La Wikipedia se ha convertido, junto a Google, en
dos de las herramientas más utilizadas a la hora de consultar de forma rápida
cualquier conocimiento sobre el que estamos interesados.
Mientras la primera funciona como una enciclopedia
virtual (lo más parecido a los antiguos tomos de la Enciclopedia Larousse que
consultábamos de pequeños los de mi generación), el segundo es uno de los
buscadores de páginas de internet más famosos a nivel mundial.
Ahora bien, ¿es lo mismo información que
conocimiento?
Andy Stalman, autor del libro HUMANOFFON, dijo en
una ocasión lo siguiente: “Desde que la
información se hizo fácil de conseguir, el conocimiento se hizo difícil de
encontrar”.
Hoy vamos a poner un ejemplo de ello
La frase con la que titulo el artículo “Matadlos a todos. Dios reconocerá a los
suyos” (en latín: Caedite eos. Novit
enim Dominus qui sunt eius) es bastante conocida entre aquellos que les
gusta el mundo medieval, en concreto, la cruzada albigense contra los cátaros.
Según podemos leer en Wikiquote, la sección de la wikipedia en la que podemos encontrar
una colección libre de citas y frases célebres, la afirmación fue pronunciada durante el asedio a la
ciudad de Béziers en 1209, durante la Cruzada albigense, en respuesta a
cómo podrían distinguir a los cristianos verdaderos de los herejes.
Su
autor, Arnaldo Amalric, también conocido como Arnaud
Amaury, (1160-1225), un abad cisterciense francés, arzobispo de Narbona,
inquisidor y legado papal en la Cruzada albigense.
La frase de marras tiene una nota a pie de página en
la cual descubrimos la fuente utilizada en la que se cita: el Dialogus miraculorum del monje
cisterciense, Cesáreo de Heisterbach.
Para cualquier profano en la materia la frase,
automáticamente, cobra realidad y vigencia histórica real.
![]() |
| Recreación matanza de Béziers. Fuente: Historias de la historia. |
Alguno, interesado por el tema, buscará “Cruzada albigense” para informarse del
contexto histórico que rodeó a la frase. Podrá leer, seguramente en la wikipedia,
que la ciudad atacada por los cruzados, a cuyo frente estaba Simón de Monfort,
fue Béziers. Concretamente el 21 de julio de 1209. El ataque a la ciudad fue
sangriento, muriendo entre 7000 y 8000 civiles, en un acto inserto en la típica
política de terror al resto de rebeldes para facilitar futuras rendiciones.
Murieron multitud de civiles, de toda condición y religión, según parece, por
la orden de Arnaldo Amalrico.
La intransigencia eclesiástica con los herejes y la
crueldad demostrada por la Iglesia institucional son poderosas armas que aún se
siguen blandiendo a pesar del paso de los siglos.
Pero
en todo este relato existe algo que no encaja. Lo podemos
leer en la wikipedia si prestamos algo de atención. Las palabras de Arnaldo
Amalrico fueron escritas por Cesáreo de Heisterbach 50 años después de
producirse los acontecimientos. ¡Alarma documental activada!
Si nos vamos a la vida del tal Arnaldo Amalrico (nos
vale la wikipedia), descubrimos que su obra fue escrita 30 años después de los
sucesos y que, al contrario de otras citas en las que adjunta la fuente, sobre
esta en concreto la cita con el dubitativo mensaje “se cuenta que dijo” (en
latín: fertur dixesse”). ¡Alarma
documental pitando frenéticamente!
Además, la frase en cuestión se hace eco de los
pasajes bíblicos de la Segunda epístola a Timoteo 2:19 y del libro Números
16:5, lo que por otra parte hace más probable que la frase provenga de un
eclesiástico educado. Y si me dejan añadir, que sea más falsa que una moneda de
3 pesetas.
Si dejamos a un lado la wikipedia y nos vamos a
obras históricas de especialistas en la materia descubriremos la realidad que
envuelve a la famosa frase de marras. Personalmente, creo que quién mejor lo explica es Régine Pernoud
en su obra Para acabar con la Edad Media.
A continuación os dejo sus palabras:
“Un ejemplo
llamativo. No hace mucho, un programa de televisión refería como algo histórico
la frase famosa: «Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos», supuestamente
pronunciada durante la matanza de Béziers de 1209. Pues bien, hace más de cien
años (fue exactamente en 1866) que un erudito demostró, sin ninguna dificultad
además, que esta frase no pudo ser pronunciada porque no se encuentra en
ninguna de las fuentes históricas de la época, sino tan sólo en el Libro de los
Milagros, Dialogus Miraculorum, cuyo título dice de sobras lo que quiere decir,
compuesto unos sesenta años después de los acontecimientos por el monje alemán
Cesario de Heisterbach, autor dotado de una imaginación ardiente y muy poco
preocupado por la autenticidad histórica. Desde 1866 ningún historiador, huelga
decirlo, ha hecho suyo el famoso «Matadlos a todos»; pero los autores que
escriben sobre historia lo utilizan todavía y esto basta para probar cuánto
tardan en penetrar en el dominio público las adquisiciones científicas”.
Como Régine Pernoud no pone la fuente documental en
la que se basa os la pongo yo: Tamizey de Larroque, “Rev. des quest. hist.”
1866, I, 168-91.
La
falta de historicidad de la frase no debe despistarnos sobre la realidad del
suceso histórico. Efectivamente, en Béziers se produjo
una gran matanza que incluyó a niños, mujeres, herejes y católicos por igual. Pero
vamos a contarla tal como la relataron las fuentes. En este caso voy a
reproducir las palabras de Jesús Hernández en su obra Las 50 grandes masacres de la historia:
“El 22 de
Julio de 1209, las tropas de Simón de Montfort sitiaron Béziers, con el
propósito de entrar en la ciudad y extirpar de ella la herejía cátara. El
obispo de Béziers, que se encontraba entre las tropas de Simón de Montfort, se
acercó a las murallas de la ciudad, ofreciendo la paz a sus habitantes si
entregaban a todos los cátaros, fuesen estos hombres, mujeres o niños. Pero la
población de Béziers se negó a entregarlos, al considerar esta injerencia una
afrenta al modo de gobernarse de la ciudad. El representante de los sitiados
respondió al obispo que, antes de acceder a esa exigencia, «preferían ahogarse
en el mar».
Los
ciudadanos de Béziers se dispusieron a hacer frente a las tropas que habían
puesto sitio a la ciudad, pero la estrategia sería desastrosa. En lugar de
prepararse para el asedio, reforzando las defensas, los hombres del conde Ramon
VI lanzaron un ataque sorpresa contra las fuerzas de Simón de Montfort.
Para
su desgracia, los primeros con los que se encontraron fueron los ribauds, un
nutrido grupo de mercenarios que luchaban encuadrados en las fuerzas de
obediencia papal. Los ribauds eran, de hecho, aventureros de pésima fama,
acostumbrados a todo tipo de pendencias. Esta masa de irregulares no sólo no
tuvo problemas para rechazar a los asaltantes, sino que los persiguieron hasta
las puertas de la ciudad, a donde se dirigieron para buscar refugio. Pero la
apertura de las puertas para permitir el paso de las tropas en retirada sería
aprovechada por los ribauds para penetrar también en el interior de la ciudad.
Las tropas regulares acudieron rápidamente para explotar la exitosa incursión
de los mercenarios.
Cuando
los cruzados irrumpieron en las calles de Béziers, vieron cómo los mercenarios
habían iniciado ya la degollina, uniéndose de inmediato a ellos. Sin embargo,
los soldados de Simón de Montfort se encontraron con que, de entre los
habitantes de Béziers, no podían distinguir a los cátaros de los que se habían
mantenido leales al papa.
La
matanza sería, por tanto, indiscriminada, lo que daría lugar a una frase
apócrifa, la que el abad de Citeaux, asistente espiritual de los cruzados,
supuestamente pronunció como respuesta a los barones que le preguntaban qué
tenían que hacer con la ciudad conquistada: «¡Matadlos a todos, Dios reconoceráa
los suyos!».
En
las crónicas de la caída de Béziers no hay noticia de esa terrible sentencia;
en realidad, ésta no aparecería hasta sesenta años después, en una crónica
elaborada por Cesáreo de Heisterbach, un monje que vivía en una abadía del
norte de Alemania.
Se
pronunciase o no esa frase, la actitud de los conquistadores de Béziers se
rigió según la supuesta consigna”.
Por
tanto, la realidad de la historia cambia bastante.
De un acto premeditado pasamos a un descontrol de la situación ante la masacre generalizada
iniciada por los mercenarios. Todo ello en el contexto de la toma de una ciudad
en la que cualquiera puede ser el enemigo. No es excusa, pero si alguien conoce
un poco la guerra sabrá lo difícil que es controlar una situación así por parte
de los mandos.
![]() |
| Aspecto actual de la preciosa ciudad francesa de Béziers |
Pero, como
suele ocurrir, la verdad no vende tanto como la mentira. Y la mejor manera de
vender un producto es con un buen slogan. Por tanto, atribuir esta frase al
legado papal antes de iniciarse el ataque proporciona unas connotaciones
incuestionables que remueven el corazón de las personas y hacen que se
interesen por la historia narrada. Nada nuevo bajo el sol.
Por tanto, desconfiad de las frases atribuidas a
personajes históricos, demasiado buenas para ser verdad. Demasiado oportunas
para poder haberse dicho justo en ese momento. Y, sobre todo, desconfiad de
todas aquellas frases cuyo inicio se encuentra alejado del suceso histórico
durante varias décadas.
Os dejo algunas otras frases históricas que jamás
pronunciaron aquellos a los que se las atribuyen:
-
Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que
quieres ver en el mundo”. En verdad, lo que escribió el pacífico indio fue: “Si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos,
las tendencias del mundo también cambiarían. Cuando un hombre cambia su propia
naturaleza, también lo hace la actitud del mundo… No necesitamos esperar a ver
qué hacen los demás”.
-
Mark Twain: “Dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las
que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los
vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. La frase, en realidad, es
de su madre, H. Jackson Brown.
-
Oscar Wilde: “Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados”. Lo único parecido
que encontramos en la obra de Oscar Wilde son estas palabras sacadas de una de
sus cartas, De Profundis: “Mucha gente es otra gente. Sus pensamientos
son las opiniones de otros, sus vidas una imitación, sus pasiones una cita”.
-
Albert Einstein: “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener
diferentes resultados”. Nunca pronunció esta frase, al igual que muchas
otras que se le atribuyen falsamente.
-
Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a alguno
todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Nadie logró encontrar aún el texto en donde Lincoln pronunció tal aseveración.
-
Ernesto Che Guevara: “Más vale morir de pie que vivir de rodillas”.
Atribuida indistintamente a Zapata a la Pasionaria o al Che, no existe prueba
documental que sostenga tal afirmación en ninguno de los personajes.
-
Nicolás Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. Lo más
parecido que encontramos en su obra escrita es lo siguiente: “Al valorar una acción, uno debe considerar
siempre los resultados finales”.
-
Groucho Marx: “Perdonen que no me levante”. Muchas personas siguen creyendo que
estas palabras figuran como epitafio en su tumba. En realidad sólo podemos
leer: “Groucho Marx. 1889-1977”.
Para terminar me despido con una esclarecedora frase
de Mark Twain, esta vez real, sacada de su libro Following the Equator (1897):
“Casi
cualquier cita inventada, pronunciada con convicción, tiene muchas
posibilidades de engañar”.
Hasta la próxima


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