domingo, 7 de agosto de 2022

La tortilla francesa proviene de Francia



Los franceses tienen una gastronomía realmente fascinante y, mundialmente, está considerada como una de las más importantes. Dejando a un lado la alta cocina, los alimentos de andar por casa que asociamos comúnmente con Francia son el paté, el pan tipo baguette y la gran variedad de quesos franceses, siendo el Roquefort o el Camembert de Normandía los ejemplos más conocidos.

Ahora bien, también existen ciertos alimentos que asociamos a Francia de manera errónea. Tal vez, el más habitual es el croissant, dulce con forma de cuerno que tiene un origen austríaco. No obstante, hoy me voy a detener en otro alimento: la famosa tortilla francesa. ¿De dónde proviene realmente?


A mi hijo le gusta más la tortilla francesa que la tortilla española. Prefiere comer un huevo batido cocinado con aceite a la típica elaboración de huevo y patata (e incluso cebolla) que conocemos como tortilla española. Además, prefiere el pan tipo baguette a la barra de pan tradicional que consumimos en nuestro país, lo que me parece todavía más extraño. Siempre me dice que le gusta más la comida francesa por hacerme de rabiar.

Pues bien, puede que en el pan esté en lo cierto, pero respecto a la tortilla los franceses tienen poco que decir. Y eso que existe una leyenda de los tiempos de la Guerra de Independencia en la que aparecen como los culpables de la misma.

Durante el sitio de Cádiz por los franceses en 1810 la población comenzó a sufrir numerosas carestías de alimentos básicos. Y cuentan que los gaditanos de entonces, deseando no perderse tan suculento manjar, decidieron hacer tortillas sólo con huevo, pues carecían de patatas que añadir. A este tipo de tortilla de emergencia se la denominó la tortilla de cuando los franceses, quedándose con el sobrenombre de francesa para diferenciarla de la verdaderamente española, la que lleva patata.

El término tortilla aparece en numerosos libros de historia anteriores al siglo XIX y, dada su sencilla preparación, debemos suponer que su conocimiento se pierde en los tiempos más remotos de la historia.

En Europa, la referencia más antigua a una tortilla la tenemos en el famoso recetario atribuido a Marco Gavio Apicio, De re coquinaria. La receta de Ova spongia ex lacte, tortilla de huevos con leche y miel, es una receta riquísima que solemos hacer en casa para recordar nuestro pasado romano. A continuación os dejo la receta original de Apicio (adaptada a nuestra época), pues resulta muy sencilla de preparar:

Batir 4 huevos, mezclar bien con ¼ de leche y 25 gramos de aceite hasta que quede disuelto. Poner aceite (en muy poca cantidad) en una sartén pequeña y echar el preparado cuando esté caliente. En el momento que esté cocido por una parte, darle la vuelta, untar con miel, espolvorear con pimienta y servir”.

No en vano la palabra tortilla proviene de la palabra latina torta, que podemos traducir como retorcido o volteado.

Pero resulta que este tipo de preparado culinario debió tener diversos orígenes en el mundo. Cuando los conquistadores españoles llegaron a América descubrieron que los indígenas también conocían este alimento. En este sentido son claves las palabras de Hernán Cortés:

Venden huevos de gallinas y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra…” (Segunda carta de relación de Hernán Cortés).

¿Por qué la denominamos francesa entonces?

La denominación como propia de nuestro país vecino proviene del siglo XIX. En el año 1806 se publicaba un recetario llamado Culina Famulatrix Medicinae, en el que su autor, el inglés Alexander Hunter, incluía una receta de tortilla que denominaba A French Omelette. Seguramente, a partir de esta obra y de leyendas como la del sitio de Cádiz por los franceses, la idea de que la receta era original francesa se fue asentando en el imaginario común hasta asentarse como realidad en nuestra época.

Y, entonces, ¿la tortilla de patata tampoco es española?

Tranquilo todo el mundo que no vamos a derribar uno de los platos fundamentales de nuestra cocina actual.

La primera mención que existe sobre la tortilla de patatas aparece en nuestro país, concretamente en Villanueva de la Serena (Badajoz), a finales del siglo XVIII. Se trata de una mención realizada por Joseph de Tena Godoy y Malfeyto en el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos (en el número 85, volumen IV, páginas 111-112). Además, en el texto, se atribuye la invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo, dos ilustrados de la localidad extremeña, que trataban de encontrar un alimento barato para paliar las hambrunas. Y, ¿Qué había más económico que unas patatas y unos huevos?


Con todo, la tortilla de patatas debía conocerse mucho antes en nuestro país que en la fecha anterior, aunque no podemos retroceder mucho en el tiempo: la patata es un alimento que se introdujo en Europa a través de los barcos que volvían del continente americano. 

Y antes de ser cultivada y consumida por los humanos hubo de salvar por muchos prejuicios. En las Islas Canarias, auténtico laboratorio de cultivo para las especies americanas, se comenzaron a cultivar en el siglo XVI. En Irlanda aparecen a principios del siglo XVII, mientras que en Alemania no llegaría hasta mediados de ese siglo.

Como conclusión, yo diferenciaría a la hora de comer tortilla entre tortilla con o sin patata, que es el alimento clave que diferencia ambas formas de preparar este plato. Y si queremos darle una denominación a cada una, más que detenernos en distintos países, yo diferenciaría entre tortilla antigua y tortilla moderna, por las diferentes cronologías en las que se realizaron ambas versiones.

Bibliografía:

Marco Gavio Apicio. De Re Coquinaria.

López Linage, Javier. La Patata en España. Historia y agroecología del tubérculo andino. Editorial: Mº Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. 2008 (1ª Ed.)

2 comentarios:

  1. Qué interesante el artículo, gracias. Una corrección: el año 1804 pertenece al siglo XIX, no al XVIII, un saludo.

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