Una de las quejas más comunes entre los pequeños
empresarios de óptica es que gran parte de la publicidad en el sector óptico,
especialmente la de las grandes cadenas, se basa intensamente en el precio,
utilizando estrategias como "2x1", "segundos pares a precio
reducido" o "tarifas planas".
Sin embargo, existe otro tipo de publicidad diferente
que combina la óptica, el humor y la historia, creando un estilo diferente con
el que captar la atención de los potenciales clientes. Como podéis imaginar,
con tal combinación de elementos, una entrada era obligada en este blog, ¿no os
parece?
Todo comenzó en el año 2024, con una frase que estaría
destinada a crear tendencia en los próximos años: "Ver bien es otra
historia".
Hoy en día podemos decir, sin equivocarnos, que esta
frase se asocia con nitidez a la cadena de General Óptica, haciendo de la misma
una insignia más del potente grupo con capital italiano y español. Una cadena
que, con esta estrategia publicitaria ha logrado reforzar su posicionamiento
como referente en el cuidado de la visión.
La campaña publicitaria, desarrollada por la agencia
VML The Cocktail, pretendía proponer una pregunta clave interesante: ¿y si
ver bien lo hubiera cambiado todo?
Para ello escogieron un momento histórico concreto y
muy conocido, como el hundimiento del barco Titanic, para
mostrar cómo una buena visión habría alterado el curso de los acontecimientos.
La publicidad no sólo consistía en una imagen como la
que muestro de la campaña, sino que también estaba acompañada por un vídeo que
podéis ver en su web o canal de YouTube. Un pequeño anuncio en el que, una vez
colocadas las gafas en el rostro del protagonista, era capaz de cambiar la
historia. En este caso concreto, evitar el choque con el iceberg.
Dejando a un lado la veracidad histórica, esta campaña
tenía un potente mensaje para los futuros potenciales clientes: ver bien,
con las gafas adecuadas, puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Este es uno de los puntos que más me gustaron de la campaña, pues da en el
clavo con la misión que tenemos los ópticos optometristas en la sociedad, esto
es, conseguir la mejor visión para que nuestros pacientes puedan desarrollar
sus tareas de manera óptima.
Sergio Martínez Llunell, director de marketing y
transformación digital de General Optica, destacó el objetivo de la campaña de
la siguiente manera: “Esta campaña responde a un objetivo evidente de
notoriedad y construcción de recuerdo, no obstante, el gran logro es que
consigue trasladar al imaginario colectivo de una forma desenfadada una
realidad que los que llevamos gafas conocemos bien, y es que no sólo se trata
de ver, se trata de ponerte en manos de ópticos expertos para conseguir mejorar
tu calidad de vida; porque ver bien, y esto en General Optica lo tenemos muy
claro, es otra historia”.
Personalmente, lo que menos me gustó de la campaña fue
el clásico descuento que la acompañaba, pues entiendo que desvirtuaba el
mensaje subliminal y podía ser visto por los pacientes como un anuncio más de
otra óptica que realiza descuentos. No obstante, las leyes del mercado mandaban
y es difícil atraer clientes a las tiendas sin los típicos reclamos a los que
están tan acostumbrados.
En el año 2025 General Óptica tuvo una línea
continuista en su publicidad y volvió a sorprender a todos con un anuncio en el
que aparecía una de las figuras más reconocidas de nuestra literatura
universal, El Quijote.
La idea era mostrar cómo, con unas buenas gafas
graduadas, nuestro ilustre hidalgo manchego no hubiera confundido molinos con
gigantes. El vídeo, en esta ocasión, es bastante gracioso y está muy bien
realizado.
El precio de oferta aparecía, en esta ocasión, mucho
más difuminado, en una pequeña banda inferior, dando mayor protagonismo al
mensaje que se quería ofrecer: unas buenas gafas graduadas te evitarán
problemas. Lo cierto es que cualquier miope mal graduado se puede identificar
perfectamente con esta campaña.
La cosa no quedó ahí, y para la campaña de Navidades
General Óptica volvió a sacar nueva promoción, esta vez teniendo como
protagonista al mítico Papá Noel.
El cartel de la campaña, a demás de seguir potenciando
la frase que ya era un clásico, formulaba una pregunta que daba la vuelta a las
ideas anteriores: ¿Qué sería de Papa Noel sin gafas?
Las gafas del lapón más famoso de todos los tiempos
son las típicas de cerca de un présbita con dificultades para leer. Y seguro
que más de una persona se siente identificada con el anuncio, pues no son nadie
sin sus gafas para leer.
La publicidad, además de incrustar los famosos Cheques
descuento de Navidad (General Óptica es muy clásica en sus promociones), se
centra en dar el mensaje sobre la importancia, así como el beneficio emocional
y vital, de ver bien.
En el año 2026 la cadena siguió con su estrategia
publicitaria, lanzando una nueva promoción con una diferencia importante. Esta
vez no tenía referencia alguna a precios o descuentos. Lo importante era el
mensaje, cargado de humor y relacionando historia y óptica.
En este caso, a la imagen de la famosa Torre inclinada
de Pisa le acompañaba un mensaje: “¿Y si el arquitecto hubiese llevado
gafas?”
Nuevamente tenemos un mensaje claro: llevar unas gafas
bien graduadas es imprescindible para realizar bien tu trabajo; así como un
elemento histórico muy conocido y fácilmente identificable por el público. Con
esto último se logra asociar la imagen de la campaña a un lugar concreto y a
una situación jocosa, lo que provoca que se asiente mucho mejor en la memoria
de los futuros clientes.
Como curiosidad respecto a esta campaña me gustaría
indicar que la misma generó, en redes sociales, una fuerte polémica. Debo
indicar que las campañas anteriores apenas tuvieron esta repercusión (sólo
algunos se quejaron de que no se respetaba el duelo por los fallecidos en el
Titanic), pero aquí toparon con un duro hueso de roer, el gremio de
arquitectos.
Por resumir sus quejas indicaré que las mismas se
centraban en los siguientes aspectos:
· Tergiversación
histórica: Los profesionales señalaron que la inclinación de la torre se debió
a problemas del suelo y la cimentación, y no a un error de visión del
arquitecto.
· Estigmatización
profesional: Se criticó que la campaña "denigra" y
"estigmatiza" a los profesionales al sugerir que errores históricos
graves fueron causados por falta de agudeza visual.
· Críticas
al concepto creativo: En plataformas como LinkedIn, se calificó la estrategia
de utilizar "chistes malos" basados en conceptos erróneos para vender
un servicio.
General óptica manifestó que el anuncio era,
simplemente, una "forma divertida y creativa de imaginarnos la historia"
con el fin de resaltar la importancia de la salud visual. En ningún caso
pretendían mostrar explicaciones paralelas a sucesos históricos ni denigrar a
ningún colectivo profesional.
Tal polémica, totalmente artificial, me sirve para
mostrar el grado de suspicacia que existe en nuestra sociedad actual, donde
criticar a golpe de clic desde el anonimato se ha vuelto una válvula de escape
para la frustración de muchas personas.
Cada vez es más complicado realizar humor sin ofender
a alguien, pues parece que hemos perdido la capacidad de reírnos de nosotros
mismos y de nuestros defectos. Un verdadero problema.
Pero no quiero terminar con este asunto tan triste,
sino con la idea de que otra publicidad en óptica es posible y que, General
Óptica, ha logrado implantar un estilo y una marca propia que la hace única en
nuestro país.
Seguiré colgando las próximas campañas (si siguen con esta línea) en esta entrada para todos aquellos que vean la vida con humor y no tengan la piel tan fina.
De momento, desde este mes de abril de 2026, retoman la imagen del Titanic nuevamente, haciendo más hincapié en el descuento por adquirir gafas.
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| "Vine, vi y compré". Imagen generada con IA Gemini. |
¿Qué os parece mi propuesta?
Hasta la próxima






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