domingo, 15 de marzo de 2026

Las mejores iglesias de Colonia

  

En este artículo me voy a centrar en las mejores iglesias que podemos admirar en la ciudad alemana de Colonia.

 

La Catedral de Colonia es uno de los templos religiosos más importantes del país y tenéis una guía para visitar su interior en una entrada de este blog (aquí). Por ello, voy a pasar por alto este monumento y me voy a centrar en las 12 iglesias románicas que tiene la ciudad.

 

Como es lógico, no me dio lugar a visitarlas todas, pero si os voy a mostrar los encantos de las más importantes. Algunas seguro que os sorprenderán.

 

¿Os animáis a descubrirlas?

 

Basílica de San Gereón

 

Se trata de la más importante, a mi parecer, de las doce grandes iglesias románicas existentes en Colonia.

 

Entre las características que la hacen especial comenzaría destacando su cabecera, donde sobresale la decoración con arcos ciegos tanto en el ábside como en sus dos torres, así como su gran cúpula ovalada decagonal (única en su estilo) de aspecto monumental, la cual descansa sobre los restos de las antiguas murallas romanas. Finalizada en el año 1227, en su época sólo era superada por la del Panteón romano y por la de Hagia Sofía en Constantinopla.


 

Una vez entramos nos encontramos, en el atrio, con varios rincones encantadores. A un lado, una escena del Santo Sepulcro en estilo gótico. Al otro, una capilla con una vidriera de modernos colores creada por Georg Meistermann. Y, en una capilla anexa, una moderna piedad del siglo XIX, obra del escultor alemán Joseph Reiss.

 


Toda la decoración que tuvo antaño hoy en día se ha perdido casi en su totalidad. El mosaico que decoraba la cúpula, al estilo bizantino que predomina en Rávena, se ha perdido en su totalidad y los frescos borrosos que aún permanecen en alguna de sus capillas tan sólo nos hacen intuir los santos que fueron representados. No obstante, la magnificencia del templo os sorprenderá.

 

Por ello, lo más bonito es adentrarse en la estructura de la cúpula y admirar sus cuatro pisos de arcos que ascienden hacia el cielo. Las vidrieras que decoran los pisos superiores, como indiqué antes, fueron realizadas por Georg Meistermann en época reciente, algo que se aprecia al haber utilizado colores extraños para el medievo, como el naranja o el rosa.

 


Para acceder a la parte del coro debemos ascender unas escaleras, llegando a un lugar que podría ser una iglesia en sí misma. Aquí es importante fijarse en los frescos del altar o en la vista de la iglesia, que es espectacular.

 


La única parte original de esta iglesia es la cripta subterránea, donde se encuentran, en un sencillo y austero sarcófago de piedra, los restos de San Gereón, patrón de Colonia. Este antiguo mártir era un oficial romano que fue ejecutado por desafiar al orden imperial de perseguir a los cristianos.

 

En esta cripta también podréis admirar un pequeño fresco que muestra un calvario, un retablo renacentista de piedra y un ciclo de mosaicos, alrededor del altar, con escenas del Antiguo Testamento.

 

Entre los objetos que merecen especial atención tenemos la llamada Columna de Gereón, la cual tiene la facultad de distinguir entre el bien y el mal desde que fue empapada con la sangre del santo. Según cuenta la leyenda, si eres culpable la columna lo sabrá y recibirás tu castigo. Abstenerse de acercarse pecadores.


 

Basílica de Santa María del Capitolio

 

Durante siglos fue el templo más importante de la ciudad después de la catedral (no en vano su tamaño es más propio de una catedral que de un templo románico). La iglesia fue fundada en el año 690 sobre las bases del templo de la Tríada Capitolina, de donde procede su nombre. Estamos en un lugar sagrado que ha funcionado durante muchos siglos.

 

Os recomiendo empezar por su cabecera, llena de capillas anexas que le dan un aspecto abigarrado y especial.

 


De estilo románico, se accede a través de un claustro ajardinado, lo que nos permite adentrarnos tal como se hacía en el medievo. Cuidado al coger la manilla de entrada, pues una especie de demonio nos espera.

 

Como es habitual, un conjunto en relieve con policromía, de un Cristo Muerto, nos espera en la entrada.


 

La visión de la nave principal es una maravilla, entrando a través de un precioso mosaico de dos ciervos.

 


En el interior se esconden verdaderas obras de arte originales que bien merecen nuestra atención. Una de las principales, la impresionante puerta de madera románica (1065), decorada con expresivas tallas relativas a la vida de Jesús (información detallada aquí).

 

Otras joyas de esa iglesia son las losas del sepulcro de la fundadora del convento, Plektrudis, una románica que data de 1160 (en el suelo cerca de la pared de la nave lateral norte) y otra gótica del año 1280 (en la pared de la nave lateral sur). Ésa última destaca por un soberbio relieve que muestra una Virgen majestuosa llevando un modelo de la iglesia Santa María en el Capitolio en sus manos.

 


Pero lo más espectacular es el famoso atril renacentista que data de 1523, una de las pocas obras de arte del Renacimiento en la ciudad de Colonia. Se trata de una obra excepcional, labrada en piedra blanca y mármol negro y contiene una galería de estatuas de santos y de relieves originales presentando escudos y caballitos, de una estructura tan filigrana que recuerdan el estilo plateresco de España. Delante del atril se encuentra la "Virgen de Limburgo" con el Niño Jesús, una estatua gótica del Siglo XIII ricamente policromada. El atril separa las tres naves de la iglesia del espacio del famoso coro trebolado.

 


En el recinto del coro se concentra la mayoría de las obras de arte que pertenecen a la decoración original del templo. Enmarcando el coro románico, hay dos capillas góticas, añadidas a la iglesia en los siglos XIV y XV. La capilla a la izquierda, bien austera, está dominada por una Cruz de la Peste del temprano Siglo XIV que muestra un sencillo Crucificado gótico lleno de heridas de la peste. A la derecha del coro está la Capilla de la familia Hardenrath, algo posterior. En esa capilla suntuosa destacan una vidriera gótica con una escena del Calvario en el centro, la bella estatua de una Virgen gótica y un retablo bien tallado del Siglo XV.

 

Enfrente de la capilla de Hardenrath, en una columna del coro se puede contemplar la llamada "Virgen de la Pera" que data de 1180. Hay una bonita leyenda acerca de esa virgen. A finales del XVIII o principios del XIX, durante años, un niño le puso cada semana una pera fresca a los pies de la estatua, ofreciéndola a la Virgen, así que aparte de la pera de piedra en sus manos, la Virgencita siempre tuvo otra fresca a sus pies. Y desde entonces, casi siempre hasta el día de hoy se encuentra al menos una pera fresca al lado de la estatua.


 

Quizás la escultura más sobrecogedora que podemos encontrar en la Iglesia de Santa María en el Capitolio es una magnífica Piedad gótica que se encuentra en el coro, a la izquierda de la Capilla de Hardenrath y delante de una vidriera antigua de vivos colores. Por cierto, las vidrieras son tan bellas como controvertidas, por su modernidad.

 

Iglesia de Santa María Lyskirchen

 

Se trata de un pequeño templo románico situado muy cerca de la Basílica anterior y que, por su exterior, no nos invitaría a pasar.


 

Una vez en su interior podréis admirar, justo a nuestra mano derecha, la Schiffermadonna (Virgen de los Barqueros), talla de madera obra maestra de alrededor de 1420.


 

El interior es recogido, pero lleno de belleza. Numerosos trípticos y tallas de madera se encuentran adosados a los muros cada pocos pasos.

 

El altar mayor es sencillo, siendo las coloridas vidrieras su mayor decoración. Algo que contrasta con los magníficos frescos románicos que inundan todas las bóvedas, tanto la superior, como las de las capillas laterales.

 




Y, por supuesto, fijaos en las magníficas vidrieras de estilo gótico de primera mitad del siglo XVI. Todo ello original, pues debido a su reducido tamaño apenas sufrió daños en la II WW.

 


Iglesia de San Pantaleón

 

Esta fue, sin duda, la iglesia que más me sorprendió. No suele entrar dentro de las visitas turísticas habituales y es una auténtica pena, pues su belleza es equiparable a otras más visitadas en la ciudad.

 

Esta iglesia se sitúa en la parte sur del casco antiguo de Colonia, en Nordrhein-Westfalen, ocupando lo que en época romana era una villa suburbana, una finca rural fuera de las murallas de la ciudad.

 

La iglesia en sí fue mencionada por primera vez en 866 en el inventario de Gunthar. En 955, el arzobispo Bruno de Colonia, hermano del emperador Otón el Grande, fundó aquí un monasterio benedictino, sentando las bases para la construcción de la Iglesia de San Pantaleón. La nave, que data de este período, sigue siendo una de las partes más antiguas de la iglesia.

 

Nada más entrar en el recinto que ocupa la basílica, lo primero que sorprende al visitante es la imponente fachada, donde sobresalen las dos torres gemelas del siglo X.


 

Y al introducirnos en el templo una sensación de grandiosidad y luz nos hace replantearnos el origen románico de la construcción. Quiero que os fijéis bien en el atrio, nada más entrar. Aquí tenemos un bello fresco, sobre dos pisos de arcadas, que suele pasar desapercibido a los visitantes y unas bellas puertas talladas con relieves, con otro fresco de la Virgen en el tímpano.

 


La nave principal resulta ser sumamente luminosa y amplia. Nos recibe un candelabro de siete velas (menorá judía), el cual nos indica, simbólicamente, la perfección de la autoridad del obispo.


 

De esta visión dos serán los puntos que os llamarán la atención. Por un lado, la pantalla del coro gótico tardío, erigida a principios del siglo XVI, que ahora sostiene el órgano de la iglesia. Es una parte muy decorada escultóricamente, con el característico crucificado sobre el altar.

 


La otra parte notoria es el techo plano, adornado con 94 paneles diseñados por el artista de vidrio de Colonia Dieter Hartmann, es un testimonio de esta mezcla de lo antiguo y lo nuevo.

 


Dando una vuelta por las naves vamos a encontrar numerosas obras de arte religioso interesantes, como una pequeña Piedad, iconos bizantinos o un lienzo de la Crucifixión realmente bello.

 

Cuando visité esta iglesia tuve la suerte de que nos permitieran entrar tanto en el Altar Mayor, situado tras la pantalla gótica, así como visitar la cripta. Del altar mayor sobresaltaría una hermosa Madonna tallada, así como una escalera gótica para subir al órgano.

 

En la cripta, por su parte, se encuentran los restos del arzobispo Bruno y la emperatriz Teófano, esposa del emperador Otón II. Teófano, una princesa bizantina, jugó un papel crucial en la introducción de influencias orientales en el Sacro Imperio Romano.


 

Iglesia de San Martín

 

Esta es una de las pocas iglesias que tiene mayor belleza en el exterior que en el interior, pues su característica torre románica es uno de los símbolos más conocidos de Colonia. Su imagen, como fondo de las casas de colores de la plaza del mercado de pescado, es una de las vistas más conocidas de esta ciudad.


 

Este templo data de mediados del siglo XIII y es una obra maestra del románico tardío de Renania. Su torre, de 84 metros, con cuatro torrecillas angulares y una galería central, es de una belleza excepcional. No obstante, todo lo que ves fue reconstruido en 1985, pues se destruyó casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.

 


En su sencillo interior se disponen tres naves con bóvedas de crucería donde, al contrario que con la torre, predomina la austeridad. No fue así en otro tiempo, donde mosaicos y frescos decoraban sus muros. Esto no pudo ser reconstruido en su totalidad, quedando sólo pinceladas por el templo (como el mosaico del león).

 


Sorprende lo espacioso de la nave central para ser un templo románico, así como la galería ciega superior, entre los arcos y la bóveda.

 

La pieza más valiosa de este templo es la escena del Santo Entierro, un conjunto de excepcionales figuras policromadas obra del escultor Tilman van der Burch en 1520. Destaca su realismo y el dolor que transmite la escena. También un Ecce Homo, posiblemente del mismo autor, muestra una expresión de dolor y soledad muy evocadora.

 

En la cripta se pueden visitar los restos de la ciudad romana, donde aquí se ubicaba un almacén.

 

Iglesia de San Andreas

 

Situada muy próxima a la Catedral, creo que es una de las más desconocidas por estar a la sombra de esta. Pero os animo a visitarla, pues posee tesoros de gran importancia. La entrada actual se sitúa en la parte del pórtico oeste, el cual se caracteriza por su aspecto de fortaleza, a pesar de la decoración en base a arcos ciegos y pequeñas ventanas. En el medievo poniente era considerado como un portal de las fuerzas de la oscuridad y del mal, de ahí que simbólicamente se construyera como un muro de contención.

 


En el pórtico de la entrada se sitúa la pila bautismal del siglo XV, custodiada por una talla de San Andrés, patrono de la iglesia.

 

Una vez entramos en la iglesia nos recibe, a mano derecha, un bello San Cristóbal, seguramente de Tilman, el cual parece estar observando la colorida vidriera que le sirve de fondo. A nuestra izquierda tenemos otra impresionante escultura del siglo XV y del mismo autor, un San Miguel Arcángel ataviado con su espada.

 

La nave central es amplia, con un Altar Mayor cuyo retablo son las luminosas vidrieras. Como particular indicar la presencia de un crucificado en lo alto del arco del transepto, o la presencia de la Virgen del Rosario en el pilar derecho en el cruce de las naves. Esta imagen, proveniente de un convento dominico destruido, se realizó en el año 1474 y es una de las primeras estatuas con el motivo del rosario. En la parte posterior se encuentra el órgano, elevado sobre el pórtico oeste.

 

En el Altar Mayor, en el coro alto, tenemos el Relicario de los Apóstoles, de estilo gótico de finales del siglo XIV y que contiene la reliquia de San Andrés, el coro de madera tallada, de finales del siglo XV y unas bellas vidrieras modernas (1899-1918).

 


Si por algo merece la pena visitar este templo es por admirar los numerosos frescos medievales que se conservan en las capillas laterales. A destacar la Representación de Cristo como Salvador y Juez en la parte sur, o el mural gótico que representa la Vida de la Virgen en cuatro paneles, esta vez en el lado norte. Debajo de estos paneles se encuentra una emotiva escena de la Crucifixión, donde vemos a la Virgen sostenida por San Juan evangelista.

 


En la nave del transepto tenemos dos puntos de mucho interés. En el lado norte tenemos una bella Piedad del siglo XV, mientras que en el sur se expone el Relicario de los Macabeos, obra de arte excepcional creada, en el siglo XVI, por Peter Hanemaan. En el mismo, el cual recuerda el relicario de los Reyes Magos de la Catedral, podemos ver escenas del martirio de los Hermanos Macabeos y de la Pasión de Cristo. 

 


Desde este lugar podemos bajar a la cripta, lugar donde reposan los restos de San Alberto Magno (1200-1280) en un sarcófago romano del siglo III a.C.

 


Basílica de los Santos Apóstoles

 

Situada muy cerca de Neumarkt, uno de los centros neurálgicos de Colonia, su visita merece la pena por poseer unos curiosos frescos modernos en la parte del altar mayor.

 

La imponente vista del coro desde la plaza seguro que no os pasará desapercibida. Posee una característica forma de trébol que le da especial belleza. Del exterior también son destacables sus cuatro torres, incluida la imponente torre occidental de 67 metros de altura, que es la tercera más alta entre las iglesias románicas de Colonia.


 

Una vez dentro, como indiqué antes, lo más original del templo es la decoración con frescos modernos de la zona del altar. Una apuesta moderna que no dejará indiferente a nadie.

 

Del resto de la basílica destacaría la numerosa escultura, así como un tríptico donde a la imagen de la Virgen le rodean figuras claramente modernas, en lo que supone un eclecticismo tan original como discutible.


 

Iglesia de San Severino

 

Este templo lo visité debido a que estaba al lado de mi alojamiento. Puede que no sea de los más bellos de la ciudad, pero os mostraré sus puntos fuertes.

 

En primer lugar, la magnífica torre de la fachada, decorada con un reloj, una gran vidriera y cuatro pequeñas esculturas. La misma tiene un color espectacular cuando se aproxima el atardecer, destacando los tonos cálidos del ladrillo.

 

Su interior gótico es amplio y luminoso, destacando la nave central cubierta por bóveda de crucería. Unos arcos apuntados sirven de separación de las naves laterales, existiendo por encima un piso de ventanas (vidrieras modernas) que ofrecen gran luminosidad. El órgano, como suele ser costumbre, se sitúa en la parte del pórtico de entrada.

 

El Altar Mayor, sobreelevado, posee el coro de madera, el relicario de San Severino y numerosas pinturas y frescos. Un crucificado del siglo XIII cuelga del techo sobre el altar, algo muy característico en Alemania.

 

Del resto de la decoración destacaría un precioso mosaico de una pareja de ciervos, bellos trípticos, coloridas vidrieras y escultura gótica, como una conmovedora Piedad.


 

Antoniterkirche

 

Fue la primera iglesia protestante en Colonia, y es probablemente la iglesia más visitada en la ciudad después de la catedral. Sobre el altar lateral se encuentra el ángel flotante o ángel de Barlach, que fue creado por Ernst Barlach para conmemorar a los soldados que cayeron en la Primera Guerra Mundial.

 


Pero la historia detrás del ángel va aún más lejos. Los nacionalsocialistas derribaron la escultura, la difamaron como arte degenerado y usaron el metal para producir armamento. Sin embargo, los amigos de Barlach pudieron salvar el modelo original de yeso y esconderlo.

 

La visita no os llevará mucho más de cinco minutos y resulta interesante ver en persona esta original escultura.

 

 

Templos que me quedaron en el tintero (como excusa para regresar):

 

Iglesia de Santa Úrsula

 

Santa Úrsula es una de las doce grandes basílicas románicas del casco antiguo de Colonia. Está consagrado a la santa virgen y mártir Úrsula (patrona de la ciudad) y sus 11.000 compañeras, las cuales fueron martirizadas al llegar a este lugar. En verdad debieron ser sólo 11 las compañeras, tal como representan las llamas del escudo de la ciudad. Os aconsejo informaros sobre la leyenda que rodea a esta santa.

 

La estructura principal es románica, aunque posteriormente se añadió en estilo gótico el coro y las naves laterales. Su interior conserva varias obras artísticas. No dejéis de acercaros al lado izquierdo del transepto, donde se halla el sarcófago de Santa Úrsula (1659), de mármol negro con una estatua de la santa en alabastro.

 

Pero si por algo es famosa esta iglesia es por la llamada cámara dorada. Un lugar donde se conservan numerosos relicarios valiosos (como el de San Eterio) y cuyas paredes están decoradas con un macabro mosaico de huesos humanos.

 


 

Basílica de San Cuniberto

 

Esta majestuosa basílica al norte de la ciudad tiene como patrón a un obispo del siglo VII rodeado de leyendas. Es la más joven de todas las iglesias románicas de Colonia, lo que explica su original diseño.

 

Las paredes exteriores del ábside se elevan elegantemente en dos niveles, culminando en una galería enana que corona la fachada. El hastial del techo de la nave, situado entre las torres orientales, presenta tres nichos que añaden encanto arquitectónico.

 

En el interior, la basílica cuenta con una sala llena de luz y un ábside intrincadamente diseñado. Lo que distingue a la Basílica de San Cuniberto son los dos niveles de pasarelas sostenidas por columnas dentro de la mampostería de doble capa del ábside. Las ventanas originales del siglo XIII, preservadas durante la guerra, son un punto destacado. En su interior, amplio y luminoso, destacan varias obras de arte escultóricas, algún tríptico y algún que otro fresco interesante.

 


Iglesia de San Jorge

 

El patrón de la caballería medieval tiene un recoleto templo románico con un bonito mosaico dorado recibiéndonos en la pequeña entrada.

 


En su interior podemos encontrar una cripta que data también del siglo XI, así como varias obras de arte, entre las que destacan una copia de la cruz de San Jorge, del año 1067, el tríptico “El llanto de Cristo” obra del pintor Bruyn, o los relieves de sus muros que datan del siglo XVI sobre “la última cena” y “la resurrección”.

 

Santa Cecilia

 

Se trata de una de las iglesias más antiguas de la ciudad y, hoy en día, ha perdido su función religiosa, acogiendo entre sus muros el Museo Schnütgen, dedicado al arte religioso.


 

BONUS TRACK: La mezquita de Colonia

 

No se trata de una iglesia propiamente dicha, pero me vais a permitir incluirla en este artículo con la excusa de ser un templo religioso.

 

Esta mezquita posee una moderna arquitectura, muy luminosa, que nos remite a las construcciones actuales en Arabia Saudí. Las visitas son gratuitas, siempre y cuando se respeten los horarios de culto.

 

Existen taquillas para dejar el calzado cómodamente y dos plantas, estando la superior dedicada exclusivamente a las mujeres.

 

Hasta aquí los principales templos religiosos que podéis visitar en Colonia.

 

Hasta la próxima

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