domingo, 24 de mayo de 2026

Un día visitando Aquisgrán

 

Aquisgrán es una de esas pequeñas ciudades que tienen un encanto especial. Situada en el extremo noroccidental de Alemania, muy cerca de la frontera con Bélgica y Países Bajos, recibe turistas provenientes de Colonia, Lieja o Maastricht. En menos de una hora en tren se puede acceder fácilmente a esta urbe. Ahora bien, cuando busquéis el billete no lo encontraréis por Aquisgrán, sino por su nombre en alemán, Aachen.

 

¿Os apetece descubrir los encantos de esta encantadora ciudad?

 

¿Aachen o Aquisgrán?

 

Aachen o Aquisgrán (denominación que le damos en España) es un nombre que proviene de la época romana. Aquí se asentaron los romanos y, en honor, tanto a las aguas termales, como a la deidad local, denominaron el lugar como Aquae Granni. Las tribus germánicas, por su parte, denominaban al lugar con el nombre de Ahha, que también significa agua. Con el tiempo, Aquae y ahha evolucionaron a Aachen en alemán y Aquisgrán en español.

 

No son los dos únicos nombres con que se conoce a esta ciudad. Los franceses y belgas la conocen como Aix-la-Chapelle, mientras que para los holandeses es Aken.

 

¿Por qué es conocida Aquisgrán?

 

La ciudad tiene dos magníficos motivos para ser visitada. El principal, a mi entender, es el pasado relacionado con Carlomagno. Aquisgrán adquirió gran importancia bajo Carlomagno, quien la convirtió en su residencia favorita y en un centro de poder y cultura, erigiendo un palacio y la famosa Capilla Palatina.

 

Por otro lado, no podemos olvidar que esta ciudad tiene unas aguas termales muy famosas desde época romana y, si disponéis de algo más de tiempo, os aconsejaría pasaros por alguno de sus balnearios y disfrutar de un merecido descanso.

 

Itinerario para visitar Aquisgrán

 

Cuando llegamos a Aquisgrán teníamos prisa por visitar su Catedral, pues es el monumento más importante de la ciudad. En la página Web no estaba muy claro el horario de visita libre los sábados, pues indicaban que a partir de las 13:00h se reservaba para bodas, y no queríamos perdernos la visita.

 

Por ello, nuestro objetivo fue ir directos hacia el centro. Por el camino os vais a encontrar, tanto con el Teatro como con Elisenbrunnen, una especie de pabellón neoclásico con un par de fuentes con agua sulfurosa. Si metéis la mano comprobaréis que sale muy caliente (53ºC) y que, debido a la presencia de sulfuro, tiene el característico olor a huevos podridos.

 


En las proximidades de esta fuente, por cierto, se encuentra la oficina de turismo, por si necesitáis un mapa o información específica.

 

Atravesando el pequeño parque situado detrás del pabellón encontramos una curiosa fuente. Se llama Kreislauf des Geldes, que en español significa la fuente de la circulación del dinero. Diversas figuras representan el intercambio de dinero entre las personas, aunque en sí es un símbolo de varios defectos. Tres figuras simbolizan Geiz (Avaricia), Gier (Codicia) y Gönnerhaftigkeit (condescendencia); otra figura simboliza Bettelei (mendicidad), mientras que la última pareja es un padre que explica a su hija cómo lidiar con el dinero.

 


Sin darnos cuenta habremos llegado a Münsterplatz, donde podremos admirar la parte del coro de la Catedral. Nosotros nos encontramos con un mercadillo callejero donde, en los diversos puestos, vendían numerosos artículos de artesanía. Me sorprendió que la totalidad de los muros estuvieran conformados por estilizadas vidrieras. A media altura se disponen esculturas en parejas sobre los contrafuertes. La comparación con la Sainte-Chapelle de París es obligada.


 

Para entrar en la Catedral debéis dar la vuelta al edificio. Os recomiendo hacerlo dejando el templo a vuestra derecha, pues podréis observar los múltiples añadidos que tiene esta Catedral, los cuales impiden ver la forma octogonal original de la Capilla de Carlomagno.

 


La puerta, diminuta, se encuentra a los pies de la torre más alta de la Catedral, de talla gótica y con diversos elementos superpuestos que la otorgan una belleza ecléctica especial.

 


Antes de entrar, un poco de información sobre lo que vais a encontraros. La Catedral de Aquisgrán está considerada como la catedral más antigua del norte de Europa. Su historia se remonta a la construcción de la Capilla Palatina por el emperador franco Carlomagno a finales del siglo VIII.

 

Fue a lo largo de los siglos siguientes cuando el templo experimentó un continuo proceso de expansión y embellecimiento, dando lugar al conjunto arquitectónico actual, que representa una amalgama de estilos arquitectónicos diversos.

 

Originalmente, la Capilla Palatina fue la iglesia privada del palacio de invierno encargado por el emperador Carlomagno en Aquisgrán a finales del siglo VIII. En su época, esta capilla ganó renombre gracias a su espectacularidad, sin igual al norte de los Alpes. Durante dos siglos, ostentó el título de la estructura más alta en esta parte de Europa. Además, su prestigioso promotor, Carlomagno, fue sepultado en ella tras su fallecimiento en el año 814.

 

Durante siglos, esta Catedral fue un importante santuario de peregrinación, hasta el punto de ser una de las grandes peregrinaciones europeas, junto a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. Desde 1349, cada siete años, se llevaba a cabo la peregrinación oficial. Y ello se debía tanto a poseer la tumba y tesoros de Carlomagno, como por poseer reliquias cristianas. A saber: los pañales y el perizoma de Jesús, el vestido de María la noche en la que dio a luz y la tela de la decapitación de Juan Bautista.

 

Volviendo a la arquitectura, la singularidad de esta Catedral reside en la planta octogonal de la Capilla Palatina de Carlomagno. Sin duda, las iglesias del Imperio Romano de Oriente sirvieron de inspiración, tanto en las líneas arquitectónicas como en la decoración interior. Los muros internos se revistieron con lujosos mármoles y coloridos mosaicos, dispuestos tanto en los muros como en la parte interna de la cúpula central.

 

En Europa, sólo en Rávena veréis algo similar. Ahora bien, tengo que hacer un importante inciso. Los mosaicos y recubrimientos de mármol de esta Catedral datan de entre 1880-1913, momento en el que se reformó con intención de devolverle el aspecto antiguo (el cual se había perdido). Por tanto, aunque bellos, no son los originales.

 

Advertidos de lo que vamos a encontrar toca pasar. La antesala al octógono es un pequeño espacio en donde debéis fijaros en la escultura de vuestra derecha. Se trata de la conocida como Lupa Carolina, animal relacionado con una leyenda relativa a la construcción de la Catedral.

 


Resumiendo, la misma cuenta como los habitantes de Aquisgrán, tras haberse gastado parte del dinero de Carlomagno en fiestas (en vez de en materiales para la Catedral), pactaron con el diablo que les ayudara a terminarla a cambio de otorgarle la primera alma que entrara en el templo. El día de la inauguración de la catedral los lugareños abrieron las puertas e hicieron entrar un lobo. El diablo, ansioso, no se percató del engaño hasta que fue tarde. Furioso, salió de la Catedral enojado, hasta tal punto que uno de sus dedos se enredó en una de las manillas con forma de cabeza de león que existen en la puerta. Hasta el día de hoy el pulgar del diablo se encuentra ahí y, si uno es suficientemente valiente, dicen que lo puede sentir al meter los dedos en una de las manillas.

 

En verdad, se trata de una escultura romana (S. I-II d.C.) que representa a una pequeña osa y que, probablemente, Carlomagno la trajo hasta aquí.

 

Una vez entramos en la Capilla Palatina, nuestra vista queda deslumbrada por tanto lujo. Nuestras manos cogerán la cámara o el móvil para empezar a tomar fotografías y un buen hombre, trabajador en el lugar, nos pedirá una limosna de 1 euro por permitir hacer fotos. Precio barato en comparación con otras Catedrales.


 

Os recomiendo pasear primero por el anillo exterior, fijándoos en los mosaicos. Son realmente bonitos y muy coloridos. Las luces, según incidan, parecen variar su color. Un efecto mágico que te sumerge en el lugar. Además, los mármoles realizan diferentes formas geométricas que añaden belleza al conjunto.

 

Sin duda, la zona central es la más impresionante. Sentaos relajadamente en una de las sillas y disfrutad de las vistas.


 

Los diferentes pisos, configurados por arcos y columnas, elevan nuestra mirada al cielo, donde nos espera el espectacular mosaico de la cúpula. En él vemos a Cristo rodeado por los 24 Ancianos del Apocalipsis. Esta cúpula tiene 31 metros de altura y, durante siglos, fue el interior abovedado más alto del norte de Europa.

 

El gran candelabro que pende de la cúpula tiene forma de rueda octogonal (siguiendo planta de la Capilla) y posee ocho faroles grandes y otros tantos pequeños. Fue construida hacia 1180, donada por Federico I Barbarroja y simboliza la muralla del Jerusalén celestial. Sus 48 velas sólo se encienden en celebraciones especiales.

 


En uno de los pilares, mirando hacia el altar, se encuentra la imagen milagrosa de la Madre de Dios con el Niño Jesús, la cual lleva venerándose desde el siglo XIV. Bueno, no en su totalidad, pues en 1676 se quemó, sólo salvándose las cabezas de ambas figuras y la mano de la Virgen. Tal vez, por ello, cobran especial importancia las joyas y ropajes con los que se visten las figuras. Existen 46 túnicas y más de 300 piezas de joyería, cambiando de indumentaria hasta 16 veces al año.

 


El Altar Mayor tiene una visión impresionante con las vidrieras de telón de fondo. Aquí, lo más importante es la Pala d´oro (retablo de oro), fechada hacia 1020, que adorna el frente del altar. Este retablo consta de 17 paneles individuales con relieves realizados en chapa de oro repujado. En el centro, entre María y el Arcángel Miguel, se encuentra Cristo entronizado como gobernante del mundo, rodeado por los cuatro símbolos de los evangelistas. Los 12 paneles representan los episodios de la pasión de Jesús.

 


El mosaico situado sobre el altar, con cuatro ángeles rodeando la Biblia, tiene una factura delicada y bella.


 

La parte del Coro sólo es visitable con visita guiada, aunque los principales elementos a destacar son perfectamente visibles sin necesidad de entrar en el mismo. Por tanto, ya os dejo a vuestra elección contratar o no esta visita.

 

En la parte derecha de acceso al coro se encuentra el ambón del emperador Enrique II (hacia el 1014). Se trata de la obra de orfebrería más grande que se conserva del periodo otoniano. Está decorado con cuencos antiguos, tallados de marfil, piezas de ajedrez y relieves con representaciones de los evangelistas. La escalera de madera fue construida en 1782. En las celebraciones más importantes es desde aquí donde se lee el Evangelio.


 

En el coro se encuentran dos lujosos relicarios. El más próximo, conocido como el de la Virgen María, data de 1239 y contiene las Reliquias de Aquisgrán que comenté anteriormente. Las mismas se retiran cada 7 años y son expuestas para contemplación de los fieles. El Relicario tiene forma de basílica de una sola nave con transepto, estando decorado con figuras de Cristo, María, Carlomagno, el Papa León II y los doce apóstoles. Para los interesados en el arte, indicar que se inserta en la transición entre la orfebrería románica y la gótica.

 

En la parte posterior del coro encontramos un segundo relicario, en el cual reposan los restos de Carlomagno (748-814). Su osamenta fue trasladada al santuario en 1215, con motivo de la coronación de Federico II. En los lados largos del relicario se disponen 16 sucesores reales. El propio emperador está entronizado al frente, bajo la bendición de Cristo, flanqueado por el Papa León III y el arzobispo Turpín de Reims.

 

La única pieza que no veréis sin entrar al coro es el Trono Real. Se trata de un sencillo sillón de mármol cuya primera referencia data del año 936, con motivo de la coronación de Otón I. Su importancia radica, además de por su antigüedad, en que aquí fueron entronizados 30 reyes durante la Edad Media. En la placa lateral derecha hay varias líneas finas e incisas, las cuales se interpretan con el juego del molino.


 

De todas las capillas laterales existentes que se fueron añadiendo con el paso de los siglos, nosotros visitamos la de San Nicolás (siglo XV). Posee excelentes vidrieras y una bella talla de la Virgen con el Niño. 

 


El complemento ideal para terminar de hacernos una idea del lujo que concentró Aquisgrán en época de Carlomagno está en el Tesoro de la Catedral. Para llegar a él debéis sacar las entradas y entrar en la puerta situada enfrente de las oficinas. Debido al valor de las piezas debéis dejar vuestras pertenencias en una taquilla.

 


Esta especie de museo posee numerosas obras de arte que fueron elaboradas para la gloria de Dios. Servían para la liturgia y decoración de la iglesia construida por Carlomagno, por lo que vamos a encontrar desde vestimentas hasta esculturas y obras preciosas de orfebrería en oro y plata. Con sus más de 100 piezas está considerado uno de los tesoros eclesiásticos más importantes del norte de los Alpes.

 

Entre las salas más importantes se encuentra la que conserva el Busto de Carlomagno (que contiene su cráneo), el antebrazo donde portar una de sus reliquias (la inspiración del guantelete de Marvel pudo venir de aquí), un par de lujosos relicarios en oro y el olifante, el pretendido cuerno de caza de marfil de Carlomagno, que es en realidad una obra siciliana del año 1000 aproximadamente.

 


Otras piezas importantes que no debéis perderos son el llamado sarcófago de Proserpina, obra romana de mármol de Carrara del siglo II d.C., decorado con relieves que representan el rapto de Proserpina. En este sarcófago fueron depositados los restos de Carlomagno; la llamada cruz de Lotario (Lotharkreuz), por atribuirse al hijo de Carlomagno, bellísima obra de orfebrería de finales del siglo X que incluye un camafeo de la época de Augusto; la capa de coronación de Carlos IV (Cappa Leonis); la casulla de San Bernardo de Claraval, de terciopelo y perlas, realizada en el siglo XII; y multitud de pinturas y esculturas religiosas que harán el paseo muy ameno.

 


Saliendo de este lugar os recomiendo ahora pasear por los alrededores de la Catedral. La Katschhof es la plaza más fotografiada de la ciudad. A un lado se encuentra la Catedral, mientras que en el opuesto se alza, en un majestuoso estilo gótico, el Ayuntamiento.



 

Construido en estilo gótico con añadidos barrocos, merece la pena darle una vuelta y admirar su belleza por el lado de la plaza del mercado. Aquí existe una famosa estatua de Carlomagno, que se recorta con el edificio al fondo. Por este lado me recordó, salvando las distancias, a los ayuntamientos belgas, debido a la decoración escultórica que posee.

 


Este edificio se levanta sobre los restos del antiguo palacio de Carlomagno, del que sólo se conservan los cimientos y una torre. En el interior del edificio merece la pena admirar la Sala de la Coronación, donde se encuentran copias del tesoro real (como la corona Imperial de la coronación de los reyes del Sacro Imperio Germánico) y cinco magníficos frescos de Alfred Rethel. En los mismos se muestran escenas legendarias de la vida de Carlomagno, como su victoria ante los sarracenos de Córdoba.

 


En el resto de salas del Ayuntamiento se exponen objetos relacionados con Carlomagno (como la copia del retrato que hizo Durero) o con la ciudad, como el famoso Libro de oro.

 


En la Katschhof también se encuentra el Centre Charlemagne, el lugar ideal si queréis conocer tanto la figura de Carlomagno y todo lo que supuso para la historia de Europa, como la evolución de la ciudad a lo largo del tiempo. Por medio de paneles y estaciones multimedia, la visita se realiza de manera muy amena y didáctica, centrándose en piezas concretas con las que descubrir el pasado de Aquisgrán.

 

En Aquisgrán existen diferentes rincones muy encantadores que os voy a resumir brevemente. En un lateral del Ayuntamiento encontraréis la GranusTurm, la única que se conserva de la época de Carlomagno. Un crucificado colgando de su muro os ayudará a encontrarla sin problemas.


 

Las fuentes curiosas son algo muy típico de Alemania. Y en las proximidades de la torre anterior tenemos un par de ellas muy curiosas. La Hühnerdieb, frente al Museo Couven (una casa con decoración del siglo XVIII), muestra una figura protagonista de una leyenda local. Se trata de un ladrón de gallinas un gallo en lugar de una gallina en el mercado de pollos y termina siendo atrapado por su canto.

 


Y bajando la calle hacia la Catedral encontramos la Puppenbrunnen. Se trata de una curiosa fuente que representa marionetas de bronce, las cuales poseen partes móviles. Cada figura de bronce representa diferentes aspectos de la vida urbana, desde educación y comercio hasta música y tradiciones carnavalescas en Aquisgrán. Por ello vemos máscaras, un profesor, un obispo y hasta un payaso. Fue creada por el escultor Bonifatius Stirnberg en 1975 y su mayor novedad fue la posibilidad de la interacción de quien se acerca a ella.

 


Y, desde aquí, apenas unos pasos más allá, encontramos una recoleta plaza con un pórtico romano que nos recuerda el pasado de la ciudad. Hoy en día es un lugar apacible rodeado de restaurantes.

 


Regresando hasta la fuente de las marionetas y bajando hacia el coro de la Catedral os encontraréis, a vuestra mano izquierda, con la Iglesia de San Foillán. Se trata de un pequeño templo, con decoración muy moderna, debido a que tuvo que ser restaurado en el siglo XIX.

 

Y justo al lado se encuentra una tienda típica de la zona, Nobis Printen, con decoración clásica, donde poder comprar el famoso pan de jengibre especiado y dulce que se hornea en moldes de madera con diversas formas.

 

Y a la hora de comer os recomiendo acudir al restaurante Aachener Brauhaus. No es el lugar más económico, ni os dejarán pagar con tarjeta, pero sirven el codillo más delicioso que probé en Alemania. La decoración medieval le otorga un encanto especial al sitio.


 

Y, respecto a los balnearios, existe uno donde poder pasar unas horas relajadamente. Tendréis que tomar el autobús y puede que para la visita de un día vayáis algo justos de tiempo, pero os dejo el nombre por si deseáis animaros. Carolus Thermen. Por unos 20€ podéis disfrutar de hasta 3,5 horas de relajación.

 

Espero que os animara a visitar esta importante ciudad

 

Hasta la próxima

 

 


 

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