En este artículo me voy a centrar en las mejores
iglesias que podemos admirar en la ciudad alemana de Colonia.
La Catedral de Colonia es uno de los templos
religiosos más importantes del país y tenéis una guía para visitar su interior
en una entrada de este blog (aquí). Por ello, voy a pasar por alto este
monumento y me voy a centrar en las 12 iglesias románicas que tiene la ciudad.
Como es lógico, no me dio lugar a visitarlas todas,
pero si os voy a mostrar los encantos de las más importantes. Algunas seguro
que os sorprenderán.
¿Os animáis a descubrirlas?
Basílica de San Gereón
Se trata de la más importante, a mi parecer, de las
doce grandes iglesias románicas existentes en Colonia.
Entre las características que la hacen especial
comenzaría destacando su cabecera, donde sobresale la decoración con arcos
ciegos tanto en el ábside como en sus dos torres, así como su gran cúpula
ovalada decagonal (única en su estilo) de aspecto monumental, la cual descansa
sobre los restos de las antiguas murallas romanas. Finalizada en el año 1227,
en su época sólo era superada por la del Panteón romano y por la de Hagia Sofía
en Constantinopla.
Una vez entramos nos encontramos, en el atrio, con
varios rincones encantadores. A un lado, una escena del Santo Sepulcro en
estilo gótico. Al otro, una capilla con una vidriera de modernos colores creada
por Georg Meistermann. Y, en una capilla anexa, una moderna piedad del siglo
XIX, obra del escultor alemán Joseph Reiss.
Toda la decoración que tuvo antaño hoy en día se ha
perdido casi en su totalidad. El mosaico que decoraba la cúpula, al estilo
bizantino que predomina en Rávena, se ha perdido en su totalidad y los frescos
borrosos que aún permanecen en alguna de sus capillas tan sólo nos hacen intuir
los santos que fueron representados. No obstante, la magnificencia del templo
os sorprenderá.
Por ello, lo más bonito es adentrarse en la estructura
de la cúpula y admirar sus cuatro pisos de arcos que ascienden hacia el cielo.
Las vidrieras que decoran los pisos superiores, como indiqué antes, fueron
realizadas por Georg Meistermann en época reciente, algo que se aprecia al
haber utilizado colores extraños para el medievo, como el naranja o el rosa.
Para acceder a la parte del coro debemos ascender unas
escaleras, llegando a un lugar que podría ser una iglesia en sí misma. Aquí es
importante fijarse en los frescos del altar o en la vista de la iglesia, que es
espectacular.
La única parte original de esta iglesia es la cripta
subterránea, donde se encuentran, en un sencillo y austero sarcófago de piedra,
los restos de San Gereón, patrón de Colonia. Este antiguo mártir era un oficial
romano que fue ejecutado por desafiar al orden imperial de perseguir a los
cristianos.
En esta cripta también podréis admirar un pequeño
fresco que muestra un calvario, un retablo renacentista de piedra y un ciclo de
mosaicos, alrededor del altar, con escenas del Antiguo Testamento.
Entre los objetos que merecen especial atención
tenemos la llamada Columna de Gereón, la cual tiene la facultad de distinguir
entre el bien y el mal desde que fue empapada con la sangre del santo. Según
cuenta la leyenda, si eres culpable la columna lo sabrá y recibirás tu castigo.
Abstenerse de acercarse pecadores.
Basílica de Santa María del Capitolio
Durante siglos fue el templo más importante de la
ciudad después de la catedral (no en vano su tamaño es más propio de una
catedral que de un templo románico). La iglesia fue fundada en el año 690 sobre
las bases del templo de la Tríada Capitolina, de donde procede su nombre. Estamos
en un lugar sagrado que ha funcionado durante muchos siglos.
Os recomiendo empezar por su cabecera, llena de
capillas anexas que le dan un aspecto abigarrado y especial.
De estilo románico, se accede a través de un claustro
ajardinado, lo que nos permite adentrarnos tal como se hacía en el medievo.
Cuidado al coger la manilla de entrada, pues una especie de demonio nos espera.
Como es habitual, un conjunto en relieve con
policromía, de un Cristo Muerto, nos espera en la entrada.
La visión de la nave principal es una maravilla,
entrando a través de un precioso mosaico de dos ciervos.
En el interior se esconden verdaderas obras de arte
originales que bien merecen nuestra atención. Una de las principales, la
impresionante puerta de madera románica (1065), decorada con expresivas tallas
relativas a la vida de Jesús (información detallada aquí).
Otras joyas de esa iglesia son las losas del sepulcro
de la fundadora del convento, Plektrudis, una románica que data de 1160 (en el
suelo cerca de la pared de la nave lateral norte) y otra gótica del año 1280
(en la pared de la nave lateral sur). Ésa última destaca por un soberbio
relieve que muestra una Virgen majestuosa llevando un modelo de la iglesia
Santa María en el Capitolio en sus manos.
Pero lo más espectacular es el famoso atril
renacentista que data de 1523, una de las pocas obras de arte del Renacimiento
en la ciudad de Colonia. Se trata de una obra excepcional, labrada en piedra
blanca y mármol negro y contiene una galería de estatuas de santos y de
relieves originales presentando escudos y caballitos, de una estructura tan
filigrana que recuerdan el estilo plateresco de España. Delante del atril se
encuentra la "Virgen de Limburgo" con el Niño Jesús, una estatua
gótica del Siglo XIII ricamente policromada. El atril separa las tres naves de
la iglesia del espacio del famoso coro trebolado.
En el recinto del coro se concentra la mayoría de las
obras de arte que pertenecen a la decoración original del templo. Enmarcando el
coro románico, hay dos capillas góticas, añadidas a la iglesia en los siglos
XIV y XV. La capilla a la izquierda, bien austera, está dominada por una Cruz
de la Peste del temprano Siglo XIV que muestra un sencillo Crucificado gótico
lleno de heridas de la peste. A la derecha del coro está la Capilla de la
familia Hardenrath, algo posterior. En esa capilla suntuosa destacan una
vidriera gótica con una escena del Calvario en el centro, la bella estatua de
una Virgen gótica y un retablo bien tallado del Siglo XV.
Enfrente de la capilla de Hardenrath, en una columna
del coro se puede contemplar la llamada "Virgen de la Pera" que data
de 1180. Hay una bonita leyenda acerca de esa virgen. A finales del XVIII o
principios del XIX, durante años, un niño le puso cada semana una pera fresca a
los pies de la estatua, ofreciéndola a la Virgen, así que aparte de la pera de
piedra en sus manos, la Virgencita siempre tuvo otra fresca a sus pies. Y desde
entonces, casi siempre hasta el día de hoy se encuentra al menos una pera fresca
al lado de la estatua.
Quizás la escultura más sobrecogedora que podemos
encontrar en la Iglesia de Santa María en el Capitolio es una magnífica Piedad
gótica que se encuentra en el coro, a la izquierda de la Capilla de Hardenrath
y delante de una vidriera antigua de vivos colores. Por cierto, las vidrieras
son tan bellas como controvertidas, por su modernidad.
Iglesia de Santa María Lyskirchen
Se trata de un pequeño templo románico situado muy
cerca de la Basílica anterior y que, por su exterior, no nos invitaría a pasar.
Una vez en su interior podréis admirar, justo a
nuestra mano derecha, la Schiffermadonna (Virgen de los Barqueros), talla de
madera obra maestra de alrededor de 1420.
El interior es recogido, pero lleno de belleza.
Numerosos trípticos y tallas de madera se encuentran adosados a los muros cada
pocos pasos.
El altar mayor es sencillo, siendo las coloridas
vidrieras su mayor decoración. Algo que contrasta con los magníficos frescos
románicos que inundan todas las bóvedas, tanto la superior, como las de las
capillas laterales.
Y, por supuesto, fijaos en las magníficas vidrieras de
estilo gótico de primera mitad del siglo XVI. Todo ello original, pues debido a
su reducido tamaño apenas sufrió daños en la II WW.
Iglesia de San Pantaleón
Esta fue, sin duda, la iglesia que más me sorprendió.
No suele entrar dentro de las visitas turísticas habituales y es una auténtica
pena, pues su belleza es equiparable a otras más visitadas en la ciudad.
Esta iglesia se sitúa en la parte sur del casco
antiguo de Colonia, en Nordrhein-Westfalen, ocupando lo que en época romana era
una villa suburbana, una finca rural fuera de las murallas de la ciudad.
La iglesia en sí fue mencionada por primera vez en 866
en el inventario de Gunthar. En 955, el arzobispo Bruno de Colonia, hermano del
emperador Otón el Grande, fundó aquí un monasterio benedictino, sentando las
bases para la construcción de la Iglesia de San Pantaleón. La nave, que data de
este período, sigue siendo una de las partes más antiguas de la iglesia.
Nada más entrar en el recinto que ocupa la basílica,
lo primero que sorprende al visitante es la imponente fachada, donde sobresalen
las dos torres gemelas del siglo X.
Y al introducirnos en el templo una sensación de
grandiosidad y luz nos hace replantearnos el origen románico de la
construcción. Quiero que os fijéis bien en el atrio, nada más entrar. Aquí
tenemos un bello fresco, sobre dos pisos de arcadas, que suele pasar
desapercibido a los visitantes y unas bellas puertas talladas con relieves, con
otro fresco de la Virgen en el tímpano.
La nave principal resulta ser sumamente luminosa y
amplia. Nos recibe un candelabro de siete velas (menorá judía), el cual nos
indica, simbólicamente, la perfección de la autoridad del obispo.
De esta visión dos serán los puntos que os llamarán la
atención. Por un lado, la pantalla del coro gótico tardío, erigida a principios
del siglo XVI, que ahora sostiene el órgano de la iglesia. Es una parte muy
decorada escultóricamente, con el característico crucificado sobre el altar.
La otra parte notoria es el techo plano, adornado con
94 paneles diseñados por el artista de vidrio de Colonia Dieter Hartmann, es un
testimonio de esta mezcla de lo antiguo y lo nuevo.
Dando una vuelta por las naves vamos a encontrar
numerosas obras de arte religioso interesantes, como una pequeña Piedad, iconos
bizantinos o un lienzo de la Crucifixión realmente bello.
Cuando visité esta iglesia tuve la suerte de que nos
permitieran entrar tanto en el Altar Mayor, situado tras la pantalla gótica,
así como visitar la cripta. Del altar mayor sobresaltaría una hermosa Madonna
tallada, así como una escalera gótica para subir al órgano.
En la cripta, por su parte, se encuentran los restos
del arzobispo Bruno y la emperatriz Teófano, esposa del emperador Otón II.
Teófano, una princesa bizantina, jugó un papel crucial en la introducción de
influencias orientales en el Sacro Imperio Romano.
Iglesia de San Martín
Esta es una de las pocas iglesias que tiene mayor
belleza en el exterior que en el interior, pues su característica torre
románica es uno de los símbolos más conocidos de Colonia. Su imagen, como fondo
de las casas de colores de la plaza del mercado de pescado, es una de las
vistas más conocidas de esta ciudad.
Este templo data de mediados del siglo XIII y es una
obra maestra del románico tardío de Renania. Su torre, de 84 metros, con cuatro
torrecillas angulares y una galería central, es de una belleza excepcional. No
obstante, todo lo que ves fue reconstruido en 1985, pues se destruyó casi en su
totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.
En su sencillo interior se disponen tres naves con
bóvedas de crucería donde, al contrario que con la torre, predomina la
austeridad. No fue así en otro tiempo, donde mosaicos y frescos decoraban sus
muros. Esto no pudo ser reconstruido en su totalidad, quedando sólo pinceladas
por el templo (como el mosaico del león).
Sorprende lo espacioso de la nave central para ser un
templo románico, así como la galería ciega superior, entre los arcos y la
bóveda.
La pieza más valiosa de este templo es la escena del
Santo Entierro, un conjunto de excepcionales figuras policromadas obra del
escultor Tilman van der Burch en 1520. Destaca su realismo y el dolor que
transmite la escena. También un Ecce Homo, posiblemente del mismo autor,
muestra una expresión de dolor y soledad muy evocadora.
En la cripta se pueden visitar los restos de la ciudad
romana, donde aquí se ubicaba un almacén.
Iglesia de San Andreas
Situada muy próxima a la Catedral, creo que es una de
las más desconocidas por estar a la sombra de esta. Pero os animo a visitarla,
pues posee tesoros de gran importancia. La entrada actual se sitúa en la parte
del pórtico oeste, el cual se caracteriza por su aspecto de fortaleza, a pesar
de la decoración en base a arcos ciegos y pequeñas ventanas. En el medievo
poniente era considerado como un portal de las fuerzas de la oscuridad y del
mal, de ahí que simbólicamente se construyera como un muro de contención.
En el pórtico de la entrada se sitúa la pila bautismal
del siglo XV, custodiada por una talla de San Andrés, patrono de la iglesia.
Una vez entramos en la iglesia nos recibe, a mano
derecha, un bello San Cristóbal, seguramente de Tilman, el cual parece estar
observando la colorida vidriera que le sirve de fondo. A nuestra izquierda
tenemos otra impresionante escultura del siglo XV y del mismo autor, un San
Miguel Arcángel ataviado con su espada.
La nave central es amplia, con un Altar Mayor cuyo
retablo son las luminosas vidrieras. Como particular indicar la presencia de un
crucificado en lo alto del arco del transepto, o la presencia de la Virgen del
Rosario en el pilar derecho en el cruce de las naves. Esta imagen, proveniente
de un convento dominico destruido, se realizó en el año 1474 y es una de las
primeras estatuas con el motivo del rosario. En la parte posterior se encuentra
el órgano, elevado sobre el pórtico oeste.
En el Altar Mayor, en el coro alto, tenemos el
Relicario de los Apóstoles, de estilo gótico de finales del siglo XIV y que
contiene la reliquia de San Andrés, el coro de madera tallada, de finales del
siglo XV y unas bellas vidrieras modernas (1899-1918).
Si por algo merece la pena visitar este templo es por
admirar los numerosos frescos medievales que se conservan en las capillas
laterales. A destacar la Representación de Cristo como Salvador y Juez en la
parte sur, o el mural gótico que representa la Vida de la Virgen en cuatro
paneles, esta vez en el lado norte. Debajo de estos paneles se encuentra una
emotiva escena de la Crucifixión, donde vemos a la Virgen sostenida por San
Juan evangelista.
En la nave del transepto tenemos dos puntos de mucho
interés. En el lado norte tenemos una bella Piedad del siglo XV, mientras que
en el sur se expone el Relicario de los Macabeos, obra de arte excepcional
creada, en el siglo XVI, por Peter Hanemaan. En el mismo, el cual recuerda el relicario de los Reyes Magos de la Catedral, podemos ver escenas del
martirio de los Hermanos Macabeos y de la Pasión de Cristo.
Desde este lugar podemos bajar a la cripta, lugar
donde reposan los restos de San Alberto Magno (1200-1280) en un sarcófago
romano del siglo III a.C.
Basílica de los Santos Apóstoles
Situada muy cerca de Neumarkt, uno de los centros
neurálgicos de Colonia, su visita merece la pena por poseer unos curiosos
frescos modernos en la parte del altar mayor.
La imponente vista del coro desde la plaza seguro que
no os pasará desapercibida. Posee una característica forma de trébol que le da
especial belleza. Del exterior también son destacables sus cuatro torres,
incluida la imponente torre occidental de 67 metros de altura, que es la
tercera más alta entre las iglesias románicas de Colonia.
Una vez dentro, como indiqué antes, lo más original
del templo es la decoración con frescos modernos de la zona del altar. Una
apuesta moderna que no dejará indiferente a nadie.
Del resto de la basílica destacaría la numerosa
escultura, así como un tríptico donde a la imagen de la Virgen le rodean
figuras claramente modernas, en lo que supone un eclecticismo tan original como
discutible.
Iglesia de San Severino
Este templo lo visité debido a que estaba al lado de
mi alojamiento. Puede que no sea de los más bellos de la ciudad, pero os
mostraré sus puntos fuertes.
En primer lugar, la magnífica torre de la fachada,
decorada con un reloj, una gran vidriera y cuatro pequeñas esculturas. La misma
tiene un color espectacular cuando se aproxima el atardecer, destacando los
tonos cálidos del ladrillo.
Su interior gótico es amplio y luminoso, destacando la
nave central cubierta por bóveda de crucería. Unos arcos apuntados sirven de
separación de las naves laterales, existiendo por encima un piso de ventanas
(vidrieras modernas) que ofrecen gran luminosidad. El órgano, como suele ser
costumbre, se sitúa en la parte del pórtico de entrada.
El Altar Mayor, sobreelevado, posee el coro de madera,
el relicario de San Severino y numerosas pinturas y frescos. Un crucificado del
siglo XIII cuelga del techo sobre el altar, algo muy característico en
Alemania.
Del resto de la decoración destacaría un precioso
mosaico de una pareja de ciervos, bellos trípticos, coloridas vidrieras y
escultura gótica, como una conmovedora Piedad.
Antoniterkirche
Fue la primera iglesia protestante en Colonia, y es
probablemente la iglesia más visitada en la ciudad después de la catedral.
Sobre el altar lateral se encuentra el ángel flotante o ángel de Barlach, que
fue creado por Ernst Barlach para conmemorar a los soldados que cayeron en la
Primera Guerra Mundial.
Pero la historia detrás del ángel va aún más lejos.
Los nacionalsocialistas derribaron la escultura, la difamaron como arte
degenerado y usaron el metal para producir armamento. Sin embargo, los amigos
de Barlach pudieron salvar el modelo original de yeso y esconderlo.
La visita no os llevará mucho más de cinco minutos y
resulta interesante ver en persona esta original escultura.
Templos que me quedaron en el tintero
(como excusa para regresar):
Iglesia de Santa Úrsula
Santa Úrsula es una de las doce grandes basílicas
románicas del casco antiguo de Colonia. Está consagrado a la santa virgen y
mártir Úrsula (patrona de la ciudad) y sus 11.000 compañeras, las cuales fueron
martirizadas al llegar a este lugar. En verdad debieron ser sólo 11 las
compañeras, tal como representan las llamas del escudo de la ciudad. Os
aconsejo informaros sobre la leyenda
que rodea a esta santa.
La estructura principal es románica, aunque
posteriormente se añadió en estilo gótico el coro y las naves laterales. Su
interior conserva varias obras artísticas. No dejéis de acercaros al lado
izquierdo del transepto, donde se halla el sarcófago de Santa Úrsula (1659), de
mármol negro con una estatua de la santa en alabastro.
Pero si por algo es famosa esta iglesia es por la
llamada cámara dorada. Un lugar donde se conservan numerosos relicarios
valiosos (como el de San Eterio) y cuyas paredes están decoradas con un macabro
mosaico de huesos humanos.
Basílica de San Cuniberto
Esta majestuosa basílica al norte de la ciudad tiene
como patrón a un obispo del siglo VII rodeado de leyendas. Es la más joven de
todas las iglesias románicas de Colonia, lo que explica su original diseño.
Las paredes exteriores del ábside se elevan
elegantemente en dos niveles, culminando en una galería enana que corona la
fachada. El hastial del techo de la nave, situado entre las torres orientales,
presenta tres nichos que añaden encanto arquitectónico.
En el interior, la basílica cuenta con una sala llena de luz y un ábside intrincadamente diseñado. Lo que distingue a la Basílica de San Cuniberto son los dos niveles de pasarelas sostenidas por columnas dentro de la mampostería de doble capa del ábside. Las ventanas originales del siglo XIII, preservadas durante la guerra, son un punto destacado. En su interior, amplio y luminoso, destacan varias obras de arte escultóricas, algún tríptico y algún que otro fresco interesante.
Iglesia de San Jorge
El patrón de la caballería medieval tiene un recoleto
templo románico con un bonito mosaico dorado recibiéndonos en la pequeña
entrada.
En su interior podemos encontrar una cripta que data
también del siglo XI, así como varias obras de arte, entre las que destacan una
copia de la cruz de San Jorge, del año 1067, el tríptico “El llanto de Cristo”
obra del pintor Bruyn, o los relieves de sus muros que datan del siglo XVI
sobre “la última cena” y “la resurrección”.
Santa Cecilia
Se trata de una de las iglesias más antiguas de la
ciudad y, hoy en día, ha perdido su función religiosa, acogiendo entre sus
muros el Museo Schnütgen, dedicado al arte religioso.
BONUS TRACK: La mezquita de Colonia
No se trata de una iglesia propiamente dicha, pero me
vais a permitir incluirla en este artículo con la excusa de ser un templo
religioso.
Esta mezquita posee una moderna arquitectura, muy
luminosa, que nos remite a las construcciones actuales en Arabia Saudí. Las
visitas son gratuitas, siempre y cuando se respeten los horarios de culto.
Existen taquillas para dejar el calzado cómodamente y
dos plantas, estando la superior dedicada exclusivamente a las mujeres.
Hasta aquí los principales templos religiosos que
podéis visitar en Colonia.
Hasta la próxima























































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