domingo, 29 de marzo de 2020

La miopía se genera porque trabajamos muchas horas en cerca


Existe un mito bastante extendido en la sociedad sobre las causas que generan la miopía. De manera habitual se piensa que la miopía se genera por pasar muchas horas delante de una pantalla digital o un libro.

Cuando los padres reciben la noticia de que su hijo es miope lo primero que le recriminan es el largo tiempo de ocio que pasan en distancias próximas. Pero, ¿es cierto que largos periodos de tiempo en distancias cortas genera miopía? ¿Es el principal factor a tener en cuenta?

Si os interesa el tema seguir leyendo.


¿Qué es la miopía?

Supongo que todos aquellos que estáis leyendo este post sois miopes o sabéis que es la miopía. No obstante, por si acaso, voy a realizar un breve resumen.

La miopía es un defecto refractivo del ojo por el cual las imágenes enfocan antes de llegar a la retina, lo que supone que lleguen a la misma borrosas.



Ello se debe a un exceso de potencia del ojo, bien por tener las lentes y medios oculares un excesivo poder refractivo de la luz, o bien por ser el ojo demasiado largo.

La principal consecuencia es que la persona miope dejará de ver los objetos lejanos nítidos, pues su punto focal estará situado según la siguiente fórmula matemática:

F = 1/D donde F es el punto focal expresado en metros y D las dioptrías.

Por ejemplo, un miope de -2.00 dioptrías tendrá su punto focal a 0,5 metros (50 cm), lo que supondrá ver borrosos todos los objetos más lejanos de ese punto. En cambio, objetos situados en su punto focal se verán perfectamente nítidos sin gafas, razón por la cual muchos miopes de este tipo de graduaciones son devoradores de libros (su sistema visual está adaptado a trabajar sin esfuerzo a esa distancia corta).

¿Cuál es la razón de la aparición y progresión de la miopía?

Esta es la pregunta clave del asunto y la respuesta no es sencilla. En realidad, no sabemos todas las causas que influyen en el comienzo y progresión de la miopía e ignoramos mucho aún sobre los principales agentes implicados.

Ahora bien, gracias a la investigación vamos poco a poco descubriendo el funcionamiento y la manera de incidir en el mismo para frenar su aparición y evolución progresiva. Repasemos la evolución del pensamiento científico sobre la miopía y lo que realmente podemos hacer para combatirla.

Lo más evidente respecto a la miopía es su influencia genética. Los hijos de padres miopes tienen mayor propensión a generar miopía, pues existe cierto componente genético que determina, entre otras muchas cosas, el tamaño de nuestro globo ocular. Y si tenemos ojos muy largos, en el eje antero-posterior (longitud axial, LA), tendremos miopía.

Esta teoría fue la primera que se consideró y se mantuvo en uso hasta que la investigación sobre miopía descubrió científicamente que la miopía también se desarrollaba en personas que no tenían antecedentes hereditarios familiares de miopía.

Que existe una influencia genética nadie lo duda. Un estudio relativamente reciente (2007)1 sobre niños australianos sigue confirmando que tener padres miopes aumenta notablemente la incidencia de la miopía en los niños: 7.6% (sin ningún progenitor miope), 14.9% (un progenitor miope), y 43.6% (ambos progenitores miopes).

En un estudio posterior de 20162, se concluyó que el riesgo de un niño a ser miope se multiplicaba x3 si un progenitor era miope o x7 si ambos lo eran.

Además de lo anterior, diversos estudios han descubierto una cantidad cada vez mayor de genes que están implicados en el surgimiento de la miopía3. Ahora bien, tanto su exponencial desarrollo como su aparición en personas sin antecedentes hicieron sospechar que la genética no era el único factor implicado. O, al menos, no el más decisivo actualmente.

En los años 90 del siglo pasado, cuando yo estudié la carrera, la relación entre miopía y un exceso de trabajo en cerca parecía claro y apenas se discutía. Ello se debía a un estudio, ya clásico, llevado a cabo sobre estudiantes israelíes escolarizados en las escuelas talmúdicas judías conocidas como yeshivot. En esos centros, el estudio de los libros sagrados obligaba a los estudiantes a pasar un gran número de horas en cerca, razón por la cual también era muy alta la incidencia de la miopía. Del mismo modo, en Asia, donde el sistema educativo obligaba a pasar muchas horas trabajando en cerca, el número de miopías resultaba abrumador.

La explicación sobre esta relación era la siguiente. El ojo, al estar sometido a una fuerte carga en distancias próximas, demandaba una gran cantidad de acomodación y convergencia para llevarla a cabo. El músculo ciliar, responsable de cambiar la forma del cristalino para acomodar la imagen y llevarla a la retina, debido al excesivo número de horas de trabajo, llegaba a ejercer una presión en la cámara posterior que causaba la elongación de la longitud axial del globo ocular (Young FA, 1981).

En definitiva, el ojo se amoldaba a las exigencias habituales impuestas de un mayor trabajo en cerca, volviendo al ojo miope y permitiendo ese trabajo en distancias próximas sin necesidad de tanto gasto energético en acomodación y convergencia ocular. El cambio fisiológico no era exagerado, pues cada milímetro de crecimiento axial extra del globo ocular induce −3.00 dioptrías de miopía.

Todas estas conclusiones parecían relacionar la miopía y un exceso de tareas en cerca. Por ello, hasta hace unos pocos años aún en España se indicaba que la miopía se frenaba sobre los 25 años, en el momento de dejar de cursar estudios.

Pero hoy sabemos que ni la miopía se frena en todos los casos al inicio de la edad adulta ni que pasar muchas horas enfocando en cerca se relaciona, invariablemente con desarrollar miopía. Por tanto, algo existía en la evolución de la miopía que se nos escapaba.

La suposición más lógica fue relacionar ambas características: genética y ambiente. Y durante años se indicó que un exceso de trabajo en cerca generaría miopía a todas aquellas personas predispuestas genéticamente. Una solución de compromiso que pretendía explicar lo inexplicable.

Ahora bien, todo cambió en el año 2007, cuando el optometrista Donald Mutti, del Colegio de Optometría de la Universidad Estatal de Ohio, mostró los datos de una investigación4 que había realizado durante 5 años.

En este estudio se analizaron los hábitos de un grupo de más de 500 niños de 8 y 9 años de edad y con visión sana. En el estudio se analizaban tanto la herencia, el trabajo en cerca y el tiempo de ejercicio realizado al aire libre. Y el resultado de las conclusiones fue sorprendente: la principal causa por la que los niños se convertían en miopes fue que pasaban menos horas en el exterior haciendo ejercicio.

El ambiente cobraba especial relevancia en el inicio y progresión de la miopía y numerosos investigadores se pusieron manos a la obra para replicar los resultados. Kathryn Rose, de la Universidad de Tecnología de Sidney, realizó un experimento similar en 20085 y descubrió que realizar deporte o pasar menos tiempo delante de pantallas no era el factor clave. El factor más concluyente resultó ser una mayor exposición a la luz brillante del día.

Hoy en día conocemos un poco más la razón de este proceso. La luz solar estimula la producción de dopamina intraocular a través de las células amacrinas de la retina. La dopamina es un neurotransmisor que bloquea el alargamiento del ojo durante su desarrollo y se produce sobre todo durante el día. Pero ambientes tenues, o faltos de suficiente luz solar, hace que su ciclo se interrumpa, lo que termina provocando la elongación de la longitud axial.

Ian Morgan realizó un experimento en el año 2009 sobre unos niños en Guangzhou. A un grupo se les añadió una clase extra de 40 minutos al aire libre al final de su jornada. De los más de 900 chavales que asistieron a la clase al aire libre, el 30% desarrolló miopía entre los 9 y 10 años, un 10% menos que los alumnos de las escuelas de control que no introdujeron esa clase. En Taiwan se repitió el experimento y los resultaros fueron similares.

La conclusión a la que ha llegado Ian Morgan es que los niños necesitan pasar alrededor de tres horas por día bajo niveles de luz de al menos 10.000 lux para estar protegidos contra la miopía, una cantidad de luz similar a la que recibiríamos permaneciendo bajo la sombra de un árbol en día de verano.

Y estas conclusiones tienen su sentido, pues en la práctica clínica ya habíamos detectado que es en las épocas de menor luz ambiental, como en invierno, donde el incremento de la miopía en los niños aumenta en mayor proporción que en épocas de mayor actividad al aire libre, como en el verano.

Hoy en día el factor ambiental está adquiriendo una importancia en la explicación del surgimiento y progresión de la miopía que nos está abriendo nuevas posibilidades.

Pero el exceso en tareas en cerca nunca ha dejado de estar presente en la mente de los investigadores como una causa probable del desencadenante de la miopía.

Me gustaría recuperar un estudio realizado en 2008 por Rose KA et al6 que concluía lo siguiente: En los casos analizados no se encontró una relación directa entre la miopía y el tiempo de trabajo en cerca. Pero lo que si sorprendió a los investigadores fue encontrar una relación significativa cuando ese trabajo en cerca se realizaba a una distancia inferior a 30 cm y durante un tiempo mayor a 30 minutos. Es decir, más que el tiempo que pasamos en cerca, lo verdaderamente importante es la intensidad con la que nos dedicamos a esa tarea en distancias próximas.

Que el trabajo en cerca sigue siendo un factor de riesgo para tener miopía lo siguen apuntando numerosos trabajos. Voy a destacar el realizado por Grzybowski A7, donde indica que los factores de riesgo para desarrollar miopía son: pasar poco tiempo al aire libre, realizar trabajo en distancias próximas, exponerse a luz tenue, uso de lámparas LED en tareas próximas, horas de sueño escasas, distancias de lectura inferiores a 25 cm. Y vivir en un entorno urbano.

También llegaron a una conclusión similar Enthoven CA et al8 cuando realizaron un estudio sobre 5074 niños nacidos en Rotterdam entre 2002 y 2006. Según sus conclusiones un mayor uso de la computadora en tareas próximas estuvo asociado con el desarrollo de miopía. Y pasar tiempo al aire libre redujo este incremento.

No obstante, no todos los estudios nos muestran una relación directa entre el trabajo en cerca y el desarrollo de miopía. En un meta-análisis realizado por Lanca C y Saw SM9, se estudiaron 15 investigaciones y sólo en 7 de ellas se encontró una relación directa entre el tiempo pasado delante de pantallas digitales y la miopía.

Por tanto, aunque los estudios no han podido concluir de manera unánime la relación entre trabajo en cerca y miopía, lo que resulta evidente es que existe cierta predisposición a generar miopía en muchos casos, lo que podría estar relacionado con otros factores que predispondrían a tal cosa, tales como los genes o la falta de suficiente luminosidad ambiental.

La investigación actual, tal como vemos, más que por abogar por el trabajo en cerca per se, se detiene en la intensidad del mismo y en la proximidad de la distancia de trabajo por debajo de 30 cm. Así como que el trabajo en cerca se realiza en interiores donde no se tiene suficiente luz solar. Una mezcla de todos estos factores es lo que puede generar miopía en los niños.

Los principales detractores a la hora de rechazar el trabajo en cerca como una de las causas de la miopía, además de por la falta de estudios concluyentes, se escudan en la pseudomiopía. Esta condición es aquella por la cual un sujeto es catalogado de miope cuando, en realidad, no lo es. Ello se debe a que cuando realizamos un trabajo en cerca continuado, el ojo termina acomodando durante tanto tiempo a esa distancia que, posteriormente, no logro relajarse para poder ver correctamente de lejos.

Un ojo con la acomodación activada en el gabinete puede confundirse con un ojo miope y en muchas ocasiones, si no se realizan graduaciones con cicloplégicos (relajantes de la acomodación) o con técnicas como el fogging para relajar la acomodación, se prescribirán lentes negativas a una persona que, en realidad, tiene un exceso de acomodación.

Ahora bien, este pensamiento se fundamentaba en una cuestión básica: el ojo dejaba de crecer en la adolescencia. Por tanto, toda la miopía que surgía posteriormente se debía a problemas acomodativos principalmente. Es decir, el trabajo en cerca generaba pseudomiopías mal corregidas que se terminaban convirtiendo en miopías por la mala prescripción.

Pero investigaciones recientes están demostrando que el ojo, en su crecimiento de la longitud axial, no deja de crecer en la adolescencia. Un estudio realizado en 201910, realizó una investigación sobre la asociación entre la luz ambiental y los cambios en la longitud axial en pacientes de entre 18-30 años. Concluyeron que el mayor tiempo de permanencia en luz brillante se asoció con un crecimiento más lento de la longitud axial, por lo que se demostró que el ojo puede seguir haciéndose miope en adultos.

Por ir finalizando esta larga exposición debemos indicar que en la miopía comenzamos a tener varias cosas claras:

·        La genética es un factor importante asociado a la miopía, pero no es el único implicado.

·        El ambiente es decisivo en el desarrollo correcto del ojo y los niños necesitan una cantidad diaria de luz solar para prevenir la aparición de la miopía.

·        El trabajo en cerca, por si mismo, no está demostrado que genere miopía. Ahora bien, la intensidad en el mismo, una distancia de trabajo inadecuada y largos periodos de trabajo en distancias próximas si parecen ser causas evidentes de la aparición de miopía.

Como conclusión podemos indicar que si deseamos evitar que nuestros hijos padezcan miopía la mejor prevención es fomentar actividades al aire libre para que tengan suficiente cantidad de luz solar para el desarrollo correcto de los ojos.

Más parque al aire libre y respetar distancias de lectura correctas previene la miopía

Con esta costumbre, vamos también a evitar además largos periodos de trabajo en distancias cortas, los cuales también parecen relacionarse con la miopía. Y cuando toque estudiar, mantener una distancia mínima de 35-40 cm entre el ojo y la tarea a realizar, así como realizar descansos periódicos con el objetivo de no fatigarnos.

Bibliografía:
1.     Rose KA et al. Ethnic differences in the impact of parental myopia: findings from a population-based study of 12-year-old Australian children. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2007 Jun;48(6):2520-8.
2.     McCullough S, Saunders K. Childhood Myopia in the 21st Century. Optometry Today. June 2016 69-74
3.     Abbas M Solouki, Virginie J M Verhoeven et al. A genome-wide association study identifies a susceptibility locus for refractive errors and myopia at 15q14. Nature Genetics. 2010 Sept; 42 , 897–901
4.     Mutti, D. et al. Parental History of Myopia, Sports and Outdoor Activities, and Future Myopia. Investigative Ophthalmology & Visual Science August 2007, Vol.48, 3524-3532
5.     Rose KA et al. Outdoor activity reduces the prevalence of myopia in children. Ophthalmology. 2008 Aug;115(8):1279-85. doi: 10.1016/j.ophtha.2007.12.019. Epub 2008 Feb 21.
6.     Rose KA et al. Role of near work in myopia: findings in a sample of Australian school children. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2008 Jul; 49(7):2903-10.
7.     Grzybowski A et al. A review on the epidemiology of myopia in school children worldwide. BMC Ophthalmol. 2020 Jan 14;20(1):27. doi: 10.1186/s12886-019-1220-0.
8.     Enthoven CA et al. The impact of computer use on myopia development in childhood: The Generation R study. Prev Med. 2020 Jan 15:105988. doi: 10.1016/j.ypmed.2020.105988
9.     Lanca C y Saw SM. The association between digital screen time and myopia: A systematic review. Ophthalmic Physiol Opt. 2020 Jan 13. doi: 10.1111/opo.12657.
10.  Ulaganathan S et al. Influence of seasons upon personal light exposure and longitudinal axial length changes in young adults. Acta Ophthalmol. 2019 Mar;97(2):e256-e265. doi: 10.1111/aos.13904. Epub 2018 Oct 4.

4 comentarios:

  1. Buenas tardes: a principios de año diagnosticaron a mi hija, de tres años, con miopía. Le prescribieron gafas con una graduación de -1,25 y -2,75 y nos mandaron ponerle un parche en el ojo menos miope durante tres horas diarias y volver en junio. Hemos cumplido con el tratamiento a rajatabla, pero en estos últimos días venimos notando que vuelve a entrecerrar los ojos para mirar de lejos, justo lo que le pasaba cuando decidimos llevarla a revisión, le pasa más cuando lleva el ojo tapado, pero también lo hace cuando no tiene parche. Mi marido dice que eso es que le ha aumentado la graduación, pero a mí me parece imposible, lleva algo más de cuatro meses usando gafas y hemos sido muy constantes con el tratamiento. Mi suegra, a la que yo no llegué a conocer, parece ser que tenía una miopía bastante alta y a mi marido le preocupa que la niña pueda haberla heredado. ¿Es posible que el uso del parche la pueda estar perjudicando? No sabemos si esperar a tener la cita el mes que viene o intentar adelantarla, de momento seguimos poniéndole el parche a diario. Muchas gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, gracias por comentar.
      En primer lugar hay que diferenciar la miopía del tratamiento con el parche. El segundo se coloca para evitar ambliopias en el ojo con más graduación, es decir, que ese ojo pueda desarrollarse correctamente.
      Por tanto, el parche va a evitar que un ojo se quede vago, pero no tiene nada que ver con la miopía.
      Las gafas tampoco van a evitar que la miopía suba. Sirven para que los ojos vean bien, pero no curan ni controlan la miopía.
      Siento decirte que la miopía de tu hija tiene pinta de ser hereditaria y que le va a subir con el desarrollo. Por tanto, lo importante es empezar a controlar ese incremento con lentes de contacto a partir de los seis años.
      Seguir con el parche y esperar a la revisión en junio. Graduar a los peques es complicado y tendrán que ajustar la graduación en muchas ocasiones en los siguientes meses y años.
      Por lo que comentas es posible que la graduación le aumentara, pero quedando un mes para la revisión yo no la precipitaria. Máxime cuando estamos todo el rato metidos en casa en distancias muy cortas.
      Saludos

      Eliminar
  2. Muchas gracias por su respuesta. A mí me parece increíble que le haya aumentado en tan poco tiempo, pero yo no soy miope, en mi familia hay algún caso con hipermetropía y de mayores ya sólo llevan gafas para cosas puntuales. Seguiremos a ver qué nos dicen en la revisión ¿la miopía no se reduce con los años, verdad? Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, puede que no aumentará sino que la primera graduación no fuera la total necesaria. Los niños no son sencillos de graduar tan pequeños.
      Siento decirte que la miopía, con los años, tiende a subir. Por ello es importante controlar esa subida lo máximo posible con técnicas de control de miopía.
      En el Blog tienes artículos sobre lentes de contacto de control de la miopía.
      Saludos

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...