domingo, 19 de julio de 2026

Patrimonio monumental de Alcalá-Alcossebre

  

Alcalá de Xivert es una localidad ubicada en la provincia de Castellón, en la comarca del Baix Maestrat. El término municipal se sitúa a orillas del mediterráneo e integra dos núcleos urbanos diferenciados. En el interior Alcalá, cuyo mayor atractivo es la Iglesia de San Juan Bautista. Junto al Mediterráneo, Alcossebre, localidad turística que se llena de veraneantes debido a sus magníficas playas. Un lugar contiguo al parque natural de la Sierra de Irta, entorno ideal para realizar senderismo.

 


Como podéis ver, esta localidad tiene muchos atractivos para visitarla. Hoy me centraré en su patrimonio monumental, el cual es uno de los grandes desconocidos.

 

¿Os animáis a descubrirlo?

 

Como suele ser habitual, conocí Alcossebre como un lugar de turismo de sol y playa. Ya os hice alguna recomendación en este blog sobre los encantos del lugar (aquí). Como ahora, tras visitarlo más de un año, tengo más información sobre sus encantos, vamos a profundizar un poco en su encanto monumental.

 

Antes de comenzar os quiero dejar una fotografía panorámica de la playa de Las Fuentes de Alcossebre, una de las más bonitas, a mi parecer, de esta localidad.


 

La playa de Las Fuentes tiene, como rasgo característico singular, la presencia de manantiales de agua dulce. Los mismos provocan que sea una de las aguas más frescas del mediterráneo. Ahora bien, también tiene como contrapartida que, en años con abundantes lluvias (como el de la DANA), es tal la cantidad de agua que fluye que se come parte de la playa. Os dejo unas fotos de su estado en el año 2025.

 


Esperemos que el ayuntamiento actúe para proteger este espacio natural tan importante y con tan alto valor ecológico.

 

Volvamos a la foto panorámica. Con la Sierra de Irta al fondo muestra una estampa bellísima. Fijaos en el pequeño monumento que se recorta en lo alto de la sierra, justo en la parte izquierda. Empezaremos por aquí por ser, a mi entender, el monumento más interesante y sorprendente de todos los que podéis ver.

 

La Ermita de Santa Lucía

 

Resulta curioso que hoy la conozcamos con este nombre, pues originalmente estaba dedicada a San Benito. La razón se encuentra en la devoción popular. Puesto que se encuentra en un lugar tan alto (312 metros), con tan buenas vistas del amplio territorio del Baix Maestrat y la Plana Alta, el pueblo visitaba esta ermita buscando remedios para la vista. Y, como bien sabemos, Santa Lucía es la patrona contra las enfermedades oculares. Tal fue el fervor que hoy en día ambos santos comparten ubicación en esta ermita.

 

Para llegar hasta ella debemos recorrer una estrecha carretera asfaltada con pendientes de hasta el 20%. En sus proximidades existe un amplio aparcamiento. También existen senderos para subir a pie, aunque en verano se me antojaba inviable por el calor.

 

Una vez arriba veremos una sencilla construcción de nave única y una portada que nos remite al barroco valenciano del siglo XVII. Tal vez, por compartir vocación, la hornacina situada sobre la entrada permanece vacía. O, más bien, los avatares de la historia nos privaron de la imagen en piedra que debía presidir la puerta.


 

Antes de entrar os recomiendo echar un vistazo al mirador que se extiende en la explanada frente a la ermita. Desde el mirador podréis ver tanto la parte interior (Alcalá) como toda la bahía de Alcossebre. En los días despejados es posible divisar las cercanas Illes Columbretes.


 

La visita se puede visitar libremente, aunque en época estival, organizan visitas guiadas. Os recomiendo encarecidamente informaros para realizar una visita con un experto, pues os ayudará a contextualizar la ermita y descubrir su importancia y sus secretos.

 

Nada más entrar os asaltará una pregunta a la cabeza. ¿Cómo es posible tanta riqueza en una ermita tan alejada de todo?

 


Lo primero en lo que quiero que os fijéis es en las paredes. Todas ellas están decoradas con estuco esgrafiado, una técnica donde se enlucían los muros y se colocaban unas plantillas con las que se realizaban los dibujos. Luego se levantaba la plantilla y se raspaba para lograr el efecto deseado. Esta decoración es laboriosa y muy costosa, lo que nos muestra la importancia que debió tener este lugar.

 

La decoración en estuco se repite en la cúpula y, en los muros laterales, servía para enmarcar bellos tapices que no han aguantado el paso del tiempo.

 

No obstante, las paredes guardan otro secreto que os pasará desapercibido si no os lo cuentan. Me refiero a la multitud de grafitis que se realizaron en los muros. Y no son actos de vandalismo, sino un relato de la historia de este lugar.

 

En uno aparece un barco mercante, cuyo significado es contarnos la importancia de este lugar. Como torre atalaya, servía para vigilar de ataques piratas (Alcalá, en el interior, no sufrió de ataques) y también para avisar a la población de la llegada de barcos mercantes con los que comerciar directamente (ahorrándose la población los “impuestos” que exigían los puertos oficiales). El intercambio se realizaba en la playa urbana de Alcossebre, llamada Carregador como recuerdo de esta función, y nos comienza a mostrar de dónde venía la riqueza local que ayudó a levantar este lugar.

 

También tenemos la figura de un personaje noble, un borbón, que se convertiría en el señor de estos lares tras la Guerra de Sucesión. Era la manera de recordar su visita a la ermita y mostrar al pueblo analfabeto como reconocerle. Otros grafitis muestran nombres de personas que ayudaron a decorar la ermita o trabajaron en su conservación, siendo un honor familiar ver escrito el nombre en sus muros. O aparecen muestras de las procesiones con velas y antorchas que se realizaban antaño en honor a Santa Lucía, en diciembre. Os animo a dedicar un buen rato a admirar cada rincón.

 

La parte del altar está muy cambiada respecto al original. El retablo fue destruido por los franceses durante la Guerra de Independencia y, hoy en día solo se conservan los restos cercenados de algunas columnas salomónicas tras el altar. Podemos imaginar que, teniendo en cuenta la decoración interior, el altar original debía ser deslumbrante.

 


Las imágenes escultóricas de San Benito y Santa Lucía presiden el altar. Ambos se alzan sobre las estructuras con las que sacan a las imágenes en procesión. Al primero en junio y a la segunda en diciembre. Detrás una imagen pictórica de cada uno y, en la hornacina central, una talla de Jesucristo. Las pinturas laterales, así como la existente en la cúpula sobre el altar (obras de pintores valencianos) son elementos que nos indican la importancia que tuvo este lugar.

 

Anexa a la ermita se encuentran las antiguas viviendas del ermitaño que vivía antiguamente aquí y se encargaba de cuidar el lugar. Hoy en día se ha habilitado como un centro de interpretación etnológica.

 

Tanto en un vídeo como en las vitrinas descubriremos los numerosos restos arqueológicos descubiertos en el yacimiento de Santa Lucía. Los primeros pobladores del lugar llegaron en la Edad de Bronce (2140 a.C.), encontrándose objetos y cerámicas de estas civilizaciones dedicadas a la agricultura. En 1950 a.C. el lugar fue abandonado tras un incendio, siendo el siguiente estrato perteneciente a los siglos VII y VI a.C. Los nuevos pobladores comerciaban con fenicios y realizaban su propia cerámica. También se encontró un pequeño tesoro de oro ornamental.

 

Nuevamente, un incendio hizo que el lugar se abandonara, siendo la siguiente presencia ya en época musulmana (siglos XI-XIII), quienes fortificaron el lugar. Por los restos y las plantas de las casas debieron vivir personas importantes. La reconquista cristiana expulsó a estos moradores, sustituidos por cristianos cuyos descendientes construyeron esta ermita.

 

Como habéis comprobado, un lugar mágico, con un montón de historia que descubrir y que merece la pena visitar si estáis por estos lares.

 

El castillo templario de Xivert

 

Se localiza en plena sierra de Irta. Para realizar su visita es necesario dirigirse a la carretera N-340 dirección Alcalá y, nada más pasar el desvío hacia Alcalá (Sur), girar hacia la derecha por un camino rural. El ascenso hasta el aparcamiento del castillo, en lo alto de la sierra, es duro y poco apto para coches de ciudad. Existen zonas sin asfaltar y estrechamientos en los que no pueden circular dos coches juntos. Por tanto, ya acceder es una pequeña aventura.

 


El castillo original fue levantado por los musulmanes en el siglo XI, pasando a manos de los templarios tras la reconquista cristiana del lugar, los cuales lo remodelaron y lo convirtieron en un poderoso bastión. Tras la disolución de los templarios pasó a la orden de Montesa. Más tarde, con la expulsión de los moriscos perdió su función militar y fue abandonado. La puesta en valor de estas ruinas se está llevando a cabo desde hace décadas, logrando desentrañar numerosos hallazgos sobre los primeros pobladores del lugar, datados en la Edad de Bronce.

 

Las ruinas del castillo tienen su encanto por varios motivos. En primer lugar, el recinto exterior es árabe y nos recuerda que aquí hubo un importante asentamiento musulmán. De este pasado se conserva la Torre de Poniente, la Torre sur, el aljibe y el muro sur del albacar (zona que servía de refugio a la población en caso de ataque). Los restos de un poblado morisco se encuentran al oeste del aljibe, en la falda del castillo.

 


Precisamente, en esta muralla de tapial, si nos fijamos bien, podemos observar una inscripción en árabe, en parte central del muro, que dice al-fatih Allah (el que concede la victoria es Dios). Los templarios, que conquistaron este lugar en el año 1234 dejaron esta inscripción por servirles de igual manera (solo que al Dios que rezaban era otro).

 


De época templaria destacan las dos grandes torres de la alcazaba, detrás de las cuales se encontraba la capilla-iglesia. El patio de armas, en ruina progresiva, nos permite imaginar lo que fue esta espléndida fortificación medieval.

 


Si os gustan los castillos en ruinas el de Xivert os maravillará. En caso que prefiráis un castillo más reformado y accesible, mejor acercaros al próximo de Peñíscola. Tenéis toda la información sobre el mismo aquí.

 

Iglesia de San Juan Bautista

 

La Iglesia de Alcalá de Xivert resulta realmente deslumbrante desde la plaza desde la que se alza. Alzada en el siglo XVIII para sustituir la anterior iglesia que amenazaba ruina, su impresionante fachada os dejará anonadados. ¿Qué hace este monumental templo en una localidad tan pequeña?

 


Este templo se empezó a construir el 9 de abril de 1736, y no se terminaría hasta el 14 de junio de 1803, cuando se concluyó la torre campanario. Estaba prevista la existencia de otra en el extremo opuesto, pero la Guerra de Independencia impidió realizar el proyecto original.

 

Si nos centramos en su fachada, la misma se configuró como un retablo barroco inserto en un gran muro liso de sillares, el cual está coronado por pináculos. Es un retablo de tres puertas, las cuales se corresponden con las tres naves interiores.

 


Las imágenes escultóricas de la fachada fueron colocadas en la década de los 60 del siglo pasado, pues las originales fueron destruidas durante la Guerra Civil. La portada central presenta en el primer piso las imágenes de San José y San Vicente Ferrer. En el segundo piso destacan las imágenes de San Juan Bautista en el centro y las de San Acisclo y Santa Victoria a los lados y, superpuesta a ellas, en un tercer piso, la gran ventana oval. Las portadas laterales presentan columnas toscanas adosadas en su nivel inferior y en el superior hornacinas con imágenes de San Benito y María Magdalena. La fachada está coronada por la imagen del Arcángel San Miguel (colocada en 1986).

 

Pero más deslumbrante aún que la fachada está el campanario exento, símbolo y seña de la localidad por ser uno de los más altos de la Comunidad Valenciana (68 metros). Su planta octogonal se refuerza con contrafuertes en los ocho ángulos, dividiéndose horizontalmente en cuatro cuerpos separados por sencillas cornisas. El último cuerpo, el del campanario, sustituye los contrafuertes por columnas compuestas. Este se abre a cada lado por alargados arcos de medio punto en los que se alojan las campanas. Sobre las ventanas destacan los medallones ovales que curvan el entablamiento y flexiona la balaustrada superior.

 


El cuerpo de campanas se corona con una profusa balaustrada de perímetro circular y a sus pies, recias gárgolas en forma de cañones. Arbotantes y pináculos nos dirigen la vista hacia el templete superior. Todo ello está rematado por una bola sobre la que se yergue la estatua de San Juan Bautista, obra del artista local José Bosch Martín. Como curiosidad indicar que esta imagen fue colocada por un equilibrista en 1901.

 

El interior de la iglesia posee planta de cruz latina, estando la nave principal cubierta con bóveda de cañón con lunetos, mientras que las laterales con cúpulas con lucernarios. El alzado interior se articula por pilastras de orden corintio y una amplia cornisa que recorre todo el templo. Las naves se separan por arcos de medio punto, siendo de mayor altura la central.

 


A destacar el retablo mayor, el cual sustituye al barroco que fue destruido durante la Guerra Civil. Se trata de un retablo concebido en tres partes y cuya temática es la decapitación de San Juan Bautista, obra del pintor Vicente Traver Calzada. En la parte superior se representa la visita de la madre de Dios a su prima Santa Isabel (madre de San Juan). Por su parte, en la parte central, aparece representado el martirio de San Juan Bautista. En la parte inferior y a modo de tríptico, encontramos en los extremos una evocación de la danza de la princesa Salomé causante de la muerte del Bautista. En el central tenemos representado el bautismo de Jesús.

 


Como curiosidad, indicar que los soldados que aparecen en la obra poseen uniformes contemporáneos y que uno de ellos nos interpela con la mirada, como pidiendo que intervengamos para detener la ejecución.

 

Del resto del templo destacaría la bella cúpula sobre el crucero, la cual descansa sobre pechinas decoradas con frescos de los Evangelistas; las pinturas de los apóstoles sobre las columnas; o las preciosas capillas laterales, destacando la de la Virgen de la Dolorosa. También es remarcable el trasagrario, cubierta de bellísimos frescos de Julián Zaera, una auténtica capilla Sixtina del barroco valenciano (siglo XVIII).  

 

Además de la espectacular iglesia, en Alcalá de Xivert existen algunos lugares que merece la pena visitar si estáis un poco de tiempo en la localidad. Me refiero a la colección museográfica de arqueología Gaspatxera (CMAG), ubicada en el edificio CESAL, y que cuenta con un pequeño espacio expositivo sobre la historia arqueológica de esta localidad. A destacar, el vaso cerámico de la Cova dels Diablets.

 

La Casa de la Cultura, con su fachada renacentista gótica; la ermita del calvario, ejemplo típico del barroco valenciano; o las casas modernistas de la localidad, como la del Metge (casa del doctor Ricardo Cardona y hoy musealizada) o una, cuyo nombre no logré encontrar, situada en la Plaza Don Ricardo Cardona, que posee una bella cornisa superior.


 

En definitiva, un patrimonio cultural que sobresale especialmente y nos muestra la importancia de esta localidad a lo largo de su dilatada historia.

 

Hasta la próxima.

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