domingo, 22 de enero de 2023

Mis OTRAS 5 visitas imprescindibles a Toulouse


En el artículo anterior sobre Toulouse os enumeré las cinco atracciones turísticas principales que podéis visitar en esta preciosa ciudad francesa. Ahora bien, como siempre me ocurre, encuentro tantos atractivos en muchas de las ciudades que visito que, sólo cinco lugares, me quedan cortos para todo lo que quiero enseñaros.

 

Es por ello que a continuación os voy a mostrar otros cinco lugares muy recomendables para visitar si os acercáis a Toulouse algún día. ¿Os apetece descubrirlos?

 

1.     Catedral de Saint-Etienne

 

Sin duda se trata de un templo bastante original, por definirlo de alguna manera. Construido en tres fases diferenciadas, hoy parece una especie de puzzle con aires cubistas.

Fachada Catedral de Saint Etienne


La primera iglesia se levantó en estilo románico en el siglo XII, aunque de esta época apenas podemos admirar la parte inferior del campanario. En el siglo XIII se cambió al característico estilo gótico meridional, el cual fue sustituido por el gótico tradicional al ser anexionada la zona por el reino de Francia. No obstante, la falta de presupuesto hizo que los trabajos se alargaran hasta el siglo XVII. El resultado, una amalgama de estilos diferentes que le otorgan un encanto especial y único al conjunto. Os aconsejo dar una vuelta completa al templo para admirar las bellas gárgolas que posee en su cabecera.


Gárgolas de la Catedral de Saint Etienne (Toulouse)

 

Y otra particularidad que hace a este templo único es el giro que posee la nave principal. Al contrario de lo normal en todos los templos, aquí no encontramos el altar en línea recta respecto a la entrada principal.

 

El altar no está en línea recta con la nave principal.

Os dejo algunas fotos del interior de este precioso templo que, sin duda, merece la pena visitar.

Interior Catedral de Saint Etienne (Toulouse)

Interior Catedral de Saint Etienne (Toulouse)


Por cierto. Muy cerca de esta catedral podéis ver una de las plazas, a mi entender, más bonitas de la ciudad. Es la plaza Saintes Scarbes. Aquí se encuentra el Palacio Dubourg (S. XVII), inconfundible por hacer esquina y poseer un gran balcón desde donde su antiguo dueño le gustaba asomarse.

Plaza Saintes Scarbes. Toulouse.


2.     Museo de Historia Natural de Toulouse

 

En el anterior artículo os recomendé visitar los principales museos de Toulouse, tanto el museo de los Agustinos como la Fundación Bemberg. Dos pinacotecas que tienen grandes obras de arte. Ahora bien, como en mi último viaje a la ciudad los encontré cerrados por reforma tuve la oportunidad de visitar otros diferentes. Y dentro de los muchos que visité voy a recomendaros el Museo de Historia Natural.

 

Se encuentra en Allées Jules-Guesde, 35 muy cerca del recoleto Jardín Royal que tiene un precioso estanque y la famosa estatua de Saint‑Exupéry, autor de El Principito.

Jardín Royal Toulouse

Al museo se accede por una bonita arcada de columnas que da acceso también a un jardín con altos árboles y ruidosos gallos. Se accede al interior por la puerta junto a la tienda del museo. En el hall de la entrada nos reciben las figuras de un enorme elefante, una esbelta girafa, el esqueleto de un dinosaurio alado y un jardín vertical. Hay que reconocer que no engañan a nadie.

 

Entrada al Museo Historia Natural de Toulouse

Este museo fue inaugurado en 1865 y tiene el honor de ser el segundo Museo de Historia Natural más importante de Francia. Su enorme exposición permanente de 8.000 objetos, su ubicación formando parte de un antiguo convento carmelita y el claro valor didáctico de las colecciones lo hacen una visita imprescindible para todos aquellos enamorados de nuestro planeta. A los niños les fascinará atravesar cada sala, mientras que a los adultos les servirá para aproximarse a la Naturaleza de una manera divertida y entretenida.

 

La exposición permanente se divide en cuatro grandes espacios divididos en dos plantas. En la planta baja comenzaremos descubriendo el planeta donde vivimos, desde su contexto en el sistema solar hasta los minerales que lo conforman, así como sus principales manifestaciones destructivas: volcanes, terremotos….

 


Luego pasamos a una de las zonas más interesante a mi entender. Se trata de la clasificación de las especies que habitan este planeta. Además de informativos paneles de tamaño gigantesco vamos a poder descubrir, mediante figuras de animales o sus esqueletos, muchos de los principales especímenes; entre los cuales nos encontramos nosotros, claro está.

 


Una de las zonas más impresionantes de este lugar es la fachada curva del Muro de los esqueletos, con composiciones sorprendentes.

 

Muro de los esqueletos. Museo Historia Natural de Toulouse

Pasando a la planta superior vamos a descubrir las diferentes especies de animales que pueblan nuestro mundo, representados en vitrinas llenas de animales disecados (si no lo son lo parecen). Desde la vida marina hasta los mamíferos que pueblan la tierra.

 


Una parte que me gustó mucho fue la dedicada a la prehistoria, con huesos de dinosaurios y objetos prehistóricos.

 


La última parte estaba dedicada a la antropología, mostrando diferentes objetos de variadas culturas donde se intentaban representar las funciones básicas de los seres vivos: reproducirse, alimentarse, desplazarse, comunicarse y protegerse. Me encantaron especialmente las máscaras.

 


Y como no podía ser de otra manera, un museo dedicado a la Naturaleza no podía carecer de un jardín. Este museo, en realidad, tiene dos. Uno está en las afueras de la ciudad, en el barrio de Borderouge, al que no pude acercarme por falta de tiempo. El otro se encuentra junto al museo y es el jardín botánico de Henri-Gaussen.

 

Situado junto a la fachada curva del museo se extiende en espiral para mostrarnos todo tipo de plantas, desde medicinales y alimentarias, hasta tóxicas y peligrosas.

 

Jardín botánico de Henri-Gaussen. Museo Historia Natural de Toulouse

Un paseo interesante donde encontrar alguna que otra ardilla comilona y que también incluye invernaderos con plantas tropicales y las curiosas carnívoras.

 


En definitiva, un museo interesante y muy recomendable para todo aquel al que le agraden los museos de Ciencias Naturales.

 

 

3.     Jardín Japonés

 

En todas las ciudades que visito me gusta acercarme a alguno de sus grandes parques para relajarme. En Toulouse uno de los parques que más me gustaron fue el de Compans-Caffarelli, situado junto a la parada de metro del mismo nombre. Numerosos locales comen allí a mediodía o recorren sus frondosos paseos.

 

Ahora bien, este parque tiene una pequeña sorpresa en su interior. Un lugar oculto a las miradas del exterior que nos traslada al lejano oriente, en concreto, a Japón. Me refiero al Jardín Japonés. No en vano ha sido catalogado como jardín notable.

 

Jardín Japonés de Toulouse

Este jardín se debe al exalcalde Pierre Baudis quien, tras visitar Dublín y admirar el jardín japonés de aquella ciudad, quiso realizar una réplica en Toulouse.

 

Todos los elementos de este jardín tienen un significado concreto relacionado con el sintoismo, destacando el puente rojo, el pabellón de té, el jardín de arena zen, las lámparas de piedra, las plantas de bambú, los cerezos, las colinas o el lago al que rodean las principales construcciones. Todo el conjunto nos lleva a los parques de Kioto del siglo XIV y pasear por el lugar en un momento donde la afluencia sea baja resulta del todo evocador.

 

Jardín Japonés de Toulouse

A nosotros nos gustó tanto el lugar que aprovechamos para comer un par de días rodeados por este marco incomparable, admirando las carpas, las tortugas que se ponen a tomar el sol o las palomas que se bañan en el agua del estanque.

 


Un rincón que se ha ganado con su belleza la admiración de todos los que se acercan a disfrutarlo.

 

4.     Arte urbano en Toulouse (Grafitis)

 

No todo el mundo conoce que la ciudad de Toulouse fue una de las principales ciudades francesas donde se desarrolló el movimiento grafitero del país. Los antaño gamberros que pintaban fachadas en el barrio Arnaud-Bernard son, hoy en día, reputados artistas en su campo que realizan exposiciones internacionales. Aquel grupo artístico, influenciado por la cultura hip-hop neoyorquina a finales de los años 80 del siglo pasado, comenzó a pintar las paredes con sprays y a definir un estilo propio muy reconocible en la actualidad. A continuación, os voy a mostrar una pequeña selección bastante abarcable por estar situados en el centro más turístico. Existen muchos otros en barrios más periféricos y os dejo a vosotros la labor de investigar si os apasiona el tema.

 

Podemos comenzar en Rue Gramat, una pequeña calle donde se realizó un proyecto artístico para decorar los muros de esta calle con Grafitis. Hoy en día se ha convertido en un lugar de expresión artística pública que merece la pena visitar, pues se ha convertido en un emblema del grafiti de Toulouse. Poco queda del proyecto oficial del ayuntamiento que configuró la decoración en el año 2000 de estos muros. Muchos grafitis, legales e ilegales, han ocultado el proyecto original, pero ¿acaso eso no es lo interesante del arte grafitero?

 

Rue Gramat de Toulouse: el origen del street art.

El barrio Arnaud-Bernard es el lugar donde empezó el arte urbano de los grafitis en Toulouse. Por ello, en la plaza Arnaud-Bernard el ayuntamiento encargó un grafiti en 2017 para conmemorar este hecho. Allí los principales artistas de esta expresión urbana dejaron su firma en una obra coral realizada con los tonos cálidos que tiene esta ciudad.

 


El grafiti más antiguo de Toulouse se encuentra en el Jardín de Embarthe y data de 1994. Realizado por cuatro miembros de La Truskool, ocupa una gran fachada junto a unos columpios. Y, aunque atacado por la hiedra y el paso de los años, aún persiste impertérrito.

 


Uno que debe visitarse es el situado en Pont du Garigliano, junto al Stade de Toulouse, estadio donde se celebran los partidos de fútbol y rugby del equipo local (aquí el equipo de rugby es más famoso que el de fútbol). Sin duda uno de los iconos de la ciudad si del arte urbano hablamos, claro está.

 


Uno especialmente bonito, para mi gusto, se encuentra en la salida del metro de Saint Agne. Se trata del titulado La Bergère (La Pastora). Realizado por los artistas Maye y Mondé, tiene el siguiente significado: “somos ovejas y necesitamos una pastora”. Otro muy interesante es la composición orínica Symphonie des Songes (Sinfonía de sueños) de Miss Van en la Rue du Pont de Tounis, 14, muy cerca de la Notre Dame de La Dalbade. Y a los más pequeños les gustará el grafiti de los pollos de ojos saltones del artista CEET Fouad ysituado en Rue de Menton 18 (Metro Empalot).

 


Y dentro de los grafitis de gran formato voy a destacar las grandes letras tipo neoyorkino realizadas por DER en la Rue Lapeyrouse, justo en la entrada de las famosas Galerías Lafayette; la obra titulada Jungle Fever, de Mademoiselle Kat, en estilo pin-up y situada en Rue Sainte Ursule, 5; y uno de mis preferidos por su conexión con la historia, una versión ilustrada del antiguo Poema de Gilgamesh, realizada por los artistas parisinos Poes y Jober, en la Rue Marceau, 30 (cerca metro Saint-Michel Marcel Langer).

 


5.     Puerto de la Daurade

 

He tenido una razón para dejar este lugar para el último y seguro que muchos de los que visitasteis Toulouse lo estabais echando en falta. No en vano, muchos turistas consideran este lugar uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. Vamos, una de las postales que llevarse en la mochila.

 

El Puerto de la Daurade, en la orilla del río Garonnne (Garona), es el lugar de encuentro de numerosos tolosanos. Allí acuden durante la época de buen tiempo para pasear por los antiguos puertos fluviales, diques y muelles de la ciudad, correr por el paseo Henri-Martin o simplemente sentarse junto al río y ver pasar el tiempo frente a un marco incomparable.

 

Puerto de la Daurade, Toulouse.

Para acceder a este lugar tenemos la opción de bajar unas empinadas escaleras u optar por la misma rampa por la que en el siglo XVIII los carros cargaban y descargaban mercancías de las gabarras que llegaban a este puerto.

 

Una vez abajo tendremos una de las postales de Toulouse. Comenzando por la izquierda encontramos el Pont Neuf (Puente Nuevo). Que no os engañe el nombre, pues ahora mismo no es el más nuevo. Sí lo era en 1632, cuando se terminó de construir. Sus pilares en forma de pico y las aperturas entre los arcos nos remiten a la necesidad de construir un puente poderoso que pudiera soportar las crecidas destructivas que caracterizaron al río Garona.

 

Pont Neuf, Toulouse

En este puente, si sois observadores, encontraréis la escultura llamada L'enfant au bonnet d’âne (el niño del sombrero de burro). Símbolo de los condenados al ostracismo, esta obra fue creada por James Colomina.

 

El gran edificio que se encuentra junto al puente anterior es el Hôtel-Dieu Saint-Jacques, un antiguo hospital que, en el siglo XII, acogía a huérfanos, pobres y peregrinos del camino de Santiago. Hoy en día acoge el Instituto Europeo de Telemedicina y el Centro Europeo de Investigación sobre Epitelios de Piel y Recubrimiento CERPER, así como un museo dedicado a la historia de la medicina. De nuevo os voy a pedir que os fijéis un poco en el edificio. Veréis que tiene el resto de lo que otrora fue un antiguo puente. Este único ojo es lo que dejó la crecida del Garona de 1639, destruyendo una edificación medieval muchas veces reconstruida y que debemos imaginar similar al Puente Vecchio de Florencia.

 


El siguiente punto de interés es la magnífica cúpula de La Grave, perteneciente a un antiguo hospicio, luego hospital, que albergaba a los apestados. La capilla fue terminada en 1845 tras casi cien años de trabajos (similar al Puente Nuevo) y posee una cúpula de cobre fotografiada hasta la saciedad. El puente que da acceso al barrio donde se alza esta capilla (Saint-Cyprien), es el conocido Puente de Saint-Pierre.

 

La Grave, una de las postales de Toulouse

En este puerto podemos contratar un paseo en barco por el Garona. Existen dos modalidades: un viaje de media hora recorriendo los puentes comentados arriba o un recorrido algo más largo donde entramos en el canal Brienne y comprobamos el funcionamiento de las esclusas. Aunque las explicaciones son en francés se puede descargar en el móvil el audio en español. Una experiencia maravillosa que recomiendo a todos.

 


Un lugar que forma parte de este puerto y no os podéis perder es la Basílica de la Daurade, conocida como Notre-Dame de la Daurade. Su aspecto exterior neoclásico, con frontón y seis columnas, nos remite al antiguo templo romano que se alzó en este lugar. Templo que sustituía a otros de origen celta. Por tanto, estamos ante un lugar de culto ancestral.

 


El nombre de Daurade (que significa dorada) proviene del templo visigodo, cuya decoración era a base de mosaicos dorados. Hoy en día ha perdido toda esta decoración, pero no por ello tiene menor interés su interior.

 

Interior de Notre Dame Daurade, Toulouse

Lo primero que sorprende nada más entrar (por cierto, se accede por un lateral) es el gran número de placas de agradecimiento con la palabra Merci (gracias). Ello se debe a que esta iglesia contiene una talla que cuenta con gran devoción en la ciudad, la imagen de la Virgen Negra de Toulouse. La misma se encuentra en una capilla lateral, en el transepto sur, y bien merece la pena contemplarla un rato en silencio.

 

Virgen negra de Toulouse

Esta imagen es la protectora de las embarazadas y todas las tolosanas creyentes suelen acudir a ella para que sus nueve meses de gestación se lleven a cabo sin problemas. Aunque se trata de una copia, la original fue destruida durante la Revolución Francesa, el fervor hacia ella no ha caducado. Es más, importantes modistos suelen confeccionar sus trajes, los cuales cambian cada poco tiempo.

 

Ya es hora de ir dejando Toulouse. Y no existe mejor atardecer que el de asomarse a la orilla opuesta al Puerto de la Daurade. Creo que con una imagen sobran las palabras.

 

Toulouse tiene un atardecer precioso

Espero que os gustaran estos dos posts sobre Toulouse. En el tintero se quedaron muchos otros lugares que visité y me encantaron. Por lo que no descartéis que vuelva a recorrer Toulouse virtualmente en alguna otra ocasión. Espero que con lo que os he contado os animéis a recorrerla físicamente vosotros en un futuro próximo. Máxime, estando tan cerca de nuestro país.

Hasta la próxima.

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