domingo, 18 de octubre de 2026

Madrid oculto (VI): Tribunal Supremo de Justicia

 

Hoy os voy a mostrar una visita muy interesante que sólo podemos realizar el último fin de semana de octubre, momento en el cual existen unas jornadas de puertas abiertas en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

 


 Junto con la Casa de México, que celebra el día de los muertos con una sorprendente decoración, esta es otra de las visitas más encantadoras que podemos realizar el décimo mes del año en Madrid.

 

¿Os animáis a descubrirla?

 

¿Qué es el Tribunal Supremo de Justicia?

 

El Tribunal Supremo es un órgano jurisdiccional único en España con jurisdicción en todo el territorio nacional, constituyendo el tribunal superior en todos los órdenes (Civil, Penal, Contencioso-Administrativo y Social), salvo lo dispuesto en materia de garantías y derechos constitucionales, cuya competencia corresponde al Tribunal Constitucional. Además, el Tribunal Supremo es el máximo responsable de la unidad de interpretación de la jurisprudencia en España.

 

El Tribunal Supremo está compuesto, conforme a la Ley de Planta y Demarcación Judicial, por el Presidente del Tribunal Supremo –que lo es también del Consejo General del Poder Judicial–, el Vicepresidente, los cinco Presidentes de Sala y setenta y cuatro Magistrados.

 

¿Cuándo se creó el Tribunal Supremo?

 

Este organismo fue creado en el año 1812 por las Cortes de Cádiz, estableciéndose ese mismo año en la gaditana Casa de Tavira, que fue su primera sede.

 

La inestabilidad política de la época provocó que el órgano judicial fuera suprimido y reinstaurado varias veces hasta 1834, fecha desde la que viene funcionando sin interrupción.

 

¿Dónde se encuentra el Tribunal Supremo?

 

El 2 de noviembre de 1875, el Tribunal Supremo comenzó a funcionar en su actual sede, el Palacio de las Salesas, antiguo convento de las Salesas Reales que había pasado a ser propiedad del Estado en 1870, durante el proceso de desamortización que llevó a cabo el ministro de Hacienda Pascual Madoz.

 

Este edificio fue construido entre 1750 y 1758 por iniciativa de la reina Bárbara de Braganza, esposa del rey Fernando VI, para albergar el convento arriba citado.

 

La entrada a la visita se realiza por la calle Marqués de la Ensenada, la cual posee una fachada neoclásica con escalera que no es la más bonita del edificio.

 


Visita al edificio del Tribunal Supremo

 

La primera sala que vamos a visitar es la Galería de la Antigua Audiencia Provincial, la cual nos servirá para meternos directamente en materia. Se trata de una amplia sala con suelo de mármol y varias puertas que daban acceso a las salas de vistas. Encima de cada puerta existen preciosos mosaicos que representan cuatro conceptos fundamentales de la Justicia (la Ley, la Igualdad, la Elocuencia y la Fortaleza).

 


Los techos abovedados de la sala están decorados con dos frescos de Álvaro Alcalá Galiano, discípulo del famoso pintor Sorolla. Ostentosas vidrieras decoradas con escudos dan luz a este vestíbulo. Y, el acceso al interior del palacio está custodiado por dos enormes cariátides, similares a las griegas del templo del Erecteion, en la Acrópolis de Atenas.

 

Pasamos, a continuación, al Salón de Pasos Perdidos de la Antigua Audiencia Provincial, un largo pasillo en donde, mediante un vídeo, nos explicarán el funcionamiento del tribunal. Aquí se conserva la fuente original (1758) que estaba situada en el patio que podemos ver a nuestra derecha a través de los ventanales.

 


Este patio interior, llamado de la Reina o de los Naranjos, posee una palmera que sobrevivió al incendio de 1915. Los naranjos que le dan nombre fueron plantados por orden el expresidente Pascual Sala, como una forma de recordar su origen valenciano.

 


Al final de este pasillo llegamos a la Escalera de la Reina, llamada así por estar presidida por un cuadro de la reina Isabel de Farnesio, suegra de Bárbara de Braganza, esposa de Felipe V y madre de Carlos III. Este cuadro, de origen desconocido, ha sido cedido por el Museo del Prado, como muchos otros que veréis en el edificio. De la escalera debo destacar la rica balaustrada de mármol.

 


Una vez arriba, nos recibe el impresionante Salón de Pasos Perdidos, el principal lugar de paso del Tribunal Supremo y auténtico eje vertebrador del edificio. Se trata de un pasillo amplio, solemne, lleno de luz, y que recuerda un poco las galerías de los palacios franceses.

 

Aquí es donde, cada año, en septiembre, se celebra el solemne acto de apertura del Año Judicial, en donde el rey tarda más de una hora en cruzarlo saludando a todos los magistrados.


 

De su exquisita decoración tengo que destacar el suelo compuesto de mármoles polícromos con incrustaciones de mosaico, las columnas jónicas pareadas a ambos lados y el techo abovedado decorado, nuevamente, con frescos de Álvaro Alcalá Galiano. En este caso, los mismos muestran imágenes que simbolizan la verdad, el progreso, la riqueza y el delito. Veamos una breve descripción de los frescos.


 

La verdad aparece como una mujer desnuda portando un espejo, siendo un concepto clave en la justicia, pues es la manera de dar a cada cual lo que le corresponde. El progreso está representado como un ángel alado que porta la antorcha del conocimiento en una mano y una rueda dentada en la otra, símbolo del paso del tiempo y la industria. La riqueza está representada por una mujer sentada sobre una nube, símbolo de la gloria efímera. A su lado se muestra un pavo real con la colorida cola desplegada, símbolo de la aspiración imposible de eternidad. Por último, el delito está representado por un hombre que porta en su mano derecha el arma del crimen y, en la izquierda, el botín obtenido. La imagen simboliza la caída a los infiernos debido al ilícito proceder.

 

El mosaico central es digno de admirar, mostrando en el centro objetos alegóricos a la justicia: la balanza, la espada, el laurel o las tablas de la Ley con 12 números, que representan la perfección absoluta.


 

Una de las primeras estancias que vamos a poder ver es la Sala Segunda de lo Penal, característica por tener en las paredes una decoración a base de seda de damasco roja. Los fustes de mármol del fondo recuerdan a un templo, el de la Justicia. Los escudos simbolizan la nobleza del oficio de impartir justicia. Y el techo de madera pasa por ser el único original que queda en todo el edificio. Al fondo, se encuentra un cuadro de un Cristo Crucificado de Alonso Cano.

 

Como realizamos la visita con nuestro hijo pudimos disfrutar de la representación de un juicio ficticio con participación de algunos que conformábamos la visita. Sin duda, para los más pequeños es una experiencia muy divertida y que les permite adentrarse con humor en el mundo judicial.

 

Pasando al llamado Corredor de Levante (donde existen frescos de Marceliano Santa María), podemos acceder a la Sala Primera, de lo Civil, la cual tiene en las paredes seda de damasco de color dorado y, al fondo, un lienzo de una Inmaculada Concepción de Claudio Coello. Aquí el techo no es de madera.

 


Al fondo del corredor llegamos a un espacio distribuidor que nos da acceso a tres curiosas salas. La primera a la que podremos asomarnos, que no entrar, es el Salón de Plenillos. En este lugar se reúne la Sala de Gobierno, el máximo órgano gubernativo del Tribunal Supremo. Está integrada por el presidente del alto tribunal, el vicepresidente, los cinco presidentes de Sala y cinco magistrados elegidos por sus compañeros. En esta sala podemos ver una alargada mesa y los retratos de los doce últimos presidentes del Tribunal Supremo.


 

La más importante es la llamada Rotonda. Se trata del despacho oficial del Presidente del Tribunal Supremo. Su nombre se debe a su planta circular, siendo uno de los lugares con más encanto debido a la suntuosa decoración que posee. El mobiliario de época, en donde destacan las sillas de Isabel II, con incrustaciones de madera polícroma y un peso de más de 30 kilos, los cuadros de los reyes portando el collar de la Justicia, y, por supuesto, el magnífico fresco de la bóveda superior.

 


Las pinturas representan alegorías de los derechos canónico, natural, romano, mercantil, civil, penal, internacional y político. Todas ellas están separadas por tres medallones y cuatro vidrieras. La escena representa a España sentada en un trono, imponiendo el collar de la Justicia a un juez confiriéndole, de este modo, la legitimidad para administrar la Justicia en su nombre.

 

El collar de la Justicia es una insignia única del presidente del Tribunal Supremo. Consta de 18 eslabones, entre los que se encuentran varios símbolos de la Justicia, como un libro (la Ley), la balanza (equidad), la espada, o el ojo (la vigilancia).

 

Dos anotaciones curiosas sobre esta sala. Si os fijáis en la vestimenta de nuestro Rey, la cual porta en la apertura del Año Judicial, en la manga lleva un puño de encaje blanco llamado puñeta. La expresión vete a hacer puñetas, proviene de este complemento pues, antiguamente, se realizaban en Alcalá de Henares. Un lugar lo suficientemente lejos como para que alguien se perdiera de vista por un tiempo.

 

La otra curiosidad era que, debido a la buena iluminación natural de esta sala, en tiempos de cuando era un convento aquí se realizaban las labores de costura.

 

La tercera estancia que visitaremos será la Sala de las Banderas, un vestíbulo donde están representadas las banderas de las 17 Comunidades Autónomas, así como las dos pertenecientes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto a la de España y la de la Unión Europea.


 

En una de las paredes se encuentra el escudo del Tribunal Supremo, con la espada y la balanza, símbolos de la Justicia, junto a una rama de laurel, símbolo de la victoria. Al fondo se ve un haz de fasces, una suerte de varas que representa la expresión “la unión hace la fuerza” y un hacha, como representación de la fuerza.

 

Pero, sin duda, lo más impresionante es la vidriera del techo, de estilo modernista. Como curiosidad indicar que es una vidriera plana, aunque provoca la ilusión óptica de parecer que tiene relieve.

 

De aquí pasamos a la Escalera de Honor, otro de los puntos fuertes de la visita. Se trata de una majestuosa escalera doble compuesta por seis tipos diferentes de mármoles. Es muy majestuosa y me recordó un poco a la del Titanic.

 

En las paredes se encuentran unas placas donde podemos leer los nombres de todos los presidentes que ha tenido el Tribunal Supremo. Y, a media altura, vemos frescos realizados por el pintor malagueño Enrique Simonet, quién nos muestra escenas costumbristas relativas a diferentes regiones de España.


 

La sala está iluminada mediante una vidriera modernista dispuesta en la parte superior. El motivo central es la diosa griega Themis, que porta la balanza y la espada. Va desnuda para simbolizar la transparencia y la equidad de la justicia.

 

Desde este vestíbulo se accede al Salón de Plenos, la estancia principal del Tribunal Supremo y la más importante. Aquí es donde se celebra el acto anual de apertura del año Judicial, las ceremonias de toma de posesión de los nuevos magistrados del Alto Tribunal, y el juramento de los nuevos fiscales.

 

Por supuesto, en este lugar se han realizado los procesos judiciales más destacados de la historia reciente de nuestro país. En el siglo XX destacaron los juicios por el intento de golpe de Estado de 1932 (la sanjurjada), el juicio contra Lluis Companys por la proclamación del Estado catalán en 1934, el juicio por el secuestro de Segundo Marey por los Gal o el juicio del caso Filesa. El último juicio mediático, realizado ya en nuestro siglo, fue sobre el procés catalán.


 

De la decoración de esta sala me gustaría destacar el fresco situado en el techo. Se titula La Justicia triunfando sobre el mal y es obra de Marceliano Santa María. Una mujer, símbolo de la Justicia, sujeta dos caballos que representan la fuerza de la misma. Triunfa sobre los peores delitos (violación, secuestro, agresión, robo y parricidio). El mal está representado por una lechuza negra.


 

Saliendo de esta sala y bajando las escaleras llegaremos al Vestíbulo de la Puerta de Magistrados, lugar en donde el Rey saluda a los miembros de la Sala de Gobierno en la apertura del Año Judicial. Un par de placas recuerdan los jueces asesinados por actos de terrorismo y una pareja de estatuas custodian la subida por las escaleras. Se trata de la representación de Justiniano I, quién compiló el derecho romano a través de la obra Cuerpo de Derecho Civil, y del rey Alfonso X El Sabio, que incorporó el Derecho Romano a la jurisprudencia castellana en el Código de las VII Partidas.

 

La salida del edificio la realizamos por la Plaza de la Villa de París. Aquí podemos admirar la fachada principal de este edificio. Es una fachada neoclásica donde la horizontalidad de los tres pisos queda equilibrada por la verticalidad de las pilastras de orden jónico.

 


La parte central es un pórtico triple que culmina en un frontón triangular. La decoración está realizada a base de medallones, jarrones, guirnaldas y escudos, así como esculturas. A destacar las que se sitúan en lo alto de la fachada, las cuales representan a la Ley amparándose en la Equidad y el Derecho. A ambos lados, dos estatuas sedentes representan el Derecho Romano y el derecho Civil.

 

Datos útiles para la visita

 

Cada octubre, el Tribunal Supremo celebra sus Jornadas de Puertas Abiertas, una oportunidad única para conocer el funcionamiento de la Justicia y el patrimonio del Palacio de las Salesas.

 

Aparte de las visitas guiadas, se realizan también juicios teatralizados para niños, encuentros con magistrados e incluso conciertos en su interior.

 

La entrada es libre, sin necesidad de inscripción previa. Solo necesitas tu DNI o pasaporte para acceder por la calle Marqués de la Ensenada. Llega pronto, pues las colas suelen ser amplias.

 

La estación de tren más cercana es Recoletos. La de metro puede ser Colón (línea 4) o Alonso Martínez (líneas 4, 5 y 10), pues está más o menos a la misma distancia.

 

Puedes complementar esta visita acercándote a varios puntos singulares muy cercanos al edificio del Tribunal Supremo. El más próximo es la Iglesia de las Salesas Reales, una iglesia de estilo rococó que forma parte del edificio del Tribunal. Y, a escasos 10 minutos andando, tienes la posibilidad de visitar el Museo del Romanticismo y descubrir una casa típica del siglo XIX.

 

Si no puedes acudir al Tribunal Supremo tienes una visita virtual en el siguiente enlace con toda la información que puse en el artículo:

 

https://www5.poderjudicial.es/visitavirtualTS/visita_virtual.html

 

Hasta la próxima

 

 

 

 

 

 

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