de Oporto y tiene su origen en el siglo XII, cuando los mercaderes lusos formaron una especie de bolsa común con la que cubrir sus posibles riesgos y daños en el transporte de productos por ultramar. Pasando los años se crearía esta asociación, junto al Código Comercial que regula la labor de los diferentes comerciantes locales.

 

Palacio de la Bolsa. Oporto.

La visita al interior del palacio siempre es guiada y se pueden elegir diferentes idiomas. Se organizan cada media hora y suelen durar unos 30-45 minutos. Dada la gran afluencia de visitantes conviene llegar con tiempo para evitar largas esperas. No obstante, si ello ocurre, podéis dar una vuelta por los alrededores o visitar la cercana Iglesia de San Francisco, otro de los puntos imprescindibles en Oporto.

 

En la visita lo primero que apreciaremos es el enorme lujo que posee este edificio en su interior. Las salas, el mobiliario o los techos hablan por sí solos de la riqueza adquirida por esta asociación a lo largo de su historia. No en vano, hoy en día el edificio también se utiliza como lugar donde realizar eventos y encuentros oficiales. Su función como Bolsa ha desaparecido, al unificarse con la de Lisboa y trasladarse a la capital.

 

El primer lugar que visitaremos será el Patio de las Naciones, un enorme espacio cuadrangular de 506 m2 donde lo más destacado se encuentra sobre nuestras cabezas: una enorme cúpula de cristal cubre todo el patio. Bajo ella los escudos de numerosos países con los que Portugal hizo negocios en el siglo XIX (el de España se encuentra justo enfrente del portugués). El suelo también merece la pena admirarlo con detenimiento.

 

Patio de las Naciones del Palacio de la Bolsa de Oporto

Para subir a la segunda planta, la zona ilustre, debes ascender por una preciosa escalera, llamada noble. Construida en granito, destacan dos imponentes lámparas colgadas de la parte central, donde se abre una claraboya. Personalmente también me encantó el fino trabajo decorativo que cubre las pilastras y las ventanas superiores.

 

Escalera Noble del Palacio de la Bolsa de Oporto

Las vistas del patio desde esta planta superior son excepcionales.

Patio de las Naciones del Palacio de la Bolsa de Oporto

Tras recorrer de manera rápida la Galería de los Antiguos Presidentes, lugar donde se homenajea a los presidentes de esta asociación, llegamos a la Sala del Tribunal. Se trata de un bonito espacio de estilo renacentista francés donde destacan las pinturas de paredes y techo. Las mismas muestran escenas alegóricas a la función de la sala.

Galería presidentes y Tribunal del Palacio de la Bolsa de Oporto


En una escala más pequeña destacan la Sala del telégrafo, con un modelo original en una vitrina; o la Sala Gustave Eiffel, la cual nos recuerda la labor del famoso arquitecto en Portugal y que no deja de ser un sentido homenaje de la ciudad.

Despacho Eiffel en el Palacio de la Bolsa de Oporto.

La Sala de las Asambleas Generales es el lugar donde, cada dos años, se reúnen los miembros de la asociación. Su estilo sobrio guarda una curiosa particularidad: la decoración está realizada en yeso simulando madera. Deberéis fijaros mucho para apreciar la diferencia.

 

Sala Asambleas Generales del Palacio de la Bolsa de Oporto.

Un poco más ilustres son la Sala Dorada, lugar de reunión mensual de la Dirección de la asociación, y la Sala de los Cuadros, donde veremos los retratos de los últimos seis reyes de la dinastía de Braganza. De ambas salas destacaría el mobiliario y los suelos, decorado la última con curiosos elementos geométricos que generan una ilusión óptica de movimiento.

 

Sala Dorada y Sala de Cuadros del Palacio de la Bolsa de Oporto.

Lo mejor de la visita lo dejan para el final. Me refiero al Salón Árabe, lugar donde en la actualidad se realizan numerosos actos oficiales dada la exuberancia de su decoración. El arquitecto se basó en el arte musulmán de la Alhambra de Granada para realizar este recoleto espacio lleno de encanto árabe.

 

Salón Árabe del Palacio de la Bolsa de Oporto.

La decoración de esta sala es excelsa. Miremos donde miremos veremos estuco de colores decorando paredes y columnas. Las vidrieras y el mobiliario árabe le otorgan un complemento añadido a la belleza de una sala que os dejará si palabras.

 

Salón Árabe del Palacio de la Bolsa de Oporto.

Librería Lello e Irmão

 

Se trata de una de las librerías más bonitas que podréis visitar en el mundo. Ya su fachada neogótica de 1906 nos anticipa algo de la belleza decorativa modernista que nos vamos a encontrar.

 

Fachada modernista de la Librería Lello e Irmao

Aunque se suele decir que esta biblioteca fue en la que se basó J. K. Rowling para recrear la mítica librería Flourish and Blotts del callejón Diagon, en su famosa saga de Harry Potter, todo es un simple reclamo turístico. En el año 2020 la propia autora confesó que no conocía este lugar cuando escribió sus libros más famosos. No obstante, seguro que a los fans del pequeño mago os recordará la escalera, sinuosa y de color carmín intenso, la saga de Potter. Sin duda, es uno de los puntos fuertes del lugar.

 

La famosa escalera de la Librería Lello e Irmao

Antes de subir os animo a encontrar los bajorrelieves de los hermanos Lello, los libreros que compraron el negocio, en 1894, a Ernesto Chardron (en la fachada también aparece su nombre). Este librero había comprado la librería, a su vez, gracias a la fortuna de haberle tocado la lotería. Por ello, escondidos bajo unos estantes, podéis observar algunos décimos que dejaron los antiguos empleados como símbolo de buena suerte.

Décimos de lotería escondidos en la Librería Lello e Irmao

 

La vidriera del techo es otro de los puntos que no debes dejar escapar. Con un tamaño de 8,5 metros, su colorida decoración os maravillará. Contiene la leyenda Decus in labore (dignidad en el trabajo), un lema que deberíamos tener siempre presente.

 

La famosa vidriera en la Librería Lello e Irmao

En la planta superior, cuando yo visité el lugar, existía una instalación artística donde aparecían portadas de la revista Time. Sin duda, un atractivo más por si no fuera suficiente la decoración modernista del lugar.

 

Planta superior de la Libería Lello e Irmao


La entrada a la librería cuesta 5€, los cuales son descontados si adquieres un libro. Existen rincones temáticos dedicados a Harry potter (como no) o al Principito, uno de los libros que antes se agotan. Dado que es uno de mis libros favoritos no podía irme de allí sin adquirir un ejemplar para mi modesta biblioteca.

 

Rincones temáticos en la Librería Lello e Irmao. Oporto.



La parte mala es la nefasta organización que tiene el lugar. Preparaos para una visita masificada en un lugar estrecho, pues en verano alcanzan la cifra de 5000 visitantes. Entiendo que, si debo adquirir una entrada para visitar un lugar, la dirección del mismo se ocupará de controlar el aforo máximo permitido. Pero por un afán desmedido de lucro, cada media hora entran decenas de turistas a un lugar tan pequeño que resulta muy complicado visitarlo. Mucho menos realizar alguna foto donde no aparezcan decenas de visitantes. A las fotos me remito.

 

Lo peor de la visita fue la masificación de turistas

En general, fue una visita que me apetecía mucho y que, debido a esta mala gestión de los visitantes, me defraudó sobre manera. Cuidado que también se puede morir de éxito.

 

La Catedral de Oporto

 

Se trata del edificio religioso más importante de la ciudad y su ubicación, en la parte más alta, resulta inconfundible y majestuosa.

 

La catedral de Oporto

Este templo esconde interesantes curiosidades dignas de mención. Lo primero, su característico aspecto exterior de fortaleza, con gruesos muros y almenas. Ello nos indica su construcción medieval (siglo XII) y el estilo predominante, románico. No obstante, dadas las múltiples modificaciones posteriores, es fácil rastrear elementos góticos (claustro y capillas) y barrocos (portada principal y capillas).

 

Al contrario de otras iglesias que hemos visto en la ciudad, aquí la sensación al entrar es la de la magnitud de la arquitectura románica. Una bóveda de cañón pesada, con muros gruesos y casi sin ventanas que ofrecen un interior oscuro. Las gruesas columnas y los muros macizos, junto a la falta de decoración, otorgan esa sensación de sobriedad tan característica del románico.

 

Interior de la Catedral de Oporto

La luminosidad volverá al llegar al crucero, donde se ubica una torre-linterna que nos lleva al gótico de golpe. Aquí debéis realizar una parada para contemplar la capilla del Santo Sacramento, la cual tiene el excelente Altar de plata, obra cumbre de la orfebrería portuguesa.

 

Y, un poco más adelante, nos encontramos con el altar mayor, de estilo barroco. Múltiples esculturas, dorados y unas poderosas columnas salomónicas enmarcan la figura de la Patrona de Oporto, la Virgen de Nuestra Señora de Vandoma. Y no os olvidéis de admirar las pinturas murales de Nicolau Nasoni.

 


Un punto importante de la visita a la Catedral es el claustro. Construido en el siglo XIV en estilo gótico, su interés radica en admirar los mosaicos que decoran sus muros, representando diferentes escenas religiosas inspiradas en el Cantar de los Cantares, donde Cristo es esposo/pastor y la Iglesia, esposa/rebaño. En mi opinión se trata de lo más destacado de la visita.

 

Claustro gótico de la Catedral de Oporto

Para una vista panorámica os recomiendo subir al segundo piso del claustro, donde admirar los arcos ojivales, las columnas y las torres que conforman la Catedral desde un espacio más abierto.

 

Piso superior del claustro de la Catedral de Oporto

Desde este segundo piso es posible subir a una de las torres para admirar unas preciosas vistas de la ciudad.

Vistas desde la torre de la Catedral de Oporto


Por último, la visita a este templo termina con el recorrido por el museo, donde además de diversas piezas religiosas vamos a poder admirar espacios de la antigua casa del cabildo con su decoración original.

 


Como complemento a la Catedral me gustaría mostraros algunos puntos interesantes que se ubican en sus proximidades y bien merece la pena visitar.

 

Un templo cercano y bastante desconocido para el turista es la Iglesia de Santa Clara, único resto que queda del convento del mismo nombre que se ubicaba aquí. Se trata de un templo característico del barroco del norte de Portugal, donde la portada renacentista no nos prepara para la exuberancia de la decoración interior a base de tallas doradas. A destacar el recargado Altar Mayor. Aunque no se trata de uno de los templos más nombrados por las guías de viaje, si tenéis algo de tiempo no os va a decepcionar su visita. Además, ha sido recientemente restaurada, por lo que podréis admirarla en todo su esplendor.

 


La situación de la Catedral en la zona alta de la ciudad nos permite admirar Oporto desde una posición elevada privilegiada. Si existe un mirador típico junto a la Sé es el Mirador Iglesia San Lorenzo dos Grilos, desde el que podréis obtener una instantánea de Oporto verdaderamente bella y única.

 

Mirador Iglesia San Lorenzo dos Grilos

Y para terminar os voy a pedir que, desde el mirador anterior, os adentréis por las callejuelas con escaleras que se abren hacia vuestra derecha y alcancéis una de las plazuelas con más encanto de todo Oporto, la plaza de Largo da Pena Ventosa. Sin duda, uno de esos rincones con encanto imprescindibles en una visita a Oporto.

 

Plaza Largo da Pena Ventosa

Rua de Santa Catarina

 

Se trata de la calle comercial de Oporto y en sus alrededores vamos a encontrar desde preciosos edificios a singulares comercios. No en vano, aquí se mezcla el comercio tradicional con las principales firmas de moda y la existencia de un par de centros comerciales. Al ser peatonal resulta muy cómoda de transitar. Si queréis hacer compras en Oporto esta es vuestra zona.

 

Además, en esta calle y sus alrededores más próximos vamos encontrar varios puntos turísticos de interés.

 

Podemos comenzar a recorrer esta calle en la plaza de Batalha, donde destaca una de las iglesias más famosas de Oporto, la Iglesia barroca de San Ildefonso. Famosa por estar cubierta su fachada con azulejos que describen la vida del santo (y pasajes del Evangelio), su imagen se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad.

 

Iglesia de San Ildefonso. Oporto.

Su posición elevada permite tomar unas instantáneas preciosas de su fachada, siendo la tarde el mejor momento. Luego, os aconsejaría también visitar su interior, cuyo precio es de un simbólico euro. Podréis ver una sola nave sencilla pero con encanto y un pequeño museo sacro.

 

Interior de la Iglesia de San Ildefonso. Oporto.

Subiendo un poco más, en el número 112, vamos a encontrar el Café Majestic. Se trata de un elegante café con decoración art Nouveau de los años 20 del siglo pasado. Fue lugar de encuentro en su época de importantes personajes y artistas. Entrar y tomarse un café es una delicia (aunque nada barata).

Café Majestic. Oporto.

 

Un poco más adelante, según vamos subiendo, encontraremos el Vía Catarina Shopping, un gran centro comercial (oculto por su diminuta fachada) de varias plantas donde merece la pena subir a la última, por la decoración de los puestos de restauración.

 

Vía Catarina Shopping. Oporto.

Junto al metro Bolhao se encuentra, en mi opinión, uno de los templos más bonitos de Oporto: la Capilla de las Almas. La totalidad de su paramento exterior está completamente recubierto por azulejos de color blanco y azul. Aunque veréis esta decoración en otras iglesias de la ciudad creo que el encanto de este pequeño templo es inigualable.

 

Capilla de las Almas. Oporto.

Os aconsejo entrar a su interior para descubrir la recoleta belleza de este pequeño templo.

 

Interior de la Capilla de las Almas. Oporto.

Y si apenas nos desviamos un poco de esta calle encontraremos el Mercado de Bolhao, un lugar imprescindible para empaparse de los productos típicos portugueses. Reformado a conciencia, aquí encontraras puestos de alimentación y souvenirs, además de restaurantes en la planta superior.

 

Mercado de Bolhao. Oporto.

Justo en una de las calles que da acceso a este mercado (Rua Formosa), encontraremos tiendas tradicionales que conservan unas bellas fachadas que nos remiten al siglo pasado y el Art Nouveau: Confeitaira do Bolhao (Ojo con sus pasteis de nata) y A Pérola do Bolhao (para comprar vino, sardinas y bacalao).

 


Siguiendo la Rua Formosa vamos a desembocar en la Plaza del Municipio (Aliados), una amplia avenida donde se concentran los lujosos edificios de los bancos y el Ayuntamiento de Oporto. De este lugar destacaría, ya cerca de la estación de Sao Bento, uno de los restaurantes de comida Fast Food más lujosos donde podréis comer: El McDonalds Imperial. Ubicado en un edificio de época, mantiene tanto la decoración exterior como la interior, donde destacan unas bellas vidrieras.

 



Volviendo a la Rua Santa Catarina, en la parte más alta de la calle, en el número 1145, encontramos uno de los lugares donde probar una de las francesinhas más deliciosas que podréis encontrar en oporto. Bufete Fase es un lugar de comida rápida, algo alejado del centro turístico, donde sirven este plato típico con una salsa nada picante (tal vez por ello a mí me gustó tanto). La francesinha es la versión lusa del Croque Monsieur, esto es, un sándwich relleno con carne de dos tipos de salchichas portuguesas, jamón, filete de carne, queso derretido por encima, y una salsa con un picante muy suave que tiene como base tomate y cerveza. Se suele servir rodeado de patatas fritas y un huevo frito en la cúspide. Sin duda, una auténtica bomba calórica solo apta para los estómagos más hambrientos.

 

Otro lugar donde probé una buena francesinha, aunque sin el encanto de la decoración tradicional local, fue en Lado B Café (frente al Coliseu), situado en la céntrica Rua de Pasos Manuel, 190. (El Café Santiago, otro lugar típico situado justo al lado de este último, suele estar masificado).

 

Francesinha típica de Oporto con su salsa ligeramente picante y huevo

Y hasta aquí los cinco lugares principales de la ciudad para mi gusto. No obstante, como se me quedó algo corto, en breve publicaré otro post con el resto de zonas encantadoras de Oporto que también merecen una visita.

 

 


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