domingo, 12 de abril de 2015

¿Gafas versus Lentes de Contacto?



Cuando los pacientes me preguntan sobre si es mejor usar gafas o lentes de contacto yo, sin ser gallego, les contestaba con otra pregunta: “¿Quieres más a mamá o a papá?

Como debido a las muy distintas y variadas situaciones familiares me encontré con respuestas bastante embarazosas, ahora prefiero realizar esta otra: “¿Qué son mejores, los pantalones cortos o largos?” La respuesta más frecuente es que “depende de la situación o época del año”.

Pues bien, acabáis de contestaros a la primera pregunta sobre gafas y lentillas. Ninguna compensación óptica es mejor que la otra, sino que simplemente deben ser complementarias, pues cada una tiene un potencial diferente que la hace más apropiada para determinadas situaciones.

El objetivo de este artículo es animar a las personas usuarias de gafas o lentes de contacto a utilizar ambas cosas en vez de quedarse sólo con una sola. De esta manera podrán disfrutar mucho más de su vida, al tener una compensación más adecuada a su problema visual.


Volviendo a la pregunta de los pantalones, me sorprende enormemente que las personas consideren ridículo o inadecuado usar pantalones cortos en invierno y no tengan la misma percepción en el hecho de quitarse las gafas (“aunque no vea tres en un burro”) para practicar deporte.

En un estudio realizado sobre los hábitos de usuarios de gafas y lentes de contacto en 2013 (Aslam A, Sulley A and Packe R. Habits of contact lens and spectacle wearers and their attitudes to vision correction. BCLA Conference paper presentation, June 2013) se descubrió que el 51% de los usuarios sólo de gafas se quitaban éstas para hacer deporte. Un 37% lo hacía para actividades sociales y un 26% para salir a la calle. Es decir, existe una gran parte de usuarios de gafas que prefieren no colocarse su prescripción a utilizar gafas (¡¿?!). O lo que es lo mismo, existe un gran porcentaje de usuarios de gafas que están pidiendo a gritos una adaptación de lentillas.

Y esto es una realidad, porque en el mismo estudio se mostraba que aunque el 82% de usuarios de gafas estaban satisfechos de ellas, un 58% eran esclavos de ellas al opinar que “No me gusta llevar gafas pero tengo que llevarlas”.

Todos los que hemos sido adolescentes y usuarios de gafas hemos prescindido de ellas a la hora de salir a la calle o de ir de fiesta con nuestros amigos. Nos veíamos mejor sin gafas, más seguros y menos introvertidos.

Hoy día, al ser las gafas un artículo de moda más, esta consideración está cambiando bastante, aunque aún existen personas que piensan que las gafas restan más que suman a su personalidad. Por ello, aún existen personas, usuarias sólo de gafas, que no las utilizan en ciertas ocasiones.

Personalmente entiendo este pensamiento en los adolescentes, cuyo uso de lentillas depende de la economía familiar (al final ellos no son los que pagan), pero no comprendo a todos aquellos adultos presumidos que por una cuestión de simple estética deciden abandonar su corrección o autoengañarse diciendo que ellos ven bien. Y en este último caso me molesta porque muchos deciden que no necesitan usar gafas conduciendo, algo que pone en riesgo mi vida y la de todos los demás con los que se cruzan.

A todos ellos, simplemente por tocarles la fibra sensible, les voy realizar una advertencia: ¿Saben las consecuencias que tendría para ustedes si en un accidente (no tiene porqué ser grave) se comprueba que conducían sin una compensación óptica adecuada? De momento, el seguro se escudará en que tener la visión revisada es una responsabilidad suya (como mantener en buen estado su automóvil). Vamos, que le tocará pagar. Así de simple. Y no duden que cualquier óptico colocará en la denuncia la exigencia de un examen visual optométrico (nada de esos test psicotécnicos que se hacen en España por ¡¿psicólogos?! donde los optotipos son de la época de Franco y la revisión es tan somera como ineficaz). 

Tras este breve inciso, vamos a retomar el uso de gafas y lentes de contacto dando diversas razones por las cuales el uso de ambas es lo más adecuado:

-         Muchos pacientes se sienten atrapados en sus gafas por dos motivos: piensan que no pueden llevar lentillas porque nadie se lo ha recomendado y consideran su precio excesivo:

o   En España tenemos un gran déficit respecto a la recomendación, por parte de los profesionales de la visión, del uso de gafas y lentillas. En otros países el porcentaje de usuarios de lentillas que también utilizan gafas es muy alto (86% Alemania; 90% Italia).

o   Es cierto que el precio de unas lentes de contacto es superior al de unas gafas, pero también lo es superior el precio de un smartphone respecto a un teléfono móvil antiguo y muchas personas los usan. Es más, en la imaginación general, el coste de las lentillas se presupone muy alto, cuando en realidad es mucho más económico de lo que se suele pensar. De forma general, un año de lentillas mensuales de última generación no suele superar los 0.50 céntimos de Euro al día.


-         Prescribir gafas y lentes de contacto debería ser la norma en la gran mayoría de los pacientes, pues sólo de esta forma nos aseguramos que las necesidades ópticas de nuestros pacientes se cubren satisfactoriamente en todas las circunstancias del día.

o   Las lentes de contacto son la compensación ideal para practicar deportes, pudiendo llevar cualquier tipo de gafa de sol sin las limitaciones técnicas que poseen las lentes solares graduadas. Por tanto, serán la mejor opción para jugar al futbol, baloncesto, tenis o practicar esquí.

o   Igualmente, las lentes de contacto permiten a las personas sentirse más libres y atractivas por lo que su uso pasa de ser una prescripción óptica para convertirse en una razón emocional.


o   En lo que se refiere a los deportes acuáticos, el uso de lentes de contacto desechables de usar y tirar son la mejor opción para no “perderse en la playa”.

o   Las gafas, por su parte, pueden resultar más cómodas en el trabajo delante de la pantalla del ordenador, pues el antirreflejo minimiza las molestias de las pantallas y el efecto barrera ante el ojo evita irritaciones por el polvo ambiental que atraen las pantallas.

o   Igualmente, el antirreflejo de los lentes de gafas permiten una mejor visión conduciendo por la noche, debido al excesivo número de puntos luminosos (farolas) en ese momento.

o   Las gafas son una compensación imprescindible para poder alternar con las lentes de contacto, pues éstas no deben llevarse todas las horas de vigilia.

-         Un estudio sobre la preferencia de compensación de las personas présbitas (Neadle S, Ivanova V and Hickson-Curran S. Do presbyopes prefer progressive spectacles or multifocal contact lenses? Cont Lens Ant Eye 2010) mostró que un 78% de los estudiados preferían el uso combinado de gafas progresivas y lentillas progresivas que optar por únicamente gafas o lentillas. Las gafas, al otorgar mejor visión, eran utilizadas preferentemente para actividades estacionarias, mientras que las lentillas eran la opción preferida para actividades sociales y deportivas, donde una visión tan precisa no es del todo necesaria.


Y para finalizar una advertencia. Hasta ahora hemos comentado la circunstancia de las personas que sólo utilizan gafas. Pero existe una realidad más preocupante, las personas que sólo utilizan lentes de contacto. Y es más preocupante porque esa manera de actuar con sus ojos puede conllevar serios riesgos oculares.

Aunque actualmente las lentes de contacto de hidrogel de silicona han superado las limitaciones técnicas que impedían una correcta oxigenación de la córnea (causa principal del rechazo a las lentes de contacto por usuarios que abusaron de las lentes de hidrogel básico anteriores), su uso durante todas las horas de vigilia no está recomendado por cuestiones prácticas. Independientemente del tipo de lentilla, ésta termina molestando al final del día si se abusa continuadamente de su uso.

No sabemos cual es la razón, pero las lentes de contacto se vuelven incómodas al cabo del tiempo si abusamos regularmente en el número de horas que las utilizamos. Un uso responsable de 8-10 horas al día no presenta ningún problema. Pero usos continuados de 14-16 horas al día si terminan suponiendo problemas de comodidad a medio-largo plazo.

Por tanto, sabiendo lo anterior, la mayoría de contactólogos deciden limitar su uso al rango de horas que saben seguro o, en el peor de los casos, advertir sobre un uso que no exceda al momento en el que las lentillas comienzan a molestar.

Personalmente no me gusta la última opción, pues los clientes realizan una comparación con la vida útil de sus lentillas mensuales, alargando su uso hasta notar molestias, lo que en este caso sí supone un grave riesgo para su salud ocular (por la presencia de depósitos desnaturalizados potencialmente peligrosos).

En cualquier caso, si se desea tener un uso prolongado de las lentillas durante toda la vida la mejor opción posible es combinarlas con unas gafas. De nuevo os indicaré un símil que suelo hacer a mis pacientes: Podemos tener unos zapatos comodísimos, los cuales podríamos utilizar todo el día si deseáramos. Pero al llegar a casa nos los quitamos y nos calzamos unas zapatillas. Pues bien, con las lentillas deberíamos, como mínimo, hacer lo mismo, es decir, descansar de ellas en casa si es que son imprescindibles para las tareas realizadas fuera de nuestro domicilio. Os aseguro que con esta sencilla medida vuestros ojos os lo agradecerán.

Por tanto, ante la pregunta ¿gafas o lentillas? La respuesta es ambas siempre. No son dos métodos compensatorios excluyentes sino claramente compatibles.

¿Vosotros que pensáis al respecto?




2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, hay que dar un descanso a nuestros ojos. Es nuestra salud ante todo, el problema es el aspecto económico en muchos casos, ya que combinar las lentes de contacto con las gafas nos subirá el gasto mensual.

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  2. Gracias por comentar Lourdes.
    Aunque el aspecto económico es importante hoy día, en cuestión de salud es algo bastante relativo. Y el problema no viene por usar sólo gafas, sino por usar sólo lentes de contacto.
    Proporcionalmente, unas lentes de contacto son mucho más caras que unas gafas. Teniendo en cuenta el precio medio de un pack semestral de lentes desechables y el de una gafa media podemos decir que las lentillas son el doble de caras que las gafas. O, a lo sumo, puede suponer el mismo gasto que un año de lentillas; con la particularidad que las gafas nos duran dos o tres años de media.
    Por tanto, si nos mueve la economía, lo primero es tener unas gafas. Y si podemos permitirnos el "lujo" de utilizar lentes de contacto nunca debe ser en detrimento de las gafas.
    Un saludo

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