domingo, 14 de noviembre de 2021

Principales factores de riesgo para desarrollar miopía

La miopía es uno de los problemas más graves al que nos enfrentamos, hoy en día, en el mundo de la optometría. Los que me seguís, ya conocéis mi labor divulgativa sobre la miopía en artículos anteriores.

 

Hoy vamos a complementar un poco este trabajo comentando los principales factores de riesgo que intervienen en el desarrollo de la miopía y unos cuantos consejos a la hora de evitar su aparición y/o progresión.

 

¿Os interesa el tema?

 

Existe un número concreto de factores de riesgo que inducen a la aparición y progresión de la miopía con el tiempo. Vamos a separarlos, según vemos en la siguiente infografía, en no modificables y modificables. Es decir, en factores en los que no podemos incidir y, en otros, cuyo comportamiento puede ser definitivo a la hora de desarrollar miopía y que esta crezca incontroladamente.


 

 

Factores de riesgo no modificables

 

Edad: Cuando nacemos, nuestro ojo no está desarrollado completamente. Se trata de un ojo hipermétrope que, con el paso de los años, sufrirá una serie de modificaciones que le llevarán a convertirse en un órgano visual óptimo, es decir, sin graduación. A este proceso se denomina emetropización.

 

Este desarrollo se logra, más o menos, a la edad de los seis años. En ese momento cualquier niño debería alcanzar la unidad al medirles su agudeza visual. En la siguiente gráfica os muestro las agudezas visuales aproximadas para los primeros rangos de edad.

 



Aunque lo ideal es que el ojo ya no sufra más cambios, factores genéticos y ambientales pueden ocasionar que aparezcan errores refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

 

La aparición y progresión de la miopía tienen su pico más importante en niños menores a 15 años. Tal como comprobamos en el siguiente gráfico, la progresión de la miopía es mayor en el grupo de edad entre 6-10 años. Luego entre 0-5 y en tercer lugar entre 11-15 años.

 


 

Además de lo anterior, los estudios nos indican que cuanta más miopía tiene un niño mayor aumento anual existe en menores de 15 años.

 


 

Y cuando aparece la miopía, su progresión media es de -0.50 D para menores de 15 años y -0.25 D para mayores de esa edad. Con estos datos podemos imaginar cual será la miopía final que puede tener una persona a lo largo de su crecimiento.

 

Todo lo anterior nos permite concluir que, si deseamos frenar la aparición o la evolución de la miopía, nuestro principal objetivo sería tratar adecuadamente a los niños menores de 15 años. En otros artículos os propuse diversas opciones que existen en el mercado para intentar frenar la progresión de la miopía, tanto con lentes de contacto como con gafas.

 

Existe actualmente una controversia sobre el momento en el cual es necesario comenzar a tratar a los niños para evitar la aparición y desarrollo de la miopía. En algunos lugares os indicarán que una vez que el niño es miope se debe comenzar el tratamiento inmediatamente. Incluso existen clínicas donde si el niño no tiene una hipermetropía de +0.75 D graduado con ciclopléjico ya se inicia un tratamiento conservador tendente a evitar la aparición de la miopía posteriormente. Pero esto no siempre es lo más adecuado.

 

En la siguiente gráfica podemos observar cuales son los límites que se consideran adecuados para comenzar un tratamiento de este tipo. Y tal como comprobamos existen casos de niños de 3 años donde la existencia de una pequeña miopía no aconseja aún su tratamiento. Esto se debe a que el desarrollo de cada ojo es muy diferente y no siempre esas pequeñas graduaciones terminan generando miopías posteriormente.




En lo que no tenemos duda es que, a partir de los seis años, con el ojo formado totalmente, la necesidad de prevenir la miopía y/o ralentizarla es una necesidad importante.

 

Género: Se suele indicar que las mujeres son más propensas a un mayor grado de miopía y a cambios degenerativos, pero yo no creo que este sea un factor muy importante. En Asia, donde la miopía es una pandemia generalizada, este factor pasa desapercibido.

 

Étnia: Existe una mayor incidencia de miopía en población asiática y una menor en africana e islas del Pacífico. Parece ser que no se trata de un factor de riesgo para la aparición, pero sí para que la miopía progrese. Según algunos estudios, los niños afroamericanos presentaron menor progresión de miopía que los caucásicos y los hispanos.

 

Genética: Existen más de 600 loci asociados a la miopía. (un locus, loci en plural, es una posición fija en un cromosoma, que determina la posición de un gen o de un marcador genético). Aunque, sin duda, la genética tiene una importante función en la aparición y desarrollo de la miopía, su sola existencia no basta, salvo en contadas ocasiones, para generar miopía. Al final los estudiosos coinciden en indicar que la miopía aparece por una combinación de genes y ambiente.

 

Miopía parental: Los hijos de padres con miopía tienen un 2-8X más de riesgo de miopía que hijos de padres emétropes.

 

A mayor grado de miopía de los progenitores, aumenta el riesgo en los descendientes. El riesgo en general es:

 

·        7% (ningún padre miope);

·        26.2% (1 padre miope);

·        45% (2 padres miopes).

 

Los últimos estudios parecen indicar que la mayor probabilidad de padecer miopías se debe, más que a una similitud genética, a que padres e hijos tienen hábitos de vida y niveles educativos similares.

 

Factores de riesgo modificables

 

Actividades al aire libre: Existe una clara evidencia científica que nos muestra que un incremento en las horas al aire libre que pasan los niños provoca una reducción en el comienzo de la miopía en niños emétropes. Por cada hora que aumentamos el tiempo al aire libre se reduce un 2% el riesgo de sufrir miopía. Y esta probabilidad se multiplica por tres si las horas semanales al aire libre pasan de 5 a 14. Por tanto, pasar tiempo al aire libre es una medida preventiva fundamental para evitar la aparición de la miopía en niños.


 

Menor evidencia científica tiene que, una vez que aparece la miopía, pasar tiempo al aire libre provoque una reducción de la progresión. Para ello vamos a tener que optar por otras estrategias.

 

Aunque aún se están investigando los diferentes mecanismos que podrían estar implicados en este fenómeno, parece ser que para el buen desarrollo del ojo es necesaria una cantidad concreta de dopamina. Cuando el ojo recibe menor exposición lumínica se produce una reducción en la liberación de dopamina por parte de nuestro cuerpo, lo que conlleva una elongación axial de nuestro globo ocular y, por ende, la aparición de miopía.

 

Algunos estudios indican que la luz fundamental en este proceso es la ultravioleta más próxima al espectro visible, es decir, la luz ultravioleta de onda corta (360-400 nm). De ser cierta esta hipótesis debemos tener mucho cuidado con las gafas de sol en niños pues un uso excesivo de las mismas podría provocar miopía al filtrar toda la radiación anterior a 400nm.

 

Trabajo en cerca y nivel educativo: La relación entre un excesivo trabajo en cerca y la aparición y progresión de la miopía ha generado muchos debates a lo largo de la historia. Mientras que unos autores abogan porque el trabajo en cerca, por sí mismo, genera miopía, otros indican que el incremento se relaciona con un menor tiempo al aire libre.

 

En otros artículos ya os mostré como el principal problema que tenemos en las tareas cercanas implica varias cuestiones. Lo más dañino no es el trabajo en cerca en sí mismo sino pasar largos periodos de tiempo acomodando en cerca unido a una distancia corta y una concentración máxima.

 

El mecanismo teórico que justifica lo anterior se basa en que el enfoque retiniano en cerca es diferente en la zona central y la periferia, lo que unido a un retraso acomodativo en algunos pacientes provoca la estimulación para el aumento de la elongación axial del ojo.

 

Dieta: Aunque no existen estudios concluyentes al respecto, varios trabajos parecen relacionar de manera directa la miopía con unos bajos niveles de vitamina D o un alto contenido de grasa saturada y colesterol. La razón de ello es la dificultad para desligarlos de la exposición solar pues la vitamina D la produce nuestro cuerpo de manera natural tras exponernos a la luz solar.

 

Tabaco: La nicotina tiene un efecto cardiovascular adverso y acelera el envejecimiento retiniano. Además de lo anterior algunos estudios muestran una relación con la miopía, aunque aún no son del todo concluyentes.

 

Iluminación interior: Aunque no está en la infografía del principio me parece incluir este punto por el gran número de casos de padres que vienen a la consulta sin conocer los riesgos que entraña una mala iluminación interior a la hora de realizar tareas.

 

El objetivo de la iluminación interior cuando realizamos tareas en distancias próximas debe ser lograr un nivel de luz similar al que tendríamos en el exterior. Con ello vamos a lograr reducir la incidencia y la progresión de la miopía, desestresando de paso nuestros ojos.

 

Cuando existe poca iluminación nuestros ojos aumentan el tamaño pupilar para poder captar mayor luz. Pero, a la vez, cuando acomodamos estamos activando un proceso que incluye una reducción pupilar, al estar ambos fenómenos conectados. Con luz insuficiente nuestros ojos reciben informaciones contrapuestas y lo sometemos a un grave problema de estrés. Si además de ello tenemos en cuenta que la acomodación excesiva puede favorecer la aparición de miopía nos encontramos ante el coctel explosivo perfecto. Por tanto, siempre que estemos realizando una tarea de precisión visual en interiores debemos cuidar la iluminación correcta y nunca mantenernos con luz escasa o insuficiente.

 

Por último, como un recordatorio de lo importante que resulta evitar la aparición de la miopía o, una vez que existe, lograr ralentizar su avance, os dejo la siguiente imagen en la que se muestra la probabilidad existente de sufrir diversas patologías según la cantidad de miopía de la persona.

 


 

Como vemos en el gráfico, la probabilidad de sufrir maculopatía miópica, desprendimiento de retina, glaucoma o cataratas subcapsulares posteriores se incrementa exponencialmente en miopes magnos respecto a personas sin miopía.

 

Espero que con este breve artículo tengamos presente la necesidad, tanto de revisar y cuidar la visión de nuestros niños, como de poner los medios necesarios para evitar la aparición de la miopía. En el siguiente cuadro se resumen brevemente los principales factores de riesgo y, como en un semáforo, se indican tres escenarios de mayor o menor probabilidad de sufrir miopía (Tened en cuenta que en las horas al aire libre no cuentan las disfrutadas en la escuela).

 

 

Y, una vez detectada la miopía, tratarla con los diversos medios con los que contamos actualmente. A continuación, os dejo una imagen en la que se resumen todos ellos y se indica su porcentaje de efectividad.

 


 

Hasta la próxima


Bibliografía: Toda la información se obtuvo de un curso de Hoya sobre la miopía y los principales trabajos que justifican las conclusiones expuestas se encuentran reflejados en las imágenes e infografías utilizadas, cedidas por cortesía de HOYA.

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