domingo, 5 de abril de 2026

Fotos engañosas (5): La bandera de la victoria sobre el Reichstag

  

El símbolo por excelencia de la derrota final de Alemania en la Segunda Guerra Mundial es, sin lugar a dudas, la famosa fotografía realizada por el corresponsal de guerra soviético Evguéni A. Jaldéi.

 

Un soldado soviético iza la bandera de su país sobre el Reichstag, el edificio que albergaba el Parlamento alemán. Para muchos era el símbolo de poder de los nazis y la representación gráfica de su caída definitiva. Ahora bien, ¿sabías las mentiras que encierra esta fotografía?

 

La batalla de Berlín fue la ofensiva final de los aliados para terminar con el III Reich alemán de Hitler. El Ejército Rojo avanzó sobre Berlín a un ritmo veloz desde que a mediados de enero de 1945 el frente del este se rompiera en Polonia. El 20 de abril ya había llegado a las afueras de la actual capital alemana y, a pesar de la derrota segura alemana, los nazis realizaron una defensa encarnizada que aguantó hasta el 2 de mayo.

 

El Reichstag fue tomado el 30 de abril tras duros combates. La representación gráfica de esta proeza la tenemos en la fotografía tomada por Evguéni A. Jaldéi, donde un soldado soviético iza la bandera roja de la hoz y el martillo aún cuando los combates no habían cesado. El humo y la destrucción que vemos al fondo son ejemplo de la dureza que tuvieron aquellos combates.

 


La fotografía fue publicada por primera vez el 13 de mayo en la revista Ogonyok, logrando una gran difusión por su excepcional valor gráfico. Se convertiría en el símbolo de la victoria de la URSS sobre el nazismo. Ahora bien, esta fotografía contiene varias mentiras que vamos a desgranar.

 

Gracias a la apertura de los archivos secretos de la Unión Soviética, tras su caída a finales del siglo pasado, se conoció que la fotografía no se realizó el día 30 de abril, sino el 2 de mayo, cuando los combates ya habían cesado completamente. Por tanto, esta fotografía no era fruto del azar (como nos intentaron vender), ni se produjo durante los combates, sino que fue realizada como un montaje fotográfico. Esto le quita parte del valor que tenía en origen.

 

Yevgeni Jaldéi, una vez terminados los combates en el Reichstag, decidió realizar una fotografía icónica como la que los norteamericanos habían realizado en Iwo Jima en febrero de aquel año.

 

Para ello pidió a varios soldados que posaran con la bandera en ese encuadre tan fotogénico, realizando una sesión de varias fotografías donde, posteriormente, se elegiría la que estamos analizando.

 

Además, esta fotografía tiene una segunda capa de mentira en su interior, pues fue acertadamente retocada por los soviéticos para dar mayor dramatismo y, de paso, ocultar algunos de los desmanes protagonizados por sus tropas en la ofensiva.

 

Por un lado, se le añadieron, en el fondo, las dos columnas de humo negro, logrando la sensación de que los combates aún se estaban llevando a cabo. Por otro lado, se borró, de la muñeca del soldado que sujeta al que iza la bandera, un segundo reloj que portaba en la muñeca. La existencia del mismo mostraba, con total crudeza, el saqueo que las tropas soviéticas llevaron a cabo de los cadáveres alemanes.

 

La tercera mentira que debemos anotar en relación con esta fotografía trata sobre el protagonista de la fotografía. Varios han sido los personajes que han ostentado tal honor. El sargento georgiano Meliton Kantaria fue condecorado como héroe nacional por izar la bandera, aunque algunos indican que quien portaba la bandera roja era un soldado ucraniano llamado Alexéi Kovalev, silenciado por Stalin por motivos políticos.

 

En verdad, el honor debería tenerlo el ruso Mijail Petrovich Minin, auténtico protagonista de esta historia, al izar la bandera roja sobre el Reichstag el 30 de abril de 1945, a las 22:40h, mientras aún se libraban los combates. La pena fue que ningún fotógrafo estaba allí para inmortalizarlo.

 

Por tanto, esta fotografía es un montaje sobre un suceso que ocurrió realmente. La triste mentira que la rodea es que los auténticos protagonistas vieron ninguneado, durante décadas, el honor de realizar tal acto heroico y que, la misma, fue retocada para ocultar la cruda realidad.

 

Minin tuvo el reconocimiento final a su mérito en 1995, cuando fue condecorado por el presidente ruso Boris Yeltsin. Una justa compensación que ponía fin a una de las mentiras más injustas de la guerra.

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