domingo, 8 de noviembre de 2026

Las multas no revierten a la sociedad

 

Una de los objetivos de la existencia de multas económicas dentro de una sociedad, además de para intentar evitar algún tipo de acción ilegal o perniciosa para el conjunto de la población, es la de poder financiar el departamento en cuestión que emite y gestiona las sanciones, así como poder invertir lo recaudado en mejorar la vida de los ciudadanos.

 

Esta última función no es algo propio o exclusivo de nuestra sociedad, sino que proviene de nuestra cultura grecolatina. A continuación, veremos un ejemplo que nos muestra tal cosa. ¿Os interesa?

 

Hasta hace muy poco tiempo resultaba muy complicado conocer el destino del dinero recaudado en multas. Pero, a través de la labor parlamentaria de varios grupos se ha conseguido dar un poco de transparencia a este aspecto.

 

Un ejemplo paradigmático es la DGT (Dirección General de Tráfico), cuya recaudación media anual viene rondando los 500 millones de euros desde el año 2022. La mayor parte de multas provienen de excesos de velocidad (2 de cada 3 multas), lo que molesta mucho a la ciudadanía debido a que, en muchos casos, los radares están en lugares con baja siniestralidad.

 


Ahora bien, las multas no son simplemente un castigo, sino una fuente de financiación para mejorar la seguridad en las carreteras y apoyar a las personas afectadas por accidentes de tráfico

 

Según la Ley de Tráfico y Seguridad Vial “el importe de las sanciones económicas, obtenidas en el ámbito de la Administración General del Estado, serán destinadas a la financiación de seguridad vial, prevención de accidentes de tráfico y ayuda a las víctimas”.

 

En efecto, el dinero recaudado se destina, en primer lugar, a mejorar la infraestructura vial, la señalización o la formación de los conductores. Respecto a la prevención de accidentes, parte del dinero se destina a realizar campañas de sensibilización o de promoción de hábitos seguros. Por último, otra parte se dirige financiar la atención médica y psicológica de las víctimas de accidentes de tráfico.

 

Esta forma de financiar el gasto público por medio de la recaudación en multas no es algo exclusivo de nuestra sociedad, sino que podemos rastrear tal costumbre desde la antigüedad.

 

Para ello vamos a fijarnos en una inscripción que se encontró en Pompeya. Concretamente, en un reloj de sol hallado cerca de la entrada a las Termas Estabianas, construidas en el siglo II a.C.

 

La inscripción, escrita en osco, dice así: “Maras Atinio, hijo de Maras, cuestor, presenció la instalación [de este reloj de sol] con el dinero recaudado de las multas, por decreto de la asamblea”. (Vetter [1953] nº12).

 

En época romana, aquellos que accedían a un cargo político, tenían como costumbre sufragar obras públicas y monumentos para el disfrute de los ciudadanos. Era una manera de obtener prestigio social, quedando su nombre asociado a la obra pública levantada. Pero, como podemos comprobar por la inscripción de arriba, también se utilizaban la recaudación de las multas para financiar algunas obras menores, como el reloj solar. 

 

Si queréis conocer unas cuantas más similitudes entre nuestra sociedad y la de los antiguos romanos os recomiendo adquirir el libro Civis Romanus Sum (En Amazon Kindle tanto e-book como en tapa blanda).


 

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P.D.: Este artículo está dedicado a la DGT como consecuencia de la primera multa que me pusieron en mi vida. Fue en el Km 7 de la CV-905, el segundo radar que más multas pone en toda España (199 multas diarias). Y uno de los más polémicos y que más protestas vecinales acumula. Las mismas se centran en el afán recaudatorio del mismo, por los siguientes motivos:


1.    La principal queja vecinal radica en el cambio de la limitación en el tramo. Históricamente, esta vía rápida que conecta Torrevieja con Crevillente permitía una velocidad de 80 km/h. Sin embargo, el tramo cercano a las urbanizaciones (a la altura de San Luis / El Limonar) se redujo a 50 km/h justo antes de una rotonda. Los vecinos denuncian en redes y foros como Torrevieja Opina que pasar de una dinámica de autovía a una restricción urbana tan severa en una vía rápida convierte el punto en una "trampa" inevitable.

 

2.    El debate sobre el afán recaudatorio se apoya en los criterios de colocación de la Dirección General de Tráfico (DGT). Organizaciones de conductores y residentes argumentan que el cinemómetro no está protegiendo un "punto negro" de alta siniestralidad mortal, sino que está situado en una recta con ligera pendiente e incorporación donde los vehículos tienden a acelerar de manera natural para mantener la inercia antes de frenar en la rotonda.

  

3.    Incluso se han reportado anécdotas compartidas por los residentes en las que los propios vehículos municipales o de servicios esenciales han caído en la "trampa" del radar debido a lo complejo que resulta ajustar la velocidad tan rápido en esa bajada.

 

Los que conocen mi forma de conducir saben que siempre respeto las señales viales. Máxime las de velocidad máxima de una vía. Y que reciba una multa porque no te da lugar a reducir en un tramo sin peligrosidad ninguna me parece una auténtica desfachatez.

 

Nos conformaremos con la repercusión de mi dinero en mejorar la sociedad.

 

Hasta la próxima



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