viernes, 20 de mayo de 2016

Mis 5 visitas imprescindibles en Venecia



En Europa existen ciudades que deben visitarse, al menos, una vez en la vida. Ya sea por su originalidad, por sus atractivos turísticos, o por su legado cultural, algunas urbes son epicentro del turismo mundial. Y Venecia, amigos míos, es una de ellas.

Esta ciudad italiana difiere del resto que visitaréis por tener un centro histórico donde no existen calles al uso, sino canales. En vez de coches hay góndolas y vaporettos. Una ciudad laberíntica donde sólo podremos movernos a pie la mayor parte del tiempo. Y todo ello le proporciona el encanto suficiente como para tener a diario una media de 20.000 turistas. En efecto, será más fácil encontrar un compatriota haciendo fotos que a un lugareño.

Algunas listas la colocan dentro de las diez mejores ciudades del mundo. En mi lista personal también se encuentra en el top ten. ¿Queréis descubrir la razón?


A continuación os voy a mostrar los cinco lugares imprescindibles, en mi opinión, que no debéis perderos si viajáis a Venecia. Según vuestro tiempo disponible los podréis visitar en un día o en cuatro. Os aseguro que en Venecia podríais estar una semana entera y no os aburriríais.

1. Piazza San Marco.

Este es el lugar más turístico de Venecia, en el cual las palomas y las masas de turistas se mezclan de una manera indescriptible. ¡Imposible sentirse solo en este lugar!

La belleza de la plaza estriba en la enorme riqueza artística que atesora, pues los principales monumentos de Venecia se encuentran en ella. Su visita, en mi opinión, resulta obligada si tenéis el tiempo suficiente. No exagero si os indico que podéis pasar todo un día entero visitando los monumentos de esta plaza y sus alrededores más inmediatos.

La Basílica de San Marcos, de aire claramente bizantino debido a su planta de cruz griega, sus numerosas cúpulas y sus extraordinarios mosaicos decorativos, es una de las más bellas de Europa. No dejéis pasar la ocasión de visitar su interior y deslumbraros con los numerosos mosaicos que posee. En el altar podéis rezar ante los restos de San Marcos y, detrás, observar el famoso y lujoso retablo llamado Pala d´Oro.

Fachada de la Basílica de San Marcos, con el Palacio ducal al fondo.


Junto a la Basílica se encuentra el otro gran edificio de la plaza, el Palazzo Ducale,  residencia histórica del dux de Venecia. Construido en un deslumbrante gótico veneciano, tiene la particularidad de invertir intencionadamente las construcciones típicas de la época, situando el compacto muro revestido de mármol en la zona superior y las galerías porticadas en la parte inferior. Su interior merece la pena ser visitado. En él encontraréis desde las lujosas salas de gobierno veneciano (destaca la Sala de los Mapas), hasta la inmunda prisión donde retenían a los malechores.

Justo enfrente del palacio no dejéis de admirar la obra veneciana más importante del siglo XVI, la Biblioteca Marciana, construida por Sansovino.  Su nombre no proviene por estar dedicada a Marte, sino al evangelista Marcos. Su exterior guarda un ritmo arquitectónico precioso, mientras que en su interior nos deslumbraran sus recargados salones.

El interior de la biblioteca se puede visitar junto a al resto de Museos Cívicos Venecianos en una entrada conjunta. En ellos entran también las salas del Museo Correr, situado en los soportales al final de la plaza. A través de un amplio conjunto de piezas arqueológicas e históricas recorreremos la historia y evolución de la ciudad.

Por último, otro de los grandes atractivos de la plaza es el Campanille, un campanario majestuoso, de casi 100 metros de altura, desde el que se obtienen unas vistas de la ciudad realmente impresionantes.

Numerosos rincones de la plaza ofrecen atractivas perspectivas para obtener auténticas postales con vuestra cámara fotográfica. Las farolas con vidrios coloreados, los numerosos leones (símbolos de San Marcos evangelista), la torre con el famoso reloj zodiacal, las palomas planeando…, todo favorece para obtener unas instantáneas preciosas.

Y en los alrededores de la plaza el atractivo sigue presente. Tras el palacio Ducal se encuentra el no menos famoso Puente de los Suspiros, último lugar en el cual los presos veía la ciudad antes de ser encerrados; y siguiendo rectos podremos pasear por la Riva degli Schiavoni (Rivera de los Dálmatas), auténtico paseo marítimo de la ciudad desde donde se obtienen unas maravillosas vistas de la Isla de San Jorge (inconfundible con su iglesia con campanile) y la Iglesia de Santa María de la Salud, justo al final del Gran Canal.  

2. Ponte di Rialto.

El mayor y más famoso puente de Venecia es otro de los centros neurálgicos del turismo. Situado en el lugar más estrecho del Gran Canal, sus famosas arcadas y los palacios que le flanquean son razones más que suficientes como para convertirse en uno de los símbolos más identificables de la ciudad de los canales.

Vista panorámica del Gran Canal, con el Puente de Rialto al fondo


Aunque el encanto que posee queda algo ensombrecido por las numerosas tiendas dedicadas a la venta de recuerdos turísticos, su paso es obligado para todos los visitantes a la ciudad. Un consejo, las mejores perspectivas se logran desde la Riva d. Carbón, a la cual llegaréis fácilmente desde la Plaza de San Marcos siguiendo recta la calle dei Fabbri.

3. Iglesia dei Santi Giovanni e Paolo.

En Venecia existen multitud de iglesias, cada una de las cuales posee un encanto particular. La fachada de la Iglesia de San Barnaba apareció en la película “Indiana Jones y la última cruzada” ; Santa María Gloriosa dei Frari posee un majestuoso interior, donde destacan los mausoleos del pintor Tiziano y del escultor Antonio Canova; Santa María della Salute posee interesantes pinturas de Tiziano y Tintoretto en su interior…

Pero de todas ellas yo destaco la Iglesia de los Santos Juan y Pablo, un templo dominico que data del siglo XV. Aunque su exterior no resulta en exceso deslumbrante, su interior, el mayor entre los templos de la ciudad, posee una rica muestra de pinturas y esculturas dignas de consideración. Destacar los mausoleos de algunos de los 27 dogos que descansan en este templo, llenos de esculturas. Os recomiendo los de Pietro Mocenigo y Pompeo Giustiniani. Además de ello destacan las obras pictóricas de Veronese, Bellini o Bassano. En definitiva, un interior lleno de arte y deslumbrante.

Iglesia de los Santos Juan y Pablo y escultura ecuestre de Bartolomeo Colleoni


El otro atractivo de este templo es el lugar donde se ubica. Su fachada sirve de marco incomparable para la famosa escultura a caballo de Bartolomeo Colleoni, obra de Verocchio. Y junto a esta iglesia se levanta la espectacular fachada de la, hoy hospital, Scuola Grande di San Marco.

4. Gallerie dell'Accademia.

Se trata de una de las pinacotecas principales de Italia y contiene la mayor colección de pintura veneciana de los siglos XIV-XVIII. Esto significa que podremos admirar obras de Tintoretto (Milagros de San Marcos), Giorgione (La Tempestad), Veronés (Comida en casa de Levi), Giovanni Bellini (numerosas Vírgenes), Tiziano (Piedad)…

Es una visita imprescindible para los amantes de la pintura. Y para los que no, no está demás acercarse hasta su edificio, pues desde su puente se obtienen unas bellísimas vistas del Gran Canal con la Iglesia de Santa María de la Salud al fondo.    

Típica vista del Gran Canal de Venecia desde el puente de la Galería.


5. Vaporetto/Gondola.

Algo obligado para todos aquellos que visitan la ciudad de los canales es surcar alguno de ellos montados en un transporte adecuado. En Venecia eso significa ir en vaporetto, una suerte de autobús acuático, o montarse en una de las numerosas góndolas que recorren con parsimonia los canales.

La elección entre uno y otro medio de transporte estará en vuestra disponibilidad económica, pues el viaje en góndola es sumamente caro. Aunque tendréis que regatear el precio, lo normal es que os cobren entre 80-120€ por media hora de trayecto. La variación estribará  si el gondolero se enrolla a cantar además de daros el paseo. Lógicamente, el atractivo de las góndolas estriba en que viajáis solos, recorréis estrechos y sinuosos canales que de otra forma no visitaríais y, por qué no decirlo, seréis el objetivo de varios turistas en los puentes más famosos.

El vaporetto es mucho más económico (unos 7€ por sesenta minutos de viaje), aunque tiene el inconveniente de viajar con muchos otros turistas que desean hacer las mismas fotos que tú en el mismo instante. No obstante, es un viaje que no podéis perderos si queréis tener una panorámica precisa de la Venecia más lujosa.

Si deseáis ver el Gran Canal con tranquilidad os recomiendo subiros a la Línea 1, la cual lleva desde la estación de autobuses de Piazzale Roma hasta la Isla de Lido, realizando paradas en algunos lugares de interés como la Plaza de San Marcos o el Puente Rialto. El viaje es lento (45 minutos entre Sant'Elena a Rialto), pero es la mejor forma de admirar las fachadas de los mejores palacios venecianos.: Vendramin Calergi, Ca d´Oro, Grimani, Corner Spinelli, Ca´Rezzonico, Ca´Grande…

El famoso Palacio Ca´Oro del Gran Canal


Otras líneas de vaporetto recomendables son las líneas 3 y 7 para ir a la Isla de Murano, lugar donde se ubican las famosas fábricas de cristal de Murano. Desde esta isla os aconsejo visitar también la Isla de Burano (a 30 minutos en barco, línea LN), famosa por sus tiendas de encaje y sus pintorescas casas de múltiples colores.

Vista de Burano


Y para todos aquellos con presupuestos muy ajustados que se resisten a irse de Venecia sin haber “navegado”, os recomiendo un viaje en traghetto, una suerte de góndolas que se utilizan para cruzar el Gran Canal en los lugares donde no existe ningún puente. Su precio es realmente económico (1€), pues es el transporte utilizado por los lugareños. Os costará encontrarlos, pues sólo hay 7 y se esconden de los turistas, aunque todas se ubican en el Gran Canal. Os recomiendo montaros en la que lo atraviesa a la altura de la Iglesia de Santa María de la Salud (Campo del Traghetto - Calle lanza).

Un par de últimos apuntes. El verdadero encanto de Venecia es perderse en sus callejuelas llenas de recovecos y trayectorias confusas. Resulta gratificante cruzar la multitud de puentes que atraviesan los canales y encontrarse, al cabo de poco rato, en un callejón sin salida que ofrece unas vistas al Gran Canal. O en una esquina de un solitario y estrecho canal, donde un gondolero va cantando ¡Oh sole mío! a unos enamorados. Esa es la esencia de Venecia que deberíais guardaros en vuestra mochila.

Y lo anterior me sirve para desmitificar la afirmación, tantas veces escuchada, de que no merece la pena dormir en Venecia. La única razón para ello es el precio. Y es cierto de la relación calidad/precio en Venecia, dada la falta de alojamientos disponibles, es excesivamente alta para las prestaciones que obtendremos. Pero, ¿acaso no sucede lo mismo en la mayoría de capitales europeas?

Yo os recomiendo encarecidamente dormir en Venecia. Entre otras cosas porque levantarse temprano, abrir la ventana y descubrir el trasiego cotidiano de la ciudad de los canales es un dinero bien invertido. Y, al final, un buen recuerdo del alojamiento es otra razón más para dejarnos un buen sabor de boca de nuestra experiencia viajera.  

Para una mayor planificación para este destino os recomiendo visitar la página: http://www.disfrutavenecia.com/

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