En mi camino hacia Santander encontré una parada
cultural sumamente interesante, en la cual profundizar en un yacimiento romano
sobre la vida de nuestros antepasados.
La ciudad cántabra de Julióbriga fue la más importante
de las nueve fundadas en Cantabria por los romanos. ¿Os interesa saber más
sobre ella?
¿Dónde se encuentra Julióbriga?
El yacimiento de Julióbriga se encuentra en la
población de Retortillo (Campoo de Enmedio), muy cerca de Bolmir. Una localidad
pegada a la carretera A-67, razón por la cual apenas os desviaréis para
visitarla.
¿Qué tenemos que ver en este yacimiento?
La ciudad de Julióbriga, a pesar de su importancia en
el pasado, apenas se ha excavado. Tan sólo tenemos un 15% de lo que debía
ocupar. Y ello lo inferimos por el tamaño del foro, pues no tenemos los límites
de la ciudad definidos.
Os recomiendo, para poder entender bien el yacimiento,
visitar primero el centro de interpretación. Que, en este caso, se trata de la
reconstrucción de una de las casas importantes excavadas en la ciudad, la
llamada casa de Los Morillos. Un nombre que proviene de la aparición de unos utensilios
de hierro, usados en parejas, que funcionan como caballetes para elevar la leña
dentro de una chimenea. Los de esta casa, conservados en el Museo arqueológico
de Santander, tenían una característica forma de toro con anilla en el hocico,
que se han convertido en el símbolo del yacimiento.
Y antes de entrar asomaros para divisar la enormidad
del embalse del Ebro, una obra de ingeniería, comenzada en 1913 y terminada en
1952 (uno de esos embalses atribuidos a Franco, aunque se iniciaran mucho
antes), que cambió totalmente el entorno. Por ejemplo, las nieblas mañaneras de
la zona provienen de esta acumulación ingente de agua.
La visita al interior de la Domus es guiada,
por lo que os va a servir para entender las principales estancias y su función
dentro de la sociedad romana. Como salvedad debo indicar que, en ocasiones,
ante la falta de registro físico, la reconstrucción ha tenido que basarse en
casas similares encontradas en Pompeya. Pero, lejos de desvirtuar, permite que
podamos tener una inmersión mucho más real en este tipo de casas romanas de la
alta sociedad.
Lo primero que os pondrán será un audiovisual para
contextualizar la importancia de esta ciudad en época romana. Como escribí
antes, Julióbriga fue la más importante de las ciudades cántabras fundadas por
los romanos. Y ello se debía a su posición privilegiada entre la meseta y el llamado
Puerto de la Victoria (Portus Victoriae Iuliobrigensium), en Santander.
Fue fundada entre los años 15 a 13 a.C. por la Legio
IV Macedónica romana, al final de las guerras cántabras, muy posiblemente sobre
un castro cántabro preexistente. Debido a que en esta zona era donde más
población cántabra se asentaba, era lógico que los romanos quisieran romanizar
el territorio desde aquí.
Durante el siglo I termina de articularse el trazado
de la ciudad, en pleno apogeo. Años después se amplía bajo el mandato del
emperador Vespasiano, y durante el último tercio del siglo I y todo el siglo II
vemos a ciudadanos de aquí ocupando cargos civiles de relevancia en la
administración tarraconense.
La ciudad fue abandonada durante la crisis
generalizada del siglo III, aunque se estima una parcial reocupación por grupos
reducidos de gentes durante el siglo IV y se constatan trazas de incendios poco
importantes. Desde el siglo V y durante el Medievo, hasta el
siglo XIII, el centro de la ciudad fue utilizado como cementerio,
terminando por emplazarse una iglesia románica sobre el foro, en torno a la
cual se formó una aldea diminuta.
Mediante una maqueta el guía os enseñará los puntos
principales excavados, los cuales podréis visitar posteriormente de manera
libre.
Pasaremos luego a recorrer la reconstrucción de la Domus,
la cual comprende las principales estancias de una casa romana como el atrium
(patio interior), el lararium (altar), la culina (cocina), el triclinium
(salón-comedor), el cubiculum (dormitorio) y la tabernae
(tienda), conociendo los principales aspectos de la vida cotidiana de los
romanos.
Algunas notas interesantes que sacaréis de la
explicación:
· El
atrium recogía el agua de lluvia por medio de un sistema de tejas en
donde destaca la decoración de las mismas con caras. Era un sistema que evitaba
que los pájaros descolocaran las tejas y, de paso, decoraba todo el frente.
· La
cocina, de cuyo nombre romano proviene la palabra actual culinario, es una de
las estancias mejor recreadas. Tiene un horno, una zona con brasas para
cocinar, una artesa (tronco de pirámide invertida donde se amasaba para hacer
pan) y un pequeño almacén donde almacenar comida. El trigo y la fruta estaban
sobre cajones elevados, para evitar a los roedores, mientras que la cerveza u
otros alimentos se guardaban en dolia (vasijas cerámicas)
semienterradas.
· El
triclinium era, al contrario de lo que solemos pensar, un lugar de
representación. Era donde se mostraba la importancia del propietario y en el
cual se cerraban los tratos comerciales. Por ello, estaba decorado con mosaicos
y pinturas en los muros, pues su función era deslumbrar al visitante. Y, todo
ello, alrededor de una comida. Una costumbre que aún mantenemos, aunque ahora
realicemos estas reuniones en restaurantes elegantes en vez de en nuestros
domicilios.
· En
el dormitorio veremos braseros (aquí hacía frío) y camas elevadas para evitar
la molestia de los roedores. También nos enseñarán sandalias con clavos, las
cuales se colocaban sobre gruesos calcetines de lana. Un material perfecto para
el clima norteño, pues no retiene la humedad y calienta bastante.
· Y,
por último, en muchas de estas casas de clase alta se aprovechaba alguna
habitación que daba a la calle para alquilársela a algún comercio, con lo que
se obtenía un beneficio económico.
Vista la planta de la Domus, subiremos a la
parte alta, en la cual veremos un pequeño museo con paneles explicativos de la
vida en la ciudad, reproducciones de objetos encontrados y figuras para
hacernos una idea de como eran los pobladores de este lugar.
Una vez visto todo pasaremos a visitar el yacimiento
propiamente dicho. Lo primero que encontraremos será el pequeño Foro de la
ciudad, parcialmente oculto por la iglesia románica de
Retortillo, construida posteriormente y que posee un decente ábside y un
campanario con escalera construido posteriormente.
Caminando por el camino, a escasos 200 metros,
tendremos la zona llamada de La Llanuca, en donde destaca una gran casa
de más de 1.000 m2, así como los restos de unas columnas que nos
indican la existencia de una calle porticada que conectaba con el Foro.
Para visitar el resto del yacimiento debemos volver al
Foro y tomar la carretera por donde hemos venido. Muy cerca encontraremos los
restos de la casa de Los Morillos, la cual fue reproducida en la Domus
que hemos visitado. Al haber visitado antes la reconstrucción podremos situar
mejor cada parte de la misma.
Junto a esta parte se está excavando una segunda casa
en la que han aparecido mosaicos. Aún sin ser musealizada, esperemos que en los
próximos años nos de alguna sorpresa.
La última parte visitable se encuentra enfrente de
esta y es el sector sur, en el cual se encontraban las casas de los
trabajadores. La gran mayoría. Eran casas muy sencillas de apenas 15 m2.
Las casae o tugurium (de aquí proviene nuestra palabra tugurio) estaban
formado por una estancia carente de patio central donde habitaba la familia con
los animales. En ocasiones tenían algún pequeño almacén posterior.
Y hasta aquí una visita muy interesante y didáctica
que no os defraudará.

















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