domingo, 29 de marzo de 2015

La serie Vikingos muestra hechos históricos



El próximo 22 de abril se estrena en España, en la cadena TNT, la tercera temporada de la serie Vikingos (Vikings), uno de los éxitos más sorprendentes de los últimos años en la parrilla televisiva. O eso dicen los críticos; teniendo en cuenta su gran rigor histórico les sorprende que obtenga una audiencia creciente año tras año.

Lo cierto es que soy un seguidor de esta serie. Me gusta la ambientación y la sensación de aventura que imprimen a las tramas, pero no puedo afirmar que se trate de una serie histórica.

¿Es la mejor serie/película sobre el pueblo Vikingo? Si.
¿Tiene una gran base histórica? También.
¿Narra hechos históricos? No.

¿Queréis conocer el análisis histórico de la serie?

ATENCIÓN SPOILERS


La serie Vikingos tiene numerosos puntos positivos que nos ayudan a entender a un pueblo tan desconocido como el de los vikingos escandinavos. Entre los aspectos positivos dignos de destacar están varios de diferente importancia.

En primer lugar me gusta que se utilicen nombres vikingos. Todos recordamos series históricas nefastas, como Viriato, donde los guionistas colocaron nombres griegos a los rebeldes hispanos. Ragnar es un personaje histórico de las Sagas Vikingas y Floki, por ejemplo, un nombre que aparece en la primera colonización vikinga de Islandia.


 Uno de mis preferidos es el tema de las negociaciones diplomáticas. En efecto, en contra de lo que solemos pensar, los vikingos intentaban llegar a un acuerdo antes de enfrentarse en batalla. Por ello Ragnar debe ir a negociar con Jarl Borg, en Gotaland, el asunto de las tierras en disputa. También en la segunda temporada Ragnar negocia con el rey Ecbert. Como vemos, la diplomacia debáis ser manejada cuidadosamente por los vikingos, una imagen muy distinta de la que solíamos tener, ¿verdad?

También me gustó mucho como muestran el papel independiente de la mujer, de manos de la mujer de Ragnar, Lagertha. Y la situación “indefensa” en la que quedaban si moría el marido (Siggy, la viuda del Conde Haraldson). No obstante, al contrario que en otras sociedades medievales, la mujer vikinga tenía formas de salir adelante por sí misma y era tratada respetuosamente (aunque debía ganarse el respeto por la fuerza o la inteligencia).

El duelo entre Ragnar y el conde Haraldson también es bastante fidedigno respecto a lo que conocemos en los libros de historia.

La frase de Ragnar “la sorpresa es nuestra mayor ventaja” resume a la perfección la mayoría de empresas vikingas: Razzias de pequeña cuantía donde se obtenían grandes beneficios. Se trataba del famoso strandhögg.

Y el hecho de mostrar disputas locales junto a las grandes rapiñas oceánicas es otro punto muy positivo. En verdad, al contrario de lo que solemos pensar, la mayor parte de las luchas vikingas se desarrollaron en Escandinavia, entre otros vikingos.

También la manera de luchar, con los jefes a la cabeza es muy respetuosa con la historia. Y las crónicas nos cuentan como muchos jefes vikingos murieron en los campos de batalla. Lo que no fue óbice para eliminar su amenaza, pues siempre existía otro guerrero que era capaz de ponerse al frente de la hueste con garantías.

El bautismo de Rollo, en la primera temporada, también es un hecho histórico. Era habitual en los tratados que se exigiera la conversión al cristianismo. Ya sabemos de lo proselitista que fue la religión en tiempos medievales. El Tratado de Wedmore, en 878, es un buen ejemplo de ello.

Pero aquí encontramos el primer pero a la serie. Mezcla de forma alegre sucesos históricos que tardaron muchos años en producirse. En estas dos temporadas hemos pasado de ver una razzia organizada por un granjero local a tener una empresa organizada con las fuerzas reales del rey Horik de Dinamarca. Y ello no fue posible sino tras varios decenios de rapiñas locales. Lo mismo sucede con la conversión al cristianismo de los vikingos o el hecho de pedir rescate monetario a los reyes ingleses.

El proceso histórico, simplificando mucho, fue el siguiente: ataques por sorpresa para obtener rápidos beneficios son sustituidos por el cobro del llamado danegeld, un impuesto que evitaba los saqueos continuos. Más tarde llegaría el asentamiento fijo de los vikingos en tierras extranjeras, tal como pasaría en el norte de Francia, donde fundaron un reino propio, como Normandía. Para todo ello deben pasar siglos.

Personalmente encuentro muy gratificante que se logre enseñar historia de forma amena, mediante el entretenimiento. Pero la búsqueda de audiencia induce a seguir cometiendo errores históricos. E incluso la cadena The History Channel, a la que presuponemos cierto rigor histórico, ha debido plegarse a la demanda del público que ve esta serie.

Lo anterior lo digo porque, en muchas ocasiones, no vemos el aspecto histórico del pueblo vikingo, sino lo que nos esperamos ver según nuestro parecer de hombres del siglo XXI. Pondré un ejemplo.

La mayoría de personas piensan que fue el desarrollo de los barcos vikingos los que les permitió navegar por el océano y atacar lugares tan alejados como Sevilla o Constantinopla. La navegación oceánica la tenemos asimilada con los vikingos y, por ello, el primer ataque vikingo debía producirse de este modo.

En la primera temporada Floki construye un barco diferente al resto, especial. Con él se lanzan al mar y llegan, bastante fácilmente, hasta un monasterio, el cual saquean sin compasión. La aventura está documentada históricamente, pues reproduce el saqueo del monasterio británico de Lindisfarne, ocurrido en el año 793. Pero el desarrollo de la misma es una invención.

El barco vikingo no suponía un avance tan distinto al resto de los existentes en su época. Y sabemos que antes de finales del siglo VIII los vikingos ya estaban asentados en la Orcadas. Desde allí era más sencillo realizar un salto a las costas inglesas que arriesgarse en un viaje “oceánico”.

Muchos pensaréis que la serie se basa en un personaje histórico recogido en las Sagas legendarias históricas. En efecto, se trata de Ragnar Lodbrok. Pero la historicidad de estas Sagas debemos manejarla con cuidado. Fueron escritas hacia el siglo XII, muchos siglos después de ocurrir los supuestos acontecimientos. Y si las tomamos al pie de la letra, en el caso que nos ocupa, deberíamos creer cosas como que nuestro protagonista poseía unas polainas que repelían serpientes o que aniquiló a un buen número de dragones de fétido aliento.

Las Sagas son, en verdad, invenciones que mezclan algunos episodios reales con otros ficticios. Aunque los hijos de Ragnar si están históricamente documentados, la figura de nuestro héroe no tiene la misma consideración. Y de haber existido, sus hazañas no fueron tales. ¿Qué podemos considerar cierto de las sagas y qué ficticio? ¿Y en la serie? Sabemos que Ragnar se casó con una guerrera llamada Lathgertha, pero ignoramos si tuvieron descendencia, tal como muestra la serie. En realidad, lo que nos cuentan las sagas es que Ragnar tuvo su descendencia con Áslaug, su segunda esposa, hija de Sigrud y Brunilda.

Las fechas de su reinado son discutidas, aunque la mayoría de expertos coinciden en situarlo a mediados del siglo IX, lo que descartaría por completo su participación en el ataque al monasterio británico de Lindisfarne, ocurrido varias décadas antes. Las sagas nos cuentan como Ragnar asoló el Báltico, Francia e Inglaterra. Precisamente, hacia el año 845 sabemos que un tal Jarl Ragnar Lodbrok atacó la ciudad de París junto al rey Horik I de Dinamarca. Y el plato fuerte de la tercera temporada tratará precisamente a contarnos este ataque (aunque cambiando un poco la historia, ¿verdad?).


La muerte de Ragnar según las Sagas (tal vez para la cuarta temporada, si hubiera) se producirá en Inglaterra, de manos del el rey Ella (Aelle) de Northumbria (un viejo conocido de la primera temporada). Ragnar morirá en un pozo lleno de serpientes pero no penséis que allí acaba su legado. Sus hijos le vengarán convenientemente, por lo que podemos tener alguna temporada más de vikingos.

Entre las cosas que más me chocaron de las dos temporadas anteriores, históricamente hablando, debo destacar la tormenta que afectó al viaje de Ragnar al inicio de la segunda temporada.

Las tormentas eran capaces de hundir flotas enteras y así lo hicieron muchas veces. La facilidad del viaje a Inglaterra, plasmada en los numerosos viajes, no es históricamente real. Además, al ser desviados a otro punto de llegada, lo lógico hubiera sido perecer a manos de los nativos del lugar. Cuando un barco vikingo debía desembarcar en un lugar desconocido se encontraba en una situación de gran desventaja táctica. No conocían el terreno y los habitantes estarían deseando arrebatarles sus posesiones. Un desembarco de ese tipo conducía, en la mayoría de las ocasiones, a la muerte segura. Por tanto, salvarse de la tormenta, no ser aniquilado en Wessex y terminar pactando con el rey son licencias demasiado sorprendentes para la historia.

También, en la segunda temporada, se dedicó un capítulo entero a mostrar el sacrificio llamado “Águila de sangre”, castigo impuesto a Jarl Borg por invadir Kattegat. Pero según ha demostrado Roberta Frank, este sacrificio sólo existió en la imaginación de los cronistas. El texto original de donde procede este mito es la trova escáldica sobre la ejecución del rey legendario Aella (867). Según se narra allí, el cuerpo, una vez asesinado, fue dejado al pasto de las águilas. Luego, posteriores traducciones imaginativas, inventaron toda la parafernalia de ejecución que vimos en la serie.

De la primera temporada debo disentir sobre el excesivo poder que otorgan en la serie al conde Haraldson, sin duda alguna, una licencia para tener un rival digno del protagonista. Las asambleas de los condes eran en campo abierto y los condes no mostraban un poder tan grande respecto al resto de aristócratas menores.

No quiero seguir ahondando en los puntos negativos históricos de la serie, entre otras cosas, porque son minoría respecto a los grandes aciertos de la misma. Con sus luces y sombras es la mejor manera de acercar al gran público al pueblo vikingo. Y si con ella logramos desterrar la imagen tradicional que teníamos sobre ellos habrá sido todo un éxito.

La historia de Ragnar, en sí misma, tal como aparece en las Sagas Islandesas, es una ficción. Y así debemos tomar esta serie. Una reinterpretación de una ficción donde la historia fue reducida a la mínima expresión y utilizada como adecuado escenario donde encuadrar la trama principal.

Y para ahondar más sobre la desmitificación de la figura de los vikingos os remito al capítulo “El estereotipo vikingo es verdadero” del libro Mis Mentiras Favoritas.

Si deseáis profundizar en el mundo vikingo os dejo estos libros imprescindibles:

- Hall, Richard: El mundo de los vikingos. Ed. Akal
- Griggith, P.: Los vikingos, el terror de Europa. Ed. Ariel
- Velasco, M.: Breve historia de los vikingos. Ed, Nowtilus

3 comentarios:

  1. muy bueno el articulo. Ya empece con la tercera temporada y sigue siendo como las anteriores , con poco rigor historico, pero bueno al menos los personajes si existieron.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, muchas gracias por leer y comentar.

      No obstante, aunque Ragnar aparece en las Sagas vikingas, no podemos asegurar que fuera un personaje real. Y, mucho menos, que lo mostrado en la serie se corresponda a su existencia vital. Dejémoslo en una ficción que nos muestra elementos reales de las sociedad vikinga medieval.

      Por cierto, tienes en este blog una reseña de la tercera temporada de Vikingos para cuando acabes de verla (no antes: peligro spoilers).

      Un saludo

      Eliminar
  2. Me encanto como lo escribiste. Gracias che! Recorda poner spoilers al comienzo! Buena onda, bro!

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...