domingo, 31 de mayo de 2026

Madrid Oculto (V): Quinta de Vista Alegre

 

Hoy vamos a descubrir un lugar bastante desconocido para el gran turismo de la capital de España pero que, por su singular belleza, bien merece una visita calmada.

 

Me refiero a la Quinta de Vista Alegre, un palacio con jardines típicos del siglo XIX en donde pasear y descubrir un poco de historia del lugar.

 

¿Os interesa descubrirla?

 

Breves notas históricas

 

Vista Alegre parte de su origen, a inicios del siglo XIX, como edén privado de alta sociedad madrileña. La primera propiedad que existió en este lugar fue una antigua casa de campo propiedad del médico del rey, Higinio Antonio Llorente, en 1802.

 

Más tarde, tras la invasión francesa, la propiedad fue adquirida por Josefa Martínez en 1823. Ella obtuvo del rey un real permiso para abrir una casa de baños con el nombre de Vista Alegre. Esta casa de baños, con sus jardines y dependencias, fueron un lugar de salud y divertimentos para la nobleza madrileña y fue visitada en muchas ocasiones por la familia real. La quinta y sus fiestas adquirieron mucha fama y animó a que personas pudientes compraran casas en esta área de Carabanchel bajo.

 

Fue así como el 8 de marzo de 1832 María Cristina de Borbón adquirió la quinta, pasando a ser Real finca de Vista Alegre. Fue ampliando el lugar comprando fincas adyacentes, lo que provocó que el camino de Carabanchel a Fuenlabrada se desviase hacia el norte para poder unir todas sus posesiones, dando lugar a la actual calle General Ricardos.

 

La Reina ordenó las obras de trasformación de las edificaciones existentes, la construcción de otras nuevas y la creación de un jardín inspirado en la pintura del paisaje. En pocos años se levantaron caballerizas e invernaderos, se iniciaron las obras del Palacio Nuevo y se plantaron casi veinte mil árboles y arbustos que configuraron paseos y plazas. Se construyó una ría navegable y se diseminaron fuentes y pequeñas construcciones entre los bosquetes.

 

Posteriormente, las vicisitudes políticas de la época llevaron al exilio a María Cristina, que cedió la finca de Vista Alegre a sus hijas, la reina Isabel II y la infanta Luisa Fernanda.

 

La finca fue adquirida en 1859 por D. José de Salamanca y Mayol, que hizo de ella el escenario de frecuentes fiestas y celebraciones. Tras la venta de su palacio de Recoletos, Vista Alegre fue su residencia habitual hasta su muerte en 1883.

 

En el año 1886 los herederos del marqués de Salamanca vendieron la finca al Estado Español para que fuese dedicada a la beneficencia, lo que obligó a realizar grandes reformas para la adaptación a los nuevos fines. A su vez, los terrenos del jardín comenzaron a ser ocupados por edificaciones de nueva construcción que provocaron la fragmentación interna de la finca.

 

La visita a la Quinta de Vista Alegre

 

La entrada a la finca la realizamos por la llamada Puerta Real, situada en la calle General Ricardos, 179. Este acceso era el que usaban reyes y nobles para acceder a la Finca. Sin embargo, su aspecto ha cambiado bastante con los años desapareciendo varios elementos cómo las garitas de guardia.

 


Caminaremos en línea recta adentrándonos en sus jardines, descubriendo un bonito photocall donde poder inmortalizar nuestra visita con un colorido fondo de flores.


 

Aquí tenemos también un mapa de situación que nos ayudará a realizar la visita de manera que no se nos olvide ningún punto de interés.



En la primera construcción que nos encontramos debemos destacar dos espacios bien diferenciados. El primero que nos encontraremos, a nuestra mano derecha, es la Estufa Grande.


 

Las estufas eran espacios calefactados destinados al cultivo de plantas exóticas, la gran pasión de la jardinería romántica. La Estufa Grande es una edificación longitudinal, organizada a partir de una rotonda central de la que originalmente partían dos grandes naves destinadas a albergar las plantas, rematadas en sus extremos por sendos pabellones, uno de servicio y otro destinado al Baño de la Reina, pieza que veremos más adelante.

 

Podemos entrar en el pabellón central de la estufa y admirar su forma circular con cúpula y espejo que otorgan bonitas perspectivas.

 


Más adelante tenemos una alargada sala, en ocasiones sede de exposiciones temporales, y el llamado Baño de la Reina. Se trata de un espacio con cúpula que contine una pieza de forma circular y escalones concéntricos, realizada en mármol color caramelo. Se alimentaba del mismo circuito de calor y vapor que recreaba el clima tropical para las plantas exóticas de otras latitudes y la reina lo usaba para su esparcimiento y relax.


 

Anexo a la construcción anterior está el Palacio Viejo, la primera edificación que se hizo en esta real finca de Vista Alegre. Se levanta sobre la primitiva Casa de Baños, un establecimiento de recreo que, siguiendo la moda de Londres o París, se popularizó entre la nobleza y la burguesía madrileña. Contaba con salas para el baño, casino, salones y un jardín posterior donde disfrutar de la música y de los espectáculos al aire libre.

 

El aspecto actual es bastante diferente del original, pues los ventanales le otorgan un aire moderno que contrasta con la decoración neoclásica a base de columnas, entablamentos y cornisas.

 


A principios del siglo XX, siendo ya la finca propiedad del Estado, fue remodelado para albergar el Colegio de Huérfanas de Militares de la Unión.  Finalizada la guerra, las Hijas de la Caridad volvieron a Vista Alegre, haciéndose cargo del colegio. Actualmente es sede del Instituto Superior Madrileño de Innovación Educativa (ISMIE).

 

Yo tuve la ocasión de poder visitarlo en su interior debido a un concurso de poesía que realizó mi hijo estando en educación primaria, aunque el valor histórico de sus dependencias interiores se ha perdido casi completamente.

 

Enfrente de este palacio existe un pequeño jardín y un lugar llamado plaza de las estatuas que brillan por su ausencia. El diseño actual corresponde a la época del marqués de Salamanca y sigue el estilo romántico de paseos sinuosos, bancadas de piedra, pérgolas, caminos en abanico, cenadores… En la plazoleta semicircular estuvieron alojadas 10 esculturas de mármol, de las que quedan sólo algunos de los pedestales.


 

Sin duda, lo mejor de este lugar es la presencia de una pequeña ría artificial navegable, de poco más de medio km, que nace en una montaña artificial con cascada y desemboca en un pequeño estanque.


 

Bordeando la ría y guiándonos por un enorme Cedro (5 metros de circunferencia y 35 de altura aproximada), que dicen es uno de los más antiguos de Madrid, llegamos al Palacio Nuevo.

 


Este palacio se construyó debido a que el viejo se le quedaba pequeño a la reina. No obstante, el aspecto actual se lo debemos al Primer Marqués de Salamanca, quién llevó a la finca a su máximo esplendor finalizando las obras del Palacio Nuevo y convirtiéndola en escenario de fiestas y celebraciones.


 

La fachada de este palacio destaca por su aspecto neoclásico, con un pórtico central que sobresale del cuerpo principal y en donde destacan las cuatro colosales columnas de granito aprovechadas del proyecto de la plaza de Oriente de Isidro González Velázquez.

 


En las ventanas existen detalles decorativos que recuerdan a la decoración neorrenacentista que Pascual Colomer decidió para el palacio del marqués de Salamanca en Recoletos. Se trata de medallones centrales con bustos y decoración vegetal rodeándolos.

 

Subiendo las escaleras con barandillas de mármol podemos admirar el lujoso vestíbulo decorado con suelo de mármol, estucos y bronces. Una maravillosa cúpula estucada con linterna superior otorga iluminación natural a la estancia.

 


También son destacables las puertas de la entrada, con decoración en bronce de un par de cabezas de león.

 

Una pena que no permitan visitar su interior. En las estancias privadas y los grandes salones, completados por Federico Madrazo con pinturas de techos y paredes, estaban iluminados con las primeras luces eléctricas. Otros espacios, como el ‘fumoir’ o salón árabe, se decoraron según la tendencia de recrear ambientes exóticos.

 

Enfrente de este palacio existe un jardín neoclásico con parterres de trazados geométricos y tres fuentes circulares. 



La más grande, frente a la fachada del palacio, posee una bella fuente llamada de los caballos marinos. Se llama así por poseer, en la parte inferior, cuatro caballos rampantes con colas de pez que se enrollan helicoidalmente en el fuste de la fuente. En la parte superior unos cuantos querubines sujetan los chorros por donde sale el agua que alimenta la fuente.

 


Nuestro paseo discurrirá a continuación, a travesando un bonito jardín cuadrangular, hasta la llamada casa de oficios, de la cual apenas quedan los cimientos.

 

Inicialmente fue una fábrica de jabón de las muchas que desde Carabanchel surtían a las lavanderas de la ribera del Manzanares. Explotado por los Cinco Gremios Mayores de Madrid en el siglo XVII, el edificio se organizaba en almacenes, patios y tinajeros para contener aceite, base para obtener jabón. Tras pasar a ser Real Posesión se transformó en la Casa de Oficios de la Quinta de Vista Alegre, cuerpo de apoyo y de servicio para sus palacios.

 

Dejando el palacio viejo a nuestra derecha pasearemos por construcciones más modernas. Primero veremos la fachada de las caballerizas, construidas para alojar tanto a los animales de tiro y otras bestias de trabajo, como a los coches de paseo.

 

Más adelante aparecerá la llamada Casa de Bella Vista, actual sede del Centro de Educación de Personas Adultas Vista Alegre. Otrora tuvo diversos usos, como biblioteca y gabinete de ciencias con herbarios, colecciones de animales disecados, laboratorio e invernáculo propio.


 

Su aspecto exterior no tiene nada destacable, siendo lo más curioso la presencia de una Galería que servía para unir esta casa con el palacio viejo. Su disposición en ángulo, sus soportales con columnas pareadas, sus hornacinas y su rítmico juego de colores otorgan una belleza muy particular a esta construcción del siglo XX.


 

La puerta más cercana a este edificio es la llamada Puerta de los Osos, inaugurada por el alcalde Barranco en 1987, y que posee un par de esculturas de osos.


 

Dando la vuelta a la parte posterior del palacio viejo descubriremos los campos de cultivo de la quinta, así como la iglesia del antiguo colegio de la Unión, realizada por el arquitecto Emilio Rodríguez Ayuso a fines s XIX en estilo neomudéjar: muros de ladrillo visto, contrafuertes, remates de galerías de arcos ciegos, vidrieras en las ventanas, cubierta por cúpula octogonal con linterna.


 

Y rodeando la parte posterior del palacio viejo llegaremos nuevamente a la puerta real donde terminará nuestra visita.

 

Justo enfrente de la Quinta se levanta el Palacio de Vistalegre, un lugar donde se celebran numerosos eventos culturales y que posee un bonito mural en su fachada. A los que le gusta el arte urbano os recomiendo dar una vuelta por el barrio, donde descubriréis algunos paneles interesantes como os muestro a continuación.


 

Hasta la próxima.

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