domingo, 18 de octubre de 2015

No encuentro un sitio donde poder relajarme (II): Monasterio de Piedra



El mundo laboral tan estresante en el que nos solemos mover hoy día repercute negativamente en nuestra salud. Existen múltiples estudios que nos avisan sobre los daños, corporales y mentales, que provoca el estrés laboral.

Por ello, resulta esencial planificar descansos adecuados para recargar las pilas y volver a llenarnos de energía cada cierto tiempo. Aunque las personas que trabajamos en el comercio no tenemos nada fácil juntar un par de días al mes para desconectar, cuando lo hacemos debemos disfrutarlos al máximo. Y en ese sentido, nuestros planes deben ir sobre seguro, pues no tenemos la opción de probar este o aquél lugar y ver si nos gusta.

Debido a que debemos ir, como se suele decir, “a tiro hecho”, hoy os recomendaré una salida de un par de días ideal para descansar y volver a llenarnos de energía vital. No está muy lejos de Madrid, por lo que el viaje no se hará pesado. No requiere grandes desplazamientos, una vez en el destino, y tiene un encanto que agradará a todo tipo de personas. Me refiero a Alhama de Aragón y al próximo Monasterio de Piedra.

¿Queréis descubrirlo?


Alhama de Aragón es una pequeña localidad situada en la provincia de Zaragoza. Está situada a unos 200 Km. de Madrid. Llegar a ella no nos supondrá un viaje mayor a dos horas, pues se encuentra junto a la A-2. Todo autovía.

Este lugar es famoso, ya desde época romana, por sus aguas termales. Si bien el nombre de la localidad proviene del árabe Al-Hammam, que significa “los baños”. Y, de hecho, existen en la localidad unas pilas de aguas termales, excavadas en la roca, que se supone datan de aquella época medieval.

Si queréis pasar un rato en ellas deberéis alojaros en el Hotel Sercotel Balneario Alhama de Aragón. Yo es lo que hice unos años atrás y mi experiencia no pudo ser más relajante.

Se trata de un hotel balneario muy moderno, con habitaciones espaciosas y muy cuidadas en cuanto a la decoración. Entre sus servicios destaca el gimnasio y el Spa, en donde podréis realizar un circuito por saunas, duchas y piscinas de distintas temperaturas que os relajarán el cuerpo y la mente.

Cuando yo lo visité el circuito aqualhama comenzaba con un baño en una piscina de agua templada, seguido de una sauna seca y otra húmeda (baño turco), duchas termales y una infusión para retonificar el organismo justo al final.

Os recuerdo, para los que no estéis acostumbrados a visitar balnearios, que en los circuitos es necesario llevar gorro de baño y chanclas. Aunque os lo pueden alquilar en el hotel, lo más económico es llevarlos de casa.

Cuando yo los visité escogí la opción de disfrutar, durante media hora, de un baño relajante en las pilas medievales anteriormente comentadas, denominadas el Baño del Moro y de la Mora (siglo XI). Se trata de dos piscinas anexas excavadas directamente en la roca. Sus aguas tienen una temperatura sumamente agradable y resulta una experiencia muy gratificante relajarse y olvidarse del mundo en aquél lugar. Os recomiendo situaros junto a una de las cascadas naturales de agua y olvidaros del mundo. El tiempo de disfrute es limitado, pero ello se debe a que se realizan turnos para poderlas disfrutar de forma individual o por parejas. Sólo es media hora, pero es tu media hora.

El hotel también posee una piscina cubierta (piscina termal activa, 45 minutos) donde poder nadar y disfrutar del efecto relajante de diversas cascadas de agua. En esa piscina existe también una zona de jacuzzi que es obligado visitar. Y como en todos los balnearios, existe una amplia oferta de tratamientos personalizados para que nuestro cuerpo recupere todo el esplendor perdido con el estrés diario y el paso de los años, todo hay que decirlo.

Para aquellos que no tengan un interés muy grande en realizar tratamientos personalizados, el circuito estándar (circuito aqualhama, 45 minutos), incluyendo además el baño del moro y la mora, os va a satisfacer enormemente.

Si escogéis esta última opción, podéis centraros en realizar los tratamientos y las visitas a la piscina por la mañana y luego, una vez relajados, realizar alguna visita turística por los alrededores. También podéis centraros un día en el balneario y dejar otro completo para visitas. O realizar turismo por la mañana y relajaros por la tarde. Las posibilidades son variadas.

La localidad de Alhama de Aragón no tiene mucho turismo que digamos. Resulta interesante acercarse hasta la Iglesia de la Natividad de la Virgen (siglo XVII) y admirar su estilo barroco. Aunque lo verdaderamente destacable es su torre estilo mudéjar, de planta cuadrada y con tres pisos decrecientes en altura, el primero de piedra y el resto de ladrillos. En el interior del templo debemos fijarnos en la decoración con yesería, también típicamente mudéjar.

En las afueras de la localidad se alzan las ruinas del Castillo de Alhama. Tan sólo queda la torre de homenaje, que data del siglo XIV, y resulta más bonita verla desde abajo que subir hasta ella.

Hasta ahora os he animado poco en lo que a turismo se refiere. Pero la verdadera atracción turística de esta localidad, además de las termas de sus balnearios, es la proximidad al Monasterio de Piedra. Si no conocéis este lugar lo siguiente os sorprenderá gratamente.

Toda la información necesaria para visitar este enclave encantador la tenéis en la siguiente página: http://www.monasteriopiedra.com/. No obstante, yo os daré unos pequeños consejos de la experiencia de haber visitado el lugar un par de veces.

Desde Alhama de Aragón tenéis unos 18 Km. por la carretera comarcal A-2502. Al llegar encontraréis una amplia zona de aparcamiento gratuito. En la taquilla podéis comprar una entrada única para visitar el monasterio (8 ) o una conjunta que os permitirá visitar tanto el monasterio como el parque natural anexo (15 ).

Los horarios del monasterio, al ser visitas guiadas, son muy concretos, por lo que conviene tener prevista la visita con antelación:
·        De lunes a viernes: 10:30 y 13:15 y de 15:15 a 17:15 h.
·        Sábados y domingos: 10:30 - 11:15 - 12:15 - 13:15 - 15:15 - 16:15 y 17:15 h.

En cambio, los horarios del parque natural son muy amplios: De abril a octubre: 9.00 h. a 20.00 h. y de noviembre a marzo: 9.00 h. a 18.00 h.

El monasterio se alzó sobre una antigua fortaleza cristiana cuando Alfonso II de Aragón cedió estos terrenos a la Orden del Cister. Doce monjes y un abad de la Abadía de Poblet (Tarragona), fueron los fundadores del monasterio, que tardó 23 años (1195-1218) en ser construido.

La construcción se realizó en estilo gótico, pero como suele ser habitual en todas las obras cistercienses, se evitaron todos los adornos y artificios visuales de este estilo arquitectónico. Por tanto, sólo veremos sobriedad en sus muros y austeridad en el conjunto de las construcciones. No obstante, estas características no quitan un ápice de belleza al resultado final.

Hoy día veremos las ruinas del monasterio, pues éste fue abandonado por los monjes en el año 1835, cuando Mendizábal  hizo efectiva su famosa desamortización.

La visita a las dependencias del monasterio es guiada, por lo que nos resultará muy amena descubrir todas las anécdotas que guardan los muros de piedra de este encantador lugar. Entre las zonas que destaco está el claustro de planta cuadrada y jardín central, la sala capitular, el refectorio (con la copia del Tríptico-Relicario Monasterio de Piedra) y la iglesia, cuya bóveda se derrumbó y ahora ofrece un aspecto realmente romántico y evocador.



Como curiosidades respecto al monasterio os contarán que en sus cocinas fue el primer lugar donde se fabricó el chocolate en Europa (tendréis la ocasión de comprar unas muestras en la tienda de recuerdos). Todo se debe a un monje cisterciense, Fray Jerónimo de Aguilar, quién viajo a América con Hernán Cortes y en 1531 trajo unos sacos de cacao como regalo al Abad de este Monasterio.

En la cocina existe una exposición sobre la historia del chocolate que agradará a los más golosos. Y en la antigua cilla existe una exposición sobre los vinos denominación de origen Calatayud. En este museo del vino descubriréis el porqué de la fama de estos caldos tan afamados (y también podréis luego adquirir alguno).

También es curioso descubrir que los monjes utilizaban el alabastro para cubrir las ventanas, al igual que hoy día hacemos con el vidrio. El alabastro es un mineral que difumina la luz, dejándola pasar pero evitando ver a su través. Esta era una característica muy importante para los monjes de clausura, que evitaban las tentaciones de conocer el mundo exterior. Además servía como aislante del frío, algo que era muy útil dada la zona donde se encuentra el monasterio.

Pero si el monasterio tiene un encanto suficiente como para ir a visitar el lugar expresamente, el parque natural que se extiende junto a él resulta un complemento ideal para relajarse y admirar unas vistas espléndidas.

El Parque Natural del Monasterio de Piedra tiene unos amplios horarios de visita, siendo su máxima abrir y cerrar siguiendo el dictado del sol.  Se trata de un vergel único en Europa, realizado por la corriente del río Piedra. En torno al agua de este río han florecido numerosas especies vegetales y la erosión del agua ha formado vistosas cascadas y grutas naturales.



Pasear por este lugar es sumamente enriquecedor para todos nuestros sentidos. La vista se deleitará con la belleza natural creada por el agua, el oído se acostumbrará al cantar de los pájaros y al rumor constante de la corriente de agua, nuestro tacto podrá sentir el fluir calmado del agua o nuestro olfato descubrirá la mezcolanza agradable de los aromas vegetales que inundan este parque. Para dar placer a nuestro gusto esperaremos a la hora de comer. En este sentido os recomiendo el restaurante situado a la derecha de la salida del parque. Su carta es amplia, la comida correcta y sus precios adecuados a todos los bolsillos. No obstante, si os habéis traído comida existen unas mesas merendero para comer una vez que salimos del parque.



Del 1 de marzo al 14 de octubre podemos disfrutar de una exhibición de vuelo de aves rapaces, con halcones, buitres y águilas. Existen tres exhibiciones diarias (11:30, 13:00 y 16:30 H) y en ellas, además de admirar el vuelo de estas magníficas aves, aprenderemos un poco sobre la vida de estos animales.

También existe un centro de piscicultura y un centro de interpretación piscícola donde descubrir todo lo relacionado con los peces que allí se crían.

Y para los que dudéis sobre si merece la pena viajar con niños os animo a que lo hagáis encarecidamente. Eso sí, el niño tiene que andar o ser transportado en una mochila portabebés, pues con un carro existen zonas de difícil acceso. Pero con esa salvedad a los más pequeños les encantarán las cascadas, los lagos, las grutas y el espectáculo de aves rapaces. Existen zonas de descanso con columpios en la entrada al parque.

En el siguiente enlace podéis consultar un mapa interactivo donde descubrir los atractivos que ofrece el parque, así como planear un recorrido a todos los lugares encantadores que guarda. Os aseguro que la visita no os defraudará.

Por último os dejo los teléfonos y email de contacto tanto del parque, para información complementaria sobre el lugar, como del Hotel Spa que se encuentra en sus inmediaciones:

Información general parque:            976 87 07 00       parque@monasteriopiedra.com
Información hotel monasterio:         976 87 07 00       hotel@monasteriopiedra.com

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