jueves, 1 de mayo de 2014

La película Pompeya fue filmada con precisión histórica



El 25 de abril se estrenó en España la última película del director Paul W.S. Anderson, titulada Pompeya. Anderson es conocido por haber dirigido la saga de Resident Evil, por lo que esperaba una película llena de acción y bastante entretenida. Además, presumían de haber realizado una importante labor de documentación histórica para reproducir los decorados, lo que me llamaba aún más la atención (más información aquí y aquí).


Las críticas, tras el estreno, fueron bastante negativas. Se centraban en la planitud de la historia, lo poco convincente de las interpretaciones y la escasa originalidad del guión. Tenéis aquí varias de ellas. Además, la película era tachada de escasamente histórica y de cometer graves errores en este aspecto.

Ante tal panorama debía verla cuanto antes y daros mi opinión profesional al respecto. ¿Os interesa?


Por comenzar por lo menos importante  para mí, la trama de la película, debo decir una cosa negativa y otra positiva. La negativa es que resulta ser una mala copia de numerosas películas de aventuras anteriores. El inicio me recordó a Conan, el bárbaro y el protagonista Milo un calco diluido y sin emoción del protagonista de Gladiator. Los diálogos son pésimos y totalmente fuera de la época histórica. El guión sumamente previsible, y no me refiero al final de la erupción. Lo positivo, la visualización de la erupción del Vesubio (aún con las licencias que se toma el director a la hora de reproducirla) y que si te gustan las películas de aventuras sin mucho trasfondo, ésta se deja ver.

Puesto que yo esperaba una película rigurosa, históricamente hablando, tras su visionado acabé algo defraudado.

Debo reconocer, no obstante, que en el aspecto histórico hay también luces y sombras. Empezando por los aspectos positivos, debo reconocer al director una preocupación importante por acercarse a la realidad de la antigua Pompeya. Según comentó en la promoción de la película fueron consultados historiadores y científicos, escaneadas las ruinas de Pompeya in situ, las vestimentas se basaron en mosaicos y pinturas romanas, para el anfiteatro se tuvieron en cuenta ilustraciones realizadas durante las excavaciones del siglo XIX, la villa de Severo estuvo recreada a partir de otras villas pompeyanas. Vamos, una importante labor de documentación que tiene su repercusión en la película.

En efecto, en muchos aspectos parece que estuviéramos viendo una ciudad romana antigua, con sus calles llenas de vida. Ahora bien, siempre tuve la sensación de que todo era una ilusión, una especie de mal sueño. La película logra unos decorados bastante realistas, pero luego no sabe como utilizarlos. Constantemente los protagonistas realizaban acciones impropias de un romano (y no me refiero solo a los diálogos).

Los fallos históricos de la película son cuantiosos e innumerables. A continuación os voy a indicar unos cuantos de los más importantes.

El puerto de Pompeya

En la película nos muestran una Pompeya con puerto al mar. Mucho se ha criticado al respecto sobre ello, pues actualmente la costa se encuentra a unos dos kilómetros de la línea de costa. El director sostiene que la erupción provocó que la tierra ganara al mar esa distancia. Y, en parte, tiene razón. Pero no según nos lo cuenta.

Muchos historiadores supusieron que Pompeya tenía puerto al mar, o al menos algún canal navegable próximo, debido a unas especies de argollas encontradas cerca de la Puerta Marina. Sólo el amarre de embarcaciones justificaba ahí su presencia.

Ahora bien, eso pudo ser al comienzo de la edificación de la ciudad. La frecuente actividad sísmica de la zona hizo que la línea de costa se fuera alejando progresivamente con el paso de los años. Y en el 79 d.C., momento de la erupción, la línea de costa estaba bastante alejada de la ciudad. Los restos de diversas casas encontradas entre Pompeya y la costa así lo atestiguan.

La fecha exacta de la erupción volcánica

La película vuelve a incidir en uno de los errores históricos que más costará desmentir en los próximos años. La erupción se fecha en el 24-25 de agosto de 79 d.C., momento en el que además se celebraba la festividad de Vulcanalia. Esta es la excusa perfecta para introducir unos juegos y la trama de los gladiadores.

Ahora bien, en el mundo científico son cada vez más las voces que tienden a retrasar la erupción del volcán hasta septiembre. Son varias razones de peso las que sustentan esta última fecha. Por un lado, en los manuscritos conservados del relato de Plinio el Joven, copiados repetidamente en la Edad Media, las fechas son diferentes en muchas ocasiones. Podemos, por tanto, pensar en que la fecha se copió mal. También sorprende la cantidad de frutos otoñales encontrados entre las ruinas, así como que muchos pompeyanos llevaran pesadas ropas de lana, nada adecuadas para un caluroso día de agosto.  Aunque todo lo anterior es cuestionable, existe una prueba más mucho más categórica. En un depósito, difícilmente atribuible a saqueadores posteriores de la ciudad, se encontró una moneda romana cuya datación se fija, de forma más temprana, en septiembre del año 79 d.C.

Aspecto general de la ciudad

Uno de los aspectos que más me sorprendió al ver recreada la ciudad de Pompeya en la película fue la pulcritud de los edificios y lo impecables que se encontraban. Pareciera que los efectos del devastador terremoto ocurrido en el año 62 d.C. (año donde empieza la película, para más inri) fueran algo olvidado. Y lo cierto es que nada de aquello se había olvidado aún. Según Tácito, Pompeya “fue en gran parte destruida por un terremoto”. Echemos un vistazo a los trabajos de reconstrucción de Lorca en la actualidad y realicemos una pequeña inferencia mental de 1935 años atrás.

Me sorprende que en la trama de la película se estuviera planeando invertir una gran suma de dinero en un nuevo circo, cuando toda la ciudad necesitaba arreglos urgentes.
Fuera por el terremoto del 62 d.C. o por los temblores previos a la erupción volcánica, lo cierto es que Pompeya vivía una fiebre reconstructiva importante. En toda Pompeya, en el año 79 d.C., sólo funcionaban unas termas de las muchas existentes en la ciudad, y numerosos templos estaban cerrados esperando ser reconstruidos. Además, numerosas cuadrillas de decoradores trabajaban en el momento de la erupción, dejando sus trabajos inconclusos.

Nada de ello veremos en la película a pesar de ser un dato muy relevante de la situación de la ciudad en el momento de su destrucción.

Las calles de Pompeya

En una de las escenas vemos a una de las protagonistas, la romana Cassia, recorrer las calles de Pompeya. Lo hace junto a su esclava, pues es la hija de un importante personaje de la ciudad. Dejando a un lado la poco probable actitud de Cassia, internándose alegremente entre la plebe, lo que me levantó del asiento fue verla salvar, como un obstáculo, las grandes piedras que, a modo de paso de cebra moderno, unían los dos bordillos de cada calle. Y luego, recorrer la calle por el centro, alejada de los bordillos.

Debo decir que ni la esclava de Cassia hubiera osado poner un pie en aquellas calles. Pues tanto los bordillos altos como las piedras a modo de paso de cebra tenían una función clara, evitar que los romanos pisaran la calle en sí.

Al contrario de lo que muestra la película, estas calles eran sucias, pues contenían las defecaciones de los animales que tiraban de los carros, así como innumerables inmundicias propias de una ciudad. En la Pompeya antigua no había sistema de limpieza, pero ésta era realizada de forma natural por el agua de las fuentes que, desbordándose de los pilones, recorría las calles realizando una más que meritoria limpieza. Por supuesto, no todas las calles estarían igual de “saneadas” y en momentos de pocas lluvias la situación debía ser poco higiénica cuanto menos. No creo que fuera necesario recrear todas estas miserias, pero es un grave error histórico mostrar unas calles limpias en donde los transeúntes caminan más por las calles mismas que subidos a los bordillos.

Igualmente, me pareció ver tráfico rodado en la zona del foro, otro error grave si tenemos en cuenta que esta zona tenía cortado el paso a todo tipo de carros.

Los gladiadores

La primera escena donde aparecen unos gladiadores, en Londinium, me resultó esperanzadora. De repente, ante mis ojos, se mostraban varios tipos de gladiadores bastante bien reproducidos. Un scissor, un reciario y un ¿mirmillon? con una maza propia del Medievo. Pero la alegría duró un solo instante. Nuestro protagonista, Milo, los mató en un santiamén. Tan sólo con una espada. Creí morir. ¿Qué estaba viendo?

Ignoro cual será vuestra idea de los combates de gladiadores romanos, pero lo que acababais de ver no se parecía en nada a ellos. Para poneros un ejemplo claro es como si dentro de 2.000 años recrean un partido de futbol y se basan en Oliver y Benji mezclándolo con un combate de Pokemon. Vamos, cualquier parecido a la realidad sería una pura casualidad. Por mucho que se documentasen de las medidas exactas de un campo de futbol, del aspecto de las gradas y de la forma del balón, no sería suficiente para recrear un partido de futbol actual en un futuro.

Con el tema de los gladiadores se puede resumir toda la película. Buena documentación histórica pero utilizada como mera fachada, un escenario costoso e inútil si luego no sabemos como utilizarlo. Una farsa efectista para colocar una historia atemporal que puede reproducirse, cambiando ligeros detalles, en cualquier época histórica.

Volviendo al tema de los gladiadores debo incidir en varios errores graves que la película comete. Licencias, supongo, con el objetivo de hacer el film más espectacular visualmente hablando.

En primer lugar, el objetivo de una lucha de gladiadores no era, de forma habitual, la muerte del contrincante. Aunque existían muertes de forma constante, pues era un “deporte” de riesgo, éstas no eran para nada deseadas ni buscadas. El romano que acudía a un combate de gladiadores lo hacía con la esperanza de ver un buen combate. La muerte no era parte esencial del espectáculo. No, al menos, en el año 79 d.C. Según cálculos recientes, el porcentaje de muertes debía rondar el 13%.

Los combates de gladiadores estaban perfectamente regulados. Existían diversos tipos de gladiadores y siempre solían luchar las mismas parejas, pues sus armas y elementos defensivos estaban elaborados en base a su contrincante. Por ejemplo, el combate más típico era el retiarius (luchaba con tridente y red) contra el secutor (uno de los gladiadores con el equipo más pesado). El objetivo del retiarius era cazar al oponente, mientras que el secutor debía impedirlo e intentar, de paso, vencer a su rival. No obstante, en el siglo I d.C. el combate más popular enfrentaba al Tracio y al mirmillón. Nada de eso veréis en la película.

Los romanos deseaban ver las técnicas que utilizaba cada tipo de gladiador y comentaban los lances como ahora las jugadas ensayadas en el futbol. La muerte del gladiador era un mal menor si no había luchado valerosamente. Pero salvo estos casos, los gladiadores volvían a sus celdas tras los combates habitualmente. Y el organizador de los juegos se alegraba, pues cada muerto suponía un fuerte desembolso económico, acorde a la importancia del gladiador.

En los combates participaban dos árbitros. Vestidos con túnicas blancas con dos rayas rojas verticales a cada lado, debían asegurarse de que los gladiadores seguían las normas del combate (sí, existían normas). Por tanto, podían parar la lucha si se desprendía una parte de la armadura y eran los encargados de realizar las pausas, dar las órdenes de combatir y parar la furia de los gladiadores cuando su rival había sido vencido.

Por supuesto, un día de juegos no se parecía en nada a lo que muestra la película. Se comenzaba con cacerías por la mañana, le seguían las ejecuciones a mediodía y los combates de gladiadores por la tarde. En ningún caso un gladiador campeón de la ciudad, ante el último combate antes de obtener la libertad, sería encadenado y obligado a luchar en una representación de una batalla. ¿Qué pensarían su grupo de seguidores? En efecto, los gladiadores famosos por sus victorias tenían seguidores afines, como las aficiones de los equipos de futbol. Ellos no permitirían ver a su estrella sacrificada indignamente en un espectáculo de ese tipo. Ni tampoco el dueño de tal gladiador.

Como sabréis, toda la parafernalia clásica que sale en las películas de gladiadores es falsa igualmente. Ningún gladiador decía la frase “Ave César, los que van a morir te saludan”. Tampoco se utilizaba el pulgar en alto para salvar la vida del gladiador caído o hacia abajo para darle muerte.

El mito del gladiador como sex-symbol

Este punto merece un capítulo aparte respecto al general de los gladiadores, pues es un mito muy difundido y totalmente absurdo. Generalmente se considera que los gladiadores eran fetiches sexuales entre las féminas romanas debido a varios motivos. Entre ellos se suelen citar como pruebas incontestables la referencia de Juvenal en sus Sátiras a la fuga de una noble dama con un gladiador, el gusto desmedido de la esposa de Marco Aurelio por los gladiadores (las malas lenguas decían que su hijo Cómodo era en verdad fruto de una noche de pasión con uno de estos luchadores) o los restos de una mujer de alta alcurnia encontrados en Pompeya junto a un gladiador (interpretados como una cita furtiva).

Pero en realidad, este mito es mentira. Juvenal nos muestra la imaginación del romano respecto al gladiador, no la realidad. Ésta era mucho menos dada a las fugas de buenas señoras con gladiadores, pues sería lo mismo que una de estas romanas se fugara con una mesa. Recordemos que para los romanos los esclavos (y la mayoría gladiadores lo eran) se asemejaban a cosas.

El estudio de los restos de Pompeya son esclarecedores en ese sentido. La mujer ricamente ataviada pillada, supuestamente, in fragati en la habitación del gladiador no tenía una cita con ninguno de ellos. El destino hizo que se refugiara allí, junto a un gladiador y otras diecisiete personas más, incluyendo un par de perros. Vamos, una cita furtiva no era, ¿verdad?

La erupción volcánica

Sin duda, las escenas de la erupción del Vesubio son lo más impresionante de la película. El director quiso que fuera un momento fidedigno, pero creo que no lo consiguió del todo.

Resulta muy complicado intentar reproducir en media hora una erupción que se alargó más de 20 horas en realidad. Ahora bien, tomarse tantas licencias para reproducirla, en pos de mayor efectismo visual, desvirtúa su significado.

Debo indicar que sobre Pompeya no hubo una lluvia de bolas de fuego, no hubo un tsunami y en ningún caso se pudo producir la persecución a caballo que aparece en el film, más propia de la saga Fast and Furious que de un péplum.

Actualmente tenemos una visión bastante exacta de lo que ocurrió aquél día en Pompeya, pues fue la primera que vez que se documentó tal evento con las descripciones de los testigos. Principalmente útiles fueron las descripciones realizadas por Plinio el joven. La erupción debió ser algo así:

-         La erupción volcánica comenzó, como tal, a medio día del 24 de agosto del año 79 d.C. (dejaremos la fecha clásica, aunque errónea, por no tener aún otra más exacta).
-         Inicialmente se producen varias explosiones freatomagmáticas en la cima del volcán.
-         La fase pliniana es la primera que tenemos descrita. Una columna eruptiva se eleva más de 30 kilómetros por encima del Vesubio, con la base estrecha que se amplía poco a poco hacia la zona superior. Además de oscurecer los cielos y adelantar la noche, provocó la caída de lapilli, un tipo de roca fina y ligera color ceniza.
-         A continuación, los vientos llevaron sobre Pompeya una lluvia constante de piedra pómez. Este tipo de piedra no era pesada, por lo que provocaría escasas muertes por impacto, pero su acumulación en los tejados terminó desplomándolos. Debemos tener en cuenta que el volcán expulsó este tipo de roca durante siete horas seguidas y en Pompeya se llegó a un espesor de esta capa de metro y medio a eso de la 01:00 h del día 25.
-         Los pompeyanos, sorprendidos por la oscuridad repentina y la caída de estas extrañas rocas decidieron, equivocadamente, que sus casas eran lo más seguro, por lo que se escondieron en ellas. Cuando vieron que la lluvia de rocas no parecía remitir y que su acumulación derrumbaba los tejados, muchos decidirían que era el momento de marcharse.
-         Después de 12 horas de actividad pliniana, donde el gas y el magma salían violentamente de la boca del volcán, se produjo el colapso de la columna eruptiva. La mezcla de gases y piroclastos ya no siguen elevándose, sino que caen por la ladera formando nubes ardientes y flujos piroclásticos (mezcla de gas volcánico caliente de unos 350º, ceniza y roca incandescente). El primer par de oleadas y flujos piroclásticos se produjo hacia la 01:00 h de la madrugada del día 25 e impactó directamente en Herculano. Tan sólo tardó 4 minutos en llegar desde la cumbre. Muchos habitantes de esta ciudad murieron mientras aguardaban el rescate en la playa. El choque térmico o la asfixia por inhalar la nube cargada de cenizas fue lo que mató a aquellas personas. Herculano, gracias al viento, se había salvado de la caída de piedra pómez.
-         Una tercera oleada, a eso de las 06:30 h, casi impacta en Pompeya. A esa hora Herculano ya ha sido sepultada por los gruesos depósitos que contienen las distintas oleadas de flujos piroclásticos que han caído sobre ella.
-         Alrededor de las 07:30 h una oleada alcanzó Pompeya, aplastándola y matando a las 2.000 personas que aún estaban allí. En aquel momento la capa de piedra pómez tenía 2,4 metros de espesor.
-         A las 8:00 h del 25 de agosto una sexta oleada piroclástica se precipitó sobre Stabiae, situada en la costa y a 14 kilómetros del volcán. Para ese momento la ciudad tenía un espesor de piedra pómez de unos dos metros. Afortunadamente para ella, la oleada no impactó sobre la ciudad directamente, sino que ésta se situó a la derecha de la oleada piroclástica. Allí moriría Plinio el viejo, que se había acercado a estudiar este curioso fenómeno. Aunque se suele indicar que murió a consecuencia de la inhalación de gases venenosos, lo más probable sería un infarto. Su cuerpo se encontró al día siguiente sin daños externos aparentes.
-         Durante la fase de flujos piroclásticos se produjeron diversos terremotos en la zona y Miseno, que también fue afectada por el sexto flujo piroclástico, fue impactada además por una especie de tsunami (aspecto polémico éste en el que no voy a entrar).


Estos puntos son algunos de los fallos más clamorosos que encontré tras ver la película. La lista podría seguir alargándose de forma casi indefinida. Pero no merece la pena seguir incidiendo en ello.

Lo anterior muestra que esta película no es histórica. Se trata, nuevamente, de una película que recrea el pasado como al director le da la gana. Y no por documentarse y hacer escenarios realistas consiguen que nos creamos su visión del pasado.

Por tanto, ir al cine a verla con la mente abierta y esperando encontraros los que es. Una película de aventuras, con un argumento imaginario y fantástico que igual podía estar ambientada en el pasado romano como en el universo de Star Wars.

Para terminar este artículo me quedo con la acertada y espeluznante descripción que realizó Plinio el joven sobre la catástrofe: “Podías oír los gemidos de las mujeres, los lloros de los niños y los alaridos de los hombres”.

Y si queréis saber que ocurrió en verdad con la erupción del Vesubio os adjunto este interesante documental:






8 comentarios:

  1. Muy bueno tu análisis. Yo fui a ver la película sabiendo que iba a tener fallos históricos importantes. Estoy de acuerdo con los que mencionas, cosa que no ya un historiador, sino simplemente cualquier interesado en Pompeya sabría. Yo la tengo en bluray sólo por el placer estético de la recreación, teniendo en cuenta lo comentado sobre el seísmo del 62.

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  2. Tambien tube dudas acerca del tsunami,, sin embargo en la carta de plinio que aparece en las redes sociales, dice lo siguiente,, "EL MAR SE RECOGIO SOBRE SI MISMO Y TODOS LOS ANIMALS DEL MAR QUEDARON SOBRE LA ARENA SECA" suponiendo que en ese tiempo no existia el termino tsunami,, yo deduje que plinio si estaba describiendo un tsunami.

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  3. Tambien tube dudas acerca del tsunami,, sin embargo en la carta de plinio que aparece en las redes sociales, dice lo siguiente,, "EL MAR SE RECOGIO SOBRE SI MISMO Y TODOS LOS ANIMALS DEL MAR QUEDARON SOBRE LA ARENA SECA" suponiendo que en ese tiempo no existia el termino tsunami,, yo deduje que plinio si estaba describiendo un tsunami.

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    1. Hola lector anónimo.

      Resulta lógico que el mar sufriera algún tipo de movimiento violento, pero ningún puerto de la bahía de Nápoles fue destruido. Mucho menos el de Pompeya, que hacía años que había dejado de tener acceso directo al Mediterráneo por la disminución del nivel del mar.

      Un saludo

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  4. Totalmente de acuerdo pero si fallaste en algo porque cuando el senador dice que no cree pertinente hacer la pelea de gladiadores porque no habia dineros para reconstruir Pompeya como iban a hacer un espectaculo a lo que el padre de Acassia le dice que seria mal visto suspender a ultima hora ya que que imagen entregaria Roma si no son capaces de llevar a cabo un espectaculo. Bueno todo esto hace alusion a q el senador si habla de reconstruir Pompeya y debe ser relacionado a justamente el terremoto del año 62

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    1. Hola, gracias por comentar.

      Muy buen apunte. Eso es lo que yo llamo hilar muy fino.

      Saludos

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  5. Independientemente del rigor histórico me ha encantado. Mejor de lo que esperaba.

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    1. Hola tocayo, gracias por comentar.

      Las pelis de Anderson, tipo Resident Evil, me encantan por la acción.

      Entiendo que Pompeya se planteó de la misma manera: blockbuster para llenar el cine con efectos especiales y acción. Lamentablemente no lo logró en su día, debido a ser una historia muy plana que no profundiza en nada con los personajes. Se deja ver, no diré lo contrario, pero se olvida igual de rápido.

      La crítica histórica viene al caso porque el director dijo basarse en sucesos históricos reales. Salvo la erupción del volcán, la base histórica brilla por su ausencia (salvo decorados) y eso es engañar al público.

      Saludos

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