jueves, 17 de julio de 2014

El asesinato de José Calvo Sotelo originó la Guerra Civil Española



El 17 (pronunciamiento en Canarias) y el 18 (extensión rebelión a toda la península) de julio de 1936 se produjo un golpe de estado contra el gobierno de la República española que llevaría, tras su fracaso parcial, al inicio de la Guerra Civil más cruenta vivida en nuestro país.

Aunque han pasado ya más de 75 años, aún hoy día el público se pregunta sobre cuales fueron las causas de aquél enfrentamiento armado que enfrentó a hermanos, amigos y conocidos. Y entre todas las páginas que podamos leer sobre la cuestión, la gran mayoría están teñidas por el partidismo subjetivo que no hace sino desinformar.

Entiendo que para muchas personas jóvenes hablar de la Guerra Civil española les parece como hablar de la sublevación en Madrid el 2 de mayo de 1808. Unos hechos pasados sin importancia alguna en la actualidad.

Ese es un gran error, pues la herencia de esa guerra, el régimen franquista, es un capítulo aún abierto en nuestra sociedad. De hecho, es un capítulo cerrado en falso, lo que genera aún más confusión. Y ésta es alimentada por sectores muy concretos, difundiendo medias verdades interesadas, con el objeto de desprestigiar a la Historia. Pues, al fin y al cabo, cuando utilizamos la Historia con fines políticos y hacemos lecturas partidistas de la misma, no hacemos otra cosa que prostituirla en nuestro propio interés.

Por todo ello, por defender la Historia con mayúsculas, vamos a realizar este artículo, donde intentaré ser lo más imparcial posible y desarmar una de las mentiras más insidiosas del régimen franquista que aún circulan con plena vigencia en el seno de nuestra sociedad. Todo ello es un magnífico complemento al capítulo del libro MisMentiras Favoritas donde trato algunos sucesos acontecidos en la Guerra Civil.


Hace unos años Telemadrid emitió una miniserie que explicaba, bajo un punto de vista muy subjetivo, la Guerra Civil Española. El segundo capítulo, titulado “La muerte de Calvo Sotelo” llegaba a una curiosa conclusión: Fue la muerte de este personaje lo que desató el conflicto armado; una consecuencia inevitable tras el asesinato, por parte de los socialistas, de este personaje vinculado a la derecha española.

Aunque estaba medio dormido en el sofá viendo aquél documental, esa conclusión, aparentemente lógica, que intentaban introducirme en el cerebro me despejó totalmente. ¿Cómo alguien en pleno siglo XXI puede emitir tal cosa? ¿Qué será lo siguiente, justificar las cámaras de gas nazis mostrándonos a unos judíos usureros poseedores de los Protocolos de Sión para dominar el mundo?

La muerte de Calvo Sotelo existió. Se produjo el día 13 de julio de 1936. La Guerra Civil existió. Se inició el 17-18 de julio de 1936. Pero unir estos dos acontecimientos y justificar el inicio de las hostilidades a causa de él es una gran mentira. Es la justificación defendida por el régimen franquista para calmar los ánimos y apaciguar al pueblo en la posguerra. Un pueblo cansado de combatir que prefirió creer una mentira y volver a vivir en paz, aunque miserablemente, que seguir luchando por defender la verdad.

Entiendo a mis antepasados. Yo hubiera hecho lo mismo exactamente. Ahora bien, que esa mentira se convierta hoy día en verdad, por el mero hecho de repetirla, me parece, cuanto menos, intolerable. No por los sectores que la defienden, que sus razones políticas tendrán. Me parece intolerable por los Historiadores profesionales. Pues ellos tienen los medios para desarmarla. Puesto que yo soy historiador, creo que mi deber es esclarecer este confuso hecho histórico, lejos de colores y nacionalismos interesados y caducos.

El siglo XX fue el siglo de los nacionalismos y de los grandes ideales políticos. Pero tanta ideología nos llevó a enfrentarnos a las guerras más cruentas que han existido. Pasemos página y en este siglo XXI dediquémonos a convivir pacíficamente, y a entender el pasado libres de aquellos defectos que tanto mal nos trajeron. En el siglo de la información, hagamos honor a su nombre e informemos. Al menos los profesionales.

Lo primero que debemos hacer es contextualizar el asesinato de Calvo Sotelo. No fue el único que se produjo en vísperas de la Guerra Civil. De hecho, el gobierno republicano tuvo que hacer frente a un continuo incremento de la violencia social tras el inicio de su mandato. El partido fascista de la Falange Española decidió iniciar diversas actuaciones violentas contra sus enemigos e izquierda. Y éstos, los grupos radicales izquierdistas pagaron tales acciones con la misma moneda. LA República, en medio de auténticas batallas campales, poco pudo hacer para detener la situación de crispación. El 12 de marzo de 1936 tuvo lugar el primer atentado importante de los falangistas, un intento de asesinato fallido contra Luis Jiménez de Asúa, diputado socialista y “padre” de la Constitución de 1931. Ese fue, creo yo, el pistoletazo de salida a unos meses de violencia entre ideologías contrarias que el gobierno republicano no pudo contener. Según estimaciones, entre enero de 1936 y el inicio de la Guerra Civil hubo en España unas 270 muertes por rivalidades políticas. La gran mayoría fueron realizadas por pistoleros falangistas y socialistas, que atacaban y vengaban a compañeros caidos anteriormente. Y Madrid fue el lugar más castigado por estas luchas.

Sin lugar a dudas, tal situación de inestabilidad generó un ambiente propicio para el estallido del golpe de estado. Pero si finalmente éste se produjo fue debido a una conspiración militar planificada desde muchos meses antes.

En ningún caso la violencia generada puede ser excusa para el golpe de estado, otra de las excusas esgrimidas por la historiografía franquista. Como indicó Julio Aróstegui: “La desestabilización política real en la primavera de 1936 no explica en modo alguno la sublevación militar [de julio de 1936] y menos aún la justifica”. (Julio Aróstegui: La Guerra Civil. La ruptura democrática. Madrid: Historia 16.1997).

Efectivamente, como mostraba el documental citado anteriormente, el asesinato fue realizado por unos personajes relacionados con los socialistas. En concreto, el grupo fue liderado por Fernando Condés, capitán de la Guardia Civil española e instructor de las milicias socialistas.

Condés había reclutado a un grupo de compañeros y tenían la firme intención de vengarse, siguiendo la ley del ojo por ojo, del asesinato de un compañero días antes. En efecto, el día 12 de julio de 1936, grupos falangistas o carlistas (no hay consenso) asesinaron a tiros a José Castillo, teniente de la Guardia de Asalto y conocido militante socialista.

El objetivo de este grupo de vengadores era, ni más ni menos, el líder del parido político de la CEDA, José María Gil-Robles, pero como no lo encontraron en su domicilio fueron en busca de otro personaje enemigo de sus pensamientos políticos. De rebote, el elegido fue Calvo Sotelo, líder del partido monárquico Renovación Española. Calvo Sotelo fue secuestrado en su domicilio y posteriormente asesinado con dos tiros en la cabeza.

Cadáver de Calvo Sotelo


Cuando se conoció la noticia el escándalo fue mayúsculo. Agentes de seguridad nacional del Estado habían secuestrado a un Diputado del gobierno y lo habían asesinado a sangre fría. Podemos imaginar la conmoción parlamentaria y social creada en ese momento. Imaginad que hoy día nos enteramos que agentes de la Guardia Civil secuestran a un Diputado del Congreso y lo asesinan.

Pero lo cierto es que los hechos no tienen, exactamente, esa lectura. En el grupo creado por Condés no todos eran agentes del Estado. Al contrario, cuando hablamos de compañeros, nos referimos a simpatizantes y miembros socialistas. Condés no actuó como agente del Estado, sino como un miembro afín al socialismo. Su condición de agente del Estado le sirvió para ejecutar su plan de forma más eficaz, pero no significaba que fuera un plan ideado por el gobierno republicano.

No obstante, esa idea fue la que defendió el régimen franquista. El asesinato de Calvo Sotelo había sido planeado por el gobierno republicano y, por ello, la confrontación bélica fue inevitable. De nuevo estamos ante la mentira que nos repiten constantemente, la inevitabilidad de la guerra a causa del asesinato de Calvo Sotelo.
Esta interpretación estuvo ayudada por el error político que supuso la escasa reacción gubernamental ante hechos tan graves. Su silencio, intentando calmar los ánimos, fue malinterpretado como colaboracionismo. En este sentido debemos indicar que cualquier cosa hubiera sido inútil. Las posiciones se habían radicalizado tanto que era imposible acercarlas nuevamente. Lo que está claro es la no participación gubernamental en aquél asesinato. Al menos, hasta día de hoy, no tenemos ningún documento donde aparezca una orden para realizar tal asesinato.

Si tenemos constancia, en contra, de la participación activa de miembros del PSOE (partido político que no estaba dentro del gobierno republicano entonces) en el intento de ocultación de los asesinos del parlamentario Calvo Sotelo. Y lo sabemos gracias a las memorias escritas por aquellos personajes (por ejemplo, el diputado socialista Zugazagoitia), pues la causa judicial del proceso abierto fue sustraída de los juzgados, a punta de pistola, una vez comenzada la guerra. Pero de nuevo tenemos que matizar. Una cosa era el encubrimiento y otra la orden de asesinato. Y en este sentido, el PSOE de 1936 estaba tan escindido que resulta difícil hacer culpable a todo el partido de la actuación de un grupúsculo violento simpatizante socialista.

Pero este asesinato terminó por convencer a algunos militares algo reacios a iniciar el golpe de estado. Entre ellos, parece ser, estaba Franco, quién al enterarse de la noticia del asesinato dijo lo siguiente: “Con gran indignación, mi primo afirmó que ya no se podía esperar más y que perdía por completo la esperanza de que el gobierno cambiase de conducta al realizar este crimen de Estado, asesinando alevosamente a un diputado de la nación valiéndose de la fuerza de orden público a su servicio”. (Francisco Franco Salgado-Araujo: Mi vida junto a Franco, Barcelona, Planeta, 1977, p. 150.)

La lectura interesada de la Historia por parte del régimen franquista es fácilmente desmontable dirigiéndonos a las fuentes mismas de nuestra disciplina. En ella vamos a encontrar el verdadero significado de la muerte de Calvo Sotelo: la precipitación del golpe de estado. Porque, en realidad, el golpe de estado ya estaba planificado desde hacía mucho tiempo. La muerte de Calvo Sotelo fue la chispa justificatoria necesaria para llevarlo a cabo. Es decir, en el clima de asesinatos políticos anteriores al conflicto, cualquier personaje hubiera servido de excusa. Pero Calvo Sotelo, por su relevancia, fue la excusa perfecta.

Como dijo una vez el historiador Carlos José Márquez, “La historiografía sirve para la legitimación política; cuanto más recientes los hechos, más politizada está”. Sin duda, el caso del inicio de la Guerra Civil Española es un claro ejemplo de ello. Lo sorprendente es que no se trata de un suceso “reciente”. No obstante, parece como si a la sociedad española le costara pasar página. Nada más recordar las polémicas suscitadas con la búsqueda de fosas comunes o el tema “tabú” sobre el monumento a los caídos en Madrid.

Volviendo al tema que nos ocupa, la existencia de la preparación de un golpe de estado anterior a la muerte de Calvo Sotelo está suficientemente documentado y comprobado por los historiadores. Este plan para derrocar el gobierno republicano por parte de sectores de la derecha comenzaría tras las elecciones del 16 de febrero de 1936, momento en el que se constituyó el gobierno republicano, de carácter izquierdista (Frente Popular). Y, como veremos, entre los personajes que mantuvieron contacto con los ideólogos del golpe, estuvo precisamente Calvo Sotelo.

Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 Gil-Robles, líder de la CEDA y ministro de la guerra del gobierno derrotado, intentó coaccionar al presidente en funciones del gobierno, Manuel Portela Valladares, para evitar el cambio de poderes, declarar la nulidad de los comicios y el estado de guerra. Por supuesto, en la lógica constitucional, nada de eso se hizo.

El 8 de marzo de 1936 se produjo una reunión en casa de un amigo de Gil-Robles donde participaron varios generales militares. Entre ellos estaban Mola, Franco, Orgaz y Fanjúl. A muchos los conoceréis por el callejero. Irónico que persistan los nombres de unos golpistas en nuestra trama urbana. ¿Por qué no existe el de Tejero, por ejemplo? Ah, que ese fracasó.

En aquella reunión se planeó realizar un alzamiento militar que derribara el gobierno republicano recién creado y lo sustituyera por una junta militar al mando del General Sanjurjo, exiliado en Portugal.

El general Emilio Mola fue quién, a partir de entonces, se puso al frente de las operaciones logísticas encaminadas a realizar el golpe. Desde Pamplona, comenzó a perfilar el golpe redactando una serie de “Instrucciones reservadas”. La primera de ellas, fechada el 25 de mayo de 1936, indicaba que el golpe de estado debería acompañarse de una violenta represión.

Que el golpe de estado no se realizara antes no fue por la falta de ganas de los golpistas, sino por la duda de su éxito. Los militares, expertos planificadores, no tenían el total convencimiento del triunfo del golpe de estado. Entre otras cosas, porque no contaban con el apoyo ni de la totalidad del ejército ni con la totalidad del apoyo social. Es más, según sus previsiones, las principales ciudades no se sumarían al golpe de estado y su triunfo parcial desencadenaría una revolución de las organizaciones obreras y campesinas. Debemos reconocer que sus previsiones fueron del todo acertadas.

A principios de julio de 1936 el plan golpista estaba, no obstante, bastante avanzado. El primer ejército en sublevarse sería el de África (Protectorado de Marruecos), el más curtido en batalla. Mola se dirigiría a Madrid para apoyar el levantamiento de la capital, a cargo de Fanjúl, de cuyo éxito se dudaba. Franco, desde las Islas Canarias, si no se capturaba la capital, se pondría al frente de las tropas africanas, cruzaría el estrecho y se dirigiría a Madrid desde el sur. Finalmente, como todos sabemos, fue este último preparativo el que tuvo que llevarse a cabo.

Poe ello, es posible rastrear los preparativos iniciales del golpe investigando el avión que transportó a Franco hasta el Protectorado de Marruecos, el famoso Dragón Rapide.
Si sabemos cuando se puso en marcha el operativo para sacar a Franco de las Islas Canarias sabremos a partir de que momento el golpe de estado era imparable. Y, para sorpresa de muchos, ese día fue el 6 de julio de 1936, bastantes días antes del asesinato de Calvo Sotelo, e incluso de José Castillo.

Aquél día 6 de julio Luís Bolín, corresponsal en Londres del diario ABC, recibió una llamada de su director, Juan Ignacio Luca de Tena. En ella se le exhortaba a que, con total disimulo, fletara un avión desde Londres hasta las Islas Canarias. Ese avión era el Dragón Rapide. Fue elegido gracias al asesoramiento técnico de Juan de la Cierva y a la ayuda monetaria por parte de Juan March y del duque de Alba.

Para disimular el auténtico objetivo del vuelo, se ideó presentar el vuelo como turístico, incluyendo en el pasaje a un mayor inglés, a su hija y a una amiga, dos rubias inglesas muy monas que parecían desear tostarse al sol en Tenerife. Al mando del avión estaba el capitán Bebb.

El vuelo del Dragón Rapide fue bastante accidentado. Parece ser que se perdieron al cruzar los Picos de Europa y tuvieron que regresar a Biarritz a repostar. Luego, tuvieron que sobrevolar la península guiándose con un mapa de carreteras Michelín. Finalmente, el día 14, a las 14.40 H, llegaron al aeropuerto de Gando, en Gran Canaria.

Por suerte para Franco, su traslado desde Tenerife a Gran Canaria no pudo estar más disimulado. Su viaje era obligado, pues debía asistir al entierro del comandante militar de Gran Canaria, Amado Balmes, muerto el 16 de julio de 1936.

Suelen decir que las casualidades no existen y, por ello, algunos historiadores ponen en duda la casualidad de tal evento. Entre ellos, el último en alzar la voz fue Ángel Viñas, para quién la muerte de Balmes fue el primer asesinato de Franco.

La versión oficial nos dice que Balmes murió de un accidente al manejar su arma, pegándose, sin querer, un tiro en el estómago. Ahora bien, Viñas defiende todo lo contrario. Que se trataría de una orden directa de Franco para quitarse de en medio a un importante militar fiel a la República.

Sus afirmaciones no se basan en ningún documento escrito, pero si en la investigación llevada a cabo sobre estos personajes. Parece ser que existió una reunión en mayo de 1936 donde Franco le comunicaría, presuntamente, los planes golpistas a Balmes. Éste salió muy serio de la reunión, si bien no hizo comentario alguno. Su posible respuesta negativa a unirse al golpe fue lo que, presumiblemente, definió su final.

Viñas defiende su tesis del asesinato planeado por Franco mostrándonos las irregularidades del informe judicial sobre la muerte de Balmes. Parece ser que Balmes, todo un general, estaba revisando armas aquel día. No es la labor habitual que suele realizar un alto mando, ¿verdad? La persona que realmente debía encargarse de tal tarea, el oficial al cargo de la gestión de las armas, no aparece en ningún documento militar. Su nombre está ausente y Viñas conjetura que pudo ser él el auténtico asesino de Balmes. Y la pistola del incidente, casualmente, fue extraviada por el chofer.

Para terminar con las situaciones extrañas que rodearon a Balmes tenemos la denegación de la pensión completa a su viuda por parte del Tribunal Militar, alegando que su marido no murió en acto de servicio, sino debido a una gran imprudencia, al ponerse el cañón de la pistola con la mano izquierda en el bajo vientre.

Debo reconocer que, como dice Viñas, “Al liquidar a Balmes, Franco se hace con la guarnición y deja el camino expedito, pues con Balmes en contra se trastocan todos los tiempos del golpe, y ese era un riesgo grave.”

En efecto, Franco, que ya tenía a su mando la guarnición de Tenerife donde residía, se hizo fácilmente con la de Gran Canarias tras morir Balmes. Y el acudir al entierro le permitía poder coger el Dragón Rapide, enviado a Las Palmas a propósito con el objeto de no levantar ninguna sospecha. Si lo vemos todo en su conjunto, el plan tenía una lógica manifiesta.

Aunque esta última parte de la implicación de Franco en el asesinato de Balmes son simples conjeturas (aunque con muchas trazas de ser ciertas, según mi opinión), todo lo anterior, con el accidentado viaje del Dragón Rapide desde Londres a Las Palmas no lo es y está documentado. Y puesto que este plan se realizó antes de la muerte de Calvo Sotelo, la mentira que nos intentaron hacer creer durante años no resiste más.

Tal vez, por ello, las tesis revisionistas, con Pío Moa entre los acólitos más públicos, pretenden retrotraer las causas hasta 1934, cuando el PSOE se enfrentó al gobierno de la CEDA (conservador). No obstante, en mi opinión, este es otro ejemplo de justificar lo injustificable. Para que exista un golpe de estado es necesaria el uso de la fuerza militar, y eso sólo ocurrió en 1936. Además, hechos pasados no pueden justificar atentados contra la autoridad. Al igual que es injustificable el asesinato de Calvo Sotelo como venganza de uno anterior sobre José Castillo, es moralmente cuestionable buscar excusas en el pasado para justificar un atentado contra la legalidad vigente, contra el gobierno republicano institucionalmente configurado.

Si se rompen la reglas del juego que todos hemos respetado, los culpables pueden ser varios. Pero el que se sale del juego sólo es uno. Hoy día tenemos un claro caso de lo que digo en Cataluña y sus motivaciones secesionistas. Por tanto, resulta irónico que grupúsculos afines al PP se rasguen las vestiduras por el tema catalán y, en cambio, defiendan el golpe de estado nacional contra la República.

Por tanto, como conclusión final hay que decir que las causas que llevaron a la Guerra Civil fueron muchas (imposibles de resumir aquí). Ningún acontecimiento puntual, como la muerte de Calvo Sotelo, puede utilizarse como excusa para justificar un golpe de estado. Y quienes lo realizaron e iniciaron la guerra fueron unos militares, entre los cuales estaba implicado Franco. Estos son los hechos. Lo demás, opiniones.


P.D. (2 de junio del año 2017): Dado el carácter de confrontación ideológica que siempre terminan teniendo los comentarios realizados en este post, dirigidos a realizar apologías determinadas y nunca a debatir ideas de manera históricamente abierta, he decidido no volver a responder a ningún comentario más.
Creo que el sano debate es instructivo y enriquecedor pero en esta entrada en concreto no se busca debatir, sino denigrar, la mayor parte de las veces reproduciendo párrafos de personajes que ni son historiadores ni tienen el más mínimo apoyo de los expertos en la materia (sea cual sea su afinidad política).
En varias ocasiones he intentado tanto debatir como explicar con fuentes, así como eludir confrontaciones, pero resulta frustrante e improductivo seguir por ese camino.
A todos aquellos que habéis conseguido silenciar este post con vuestros comentarios fuera de lugar os repito lo mismo que dijo un día el gran Unamuno: "Venceréis pero no convenceréis.Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho".

FUENTES:


ALVAR EZQUERRA, ALFREDO (Dir): Historia política 1875-1939. Istmo. 2002.

ARÓSTEGUI, JULIO: La Guerra Civil. La ruptura democrática. Historia 16.1997.

BEEVOR, ANTONY: La Guerra Civil Española. Crítica. 2005.

GIL PECHARROMÁN, JULIO: La Segunda República. Esperanzas y frustraciones. Historia 16. 1997

PRESTON, PAUL: La Guerra Civil Española. Debolsillo. 2003.

THOMAS, HUGH: La Guerra Civil española. Grijalbo. 1976.

VIÑAS, ÁNGEL: La conspiración de Franco. Editorial Crítica. 2011.




86 comentarios:

  1. Demasiada tinta para llegar a una conclusión que no varía en absoluto las consecuencias de tan terrible atentado. Entre los golpistas, había quienes todavía tenian fe en que a través del dialogo se podría paliar la situación y enmendar el entuerto que estaba asolando a España. La muerte del representante de la derecha ante la Cámara, asesinó también esa exigua esperanza, no habiendo ya otro camino que el levantamiento armado.
    Me parecen muy pobres sus argumentos para considerar como una farsa la reacción que provocó la muerte de Calvo Sotelo, pero lo que me desconcierta es que lo manifieste un supuesto historiador, que debería ser consciente de que en lo que se refiere a historia nunca se puede afirmar con la insolencia que usted se ha permitido, al incluir este artículo en su libro "Mis mentiras favoritas", que ante la vista de la muestra que nos proporciona le aconsejo titule "Los riesgos de un precipitado análisis"

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    1. Hola Juan
      Lo primero es darte las gracias por triplicado. Primero por leerme; segundo, por animarte a comentar; y tercero, por hacerme ganar una apuesta. Sabía que el primer comentario “crítico” que recibiría sería por algún post sobre la Guerra Civil.
      No obstante, a pesar de la tinta (electrónica) gastada, creo que no has entendido bien el artículo. Te lo explico brevemente.
      Primero, decirte que aprecio tu opinión (aunque no la comparta), pero este blog no trata sobre opiniones. Es un lugar de divulgación científica donde muestro las conclusiones a las que han llegado investigadores especialistas en el tema. Conclusiones derivadas de documentación histórica que he intentado resumir y plasmar en unas breves líneas. Por si quieres profundizar en el tema ahí tienes la bibliografía. Por tanto, si deseas desprestigiar la profesionalidad de algún investigador/historiador deberías hacerlo con las fuentes originales. Yo, aunque soy historiador, no me veo capaz.
      Segundo, para criticar a un historiador existe una forma muy sencilla de hacerlo. Utilizar el método científico. Si posees documentación histórica relevante (y oculta hasta ahora) que rebate o matiza alguna de las conclusiones a las que han llegado los especialistas en la materia, te animo a presentarla al ámbito académico. Realiza un artículo y deja que el resto de historiadores lo analicen. Si tus conclusiones son objetivas no dudes que las mostraré aquí muy gustosamente.
      Tercero, este artículo no forma parte del libro Mis Mentiras Favoritas. En él encontrarás otros sucesos acontecidos durante la Guerra Civil. Y, con esa excusa, prosigo en el blog con hechos relacionados. Por tanto, tu última crítica respecto a mi obra es, además de soez, injustificada. Te aconsejo leer previamente lo que desees criticar, pues de lo contrario, tal como lo has hecho, solo sirve para retratarte.
      Y, para terminar, mi opinión personal sobre este tema (todos tenemos una independientemente de nuestra profesión).
      Me sorprende que en pleno siglo XXI existan personas que sigan explicando la Guerra Civil como una película wéstern, donde todo se reduce a unos buenos y otros malos. Siento decirte que la vida es más complicada. La guerra fue inevitable porque los diversos sectores implicados (no simplifiquemos reduciéndolo a rojos y fascistas) la desearon y pusieron los medios para llegar a ella. Justificar las acciones de cualquiera de ellos en base a que unos tuvieron más culpabilidad que otros, que unos eran más dialogantes que otros… es una ilusión que nos aleja de la verdad. Todos fueron culpables.
      Te recomiendo ver la película La conspiración del silencio, sobre lo difícil que fue para la sociedad alemana asumir su participación (más o menos indirecta) en los crímenes del nazismo. También te mostrará lo que en este país nos queda por recorrer. Pues, con la excusa de la guerra, se cometieron numerosos asesinatos que no han sido juzgados. Y un asesinato, hoy, en el 36 y dentro de 50 años es un crimen por el que se debe responder ante la justicia. Y cerrar los ojos ante ello y justificarse con el “y tú más” es lo verdaderamente lamentable.
      Espero haberte ayudado amigo lector

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    2. Estoy muy de acuerdo con usted, pichiri. El asesinato de Calvo Sotelo no fue la causa en si misma; la causa del levantamiento militar fue una escalada de terror y un desgobierno que miraba hacia otro lado cuando los muertos no eran "los suyos". Fue la gota que colmó el vaso, y la implicación directa en el crimen de personajes vinculados a la Seguridad del Estado fue el detonante para que tal levantamiento tuviese un importante apoyo social. Cuando citamos referencias de Historiadores, a pesar de las palabras del bloger en tal sentido actuamos de modo sesgado si no citamos conclusiones y pensamientos de fuentes con opiniones opuestas, que las hay a cientos y algunas de mucho prestigio y reconocida imparcialidad. Y esta frase ya es el colmo: "¿Qué será lo siguiente, justificar las cámaras de gas nazis mostrándonos a unos judíos usureros poseedores de los Protocolos de Sión para dominar el mundo?" Ese "chiste" es poco serio y una licencia impropia de alguien que se declara Historiador e imparcial; de haberlo sido realmente, se pudo hacer "la comparación" con alguien en la órbita ideológica de los criminales, por ejemplo Stalin, un genocida aún mayor y por quien sentían admiración los ejecutores.

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    3. Hola Jon, gracias por comentar.

      El artículo pretendía desmontar un par de mentiras, alrededor de este suceso, que utilizó el régimen franquista para justificar el golpe de Estado perpetrado el 17-18 de julio de 1936. Unas mentiras que, al parecer, aún se siguen utilizando como ciertas por ciertos sectores de extrema derecha.

      La primera era justificar el golpe de Estado a raiz de la muerte de Calvo Sotelo, aspecto en el que todos parecemos coincidir, pues no fue la causa en sí misma.

      Más tarde, cuando sostener este argumento se convirtió en insostenible para el régimen (sorprende que para algunos aún les siga valiendo, no obstante), se intentó meter con calzador que Franco había sido uno de esos muchos españoles para los cuales este suceso fue, como bien indica, "la gota que colmó el vaso"(biografías incluidas). Creo que las diversas fuentes que indico demuestran suficientemente que Franco ya tenía un billete en el Dragon Rapide preparado mucho antes del asesinato de marras.

      Desmentidas estas dos cuestiones, el artículo no pretendía ir más allá. Si usted tiene información de historiadores "de mucho prestigio y reconocidad imparcialidad" (no, Pío Moa no entra dentro de ese selecto grupo) que contradigan las dos conclusiones a las que he llegado en el artículo, agradecería las pusiera sobre la mesa y las debatiéramos abiertamente.

      El problema de las fuentes históricas es que, por sí mismas, no significan nada. Deben ser sometidas a la crítica histórica, contrastarlas con el contexto en el que fueron producidas y sacar conclusiones objetivas al respecto. Las que utilizo siguen esos pasos de la ciencia histórica. Otras no consiguen pasar el filtro de la crítica histórica y por ello no las reproduzco, no por imparcialidad por mi parte respecto a este tema.

      Por último, respecto a la comparación que realizo de los judíos, lo mismo podía haberla realizado sobre el genocidio ucraniano de Stalin (Holodomor) o el genocidio encubierto por la Gran Revolución Cultural de Mao Zedong. Personalmente me parecen exactamente lo mismo. Fue lo primero que se me vino a la cabeza. Tal vez, como le digo, porque son excusas esgrimidas por teóricos de extrema derecha (los mismos que no creen las dos mentiras que he desmentido en el artículo).

      Siento que la comparación le molestara. En su caso puede coger la de Stalin si más le agrada.

      En este tema, como en otros muchos relacionados con Franco, no voy a entrar en las disputas ideológicas. Entiendo que si critico a la extrema derecha se me intente desprestigiar catalogándome de extrema izquierda, pero no es el caso. Lo siento mucho, no caso con ningún extremo y me considero más centrista que Adolfo Suárez. Y en mi labor de historiador intento alejarme lo más posible de los extremos ideológicos, pues lo único que contienen son miseria, muerte y muchas mentiras.

      Un saludo

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    4. Apreciado Sr. Garrote. Si de algo soy seguidor sin condiciones es de la imparcialidad, pero en la mayoría de los casos es una lucha perdida. No acepto su reto pues estoy en desventaja; claramente usted domina su profesión y, además, cualquier fuente de cualquier historiador que yo pueda citarle sin duda usted la conoce. Según la información de que dispongamos el fiel de la balanza puede traicionar hasta el punto de que resulta muy difícil ver las cosas con el equilibrio deseable. Y me refiero a cualquiera de nosotros que tenemos problemas y ocupaciones diversas, no a un Historiador profesional, dicho en su mejor sentido.
      Gracias por atender mis dudas y regalarme su explicación. Es un placer inesperado.
      Saludos cordiales.

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    5. Hola Jon.

      Cuando le pido abrir un debate no lo hago como un reto desde una posición de ventaja. Me gusta escuchar a los demás y defender mis ideas con argumentos. Luego, podremos estar de acuerdo o no, pero no es mi intención humillar al contrario (ni convencerle tampoco).

      En este tema en concreto, no he logrado encontrar a nadie que me exponga una hipótesis de trabajo diferente que tenga la plausibilidad de las fuentes históricas.

      Me halaga que me considere un historiador profesional, pero no lo soy en este tema. Mi especialidad es la Historia Antigua, muy alejada de ideologías que todo lo contaminan y retuercen. Por ello, no se crea que parte en tanta desvantaja.

      Hasta la próxima

      Un saludo

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  2. Muy buena explicación sobre el asesinato de Calvo Sotelo. También la respuesta a Pichiri, que sí que añade algo importante y es que aunque el golpe ya estaba planificado, es cierto que todavía quedaba alguna esperanza, exigua eso sí, en que no se llevara a cabo, y se desvaneció del todo con ese asesinato. Es del todo cierto que no es el desencadenante del golpe, pero nunca se sabrá si de no haber muerto cien por cien se hubiera llevado a cabo o hubiera tenido éxito. Saludos

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    1. Hola Pedro, gracias por comentar y unirte al debate.
      Aportas un dato importante: el asesinato de Calvo Sotelo no fue el desencadenante del golpe, pero sí tuvo influencia en la opinión pública. Seguro que sirvió para atraer al bando de los golpistas a algunos reacios o escasamente proclives. Por ello que el asesinato lo precipìtó todo. Era una ocasión demasiado buena para dejarla pasar. Era la excusa perfecta para legitimar lo inlegitimable.

      Pero lo anterior no debe ocultar la realidad que parecen mostrar los documentos históricos. Franco, uno de los más reacios y tardíos a sumarse a la sublevación (no por ganas, sino por prudencia) no se convenció en ese momento de emprender el camino del golpe de Estado. Recordemos que el plan del Dragón Rapide se puso en marcha el 6 de julio, una semana antes del asesinato de marras. En mi opinión, desde ese momento el golpe de Estado era inevitable. Y, para entonces, Franco ya estaba convencido de su participación activa.

      Saludos

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  3. Para entender el alzamiento nacional hay que remontarse al golpe socialista de 1934 y a todo lo que sucedió posteriormente hasta el asesinato del jefe de la oposición, nada menos que por por orden del gobierno republicano, eso sí, elegido democraticamente...¡que poca vergüenza!

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    1. Gracias por comentar, anónimo.

      Reproduciendo las palabras de Alvar Ezquerra et al en Historia política 1875-1939 (Istmo): "El peligro para la estabilidad del régimen vino por un lado del éxito obtenido por fuerzas políticas [la CEDA] que no aceptaban ni la República ni los principios mismos de la democracia liberal y por otro de la negativa de las izquierdas a acatar plenamente los resultados electorales".

      Recordemos que la CEDA deseaba, una vez en el poder, realizar una reforma constitucional para fundar un Estado católico y corporativo. Y José Calvo Sotelo no era el jefe de la oposición, sino el dirigente de Renovación Española,un partido cuya aspiración era instaurar una monarquía autoritaria, en la que contemplaba la posibilidad de una eventual acción militar del ejército.

      Por tanto, no debemos culpabilizar sólo a uno de los actores en el proceso que nos llevó a la Guerra Civil. Como dice el refranero español: Entre todos la mataron y ella sola se murió.

      Respecto a la otra cuestión, la del asesinato de Calvo Sotelo, me gustaría nos presentaras el documento por el cual el gobierno Republicano dio la orden de asesinarlo. Es más, los historiadores no han podido ver una relación directa en el asunto ni del mismo PSOE, concluyendo que se trató de una acción individual del asesino, quién actuó más como radical de izquierda que como miembro de la seguridad del Estado (aunque se valió de su profesión para llevarlo a cabo).

      Un saludo

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  4. "Pero lo cierto es que los hechos no tienen, exactamente, esa lectura. En el grupo creado por Condés no todos eran agentes del Estado. Al contrario, cuando hablamos de compañeros, nos referimos a simpatizantes y miembros socialistas. Condés no actuó como agente del Estado, sino como un miembro afín al socialismo. Su condición de agente del Estado le sirvió para ejecutar su plan de forma más eficaz, pero no significaba que fuera un plan ideado por el gobierno republicano."

    En desacuerdo con su visión respecto a gran parte de ese párrafo. Y bien lo invito a revisar tratados internacionales (como los artículos 4 y 7 de la Resolución 56/83 de la ONU) para que compruebe que un Crimen de Estado no requiere que un Presidente de la República, un Gobernador o un Alcalde dé la orden a un funcionario público para asesinar a una persona. Condés y Cuenca, como miembros de la Guardia Civil, estaban investidos con autoridad estatal y abusaron de ese poder para llevar a cabo el magnicidio. Tal y como usted dice, ese accionar no demuestra que el gobierno republicano haya ordenado ese asesinato, pero en cualquier corte en la actualidad, la República Española hubiera sido considerada responsable por ese asesinato, no por acción, sino por fallar en su deber de cuidado al no controlar a sus organismos de orden público.

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    1. Hola, muchas gracias por comentar, pues abres un interesante debate.
      El propósito del párrafo que comentas es diferenciar dos conceptos jurídicos distintos. Una cosa es asesinar o instigar un asesinato y otra, bien distinta, ser cómplice del mismo por no denunciar al culpable o no actuar de acuerdo con las leyes vigentes.
      En ningún caso pretendo quitar su parte de culpa al gobierno republicano, que no supo o no pudo reaccionar ante tal crimen. Me inclino más hacia lo segundo, pues en aquellos meses la República ya no tenía capacidad para frenar los dos actores principales que se enfrentarán en la Guerra Civil. Pero esto ya son opiniones personales.
      Respecto a la responsabilidad del Estado en acciones particulares de sus funcionarios resulta un tema peliagudo. Si, por ejemplo, un policía mata a su mujer con su arma reglamentaria, no creo que el Estado sea culpable de ese crimen. Los crímenes los cometen personas y éstas no pueden ampararse en un organismo superior para desvanecer su responsabilidad. Un ejemplo lo vivimos con los crímenes del nazismo. En Núremberg no se juzgó al nazismo como organización, sino a personas concretas que realizaron crímenes horrendos. Y aunque algunos intentaron escudarse en que sólo recibían órdenes la justicia no tuvo en cuenta esas excusas.
      En mi opinión cada ser humano es libre de tomar sus propias decisiones. Y al igual que ningún Estado debería imponer realizar actos en contra de tus principios, tampoco podemos culpabilizar al mismo de actos individuales cometidos bajo su paraguas protector.
      Un saludo

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    2. Diego, muchas por el esclarecimiento de los hechos, al menos bajo el paraguas de investigaciones científicas y documentadas; en mi opinión es el único medio para confirmar los hechos de forma imparcial, independientemente de la inclinación política personal. Y te doy las gracias porque tal y como lo has narrado ni defiendes ni atacas a uno u otro bando, lo cuentas sin más, y cuando has hecho alguna aportación personal lo aclaras.

      Necesitamos este tipo de historiadores, que no re-escriban la historia sino que la cuenten tal como los documentos hablan.

      Espero que más pronto que tarde se incluya en los libros de texto, la verdad, o lo que se puede demostrar, que en definitiva es lo que podemos considerar como verdad.Es lamentable que después de 40 años muerto el dictador y más de 76 años finalizada la guerra aún haya más sombras que luces.

      Un saludo.

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    3. Hola Magda, muchas gracias por tu comentario positivo. Empezaba a pensar que había tomado parte por alguno de los dos bandos sin saberlo.
      El problema de la Historia es muy simple: No podemos conocer lo que pasó realmente salvo por las pruebas que obtenemos de él. Y esa visión puede ser tremendamente sesgada. Si a ello añadimos que en muchas ocasiones la historia se escribe según nos conviene pues la cosa se complica.
      Hoy día veo historiadores tremendamente subjetivos, periodistas que critican sin mostrar sus fuentes (muchas veces imaginarias), historiadores que muestran una falsa erudicción citando fuentes que no existen (claro, eso solo lo sabemos los historiadores, personajes bienintencionados que creen en una idea equivocada y que únicamente estudian fuentes que le son afines, historiadores que tergiversan los hechos pasados por la simple acción de omitir las fuentes que no les cuadran con sus conclusiones, investigadores que realizan trabajos para confirmar las conclusiones a las que desean llegar los que les financian...
      Creo sinceramente que al público general no le interesa saber la verdad de la historia, sino que le repitan el mismo relato que la historiografía tradicional tan firmemente asentó en el ideario común.
      No creo que a ninguno de ellos les interese este blog.

      Un saludo

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    4. Cordial Saludo y lamento la tardía replica.

      El tema es que no se trataba de una mujer desconocida sino de un parlamentario con inmunidad. Un crimen de estado, para ser tal, también requiere del propósito de inducir miedo o forzar comportamientos en la población civil, lo cual se cumple con el caso de Calvo Sotelo. Inclusive en los crímenes del nazismo, las diversas instituciones nazis si fueron juzgadas y declaradas como organizaciones criminales.

      Como digo, no creo que haya habido ordenes superiores para asesinar al parlamentario, pero el Estado español, como responsable de la seguridad institucional al poseer nominativamente el monopolio de la fuerza, falló en el deber objetivo de cuidado en el caso en mención y permitió la ejecución del crimen de estado contra Calvo Sotelo.

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    5. Hola de nuevo y gracias por continuar el debate.
      Si respecto al primer párrafo sólo estoy de acuerdo a medias, sobre el segundo disiento totalmente.
      En Núremberg se condenó el nazismo como ideología, es cierto, pero no de una manera definitiva. La existencia actual de partidos políticos neonazis en numerosos países europeos demuestra que la condena no surtió efecto alguno. Una condena en firme hubiera supuesto la prohibición de la ideología nazi, algo que, a la vista del contexto actual, no existe. Y no me estoy refiriendo a partidos de extrema derecha, que comparten algunos aspectos del nazismo, sino de partidos exclusivamente nazis.
      La conclusión de su segundo párrafo resulta insostenible y le explico la razón. Si utilizamos la vara de medir que usted propone, el gobierno democrático español tras la transición desde el franquismo hubiera pecado de la misma falta respecto a los atentados de la banda ETA. Esta organización terrorista asesinó a fuerzas de seguridad del estado y a políticos presentes en los distintos órganos de gobierno (tanto municipales como estatales). Con lo que usted propone, el Estado Español, al poseer el monopolio de la fuerza, falló en el deber objetivo de cuidado y permitió la ejecución de, no uno, sino de muchos crímenes de estado.
      Ese pensamiento errado es posible que condujera al fallido golpe de estado el 23 de febrero de 1981. Y, de haber triunfado, ahora mismo se estaría justificando en la violencia social existente en la época que hacía imposible una convivencia pacífica. O en la escasa reacción del gobierno para perseguir a los terroristas. Vamos, que se utilizarían las mismas excusas que se utilizan hoy día para justificar el golpe de estado de 1936. Esas excusas no son válidas para 1981 y tampoco para 1936. Pero cada cual es libre de pensar lo que quiera. Es lo bonito de las democracias y lo que no existe en los regímenes dictatoriales que se imponen tras un golpe de estado.
      Saludos

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  5. Solo quiero decirle que uno puede tildarse de historiador y eso no significar que se tenga todo el sesgo hacia una ideología, como es su caso. Según este artículo todo lo que se realizó en el asesinato de Calvo Sotelo fue una venganza personal y no un mandato del gobierno frente populista. En cambio no se corta en absoluto en dar la mayor verosimilitud a que Franco mandara asesinar a otras personas. La guerra civil comenzó en el 1934 con el intento de golpe de estado de la izquierda para derribar el gobierno legítimo de las derechas e implantar una república popular. Estos son los hechos. Lo demás, opiniones.

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    1. Gracias por darnos tu opinión, aunque sea anonimamente.
      En primer lugar no me tildo de historiador, sino que tengo el título oficial español. Es decir, soy historiador.
      No tengo ninguna ideología a la que sea afín, aunque para algunos mostrar verdades incómodas ya me sitúa en un bando contrario al suyo.
      Respecto al tema, el asesinato de marras parece ser, tal como indican los especialistas, un crimen planeado como venganza personal. Y la acusación que me imputas sobre Balmes, supongo, no la defiendo yo, sino Viñas; el cual aporta diversos documentos que hacen su hipótesis plausible. Pero en este caso yo no imputo nada, sino que muestro una línea de investigación de la que me reservo mi opinión personal.
      Sobre el inicio de la guerra civil en 1934 no me pronuncio pues es una tesis neofranquista que hoy día vuelve con fuerza.
      Vistos los comentarios que genera este tema prefiero obviar el asunto. Sería dar datos y tener que rebatirlos una y otra vez contra simples opiniones profanas. Por ello, si tu duermes más tranquilamente pensando que la guerra civil se inició en 1934 pues fenomenal. Indirectamente me das la razón respecto al artículo, pues el asesinato de marras no tuvo trascendencia en una guerra que ya había comenzado hace dos años!!!
      Muchas gracias.

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  6. Buenos días. La verdad es que buscaba datos referentes a aclarar este hecho lo más objetivamente posible pero siento decirte que me pareces parcial. Sientes una simpatía por la República que como Historiador no deberías sentir. En general la mayoría de Historiadores lo hacen porque clasifican la República como democracia y la Espana Nacional como Dictadura y acorde a nuestros valores del presente, la democracia es la mejor forma de gobierno, o menos mala según como lo quieras ver. Partir de esa base para mi ya es un error.
    No me convences por ese detalle, por ejemplo concluyes que Calvo Sotelo no fue asesinado por orden del Gobierno republicano porque no hay una órden documentada y por tanto no podemos suponer nada y citas que si tuviera culpa dicho gobierno, sería por no reaccionar a los hechos. Sin embargo para los hechos tampoco documentados te basas en conclusiones de Ángel Vinas. Por esa regla de 3, me has hecho buscar y esto te lo agradezco, similitudes con el caso de Calvo Sotelo y las encuentro en Hugh Thomas que comenta que un ministro estaba informado de la acción de la Guardia de Asalto y los Socialistas, por tanto yo me permito deducir del mismo modo que pudo haber una orden no explícita. Es la misma conclusión para ambos casos, tanto el de Calvo Sotelo como el de Balmes, y que conste que yo creo en la premeditación de ambos casos. El hecho de que Ud. critique en su comentario que un callejero lleve golpes de golpistas ya le hace partícipe de opiniones políticas y resta credibilidad a su supuesto discurso objetivo. EL Historiador debe atenerse a buscar los hechos y a analizar de igual manera hechos independientemente de sus inclinaciones, lo siento pero Ud. no lo ha conseguido.

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    1. Gracias por tu crítica constructiva. Te la agradezco sinceramente.
      Particularmente no me siento identificado por la República y si doy esa impresión lo siento. Sí admito ser antidictatorial, lo que me puede llevar en ocasiones a cierta tendencia subjetiva en la forma de construir las frases. Como en este tema la opción es República o Bando Nacional entiendo que se me encuadre en lo primero.
      Pero, como bien indicas, en 1936 ya no existía un República democrática. Pensar en esa disyuntiva es un error. Como lo es identificar a la República con la izquierda radical.
      En lo referente al asunto de Calvo Sotelo y Balmes, en el cual pensamos parecido, la manera de abordarlo es igual que en un crimen. ¿Quién se terminó beneficiando del mismo?
      La República evidentemente no. Primero tuvo un alzamiento nacional y luego la puntilla de la izquierda más radical, que se hizo con el poder total.
      Con Balmes el beneficiado fue el alzamiento nacional, que tuvo más fácil la toma de mando por Franco. En base a ello me baso.
      Puede que me equivoque, pero eso lo dirá la documentación histórica. Documentos muchos destruidos por los socialistas, como indico sin que por ello se me tilde de partidista nacional.
      No obstante, siempre que opino lo digo o puntualizo la fuente, como en este caso sobre Balmes, indicando que es una hipótesis.
      Por último, no pretendo convencer a nadie. La historia no está para convencer, adoctrinar o crear conflictos en el presente. La historia es el relato de sucesos pasados. Nada más y nada menos. Y eso es lo que humildemente intento hacer, sin caer en partidismos absurdos. Como soy humano puede que a veces no lo logre. Bien está hacérmelo saber.
      Muchas gracias

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    2. ¿Quién se terminó beneficiando del asesinato de Calvo Sotelo? Bueno, no basta con decir que "al final la Republica no se benefició", resulta que la frase "qui prodet" se usa para inferir el autor de un crimen, pero en este caso no sirve porque al autor lo conocemos todos: el PSOE. Y el PSOE lo realizó para beneficiarse a sí mismo, y recordemos que estaba formando parte del gobierno.

      Evidentemente Vd está abordando la motivación de un crimen con la manera de encontrar al culpable de un crimen: es absolutamente a-historiografico y Vd perdone ABSURDO.

      Los resultados de un accion no anulan las intenciones de dicha acción, esto como principio, creo que estará de acuerdo.

      Además, según se mire, es posible que el gobierno de la Republica deseara que un militar de Burgos y otro de Tenerife, fuertemente vigilados sus telefonos y movimientos se rebelaran contra el gobierno con el propósito de aplastarlos. Está demostrado que Azaña, pocos días antes del 17 de julio de 1936, recibió a un emisario del general Goded que le pedía fuera llamado a Madrid para no tener que participar en el "alzamiento", ya que había cambiado de opinión y quería evitarlo. Azaña lo sabía todo, TODO, pero QUIZÁS que 2 generales "derechistas de la CEDA" se rebelen en Tenerife y Burgos, sabiéndolo de antemano hubiera permitido repartir armas entre las milicias marxistas de PSOE, UGT, CNT, PCE etc. y terminar la "Revolución de Asturias de 1934" pero esta vez con las fuerzas de seguridad y defensa del lado del gobierno del Frente Popular. Vd como historiador debería saber y divulgar esto.

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    3. Hola, gracias por comentar.
      Su análisis parte de un concepto erróneo, lo que invalida el resto de sus conclusiones.
      En febrero de 1936 Manuel Azaña formó gobierno, exclusivamente, con ministros republicanos de izquierda (nueve de Izquierda Republicana y tres de Unión Republicana). Por tanto, el PSOE no estaba en el gobierno.
      Luego, su segundo párrafo corresponde a una historia ficción que se ha montado, particularmente, en su cabeza. Pues salvo que usted sea Azaña no creo que pueda saber con esa autoridad lo que pensaba hacer Azaña.
      Por tanto, como historiador, ni debo conocer las pajas mentales de personas ajenas a mi profesión (que son muy lícitas de tener pero muy cuestionable ser proselitista con asuntos totalmente indemostrable y basada en conceptos de base erróneos) ni debo divulgarlo. De ahí el comentario que realizo a su respuesta.
      Muchas gracias por comentar su particular punto de vista.
      Saludos

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  7. Una mentira contada mil veces, acaba siendo una verdad inccuestionable.

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  8. Su visión es muy republicana aunque le cueste admitirlo, lo que esta claro es que Calvo Sotelo fue asesinado por la izquierda y además no se hizo nada por evitarlo y menos por detener a esos asesinos, si no todo lo contrario darles cobijo, un buen ejemplo de la izquierda democrática
    Saludos

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    1. Gracias por comentar lector anónimo, aunque siento disentir, en parte, de su opinión.

      La República fue incapaz de contener los asesinatos que se fueron sucediendo, exponencialmente, los meses anteriores a la guerra. Crímenes perpetrados, no lo olvidemos, tanto por la izquierda radical como por la derecha más extrema.

      El asesinato de Calvo Sotelo era imposible evitarlo, pues fue perpetrado "en caliente", sin preparación previa. Y, lo más importante, el objetivo de los asesinos no era Calvo Sotelo sino Gil-Robles.

      La parálisis de la República quedó en evidencia tras el Golpe de Estado, pues no fue capaz de organizar la defensa armada del Estado Español. Tal acción fue llevada a cabo por la izquierda más radical del momento, razón por la cual los soviéticos intervinieron activamente en la guerra (cosa que no hicieron otros regímenes democráticos, como Francia o UK).

      Por su parte, el bando contrario no tuvo reparo alguno en aliarse con la derecha más radical y recibir apoyo de regímenes fascistas antidemocráticos.

      Personalmente, al contrario de lo que suele pensar la mayoría, ninguno de los dos bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil Española lo puedo tomar como propio o afin, pues en ambos casos (tal como se vio) la victoria suponía un régimen político antidemocrático.

      Por ello, mi visión de este episodio histórico resulta más objetiva de lo normal. Aunque para muchos nunca será suficiente. Máxime si contrasta con su visión "subjetiva" de la historia.

      Un saludo

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    2. "... el bando contrario no tuvo reparo alguno en aliarse con la derecha más radical y recibir apoyo de regímenes fascistas antidemocráticos". ¿Derecha radical? Sabemos que el fascismo de Hitler derivó desde el Partido Nacional Socialista Alemán mientras que años antes, en 1921, Mussolini fundó el PNF, Partido Nacional Fascista, pero ni uno ni otro se identificaban con el actual concepto de "la derecha" o "la izquierda" que usted deja escrito. Además, extrapolar conceptos casi un siglo después es de risa si borramos de un plumazo la coyuntura de la época en que la revolución rusa y su pretendida expansión por Europa financiando a movimientos revolucionarios, terroristas o paramilitares, estaba enfocada a desestabilizar y derrocar gobiernos de países para que se convirtieran en satélites soviéticos. ¿Eso está en la Historia o es mentira?

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    3. Hola de nuevo Jon.

      Creo que nadie en su sano juicio puede equiparar, la derecha e izquierda de 1936 con las actuales (aunque el PSOE mantenga las mismas siglas). Creo que en ningún caso doy ese sentido a mis palabras y si tu inerpretas tal cosa te saco del error.

      En 1933 el principal conglomerado de las derechas estaba formado por la CEDA, presidido por Gil Robles. Era un partido católico que pretendía, una vez en el poder, terminar con la República e instaurar una monarquía autoritaria.
      Ese mismo objetivo, aunque más claramente expuesto, era el de Renovación Española, un partido conservador, clerical y tradicionalista que deseaba instaurar una monarquía autoritaria. Su líder era Calvo Sotelo, para quién la participación del ejército era una vía lícita para lograr sus objetivos.
      Ambos partidos denominados de derechas, no se les podían considerar fascistas, aunque en ningún caso les incomodaba esa consideración en sentido genérico.
      Más próximo al fascismo italiano se encontraba Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera y financiada, en su origen, por elementos de Renovación Española. Fueron estos elementos, que denomino de la "derecha radical", los que se enfrentaron violentamente a los no menos radicales de izquierda que entonces existían.
      Por tanto, las derechas de entonces (CEDA y Renovación Española), cegadas por su deseo de acabar con la República como fuese, dejaron que los elementos radicales de la Falange incendiaran el panorama social. A su vez, los elementos radicales de izquierda abordaron la conquista del gobierno tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.
      La República, enfrentada a una derecha violenta que deseaba acabar con ella, no pudo contener la fuerza invasora de los radicales de izquierda, incrementada su fuerza precisamente por esa violencia incontenible.
      Fue la violencia entre los extremos radicales y la conspiración militar para acabar con la República lo que finalmente llevó a la Guerra Civil Española.
      Que empezaran unos u otros, que tuviesen más culpa unos u otros, que para ciertos sectores estuviese más o menos justificado el golpe, eso es indiferente.
      El golpe de Estado fue perpretado por elementos militares que conspiraron contra el gobierno legalmente constituido junto a las derechas de entonces. Que la República se trasnformara en uns dictadura comunista es algo que el mismo golpe nos impidió comprobar.
      Luego, en plena Guerra Civil, cuando los bandos radicales tomaron sus verdaderas posiciones, se comprobó que el ganador no instauraría un gobierno democrático, sino una dictadura. Al ganar el bando Nacional, tuvimos a Franco y, finalmente, a la monarquía. Gracias a Dios la evolución de nuestro entorno político logró darle un carácter parlamentario a la misma.

      Espero haberme explicado.

      Un saludo

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    4. Apreciado Sr. Garrote: Agradezco mucho su exhaustiva explicación y el tiempo que me ha dedicado. Es un placer intercambiar opiniones con personas como usted.
      Un cordial saludo.

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    5. Hola de nuevo, Jon.

      El objetivo del blog es el de compartir información y entablar debates abiertos y constructivos. Siempre que pueda (y tenga tiempo para ello) intentaré argumentar mis afirmaciones lo mejor posible. Y si mañana aparece un documento histórico que contradiga lo aquí puesto seré el primero en darlo a conocer. No creo que la Historia sea algo estanco y cerrado que deba atesorarse como un ente inmutable. Al contrario, lo considero como un sewr vivo, como un árbol por el que escalar y ver con más perspectiva según vamos subiendo y más información tenemos.

      En la sección de óptica, las entradas con más comentarios, ese objetivo se ha logrado con creces.

      En cambio, en esta sección histórica, los únicos comentarios, muchas veces soeces, los concentran las entradas sobre el Holocausto judío, Franco, y la Guerra Civil. Algo realmente paradigmático de la salud histórica de la sociedad española actual.

      Un saludo

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  9. El 8 de marzo de 1936, víspera de la partida de Franco para las islas Canarias, donde se vería vigilado y casi prisionero del Frente Popular, se han reunido con él en una casa de Madrid, Mola, de paso hacia Pamplona, Orgaz, Villegas, Fanjul, Varela, Saliquet, Rodríguez del Barrio, Kindelán y González Carrasco, y han tratado de la organización y preparación de un movimiento militar que pueda evitar la ruina y la desmembración de la patria, pero que «sólo se desencadenaría en el caso de que las circunstancias lo hiciesen absolutamente necesario», según insistencia de Francisco Franco que siempre había rechazado o disuadido de proyectos anteriores. Más tarde, el general Eduardo López Ochoa se agrega a la conspiración, tras un intento de encarcelarle, como revancha de su victoria en Asturias en octubre de 1934. Durante el mes de abril se agregan Queipo de Llano y Miguel Cabanellas y, al parecer, hasta el propio Miaja, que había pertenecido a la UME, estuvo comprometido en algún momento. También lo estuvo Vicente Rojo, el militar más competente de la zona roja durante la guerra. Miaja llegó a lamentarse de que se preparase un alzamiento sin contar con él, y Mola llegó a proponer a algunos oficiales de Madrid que sondeasen su actitud.

    Aunque Indalecio Prieto denunció los preparativos de conspiración repetidamente, el gobierno le presta poca atención, lo mismo, aparentemente al menos, que a otras denuncias concretas, por ejemplo del consejero de Gobernación de la Generalidad de Cataluña, José María España Cirat; pero sigue imperturbable en los traslados y en los cambios de mandos que la hagan imposible. Azaña se ha convertido, según frase de Joaquín Maurín, en “un girondino que ha ido a la escuela de Kerensky”. Pero también Largo Caballero se lleva sorpresas: en el mitin monstruo de la plaza de toros de Madrid, el 5 de abril de 1936, comprueba estupefacto que sus juventudes socialistas encabezadas por Santiago Carrillo, se pasa en bloque a la obediencia comunista bajo su nueva sigla, JSU (Juventudes Socialistas Unificadas).

    Por otra parte, en el Parlamento también hay elementos de signo derechista que han perdido la fe en el sistema parlamentario y en la legalidad republicana que consideran fracasada con la experiencia de los gil-roblistas y de las elecciones que consideran “trucadas” con las diversas maniobras que han forzado una gran mayoría de diputados frentepopulistas a base de coacciones consentidas donde había mayoría de votos derechistas y centristas, a pesar de su división. José Calvo Sotelo está entre ellos y hacia él o la Falange Española, tienden o se dirigen muchos elementos juveniles que habían pertenecido a “Acción Popular” dentro de la CEDA.

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  10. Desde hace meses, José Antonio Primo de Rivera que preconiza ya la acción directa, está en la cárcel, con el pretexto de tenencia ilícita de armas. El coronel (luego general) José Enrique Varela ha mantenido reuniones levantando el espíritu militar de los tradicionalistas y requetés, unas veces vestido de cura y otras de aldeano, en los graneros de caseríos navarros, donde se instruían y encuadraban cientos de requetés. Cuando Varela fue ascendido a general prosiguió su labor el teniente coronel Ricardo Rada.

    Los requetés se organizaron y prepararon bajo la jefatura nacional de Zamanillo. Emilio Mola consideraba que el ejército estaba tan contaminado de marxistas y revolucionarios que ya era tarde para un levantamiento que no contase con elementos civiles, y de hecho el levantamiento de Navarra fue, por la proporción de voluntarios, más popular aún que la revolución proletaria. El objetivo de Mola era encuadrar a los requetés con tropas regulares para mayor garantía de éstas; pero sus negociaciones con los tradicionalistas, que no se prestaban a la instrumentalización republicana, fueron enormemente difíciles.

    También los falangistas tuvieron diversos proyectos que resultaban un tanto utópicos para el número de sus militantes. La prisión de los principales jefes de Falange Española durante la primavera de 1936 impidió la concentración de cuatro o cinco mil militantes en la frontera de Portugal desde donde debían marchar a Madrid por el valle del Tajo. Por lo demás el propio Hedilla reconoció más tarde que los falangistas, ilegalizados y sañudamente perseguidos, a pesar de su coraje estaban condenados a la desaparición a no haber sido por el levantamiento militar.

    Los militares están políticamente muy divididos. Azaña ha alejado de los puntos clave a los que considera más peligrosos de golpismo. Pero el 8 de marzo de 1936, la víspera de salir Franco para Canarias, donde los elementos del Frente Popular y la logia masónica de Santa Cruz de Tenerife vigilarán todos sus movimientos, en la expresada reunión en Madrid con Mola y otros militares han establecido sus enlaces de coordinación. El jefe de estos enlaces es el teniente coronel Valentín Galarza Morante, alias “El Técnico”, destinado en el Ministerio de Guerra, sospechoso para Azaña, pero inexplicablemente no apartado del cargo. Decidieron que el movimiento “fuese exclusivamente por España, sin ninguna etiqueta determinada”. Después del triunfo se tratarían los problemas como el de la estructura del régimen, símbolos, etc.

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  11. Para evitar rivalidades de Goded, Franco rechaza la dirección del movimiento que le brinda Mola, y todos se ponen de acuerdo en el nombre de Sanjurjo, cuya representación recae en Rodríguez del Barrio, suplente de Goded para la preparación del alzamiento. Se asignan territorios para éste a cada general: Mola la sexta región; Saliquet, Cataluña, y Goded, Valencia. El proyecto mismo manifiesta las divergencias que aumentaron con las nuevas incorporaciones a la conjura. Mola considera que ya es tarde para el triunfo de un movimiento puramente militar (que Franco quiere diferir hasta que resulte indispensable), dadas las divergencias y cambios de destino, y por esto quiere que se incorporen elementos civiles. Liberal, hijo y nieto de liberales, exigía mantener el régimen y la bandera republicana. Los de la UME, monárquicos en su mayoría, también se hubieran sublevado antes a no ser por las reticencias y reparos de Franco que insistió en que sólo se levantaría en caso de ser absolutamente necesario y sin ninguna etiqueta que la de salvar a España.

    En cambio, el plan de Sanjurjo, teóricamente el jefe supremo, en vísperas del alzamiento consistía en trasladarse inmediatamente a Burgos donde una junta proclamaría rey a Alfonso XIII (al que, como director de la guardia civil, no había defendido, cuando era legítimo y posible, el 12 de abril de 1931, por ciertos resentimientos, según dicen, pero deseaba quitarse esa espina), quien a los seis meses abdicaría en el infante don Juan. Pero se dio el caso que varios generales republicanos de convicción se adhirieron al movimiento por los artículos publicados en El Sol a partir del 18 de junio por Miguel Maura divulgando la idea, frente al antimilitarismo insultante de las masas, de la necesidad de una dictadura republicana que hiciese frente a la ya intolerable anarquía.

    Esta idea Emilio Mola pudo asimilarla enseguida de acuerdo con su idiosincrasia, pero era muy difícil que la aceptase la comunión tradicionalista que debía apoyarle en Navarra. El anciano Cabanellas, único general de división en activo que se sublevó, y que el mismo 18 de julio estuvo a punto de viajar a Madrid y caer en la celada del ministro mientras volaba a Zaragoza, sin él saberlo, el general que debía sustituirlo; nombrado inmediatamente después del alzamiento jefe de la junta superior como general más antiguo, esperaba en la solución republicana presidida por Miguel Maura, y se opuso, tan obstinado como solitario, a la jefatura de Franco.

    Con estos antecedentes de ninguna manera se podía prever el éxito del alzamiento y menos todavía la probable duración de la lucha armada. En una de sus circulares Mola, alias “El Director”, fijaba en setenta y dos horas el plazo para que los sublevados se apoderasen de Madrid. Pero Franco era mucho más pesimista y semanas antes de que se iniciara, advertía en Canarias a sus amigos, que el alzamiento sería muy difícil, muy sangriento y que duraría bastante.

    Serrano Suñer cita unas exclamaciones despechadas de Yagüe, llamado a Madrid por el gobierno, a propósito de la indecisión de Franco. Pero por entonces, según Franco Salgado, éste empezaba a poner en antecedentes de la sublevación a algunos jefes y oficiales de la guarnición de Canarias. Hasta entonces sólo conocían sus propósitos dos ayudantes y el confinado general Orgaz.

    Un primer plan “Varela” había señalado la fecha 19 de abril, y tenía como eje un golpe centrado en Madrid. Nadie se movió. Pocos días antes el general Del Barrio, de complexión enfermiza que incluso ha confiado todo el plan a su mujer, pedía un aplazamiento hasta que mejorara su salud, lo cual expresaba su desfondamiento ante la empresa. Entonces se decidió el plan Mola.

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  12. En efecto, el gobierno ha sabido algo del primer plan y ordena a Varela que fije su residencia en Cádiz, para donde deberá salir aquella misma noche para ser encerrado en el castillo de Santa Catalina.

    El general Orgaz es confinado a Canarias, donde su interés se centra en convencer a Franco para que tome cuanto antes la iniciativa. Franco acababa de solicitar su inclusión como independiente en la candidatura derechista que prepara Gil Robles, para la repetición de las elecciones invalidadas en Cuenca. Pero luego renunció a favor de José Antonio Primo de Rivera, entonces en la cárcel Modelo de Madrid. José Antonio obtuvo entonces el acta que le hubiera liberado por su inmunidad parlamentaria, pero fue anulada por la comisión.

    Entre tanto, Queipo de Llano y Cabanellas se suman a la conspiración

    “El Director”, Emilio Mola, vio que era muy difícil un triunfo inicial en Madrid. Tanto es así, que consideraba oportuno que las tropas de guarnición en la capital abandonasen sus cuarteles a tiempo sin luchar para sumarse a las columnas que llegasen del norte. Y la misma inquietud sentía respecto a Barcelona, aunque allí podía contar con la adhesión de la escuadra obtenida por Franco, en una entrevista con el comandante Salas que visitó por aquellos días las Canarias a bordo del Jaime I. El plan de Mola consistía en un alzamiento simultáneo en todas las provincias, que prepararían inmediatamente columnas para marchar sobre Madrid. En caso de fracasar se replegarían primero sobre el Duero y después sobre el Ebro. Entre Miranda y Zaragoza se establecería el nudo de resistencia, y detrás de esta barrera, Navarra constituía un reducto inexpugnable.

    En el mes de julio, Franco que mantenía contacto cifrado con Mola vía Galarza, entregó notas de enlace al comandante Bartolomé Barba, que había sido uno de los primeros integrantes de la UME. Así pudo participar directamente en la elaboración y crítica de las directrices de Mola con sus tres cartas de julio.

    En una orden del 24 de junio de 1936, Yagüe es advertido de que las tropas de Marruecos, que en principio debían permanecer en actitud expectante, habían de embarcar para la península, dispuestas a marchar rapidísimamente sobre Madrid. En la última semana del mismo mes el pronunciamiento castrense está planteado: Queipo de Llano ha de encargarse de Andalucía; Cabanellas actuará en Zaragoza; Saliquet en Valladolid; González Carrasco en Cataluña; Goded en Valencia; Villegas en Madrid; Franco en África; Mola en Navarra y Burgos.

    Para estos acuerdos y otros, Mola muy vigilado, había tenido diversas entrevistas, casi sin salir. Por ejemplo con Cabanellas de quien depende el suministro de armas a Navarra, el 14 de junio, en la carretera, cerca de Tudela, pero alguien, al parecer, comunicó esta entrevista al ministro. Kindelán, jefe del aire, habló con él en Pamplona.

    Por su cargo y su pasado republicano, el más libre para viajar era Queipo de Llano. Él quisiera sublevarse en Valladolid, pero Mola cree que debe estar en Sevilla, feudo de los comunistas, donde las dificultades se prevén enormes.

    Después de junio aún habrá algún cambio: Villegas por Fanjul en Madrid, y Carrasco y Goded que invierten sus papeles.

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  13. El esquema militar estaba a punto, pero Mola quiere enmarcar la espontánea movilización de los partidos de derecha, y encuentra grandes dificultades en acuerdos con el carlismo en sus conversaciones con José Luis Oriol y con Fal Conde, dadas las exigencias de este último de que el alzamiento se hiciera bajo la antigua bandera anterior a la República, que se disolvieran los partidos políticos y la democracia. Mola llegó a escribir: “El movimiento tradicionalista está arruinando a España con su intransigencia, exactamente igual que el Frente Popular”.

    Pero el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio en Madrid selló todos los acuerdos entre Mola y la comunión tradicionalista, que pondrían en un santiamén a sus órdenes varias decenas de miles de soldados carlistas voluntarios. En la madrugada del 15 de julio, día en que Valentín Galarza obtendría, a las dos de la tarde, las últimas instrucciones y las fechas que cada guarnición debía rebelarse, recibía Mola esta comunicación llegada de San Juan de Luz:

    “La Comunión Tradicionalista se suma con todas sus fuerzas, en toda España, al Movimiento Militar para la salvación de la Patria, supuesto que el Excmo. Señor General Director acepta como programa de gobierno el que en líneas generales se contiene en la carta dirigida al mismo por el Excmo. Señor general Sanjurjo, de fecha nueve último. Lo que firmamos con la representación que nos compete, Javier de Borbón Parma, Manuel Fal Conde”.

    Las últimas reservas de los grupos políticos de derechas, fueron también eliminadas al conocerse la muerte de Calvo Sotelo, y a pocos les quedaron escrúpulos de que la apelación a las armas, era el único medio para eludir la ya inminente revolución roja.

    El día 16 de julio de 1936, Gil Robles se trasladó a Biarritz y no tardó en manifestar su adhesión al movimiento militar.

    Según Ricardo de La Cierva “los hombres clave para la gestación y desarrollo de los preparativos del alzamiento son: Emilio Mola, el director, en Pamplona; José Sanjurjo, el símbolo, en Estéril; Francisco Franco, la condición necesaria por prestigio y por exigencia, del ejército de África, en Canarias; José Antonio Primo de Rivera, el enemigo nato del Frente Popular, en la cárcel de Alicante; la junta carlista Navarra, vanguardia de la participación popular en la empresa, y dos participantes indirectos, pero no menos decisivos: José Calvo Sotelo, jefe del Bloque Nacional y cabeza de la oposición parlamentaria, y José María Gil Robles, preparador del ‘pueblo del movimiento’, según su exacto testimonio, y jefe de la primera organización civil que ofreció su concurso armado a los conspiradores militares”.

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  14. El asesinato de Calvo Sotelo, fue el detonante que precipitó el ya inevitable levantamiento y la guerra civil. Este monstruoso asesinato fue un inaudito crimen de Estado, ejecutado por la fuerza pública, planeado y dirigido por el mismo Gobierno.

    Gravísima fue la lenidad de los gobernantes en la investigación, impedida prácticamente por los mismos ejecutores del asesinato.

    El 25 de julio de 1936, un grupo de individuos armados de las milicias socialistas penetró en el Palacio de Justicia y arrebató violentamente el sumario del asesinato de Calvo Sotelo.

    Por decreto del 17 de enero de 1937 se acordó una amnistía para todos los encausados por delitos comunes o políticos cometidos antes del 15 de julio de 1936, con lo cual quedaban extinguidas las responsabilidades penales…

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  15. Naturalmente que el asesinato de CALVO SOTELO, no fue la escusa para iniciar el golpe de estado, como tampoco se de donde se saca usted,la informacion de que el franquismo, si dio dicha escusa, pues es bien sabido que desde el fallido golpe de Sanjurjo en el 32 y aun estando este en el exilio,no paro de maquinar un futuro golpe, junto a otros mlitares de perfil similar.
    No le busque usted tres pies al gato, deje la historia a un lado, si sigue siendo parcial sobre ella y dediquese a la poesia

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  16. Hola Capullo Vengador, gracias por comentar.

    Le puntualizo algunas cosas en concreto:

    1- Si lees el artículo con atención verás las fuentes que defienden que la Guerra Civil Española fue consecuencia directa del asesinato de Calvo Sotelo. Diversas tendencias neo-franquistas, muy en boga últimamente, defienden estas y otras excusas con un claro sentido ideológico que pretende reescribir la historia. Su intención es recuperar la lectura mitificadora de Franco como un gran Caudillo. No en vano, fue la excusa esgrimida por el régimen franquista para justificar un acto contra la legalidad vigente que llevaban planeando durante meses atrás (tal como parece que también afirmas). Y fue el momento en el cual se dijo que Franco decidió apuntarse al golpe de Estado armado, algo que desmiento con diversas fuentes documentales. El mérito no es mío, sino de numerosos historiadores que ya hicieron antes esa labor. El problema parece ser que ese conocimiento cuesta que penetre en ciertos sectores de la población española, aún demasiado ideologizados en este tema.
    Creer eso (cambiar la excusa por la razón última) es igual que dar por sentado que el inicio de la Primera Guerra Mundial fue consecuencia del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Ambos sucesos, si me permite el anacronismo histórico, fueron detonantes de un hecho, la sublevación en un caso, la guerra en otro, que se hubiesen producido igualmente. Fue la excusa. Las armas de destrucción masiva, para que me entienda.
    2-Como historiador también he leído a Ricardo de la Cierva y Hoces, aunque teniendo en cuenta su particularidad personal. Su obra se inscribe dentro de una “reinterpretación del franquismo totalmente favorable” (Fuente: Diccionario Akal de Historiadores españoles contemporáneos). También he leído a planfetistas tergiversadores, muy de moda desde la mayoría absoluta de Aznar, como Pío Moa. Y conozco bastante, por afición personal, el tema de la Guerra Civil. En tu caso, en cambio, parece que sólo leíste una parte de la historiografía (la que reproduces en modo panfleto), razón por la cual te quedas con una visión tergiversada y partidista de la historia. No es algo nuevo ni condenable, pero resulta bastante común en personas profanas en la materia.

    3-Criticar la labor de un profesional desde el anonimato de Internet reproduciendo textos (sin nombrar fuente alguna) sin la debida crítica histórica de los mismos y dar consejos pueriles al respecto, otorgándote no sé qué autoría moral superior, dice muy poco de tu inteligencia, respeto y saber estar en una sociedad democrática.
    En vez de utilizar ese nombre tan rimbombante podrías acompañar tus críticas con tu verdadero nombre. ¿No te parecería más adecuado, Carlos?

    4-Podría rebatir, con fuentes históricas documentales, bastantes puntos de tu análisis histórico pero no tengo interés ni ganas de hacerlo. El conocimiento tiene un precio (en este caso mi tiempo) y no creo que merezcas conseguirlo. Sigue con tu idea ideologizada y se feliz. Y si me permites un consejo te diría que leas mucho y variado. Así tendrás una visión más amplia de las cosas. Y de la historia.

    Un saludo

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  17. Manuel Apellaniz Generelo

    REPITO .-fue la excusa esgrimida por el régimen franquista para justificar un acto contra la legalidad vigente que llevaban planeando durante meses atrás...
    hablas de la legalidad de la republica? aquella republica, promulgada y no votada?

    REPITO .-Y fue el momento en el cual se dijo que Franco decidió apuntarse al golpe de Estado armado, algo que desmiento con diversas fuentes documentales.
    Fuentes historicas documentadas de tu cuerda claro,ya que la realidad reflejo en su dia,que el general Franco, hasta en cuatro ocasiones se nego a formar parte del complot, como se puede obserbar;en la carta que dirigio a Casares Quiroga,la no contestacion a la carta que le envio Primo de Rivera (hijo)ó los constantes cabreos que Sanjurjo tenia al comentar el hecho, con los demas diferentes generales, llamandole "mis canarias 1936" apostillando en varias ocasiones,(sobre todo con mola)"Emilio,con franquito o sin franquito el golpe va para adelante.

    REPITO .-2-Como historiador también he leído a Ricardo de la Cierva y Hoces, aunque teniendo en cuenta su particularidad personal. Su obra se inscribe dentro de una “reinterpretación del franquismo totalmente favorable”
    Ya te voy entendiendo, "toda fuente faborable al franquismo es mentira y ademas carece de rigor historico.

    REPITO .-(la que reproduces en modo panfleto),
    Este bloq, solo autoriza un numero concreto de caracteres.

    REPITO .-razón por la cual te quedas con una visión tergiversada y partidista de la historia. No es algo nuevo ni condenable, pero resulta bastante común en personas profanas en la materia.
    Aplicate el cuento.

    En democracia, la critica es muy sana. Sobre mi inteligencia,quien tiene que decir,soy yo mismo.
    Mis fuentes historicas son varias, entre las que se encuentran la de mi propio progenitor.

    P.D. No soy Carlos, de vivir en la actualidad mi "papá" hoy tendria 99 años y no estubo en la primera guerra mundial, insisto en lo de la poesia.





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    1. Hola de nuevo “Capullo Vengador”, un placer tenerte de nuevo por aquí.

      Permíteme que te siga llamando por tu alias pues el nombre de Manuel Apellaniz me remite a una página de Facebook de un usuario que tiene, como único enlace favorito, una página defensora de la III República. Y no creo que sea esa tu tendencia. ¿Es posible que existan en España dos Manuel Apellaniz con el mismo alias y de ideología contraria? Sería digna de estudio tal casualidad.

      Que no eres republicano lo deduzco del primer párrafo del mensaje al que contesto. Mira, ya conozco la teoría neo-franquista de la ilegalidad republicana. No voy a discutir de ello contigo. Y la razón principal de ello es que en el artículo tratamos sucesos de 1936 y no anteriores. Independientemente de la manera de instituir la República (algo que no valoro), en 1936 era el Gobierno de España. Punto.

      Respecto a tu segundo párrafo, las dudas de Franco que remites son compatibles con lo que yo defiendo: que antes de la muerte de marras Franco ya estaba decidido a unirse al golpe, siendo la preparación del Dragon Rapide la mayor prueba de ello. Esta conclusión, defendida por prestigiosos historiadores, es la que yo muestro. Entre los defensores de ello se encuentra Antony Beevor, al que te cito:

      “El clamor de la derecha fue ya ensordecedor, aunque el Gobierno nada tuviera que ver con aquel asesinato. Pero los que serían llamados «nacionales» siempre sostuvieron que fue así y que el asesinato de Calvo Sotelo —a quien convertirían en el san Esteban de la España nacional-católica— fue la gota que colmó el vaso. Pero eso es totalmente falso. Cuando sucedían estos hechos en Madrid, hacía ya tiempo —el 6 de julio— que golpistas de la trama civil como Luca de Tena, Juan de la Cierva y Luis Bolín habían alquilado en Londres, con dinero de Juan March, el avión Dragon Rapide, que volaba en aquellos momentos hacia Las Palmas para llevar a Franco a Casablanca y de allí a Tetuán junto al ejército de África. Por otra parte, hacía muchas semanas que Mola había enviado órdenes detalladas con las instrucciones del levantamiento que debía tener lugar entre el 10 y el 20 de julio, los falangistas hacía meses que se coordinaban en secreto con los oficiales rebeldes (utilizando por cierto el santo y seña «Covadonga», en un registro melodramático que poco tenía que ver con la seguridad militar), y José Antonio, cuyo encarcelamiento no le privaba de seguir controlando a su gente por medio de los jefes provinciales, había ordenado ya, el 29 de junio, la participación de Falange Española en el levantamiento”.

      Sigo en el siguiente mensaje...

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    2. Respecto al tercer párrafo te diré que las fuentes documentales, de forma general, no se clasifican en verdaderas o falsas. Los historiadores tenemos un arma para clasificarlas, llamada historiografía histórica (es decir, el estudio de esas fuentes y de sus autores junto a la contextualización de las mismas en la historia). Todas las fuentes son útiles si sabes cómo se produjeron y las contextualizas adecuadamente. Eso es algo que un profano en la materia no puede hacer. Por tanto, al contrario de lo que realizan numerosos fanáticos ideologizados (lo mismo no es tu caso) yo no leo una sola fuente y la hago dogma de fe. Leo mucho y variado. Lo contextualizo y lo expongo de la manera más entendible para el gran público, intentando ser lo más objetivo posible.

      Este blog no es un panfleto ideológico sino una herramienta divulgativa de cultura. Si observas blogs de corte ideológico (me da igual de izquierdas que de derechas) verás rápido la diferencia.

      Intento no quedarme en la visión tergiversada de la historia. Es algo que tengo muy presente. Y, al contrario que diversas personas como tú, no tengo problema alguno en retractarme si me equivoco. Pero resulta que los documentos no mienten y Franco se unió al golpe antes del asesinato de marras. No pasa nada. Personalmente no es algo que cambie mi opinión sobre el personaje histórico. Pero parece que a otros si os escuece la verdad. Pues lo siento mucho. Si mañana aparece nueva documentación que contradice tal cosa seré el primero en hacerla llegar. Puedes estar seguro de ello.

      La crítica, en democracia, como bien dices, es sana y hasta necesaria. Pero reescribir ideológicamente la historia no es libertad de expresión. La historia la escriben los historiadores y yo me dedico a divulgar sus avances para aquellas personas que no pueden o no son capaces de leer tantas obras históricas respecto a un suceso concreto.

      Ahora te formulo una interesante pregunta. ¿Por qué los comentarios más soeces de este blog se concentran en la entrada sobre el Holocausto nazi y en esta sobre Franco?
      Curiosa coincidencia.

      Un saludo

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  18. Respuestas
    1. Gran final para la charla mantenida, minusvalorando mi titulación y aconsejándome dedicarme a la poesía, supongo que una manera sutil de hacerme callar.

      Hablas de democracia pero no crees en ella, pues no respetas otras opiniones diferentes a las tuyas. Simplemente las denigras y, cuando te razonan las cosas, las deseas silenciar. ¿Esa es tu idea de democracia?

      Para escribir poesía debes haber estudiado (al igual que para ser historiador) y no voy a meterme en un campo que desconozco y en el que no tengo titulación. Por ello te dejo esta genial frase de una de las grandes poetas del siglo XX.

      Olvidaba que en todo combate entre el fanatismo y el sentido común, pocas veces logra este último imponerse.
      Fuente: Memorias de Adriano.

      Marguerite Cleenewerck de Crayencour (Bruselas, Bélgica; 8 de junio de 1903-Bar Harbor, Mount Desert Island, Maine, Estados Unidos; 17 de diciembre de 1987), conocida como Marguerite Yourcenar (primero seudónimo y luego de nacionalizarse, nombre oficial).

      Un saludo

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    2. La poesía es o debería de ser en tu caso, una salida honorable a tu prepotente valoración,sobre la titulación de la que presumes.

      ( Hablas de democracia pero no crees en ella, pues no respetas otras opiniones diferentes a las tuyas. Simplemente las denigras y, cuando te razonan las cosas, las deseas silenciar. )

      Ya te dije en un anterior comentario, que te apliques el cuento.
      Porque no se si sabes aquello de que ; piensa el ladrón que todos son de su condicion.

      Yo no tengo ni "puta idea" de quien es o fue Julián CORTES-CAVANILLAS simplemente lo he buscado en Internet exponiéndolo, para comprobar tu talante democrático, del que tanto presumes y tanto careces.

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    3. Hola de nuevo Capullo (lo de Vengador lo obviamos dado tu vocabulario).

      1- Tus opiniones sobre mi titulación me resbalan. Sácate la carrera universitaria de Historia y luego hablamos de igual a igual.

      2- Citas una fuente y yo te expongo que se trata de una fuente que debes manejar con mucho cuidado, dado que se realizó con un motivo determinado. Eso se llama estudio historiográfico de las fuentes. Y es fundamental para hacer Historia.

      Cuando estudies Historia lo comprenderás. De momento eres un profano que escuchó campanas y le gusta escribir demasiado de lo que no conoce.

      Por mi parte esta animada charla ha terminado. Es inútil dialogar con una persona que no está a la misma altura de conocimiento histórico sobre el tema y que, además, está totalmente fanatizado.

      Fanático, te informo, es el que se cree en la posesión absoluta de la verdad.

      Por mi parte, yo muestro la lectura actual del suceso histórico con las fuentes que tenemos. Si mañana hay otras fuentes que cambien la historia pues las expondré igualmente.

      Lo que es una locura es ignorar las fuentes históricas que no nos interesan, realizar una lectura partidista de las que nos gustan y defender a capa y espada una ideología determinada.

      Un saludo

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  19. Decir que el gobierno no tubo tada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo,(muerte de marras)como lo calificas y te calificas, es muy fuerte por parte de tu historiador Antony Beevor.

    A ver que te parece este que he encontrado

    Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS).


    Ya. 13/07/1977. Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 11.

    ya. Pag.18

    INFORMACIÓN NACIONAL

    13-VII-77

    El teniente Castillo fue asesinado por negarse a participar en el de Calvo Sotelo

    Una novedad en la trágica noche de don José Calvo Sotelo • Minuciosa preparación por parte de los hombres de confianza de Casares Quiroga y en la Dirección General de Seguridad • El testimonio de un policía a un periodista.

    A las once de la mañana del 10 de julio de 1936 me recibía don José Calvo Sotelo en su cata, de la calle de Velázquez.
    £1 motivo de este encuentro obedecía a un despacho extraordinario que yo, como vicesecretario general de Renovación Española, en funciones de secretario general en aquel momento, por enfermedad del titular, había solicitado del vicepresidente del Partido Monárquico y jefe del bloque nacional. Los asuntos que llevaba en cartera eran graves. Don Antonio Goieoechea, presidente de Renovación Española, había dejado de hecho que Calvo Sotelo asumiera la dirección suprema de un gran número de actividades que desbordaban, por su trascendencia para el futuro de España, las propias de ordinaria administración de la organización monárquica, las tres as u n t o s fundamentales que llevaba a Calvo Sotelo eran los siguientes; Él primero, comunicarle unas concretas noticias que se Referían a su chófer, en orden a indiscreciones o denuncias por parte de éste señalando algunas reuniones tenidas por Calvo Sotelo con elementos militares en su propio coche en apartadas carreteras de Toledo.´
    El segundo atañía a rumores dentro de la Casa del Pueblo, recogidos por un confidente que teníamos en el Partido Socialista, de que se proyectaba asesinarle, juntamente con Goicoechea y Gil Robles. Y, finalmente, la tercera cuestión planteaba el delicado problema del cambio de los agentes de escolta que le tenía asignada la Dirección General de Seguridad, ya que los cesados habían termina do por ser de la confianza plena del jefe monárquico y los nuevos eran rabiosamente izquierdistas.
    I-a propuesta que llevaba a Calvo Sotelo era rogarle aceptara una guardia personal de mucha; chos de Renovación Española, exactamente el mismo grupo que yo había seleccionado para custodiarle en los viajes a provincias, y que en Madrid prestarían servicio en el portal de su casa, siguiéndole, en sus desplazamientos por la ciudad, a una prudente distancia y siempre detrás del coche de la Policía de escolta».

    Con el tono severo y el gesto preocupado de quien se sabía protagonista de dramáticos acontecimientos, me respondió, iprendiéndose mucho de las indie-orecioties y noticias suministrar das por su chófer, dieiénáotne que extremaría la prudencia, aunque ya eran escasas las entrevistas que aún debía de celebrar, dado que lo que se esperaba, para que el movimiento militar se llevara a cabo, era un respuesta afirmativa de fuera de la Península.
    En cuanto a loe rumores de un atentado contra él por elementos .Socialistas no lo creía, y sí, en cambio, que un golpe criminal podría partir de loe propios aledaños del Gobierno, si eran ciertas otras noticias qué él poseía y que había transmitido tanto a Goicoechea como a Gil Robles.

    sigo :

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  20. En

    cuanto a una custodia por elementos jóvenes de. Renovación Española, me d i jo que la consideraba

    inútil, al rio pocfcer armarles, y, de hacerlo, serían detenidos por los propios agentes oficiales de su

    escolta. Al despedirme, me .añadió qué aquellos días eran difíciles y preocupantes, parque el Gobierno de

    Casares Quiroga sabía qué sé (preparaba una insurrección militar y civil, pero sin acertar a conocer

    exactamente las claves, y los personajes de la conjura. Sin embargo, los gobernantes republicanos no

    habían olvidado estas palabras de Calvo Sotelo: "España está en el umbral del comunismo y hay que

    evitar que la Patria perezca bajo la ola roja." Y también había dicho antes a Casares Quiroga las mismas

    palabras que Santo Domingo de Silos a un rey castellano: "Señor, la vida podéis quitarme, pero más no

    podéis. Y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio."

    Inminencia del peligro

    El día 11 de julio, siguiente al de mi entrevista con Calvo Sote-lo, recibí en mi despacho de Renovación

    Española la visita urgente y angustiada de nuestra confidente en el Partido Socialista, comunicándome

    que se seguía hablando, pero con más insistencia todavía, de que era inminente el asesinato de Calvo

    Sotelo, Goicoechea y Gil Robles. A mis preguntas para concretar detalles, me dijo que no era fácil

    obtenerlos, porque se comenzaba a desconfiar de él, y tan sólo me señaló su creencia de que se trataba de

    buscar un pretexto ó urdir un plan que justificara ante la opinión nacional e internacional el asesinato de

    los tres jefes políticos de la derecha. Sin pérdida de tiempo hablé con Goicoechea, y me contestó que

    también había recibido noticias semejantes por otros conductos, pero que se estaban tomando las

    oportunas precauciones, bien para que los amenazadas no durmieran en sus domicilios o para no abrir las

    puertas ante cualquier intento de asalto nocturno. No. obstante, el jefe de Renovación se negaba a creer

    que cualquier atentado contra ellos sé asumiera por él Gobierno la responsabilidad de organizarlo y

    ordenarlo a través de elementos secundarios del poder. Entendía, en cambio, que era

    necesario precaverse contra los pistoleros y asesinos de las organizaciones de Izquierda y advertir al

    presidente del Consejo y al ministro dé te Gobernación del deber que tenían de defenderles y ampararles.

    sigo :

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  21. El cadáver del teniente Castillo

    Un periodista llamado Benjamín Bentura, con b—que fue más tarde redactor jefe de Logos—, y que hacía

    información de sucesos en la Dirección General d« Seguridad, contó que a las cuatro y diez de la

    madrugada del 13 de julio vio, desde el propio despacho donde trabajaba, un numeroso grupo de guardias

    de Asalto que salía de la Dirección por la puerta de la calle de. Víctor Hugo. A poco llegaba una carroza

    fúnebre, seguida por buen ´número de cochee oficiales. El féretro que contenía los restos del teniente

    Castillo fue colocado en la carroza. Un hombre joven, que había salido de la Dirección y del cual unos

    dijeron que era hermano de Castillo y otros primo carnal, que ejercía el cango de abogado del Socorro

    Rojo, se dirigió al grupo que formaban el director general de Seguridad, Alonso Mallo!, y los comisarios

    Aparicio, Laño y Rivas, gritando: "¡Cobardes! Sacáis el cadáver a estas horas porque tenéis miedo. Le

    habéis matado vosotros." Añade Bentura que metieron a aquel ´ hombre en un automóvil y partió la

    carroza fúnebre a toda velocidad y tras ella los coches oficiales. Pero lo más importante d» esta revelación

    es lo que textualmente cuenta a continuación el mismo testigo: "Tenía yo una Información

    interesantísima, que hubiera sido locura publicar en "ESI Debate" o en cualquier otro periódico. Me la

    había facilitado un amigo mío, inspector de Policía. El tampoco el hubiera atrevido en aquellos momentos

    a confiaría.a persona en la que no hubiera tenido absoluta confianza. Poco mas o menos, lo que me dijo

    fue lo siguiente.

    Un testimonio clarísimo

    "Recordará usted que cuando me contó´ que Alonso Mallol, (el director general de Seguridad) había dicho

    que el teniente Castillo fue asesinado por los fascistas, como venganza por suponerle autor de la agresión

    contra un grupo de falangistas en la calle de Torrijos, le dije que ni usted ni yo podíamos creer tal patraña.

    Habrá observado usted, como he observado yo, que en el asunto del asesinato de Castillo no ha actuado el

    juez. Esto hizo que mis sospechas aumentaran y decidí enterarme de cómo había sido muerto el teniente

    Castillo. Si he de decir la verdad, no he sido el único que lía tenido interés en averiguar esto. Hemos

    puesto buen cuidado en que no se tuviera noticia de nuestras actividades, y puedo asegurarle lo siguiente:

    el teniente Castillo fue asesinado por las mismas personas que horas después secuestraron y asesinaron al

    señor Calvo Sotelo. Esto es absolutamente cierto. El teniente Castillo era amigo intimo del teniente

    Moreno. Ellos, con el capitán Condes, eran los hombres de confianza di Casares Quiroga. Hace ya

    muchos días que. se decretó el asesinato de Calvo Sotelo a fecha fija Se llamó al capitán y a los dos

    tenientes y se les confió la criminal tarea. Faltaba por designar cuál de ellos había de ser el que con la

    gente que había ya preparada diera cima a la empresa de asesinar al ex ministro, de la Dictadura."

    "Pocos días después, Castillo comunicó a. sus amigos qué lo había pensado bien y que no estaba

    dispuesto a tomar parte en el asesinato de Calvo Sotelo. Condes y Moreno le tildaron de cobarde y de

    traidor. Castillo afirmaba que podían contar con él para planear cuantos asuntos hicieran falta, pero que ni

    en lo de Calvo Sotelo ni en cualquier otro asesinato quería intervenir. Moreno y Condes prescindieron de

    Castillo y pencaron un nuevo plan. Aquel desgraciado podía ayudarles aun en contra de su voluntad.

    Claro que su negativa le iba a costar cara, pero para los afanes ´que perseguían resultaría provechosa. Y

    como se pensó, se hizo. Unos guardias vestidos de paisano esperaron el paso, del teniente Castillo.

    Dispararon contra él y fueron a refugiarse en la Casa del Pueblo.

    sigo :

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  22. Muerto Castillo, se dice que los asesinos

    han sido los fascistas, y horas después los asesinos del teniente Castillo acuerdan con el teniente Moreno

    y el capitán Condes, en el cuartelillo de Pon-tejos, la forma en que se han de llevar a cabo los secuestros y

    asesinatos de Calvo Sotelo, Goicocohea y Gil Robles. Ha querido el Albísimo que únicamente Calvo

    Sotelo, el elegido, cayera asesinado. Se dice que la muerte de don José Calvo Sotelo ha sido una

    represalia por la del teniente Castillo, y lo cierto es que este último fue asesinado porque se negó a matar

    al .señor Calvo Sotelo. Todo, como usted ve, muy bien planeado.´´

    LA CASA DE CALVO SOTELO

    Los guardias oficiales de la República que constituían la pequeña turba armada llegan, dirigidos por el

    capitán Condes, a la puerta del piso de Calvo Sotelo. Se hace .sonar el timbre imperativa e

    insistentemente. Una sirvienta abre y el cortejo del crimen, del Estado irrumpe, en flagrante violación del

    domicilio, con alevosía y nocturnidad. Calvo Sotelo aparece en bata y se enfrenta con Condes, que

    anuncia debe hacer un registro y llevarle a la Dirección General de Seguridad para ser interrogado. Le

    hace saber que su inmunidad parlamentaria. debe ser respetada, pero que, no obstante,-accede a que se

    registre la casa. Comienza una farsa, que es moverse por las habitaciones sin. intentar examinar nada. En

    si despacho y en la máquina de escribir,1 que tanto utilizaba Calvo Sotelo, había una cuartilla con una

    sola línea que decía lo siguiente: "España está en ruinas. Vamos a reconstruirla." Mientras tanto,

    Victoriano Cuenca cortó los hilos del teléfono para evitar toda comunicación. Pesé a todo .10 que estaba

    presenciando, el insigne jefe político creyó que el carné de la Guardia Civil de Condés era, en cualquier

    caso, una garantía, y una esperanza de que nada grave y .definitiva podía sucedería. Sin embargó, cuándo

    vio cómo el capitán cogió una pequeña bandera roja y gualda y ía deshizo entre sus manos, todas sus

    ilusiones se desvanecieron. Entonces instó para que registraran en serio y le contestaron que la casa era

    demasiada grande y no valía la .pena, y que lo mejor era salir para la Dirección General de Seguridad.

    El crimen, en lo calle Ayala.

    Ya convencido de que era in-útil teda resistencia, con sólo mujeres y niños en casa, pidió que le dejaran

    vestirse, autorizándole con tres guardias delante. Inmediatamente fue la. dramática despedida de su mujer

    y de sus hijos. Sin una convicción muy firme, pero para dar ánimo a su esposa, le dice que volverá pronto.

    Baja la escalera con la cabe za erguida y el paso firme, rodeado de los que van a ser sus verdugos. Condes

    le ordena montar en la camioneta y ocupar un asiento en el tercer departamento, de cara a la dirección.

    Exactamente detrás de él se situó el pistolero y guardaespaldas de Indalecio Prieto, Victoriano Cuenca.

    Montados guardias; y paisanos, eí vehículo inicia una vertiginosa carrera, dirigiéndose a la calle de

    Alcalá, pero torciendo al llegar a Ayala, donde Cuenca ení-puño la pistola y, aprovechando el ruido del

    motor, aceleradísimo, disparó dos veces en la nuca de Calvo Sotelo, que cayó pesadamente hacia

    adelante. El conductor, al sentir los disparos, frenó la marcha, pero Condes- gritó: "De prisa." La

    camioneta número 17 aumentó la velocidad, dirigiéndose hacia el cementerio del Este, mientras varios de

    los pai-sanes empujaron con pies y manos el "cadáver debajo de los asientos.. Ya en el cementerio,

    descendieron del vehículo el capitán Condes y José del Rey, dirigiéndose al -puesto de guardia y

    regresando con dos vigilantes. Acto seguido ordenó el capitán Condés que se bajara el cadáver, diciendo:

    "Debe ser un sereno que hemos encontrado en la vía pública." Con gran esfuerzo se consiguió sacarlo de

    debajo del asiento, donde estaba prensado, dejándole junto a los arcos que existen a la entrada de la

    Almudena.

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  23. APARECE EL CADÁVER

    A las nueve y media de la mañana, mientras los amigos del asesinado lo buscábamos desesperadamente y

    estaba a punto de producirse la identificación del" cadáver, llegó al Juzgado de guardia mimero 3 la

    primera comunicación inicial del sumario. Era de la Dirección General de Seguridad—afirma el jue/—y

    en términos sobremanera lacónicos manifestaba que el señor Calvo Sotelo había sido sacado de su

    domicilio y que hacía gestiones para averiguar su paradero. Minutos más tarde llegaba al Juzgado una

    segunda comunicación del mismo organismo oficial, en que se- añadía que el señor Calvo Sotelo desde su

    domicilio había sido llevado eh una camioneta por un grupo de desconocidos, según manifestaban dos

    guardias Se Seguridad, de servicio a la puerta de la casa de dicho señor, y que comparecerían a la

    presencia judicial. El juez dice: "ka Dirección de Seguridad no había cuidado de formalizar tan

    importantes testimonios. Procedía verlos. Sus declaraciones fueron tan unánimes como explícitas y

    sinceras." Y en esencia dijeron: "Que estaban de servicio a la puerta de la casa del señor Calvo Sotelo la

    noche última, y a las dos y me di», poco más o menos, paró ante ellos una camioneta oficial ocupada por

    una veintena de hombres, vestidos unos de uniforme de la Guardia de Asalto y otros de paisano. Un grupo

    quiso penetrar en ,1a casa y la pare ja de seguridad se opuso, pero el más caracterizado les enseñó un

    carné de la Guardia Civil (oficial), alegando al propio tiempo que iba al piso del señor Calvo Sotelo a

    cumplir un servicio, y ante las manifestaciones del oficial y su identificación mediante : el carné, pues iba

    de paisano, le permitieron subir con algunos de sus acompañantes. Oíros de los de la camioneta quedaron

    a la puerta y los demás se apostaron en las bocacalles inmediatas, impidiendo el acceso de los transeúntes,

    a los que cacheaban."

    "Mientras esto sucedía—añade &1 juez,, reflejando la deeilaración fte los guardias de servicio—. el señor

    Calvo Sotelo se asomó al balcón, preguntando a los .declarantes si los que habían llegado eran agentes de

    la autoridad, y la pareja le -contestó que .eí, e insistiendo dicho señor, dos veces más en la pregunta de si

    .eran auténticos agentes, los de seguridad le repitieron otras tantas la misma. contestación

    afirmativa. Pasado algún tiempo, bajo « Ja «alie el señor Calvo Sotelo con el oficial y los demás que

    habían suibido al piso. La camioneta volvió a ociiparse y el oficial Invitó al señor Calvo Sotelo a subir.

    Este se abstuvo, preguntando:., "Usted, capitán, ¿no sube?" El oficial te contestó: "Sí, ahora mismo." Y

    entonces subió el señor Calvo Sotelo, ocupando una de las banquetas, y luego el oficial, arrancando el

    vehículo en direccíón a la calle de Alcalá." E51 Juez recibió sobre las once de la mañana una térceva

    comunicación de la Dirección General de Seguridad, también brevísima, en la que participaba que, según

    aviso del depósito de cadáveres del cementerio del Este, había allí, sin identificar, uno que pu-diera ser el

    del señor Calvo Sotelo. "La sospecha con tales antecedente»—añade el juez—hacia pensar en la

    evidencia. Suspendí la declaración que estaba recibiendo a uno de los de seguridad y me trasladé al

    depósito. Eira, en efecto, el cadáver del señor -Calvo Sotelo, que no mostra da señales de lucha.


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  24. Hacen desaparecer el sumario.

    El juez del Juzgado número 3, cumpliendo con su deber íntegramente, dispuso incautarse de la camioneta

    número 17 de la Dirección General de Seguridad. de improviso se presentó en la plaza de Pontejos e hizo

    un minucioso reconocimiento de los tres o cuatro vehículos ,que utilizaban los guardias de Asalto. En uno

    de ellos advirtió que estaba lavado con mayor esmero, y en la inspección Ocular descubrió la existencia

    de un colorido sospechoso, al parecer de sangre, retenida en las uniones y hendiduras de las tablas del

    piso. El comandante Burillo, que estaba presente en la diligencia, se mostró sorprendido de que el juez le

    ordenara el traslado inmediato de la camioneta hasta la puerta del Juzgado, lo que hizo, aunque negándose

    a facilitar verbalmente el nombre del oficial U oficiales que utilizaron la camioneta la noche anterior. Ya

    en la puerta del Juzgado, los peritos médicos forentes, doctores Piga y Águila Collantes, confirmaron la

    sospecha del juez. Las manchas eran de sangre, unas de sangre viva y otras de «sangre tniierta. Las

    diligencias judiciales durante el mismo día 13 dejaron confirmados todos los extremos del asesinato de

    Calvo Sotelo. Pero ese mismo día, por la noche, el Consejo de Ministros quitó dé las manos del juez de

    guardia el sumario, entregándoselo a otro especial. Este sumario, como la camioneta número -17,

    desaparecieron, cuando un grupo de milicianos armados, en los • primeros días de, agosto, se apoderaron

    de ambos con la intención de que no quedara huella de un .crimen cte Estado perpetrado por un Gobierno

    que para colmo, »e consideraba, legítimo.

    Julián CORTES-CAVANILLAS

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    1. Hola de nuevo. Me lo estás poniendo muy fácil.

      La fiabilidad documental de Julián Cortés Cavanillas te la muestro en un simple ejemplo:

      Llegó a citar un conocido libelo antisemita, Los protocolos de los sabios de Sion, como prueba de que el Gobierno Provisional estaba dominado por la masonería a través de «intermediarios judíos»

      Fuente (no te va a gustar): Preston, Paul (2012). The Spanish Holocaust. Nueva York: W.W. Norton & Company.
      Al final me ha gustado mucho más la poesía.

      Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.

      Winston Churchill 1874-1965. Político británico.

      Un saludo

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    2. Hola Diego, grandes tus contestaciones. Eres el Risto Mejide de la historia.

      Olvida a este fanático fascista. Su visión de la realidad está tan perturbada que jamás podrás hacerlo entrar en razón.

      Sobre el asesinato de Calvo Sotelo decir lo siguiente:

      "Sobre los autores del asesinato se ha estado especulando con numerosas autorías hasta 1986, año en el que Gibson publica la segunda edición de su obra sobre el asesinato de Calvo Sotelo. Hasta entonces se habló de la implicación de Juan de Dios Fernández Cruz por su condición de católico tradicionalista, del falangista Ángel Alcázar de Velasco y hasta de la masonería por parte del franquismo. Gibson recoge el testimonio anónimo de uno de los integrantes del comando que revela que no fue Falange ni mucho menos la masonería, sino un grupo de requetés pertenecientes al Tercio de Madrid en represalia por los disparos que el teniente Castillo efectuó sobre el militante carlista Llaguno Acha en el entierro del alférez de los Reyes. Quedaba resuelto así uno de los crímenes más determinantes de la historia de España y se desmontaba la teoría franquista de que el asesinato de Calvo Sotelo fue un crimen de Estado, planeado y ejecutado por la masonería y el Frente Popular".

      Un cordial saludo

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    3. Hola anónimo, gracias por comentar.

      Tienes razón al indicar que Ian Gibson ya mostró hace años la verdadera esencia del asesinato: uno más de los múltiples asesinatos ideológicos perpetrados por los extremos políticos más radicales de la sociedad del momento.
      Además, el sentido común nos muestra que de ser un atentado planeado por la República los días posteriores hubieran manejado la situación de otra manera. Máxime sabiendo que el golpe de Estado militar se estaba planeando y su inicio era más que inminente.

      Viendo a quién favoreció el asesinato de Calvo Sotelo (las uniones a los rebeldes aumentaron), sería más lógico pensar en un asesinato fascista bajo falsa bandera para provocar una excusa al alzamiento que en la teoría tan imaginativa de Julián Cortes-Cavanillas sobre el asesinato del teniente Castillo.

      Pero esto es hacer historia ficción. La historia con documentos nos la muestra Gibson y es la que es.

      Un saludo

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    4. No DIEGO, !qui prodest no señala asesino cuando el asesino es conocido, responsable del orden público, destacado miembor del PSOE en ese momento en el gobierno!
      Ya comenté anteriormente que Manuel Azaña recibió a un representante del General Batet días antes del 17 de Julio que le conto todo respecto al intento de rebelión, por si no lo sabía por las escuchas telefónicos. Antes que "falsas banderas" para recabar adhesiones a un golpe, parece más coherente pensar en que el gobierno de la República deseaba un golpe, porque si no se explica uno como lo permitió sabiéndolo todo. Y lo permitió porque un golpe en Tenerife y Burgos era la excusa ideal para proclamar la dictadura del Frente Popular (el proletariado) y aplastar a los últimos militares resistentes derechistas.

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    5. Hola, de nuevo.
      Le vuelvo a indicar que el PSOE no estaba en el gobierno.
      Por otro lado, de ser cierta su hipótesis de trabajo (llamemoslá así), o bien Azaña no preparó concienzudamente la trampa que parecía estar tejiendo o directamente no preparó nada.
      Al contrario que esas hipótesis indemostrables tenemos la constancia de que el golpe de Estado nos llevó a la guerra civil y a una dictadura real y bastante larga. Lo que hubiera pasado de no haber existido el golpe de estado nunca lo sabremos.
      Lo ideal, para el bando golpista, es excusarse en la certeza de una dictadura del proletariado por parte del bando contrario. Pero ni existía en el momento del golpe ni sabemos si hubiera existido.
      En 1934, el PSOE ideó una revolución obrera bajo los mismos presupuestos. La CEDA parecía que estaba dispuesta a acabar con la República y se rebeló contra algo que no había pasado. Esa revolución fue aplastada y la CEDA no acabó con la República.
      En 1936 los actores estaban justo al revés. Aquí el golpe de Estado no fracasó en su totalidad y nos llevó a la guerra civil.
      De no haber existido el golpe dudo mucho que España se convirtiera en una dictadura del proletariado. Pero esa es mi opnión (una que comparten muchos historiadores conocedores mucho mejor que yo de esta etapa histórica). No pretendo convencer de ello a nadie. Y tampoco se puede demostrar. Hubo ciertas persoans que no desearon tampoco darles un voto de confianza. Por ello, al día siguiente de las elecciones de febrero, comenzaron a conspirar el golpe de Estado.
      ¿Era en julio de 1936 España una dictadura del proletariado tras 5 meses de mandato del Frente Popular? No.
      ¿Existía algún indicio de que cambiaría el proceder del gobierno? No.
      ¿Estaba justificado el golpe de Estado? No.
      Insistir en hipótesis y excusas para justificarlo no es historia. Se llama tergiversación histórica.
      Saludos

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  25. VAMOS A VER SI COMPRENDES DE UNA VEZ.

    A mi personalmente me importa un bledo tu estudio y dedicación a la lectura sobre la historia, preponderando los historiadores que a ti te gustan,( es conocida la teoría neo-radical comunista ) aunque quizá no se este tu caso.

    Pero es este precisamente, el caso del asesinato de Calvo Sotelo, ( muerte de marras ) como lo calificas y que te califica a ti por calificacion, el caso del que puedo hablar y rebatir a recopiladores extremadamente parciales de historietas de la historia,es precisamente este.

    Ya dije anteriormente que la fuente de informacion sobre el caso, fue mi propio padre, el cual a la edad de 19 años los vivio "in situ" en la ciudad de Madid.

    Y como ya dije anteriormente, ni el asesinato de Calvo Sotelo fue la causa del inicio del golpe de estsdo, ni el mismo asesinato fuera como el asesinato de Castillo, ni siquiera el de este fuera como consecuencia del de Heredia, (primo de Jose Antonio )o de los disparos del propio Castillo a un integrante carlista, en el entierro del alferez de los reyes.

    El golpe de estado se habia fraguado mucho antes de la fecha que tu das como real.

    El asinato de Clvo Sotelo tambien se habia fraguado mucho antes, junto al de Gil Robles y de Antonio Ormaechea, solo que el dia de autos, el primero estaba en Biarrit con la familia de vacaciones y el segundo fuera de Madrid, en la sierra.

    Por otra parte y sin que sirvade precedente, como no soy historiador, ni de tu cuera neo - no se que, estoy convencido de que no tomaras nota de lo siguiete.

    El teniente Jose del Castillo Saenz de Tejada, asesinado por unos desconocidos el 12 de Julio de 1936 a eso de las 21.30 horas en la esquina de Fuencarral con Augusto Figueroa.

    Estos desconocidos, no eran falangistas como se ha especulado, tampoco fueron los esbirros de la guardia (PERTORIANA ) de Indalecio Prieto, como especulan otros, aunque si fueron REQUETE´S, PERO NO LOS REQUETES QUE SE HA AUGURADO SIEMPRE, como consecuencia de los disparos en el entierro del alferez, sino por uno de ellos, comandante de rango y por un problema de FALDAS con el propio Castillo.

    P.D. Oviamente no voy a dar el nombre del comandante.

    Veo que tienes coincidentes a los cuales se les escapa rapidamente la palabra facista (dime de que presumes y te dire de que careces.
    Curiosamente cuando dos personas discuten, suele ser el totalitarista el primero que increpa al contrario insultandole, LLAMANDOLE FACHA.

    POR SUS HECHOS LOSCONOCEREIS

    Ahhhhh por cierto, Gibson y Preston, me parecen dos muy buenas marcas de Whisky


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  26. Hola de nuevo.

    En Historia las afirmaciones se sostienen con fuentes documentales (puede que estés más acostumbrado a libros sin bibliografía como los de Pío Moa)por lo que lanzar una exclusiva, como un periodista de T5 y no decir la fuente es puro sensacionalismo.

    Que tu padre sea una fuente oral del suceso (¿directa/indirecta?)no le otorga la total veracidad histórica. Ante un mismo suceso pueden existir diferentes opiniones (incluso contrarias). De primeras habría que analizarla bajo el prisma historiográfico, labor que deben hacer los historiadores.

    Puesto que tienes una verdad tan nítida de los acontecimientos y posees pruebas documentales tan concluyentes al respecto (que el resto de historiadores e hispanistas no han debido consultar nunca), te aconsejo realizar un artículo científico y exponer tus conclusiones a la comunidad internacional. Seguro que si son tan importantes cambiarán la visión que tenemos de esos años y permitirán avanzar en el conocimiento científico de la disciplina.

    Seguro que todos nos alegraremos con estos hallazgos.

    No pierdas el tiempo escribiendo en blogs y súbete al carro de la fama (histórica).

    Respecto a lo último que dices, en ningún momento te llamé nada parecido a fascista o facha y en el comentario anónimo obvié realizar comentario alguno al respecto con el objetivo de no dar cancha a este tipo de respuestas.

    Si algo he demostrado en este blog es que se publican todo tipo de comentarios (aunque se me están quitando las ganas).

    Un saludo

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  27. Si,si claro, cuando una persona esta (por ejemplo )parada en un semaforo, salta un peaton a la calzada y este es atropellado por otro vehiculo, que se salta el semaforo en rojo. aunque lo estes viendo de primera mano, para enterarte bien de lo que has visto, es mejor esperar al dia siguiente, comprar la variada prensa local, para contrastar las diferentes OPINIONES,sobre el suceso, sin descartar las noticias de radio y television, amen de esperar un tiempo prudente para contrastar con lo que publiquen los historiadores de tal ciencia.


    No pierdas el tiempo escribiendo en blogs y súbete al carro de la fama (histórica).

    Creo haber comentado alguna vez que otra, que te apliques el cuento,aunque a ese carro que comentas, me parece que ya te has subido.


    Respecto a lo último que dices, en ningún momento te llamé nada parecido a fascista o facha y en el comentario anónimo obvié realizar comentario alguno al respecto con el objetivo de no dar cancha a este tipo de respuestas.


    Efectivamente, es el tal anonimo quien intenta descalificar, calificando con insulto, pero no leo que le recrimines el esconderse bajo el anonimato.


    Oviamente un bloq que tenga un talante imparcial y democratico, debe de publicar todo tipo de comentarios, siempre que el comentario no sea oscenamente insultante, o falte al respeto.


    F I N





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    1. Hola de nuevo Capullo Vengador, encantado de encontrarte nuevamente este año comentando. De nuevo te contesto a cada párrafo:
      1- No entiendo lo que quieres decir con el ejemplo del atropello. En Historia las fuentes no siempre son igual de válidas. Por ejemplo, Serrano Suñer sabemos que es un mentiroso al describir muchos aspectos de su labor política durante la dictadura. Fue testigo directo de muchos acontecimientos importantes y, aún así, no se le puede creer a pies juntillas. Y eso lo sabemos no por opiniones de terceros sino por documentación histórica (que pasa igualmente filtros de veracidad).
      2- Mi labor histórica es meramente divulgativa. Si en algún momento paso a ser famoso (cosa que no deseo) no será en este ámbito sino en el de óptico optometrista, en donde acumulo alguna que otra publicación científica y presencia en algún que otro congreso. Por tanto, ni me subí a ningún carro ni soy famoso ni este blog me hace ganar dinero alguno. En historia me dedico a divulgar conocimiento universitario de forma altruista.
      3-Cada persona que realiza un comentario en el blog es esclava de sus palabras. Cuando alguien se refiere a mí, me defiendo. Si atacan a un tercero no creo que deba ser yo quien lo defienda. El comentario lo publiqué porque no es un simple iinsulto, sino que ofrece un nuevo tema al debate (el libro de Ian Gibson).
      Si se hubiese quedado en la simple descalificación no habría aparecido (te sorprendería los mensajes que dejo de publicar llamándome de todo o insertando publicidad). El límite lo pongo en el insulto por insultar sin aportar nada. No puedo censurar partes concretas de un mensaje por lo que lo siento mucho. Decidí ponerlo y centrarme en lo verdaderamente importante del mensaje. Como no sigo el juego de la descalificación pues no suelen seguir por ahí.
      No obstante, no hace daño quien quiere sino quien puede.
      Yo no le daría mayor importancia. El término fascista se usa actualmente de manera coloquial para desprestigiar las opiniones de los contrarios ideológicos. La derecha extremista lo utiliza contra la izquierda y viceversa.
      En un mensaje anterior tu me definiste como próximo a las opiniones neoradicales comunistas y no me ofendí por ello (a pesar de ser una cosa falsa). Eso también es una falta de respeto hacia mi persona y por ello no te censuré el mensaje, pues aportabas nuevos temas para el debate.
      Lo importante es debatir de la forma más amable posible.

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    2. Por concluir este largo cruce de mensajes te diré que el post pretendía aclarar los siguientes tres temas:

      1- La muerte de Calvo Sotelo no fue la causa del origen de la Guerra Civil Española.
      Creo que en este caso estamos de acuerdo al concluir que fue un detonante, la chispa que encendió la mecha y terminó por convencer a los más indecisos. A Franco entre ellos, si seguimos las conclusiones de Stanley Payne o de Paul Preston (dos hispanistas bastante opuestos).
      Tal afirmación está en contra de la opinión de Angel Viñas, para quien el golpe se produjo independientemente del homicidio (ya ves que no siempre estoy de acuerdo con las mismas fuentes).

      El mismo Payne (historiador americano que de comunista o rojo no tiene nada) indica que a finales de junio Franco dio el visto bueno a participar en el golpe de Estado. Luego le entraron dudas y, finalmente, con el asesinato de Calvo Sotelo, se terminó de convencer.
      En este particular Preston coincide en señalar lo mismo, las dudas de Franco para unirse a los golpistas desde todo el proceso conspirador y su final inclusión tras la muerte de Calvo Sotelo.
      La preparación del vuelo del Dragón Rapide (el 6 de julio antes de perpetrarse los asesinatos de Castillo y Calvo Sotelo) nos confirma que Franco estaba dentro de la conspiración en esos momentos (al igual que el golpe de Estado estaba en marcha antes de los asesinatos tomados como excusa). El golpe ya estaba en marcha y se llevaría a cabo “con o sin Franquito”, como parece ser que comentó Sanjurjo. Es más, Mola dio instrucciones para que Sanjurjo volara a Canarias para realizar el trabajo que Franco se negaba a realizar con sus temores a las consecuencias sobre el levantamiento. No fue necesario pues muerto Calvo Sotelo Franco se unió al golpe definitivamente.

      2- El golpe militar se estaba preparando desde hace meses
      De nuevo creo que coincidimos en este aspecto. Tú das la fecha del 8 de marzo de 1936, en la reunión de militares antes de la partida de Franco a las Canarias. Yo el 16 de febrero de 1936, cuando el Frente Popular se impone en las últimas elecciones de la II República.
      No creo que por 20 días tengamos que lanzarnos los trastos a la cabeza.
      Diversos especialistas confirman que los golpistas preparaban el golpe desde hacía meses.

      3- El gobierno republicano no tuvo nada que ver en el asesinato de Calvo Sotelo
      Tu insistes en el complot del gobierno y yo creo que no tuvieron nada que ver en el asesinato directamente (sí en la forma de investigarlo posteriormente).
      De momento, ante la falta de documentación histórica sólo podemos basarnos en conjeturas. Y en ello podemos tomar cualquier posición. Yo me decanto por la de numerosos historiadores incapaces de culpabilizar a la dirección del PSOE (de la época) en el asesinato. Mucho menos al gobierno republicano. Pero cualquier otra opinión puede ser válida siempre que se formule en clave de hipótesis (similar al supuesto asesinato de Balmes que teorizó Viñas).
      La implicación del gobierno republicano en el asesinato deja de tener importancia histórica al descubrir que el Golpe de Estado ya estaba en marcha antes de producirse. Igualmente, Franco se unió definitivamente al golpe al conocer el asesinato y sin saber la reacción de la República.
      En mi opinión, cuando Franco comprobó que uno de los líderes que componían parte del golpe de Estado (parte civil en este caso) había sido asesinado pensó en su propia seguridad y temió que estuvieran eliminando a todos los partícipes en la conjura golpista. Pero esta es mi opinión personal, claro.

      Por último, opiniones tuyas como que la República no era legal o que la guerra civil comenzó en 1934 son una muestra palpable de la lectura partidista de la historia que realiza Pío Moa. Y por ello mi consejo de leer más, pues ningún historiador ni investigador profesional (ni español ni extranjero) apoyan tan descabellados argumentos.

      Un saludo

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  28. Curioso artículo Diego, me has dado curiosidad por investigar más, sobre algunos temas que has citado.
    Por responder a los comentarios de los fanáticos de la España cañí... ¡Que bien se da en este país a los simpatizantes de extremo centro y ultra tolerantes la guerra de desgaste! Que bien han aprendido durante esos casi 40 años y los que han seguido gobernando los ultacentristas. Parece que se les ha de dar la razón por pesados y agobiantes, que son como niños pequeños ultramimados que a la mínima dan pataletas como si perdieran la vida hasta que les dan la piruleta para que se callen de una puta vez.
    Paciencia con esos plastas los cuales si no finaliza el texto con un ¡Arriba España! no duermen tranquilos hasta acabar con todos los que no se les saltan las lágrimas al escuchar el cara al sol.

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    1. Hola, gracias por comentar.

      Los artículos pretenden, precisamente, picar la curiosidad de quién los lee para documentarse y profundizar más en los temas.

      Lamentablemente no siempre se logra ese objetivo y, en los temas más recientes, como los relativos al siglo XX en España, más que abrir la mente obtengo la respuesta contraria, personas con unas ideas preconcebidas que consideran una especie de herejía salirse de su camino ideológico (al que toman como dogma de fe inquebrantable).

      En Historia nadie tiene la verdad absoluta (es imposible conocerla). Lo interesante es acercarnos a la verdad más próxima a la realidad sin ideas preconcebidas que nos obliguen a ir por caminos determinados.
      Por ello en este blog encontrarás artículos que te gusten más o menos respecto a una ideología imperante. Así debe ser, pues nadie tiene toda la razón ni tampoco está falta de ella completamente.

      En breve comentaré la película de 1898. Los últimos de Filipinas y seguro que ninguno de estos que critican tanto se pasarán por allí para decir lo mismo, sino justo lo contrario. Qué le vamos a hacer!

      Saludos

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  29. Muchas gracias Diego por el artículo. Como dice otro lector, te invita a buscar más información y adentrarte en la investigación de la Historia.

    Reconozco mi limitado conocimiento sobre el tema, pero entre lo poco que he leído parece ser que la opinión más verosimil es la que incide en la no implicación del Gobierno de la República en el asesinato de Calvo Sotelo. Y pienso que uno de los argumentos que corroborarían esta afirmación es que los asesinos fueron a buscar primero a Gil Robles. Supongo que si el Gobierno estuviese detrás, sabría que Gil Robles no estaba en Madrid. He buscado información sobre esta circunstancia para intentar sustentar con datos mi suposición, dónde se encontraba Gil Robles aquella noche del 12 de julio de 1936, pero sólo he encontrado una referencia a que se había ido al norte unos días antes. Supongo que tú con tu experiencia y medios podrías aportar algo de luz a esta idea mía.

    Muchas gracias de nuevo y un saludo.

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    1. Hola, gracias por comentar.
      En efecto, Gil Robles estaba en el norte, cerca de la frontera, pues estaba claro que algo estaba a punto de ocurrir.
      Ian Gibson en su libro "La noche en la que mataron a Calvo Sotelo" aborda este tema e indica algo interesante: su vivienda estaba en la misma calle que la de Calvo Sotelo.
      En un asesinato siempre se busca a los culpables entre a los que más favorece el delito. Y si nos atenemos a esa premisa, el gobierno republicano fue, precisamente, el más perjudicado: dio nuevas razones a los golpistas para sublevarse y no pudo evitar caer ante la reacción de la izquierda más extremista, la cual se hizo con el poder tras empezar la guerra.
      El error, muchas veces premeditado, es equiparar el gobierno republicano con el bando que en la guerra luchó contra los rebeldes sublevados.
      Saludos

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    2. Hombre, unos responsables del orden público de una República gobernada por los socialistas, socialistas eminentes ellos mismos, asesinan al lider de la derecha tras no poder asesinar (o asesinar TAMBIEN) a Jose Mª Gil Roble, jefe de la oposicion. El que le da el tiro en la nuca es Luis Cuenca, guardaespaldas de Indalecio Prieto. El jefe del grupo criminal era Fernando Condés, director de La Motorizada, nombre delgrupo de escoltas del dirigente socialista al que también pertenecía Cuenca". Condés,"nada más perpetrar el crimen acude al socialista Vidarte que lo esconde en casa de Margarita Nelken, otra importante socialista". El PSOE, los "socialistas" anteriormente citados no era "el gobierno de la República" estrictamente hablando, pero si fueron los que aprovechando la connivencia y todos los resortes del estado asesinaron a Calvo Sotelo. Nada de "pistoleros radicales", sino el PSOE en las personas de altos dirigentes, directamente. Y dale que dale con que no benefició al gobierno, bueno, y ¿Que más da? Lo que está claro que altos cargos del estado que eran además miembros de la élite del PSOE asesinaron a Calvo Sotelo. Quizás la parte más extremista de la izquierda no era ajena al gobierno de la República ya que el Frente Popular gobernaba gracias a la coalición y ésta no consecuencia de la firma del pacto de la coalición electoral entre los republicanos de izquierda y los socialistas que tuvo lugar el 15 de enero de 1936. El PSOE cuando estampó su firma lo hizo también en nombre del PCE y de otras organizaciones obreras (el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña y el POUM). Así que, primero, no hace buscar a los presuntos culpables del asesinato de Calvo Sotelo y segundo, no eran esos asesinos del PSOE investidos de poder en la seguirdad del estado ajenos al gobierno de la República. Y aunque los quiera Vd considerar ajenos al gobierno, solo indica que el gobierno estaba en el poder por el apoyo SUSTANCIAL de extremistas, de revolucionarios, de violentos que, como Largo Caballero (del PSOE) predicaban la guerra civil en caso de no ganar las elecciones.

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    3. Y además, dicho gobierno del Frente Popular, sabía perfectamente del golpe que se avecinaba y no quiso actuar... eso permitió repartir armas entre los grupos violentos de izquierda antes mencionados para seguir aterrorizando a la sociedad, pero desgraciamente, el previsible aplastamiento de la intentona golpista, aunque el golpe falló como era de prever (los golpistas consideraban que si no tomaban madrid en 78 horas fracasarían y eso era muy dificil) dió lugar a un enfrentamiento civil, nuestra guerra civil. Posiblemente, la provocación del asesinato de Calvo Sotelo era deseada profundamente por gran parte de los miembros del Frente Popular en el gobierno....

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    4. Hola, gracias por comentar su opinión.
      Varios apuntes importantes a su hipótesis de trabajo:
      1. La República no estaba gobernada por socialistas, al igual que hoy día el gobierno no lo ostenta Ciudadanos a pesar de ser inprescindibles para el gobierno de Mariano Rajoy. Una cosa es apoyar al gobierno con tus escaños y otra, bien distinta, es gobernar.
      2 Los historiadores no han logrado culpabilizar al PSOE, como organización, del crimen de Calvo Sotelo. La opinión más generalizada es que se trató de un crimen decidido en caliente por personas particulares afines a sectores radicales del PSOE. Un partido, en ese momento muy fragmentado.
      3 Si el gobierno preparó el asesinato, o la misma dirección del PSOE, no se hubiera producido de forma tan evidente para los culpables. Le recuerdo que ambos culpables estaban identificados y ya estaba en marcha la preparación del juicio. Su muerte en la guerra civil lo imposibilitó. Por tanto, es falso que no se investigara por parte de la República tal crimen.
      4 Encubrir al culpable de un crimen no te convierte en asesino ni en instigador del mismo. Es más, si conoce algo de procedimientos policiales sabrá que asesino e instigador no mantienen ningún contacto tras perpetrar el crimen pactado.
      5 Afirmar que el gobierno de la República repartió armas entre los grupos violentos de izquierda para aterrorizar a la sociedad, ANTES DEL INICIO DE LA GUERRA CIVIL, es falso. De ser así, el golpe de estado habría fracasado totalmente, cosa que no pasó ni de lejos.
      6. Que el asesinato de Calvo Sotelo era deseado por miembros del gobierno es uan afirmación temeraria que debe ser sustentada con pruebas documentales. En caso contrario, queda dentro de la hipótesis teórica (por cierto, en las campañas electorales, así como en los programas, se dicen muchas cosas que luego no se cumplen; tanto en 1936 como en 2017. Por si tiene dudas le remito a la campaña y al último programa del PP y su gestión gubernamental).
      Saludos

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  30. Yo le propongo otra interpretación. Pasando por alto a los efectos de dicha interpretación, que es mucho pasar, las amenazas explícitas de varios diputados y hasta algún ministro directamente al Sr. Calvo-Sotelo. Y del propio Sr. Presidente del Gobierno, íntimo amigo del Sr. Azaña, Casares Quiroga que advirtió al Sr. Calvo Sotelo que éste sería responsable de lo que le ocurriera, responsabilidad que le imputaba por las críticas que dirigía contra el Gobierno. Es decir el Sr. Calvo Sotelo fue puesto en el ojo del huracán y nada más probable que cualquier exaltado o grupo radicalizado intentara algo contra él. Pero voy con la interpretación y con lo que puede considerarse un golpe de estado: si una patrulla formada por miembros de la policía, reforzada por milicianos (lo cual no atenúa sino que agrava el hecho) va en busca de los tres líderes parlamentarios de la derecha a asesinarlos, aunque sólo lo consigue con uno, eso es un golpe de estado. En ese momento se han cargado la democracia. Cuando fuerzas gubernamentales van a eliminar físicamente a los representantes de la oposición ya no hay parlamento y eso es un golpe de estado. El resultado bien previsible a tales actos es la desbandada de los miembros de la oposición que podían correr la misma suerte. Qué oposición iban a hacer sabiendo que cualquier día les daban a ellos el paseo. Y la reacción, algo más que errada del gobierno y de los partidos que la apoyaban pidiendo ante el asesinato de un diputado de la derecha meter en la cárcel a sus correligionarios e ilegalizar sus partidos. Quien así hablaron (José Diaz por ejemplo) se les puede calificar como demócratas y defensores de un estado de derecho?. Yo creo que no. Por tanto lo que usted llama la excusa para el levantamiento militar fue ya un golpe de estado pues se atacó lo más sagrado de una democracia que fue al mismo parlamento. Desde ese mismo momento la República dejó de existir.

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    1. Hola Castroviejo, gracias por participar en el debate.

      No puedo compartir tu interpretación por varios motivos que paso a enumerar:
      1- El contexto de las sesiones parlamentarias está bien descrito por varios autores, como Preston o Ian Gibson. En ningún caso se puso a Calvo Sotelo en la picota, sino que fue él y su defensa abierta del fascismo italiano lo que le colocó en una posición protagonista. Debemos recordar que Calvo Sotelo, y su partido, maniobraban, tanto en el congreso como fuera de él para acabar con la República (y en este caso me remito a la compra de armamento militar a la Italia fascista con el objeto de apoyar una sublevación inminente). Si contextualizamos su apología insistente del fascismo (que es muy distinto a criticar al gobierno) y las artimañas ocultas de su partido para proveerse para el inicio de una guerra se entiende mucho mejor lo que pasó. Y con esto no quiero excusar a nadie, no se me malinterprete. Sino mostrar las escasas ideas democráticas de los dos bandos que se enfrentaron en la guerra civil española (bandos que no estaban en el gobierno en ese momento).
      2-Podemos definir un Golpe de Estado como la toma del poder político, de un modo repentino de forma violenta, por parte de un grupo de poder, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad nacidas del sufragio universal (voto) y propias de un estado de derecho. Según la definición, un golpe de Estado no puede darlo un gobierno contra sí mismo.
      Puede que se refiera a que el golpe de estado lo provocaron miembros de la izquierda más radical, los cuales formarían luego el principal frente de batalla contra los sublevados nacionales. La teoría no se sustenta pues tras el asesinato no pasaron al siguiente paso, es decir, la toma del poder político. Y no, no estaban en el gobierno, tal como se observa si analizamos a los miembros del mismo.
      3- El gobierno republicano no tuvo nada que ver en el asesinato de Calvo Sotelo y los historiadores no se atreven a culpar, ni tan siquiera, a la dirección del PSOE. Fue un acto en caliente, perpetrado por personas individuales que se valieron de su posición privilegiada como guardias de asalto y guardia civiles para perpetrar el homicidio.
      Realizando un anacronismo, resultó más grave, democráticamente hablando, el asunto de los GAL, y ni el PSOE ni Felipe González han pagado por ello (políticamente ni socialmente).
      4- El gobierno republicano, tras conocer el homicidio, se puso manos a la obra y, en los días siguientes, identificó a los culpables de tal crimen. De no haber existido la guerra, estoy convencido que hubieran sido juzgados convenientemente. Por ello, no puede afirmarse que el gobierno pretendía eliminar a la oposición violentamente. En cambio, tal como se comprobó posteriormente, miembros de la oposición intrigaban para iniciar una guerra desde mucho antes del homicidio de Calvo Sotelo y se valían de miembros de la Falange española para desestabilizar la paz social. La respuesta del bando contrario (que no del gobierno) fue pagarles con la misma moneda, razón que explica el contexto de violencia anterior a julio de 1936.
      5- Antes de la guerra no hubo "paseos" pues presidía España un gobierno democrático. Los "paseos" y fusilamientos fueron perpetrados más tarde por los dos bandos que se enfrentaron en la guerra civil, los cuales podemos englobar en los términos comunistas y fascistas. Pretender equiparar los actos de guerra de estos bandos antidemocráticos con el gobierno republicano es un error y una tergiversación histórica peligrosa.

      Saludos

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    2. Los opiniones son libres y los hechos sagrados. Las amenazas a Calvo Sotelo en el Parlamento están documentadas, recogidas por personas de la época (y no sólo de derechas) y yo de hecho alguna apunto y que tú no niegas. El hecho de que el Sr. Calvo Sotelo fuera fascista, protofascista o lo que se quiera, no puede tener consideración alguna en su asesinato. Dices que por supuesto con tales referencias no tratas de excusar a nadie, no será esa tu intención pero en el contexto del crimen en que tú sitúas las posiciones ideológicas de Calvo Sotelo no cabe otra conclusión.

      El autogolpe es algo muy viejo con el fin de eliminar miembros del sistema incómodos por parte de quien manda. Pero es que además en un contexto de democracia parlamentaria, cuestión que ni tratas de rebatir, la eliminación física de la oposición es un golpe de estado pues quien ostenta el poder con un control político de una cámara de representación, pasa a ostentarlo de forma excluyente por eliminación del adversario político. Pero puedo darte otro ejemplo de golpe de estado previo: la destitución ilegal de Alcalá-Zamora violando la letra y el espíritu de la Constitución de 1.931.

      Ya he leído un voluminoso libro escrito por tres profesores de historia, creo que uno de Granada y dos de Cataluña, que trata de sacar del contexto de confrontación a los republicanos de izquierda y deja a todos los demás en el saco del extremismo. Ello es bastante injusto con la CEDA que era legalista, de hecho gobernó dentro de la legalidad republicana, y bastante inexacto con personajes como Azaña y Casares, que amparados en el recio instinto de los batallones populares no dudaron en usar el extremismo político a su izquierda como medio de alcanzar el poder. Su problema es que terminaron siendo rehenes de los extremistas a los que debían el poder, sometiéndose a sus exigencias, empezando por la amnistía de presos en 1.936 y continuando por los decretos de readmisión en las empresas de trabajadores condenados por gravísimos delitos.

      El gobierno republicano no está probado que tuviera participación directa en el asesinato de Calvo Sotelo, pero dudo que hicieras una interpretación tan benévola si agentes al mando de un gobierno de la CEDA en unión de japistas o falangistas hubieran sacado a Azaña de su caso y lo hubieran ejecutado con dos tiros en la nuca. La responsabilidad política del gobierno fue de primer orden, su reacción nula y de hecho aquello se saldó policialmente con el cierre de centros de derechas y la detención de militantes del mismo sesgo ideológico. A los extremistas de izquierda no les hacía falta tomar el gobierno violentamente, ya lo controlaban, de hecho las calles eran suyas y de hecho, palabras de Largo Caballero, ellos no querían entrar en el gobierno como el 1.931 pues consideraban al gobierno de izquierda republicana un paso intermedio y necesario para la toma del poder absoluto. Tenían relativamente reciente el ejemplo bolchevique y veían a Azaña como su Kerensky.

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    3. Lo del PSOE es otra cosa. No conozco yo desde luego prueba directa de la implicación del PSOE en el crimen. Lo que sí sé es que Condés se refugió en la casa de Margarita Nelken después de crimen y que fue a ver a Prieto para contárselo. De hecho Prieto, en una intervención deplorable ante la Diputación Permanente de las Cortes, lo que hizo fue justificar el crimen como resultado de la actitud de la derecha, a la vez que en El Liberal de Bilbao dio como inevitable la guerra civil después del asesinato, de donde se sigue que no se planteaba acciones para evitar la guerra sino que se preparaba para ella. Innecesario recordar las palabras de Largo Caballero: o ganamos las elecciones o vamos a la guerra civil.

      El gobierno republicano no hizo nada contra los asesinos, al Juez que se nombró para instruir la causa, creo que se llamaba Ursicino, fue toreado y burlado en las ruedas de reconocimiento que hizo en el Cuartel de Pontejos. Dónde estaba la autoridad del Gobierno, del Director General de Seguridad o del Ministro de la Gobernación para forzar la colaboración con el juez. De qué legalidad hablamos cuando nada más empezar la guerra, con el gobierno republicano de Giral, el sumario de Calvo Sotelo fue robado del Tribunal Supremo a punta de fusil por militantes socialistas. Todo esto son hechos, no opiniones. No fue un acto en caliente, lo del teniente Castillo, buscado por extremistas de derechas por disparar a bocajarro contra un tradicionalista, fue la excusa perfecta para dar rienda suelta a lo que se venía cocinando en el interior del socialismo y el comunismo que, a efectos prácticos, compartían los mismos fines.

      Antes de la guerra hubo un paseo y fue el de Calvo Sotelo, los demás vinieron después y si no dieron dos paseos más los que mataron a Calvo Sotelo o sus compinches fue porque no encontraron en sus domicilios a Gil-Robles y a Goicoechea. No es cierto que Gil-Robles estuviera en Biarritz porque ya se sabía algo de la proximidad del golpe, estaba de vacaciones. Pero volvió a España inmediatamente tras el asesinato, pidió un pleno parlamentario que Martínez Barrio le negó temiendo que acabaran los diputados a tiros. Se llegó a proponer el cacheo de los diputados y finalmente se convocó a la permanente de las Cortes, sesión a la que por cierto no acudió el Sr. Casares, cuyas palabras contra Calvo Sotelo le pesaban de más, y el gobierno mandó al Ministro de Estado Barcia a que diera la cara. Léete por cierto en "No fue posible la paz" cómo cuenta Gil-Robles su vuelta a Madrid en una caravana de coches de la época con los rifles winchester asomando por las ventanillas temiendo una emboscada detrás de cada curva. Menudo ambiente mantenía el gobierno republicano. Y acabo: bajo la formalidad del gobierno republicano se armó a las masas (bajo la Presidencia ya de Giral pues Casares había dimitido) y la retaguardia republicana fue dominada, con la pasividad complica de las teóricas autoridades que carecían de autoridad alguna, por los socialistas y comunistas convertidos en auténticos señores de la guerra que decidían quién vivía y quien moría. ¿Te suena Melquiades Álvarez?. Republicano, partícipe en la proclamación de la república, decano del Colegio de Abogados de Madrid en 1.936, y asesinado por elementos izquierdistas sin el menor miramiento ni intento de salvarlo por quienes fueron sus compañeros en el advenimiento de la república.

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    4. Un apunte final: Preston debería haberse dedicado a la novela y como historiador es tan parcial como carente del mínimo rigor por el sistema de sustituir los hechos comprobados por suposiciones que él dice que así debió ocurrir. Ian Gibson sabe mucho de Lorca, también ha inventado mucho, ha vivido muy bien de esa dedicación y sus conclusiones a partir de hechos objetivos suelen también dejar mucho que desear, siempre orientadas a justificar o disculpar los desmanes de la república (o del Frente Popular).

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    5. Hola de nuevo y gracias por comentar. Creo que ya había quedado clara su postura pero le matizo varios apuntes que realiza con demasiada alegría “histórica.
      1- Las amenazas a Calvo Sotelo en el Parlamento, emitidas por su incitación a un levantamiento de corte fascista (no justifico sino que contextualizo), fueron realizadas por Ángel Galarza, diputado del PSOE por Zamora. La famosa amenaza de Dolores Ibarruri fue realizada contra Gil Robles. Lo que demuestran tales actos es la escasa vocación democrática de los bandos enfrentamos posteriormente en la Guerra Civil, ninguno de los cuales formaba parte del gobierno en aquel momento. ¿Podemos justificar un golpe de estado en la actualidad porque un diputado de ciudadanos insulta a otro de la oposición? Respecto al tema que nos ocupa, las amenazas sirven para entender porqué elementos antifascistas eliminaron a una persona que realizaba abierta apología pública del fascismo. Que se valieran de sus cargos públicos para perpetrarlo no implica en absoluto al gobierno.
      2- El gobierno condenó el asesinato en el Congreso y persiguió a los culpables. De no haberse iniciado la guerra hubieran sido juzgados, pues ya estaban identificados y buscados. Por tanto, acusarles de complicidad y falta de reacción no está justificado. Le vuelvo a repetir que el gobierno republicano no se identificaba con la izquierda comunista ni del PSOE. No lo controlaban ni se estaba eliminando a la oposición. El gobierno mantenía una delicada posición de equilibrio entre dos fuerzas (comunistas y falangistas) que deseaban tomar violentamente el poder. En 1934 fracasó el intento izquierdista al estar los militares junto al gobierno. En 1936 no fracasó totalmente el golpe derechista por unirse a él parte del ejército. El resto, siento indicarle, son discursos ideológicos tendentes a justificar cada una de los que tomaron parte en la guerra.
      3- Estaba pensando recomendarte la obra de Ian Gibson “La noche que mataron a Calvo Sotelo” para que pudieras profundizar en el único estudio histórico, analizando fuentes originales, que existe sobre este penoso episodio de la historia española. Pero las palabras de tu último mensaje me indican que la bibliografía la manejas según te parece. Criticas a Preston de mentir pero reproduces párrafos de Pío Moa (los cuales no sostienen ni historiadores conservadores como Payne) como verdades absolutas. Acusas a Ian Gibson de inventar cuando muestra un estudio histórico basado en fuentes documentales (esas que calificas de sagradas). Vamos, que asumiste un bando y todo lo que se salga de tu ideología es falso.
      Ya te comenté que tu postura había quedado muy clara. Este blog se entiende como lugar de debate y así funciona en todas las secciones. Pero en este artículo recibo, periódicamente, alegatos de una ideología que no por repetirse hasta la saciedad se convierten en verdaderos.
      El objetivo del post era rebatir una idea aparecida en un documental de Telemadrid, en el cual se infería el inicio de la guerra civil a causa del asesinato de Calvo Sotelo. Y creo que el post explica convenientemente que el golpe estaba planeado desde mucho antes. Por tanto, viendo que esto se utiliza como excusa para ahondar en viejas disputas ideológicas he tomado la decisión de no volver a realizar más comentarios en este post. Entiendo que cada cual puede tener su opinión respecto a unos sucesos históricos. Las respeto profundamente todas ellas, pero a partir de ahora no se van a reproducir en este blog.
      Saludos

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    6. Aunque no le me lo vaya a publicar, los términos de sus últimas afirmaciones me hacen contestarle. Es lamentable que usted se niegue a aceptar opiniones divergentes, ¿para qué abre el blog?. Es lamentable que usted me diga que yo reproduzco párrafos de Pío Moa, ¿cuáles, de qué libro?. Oiga es usted muy embustero y muy manipulador. Cierra el blog para no llevarse otro repaso de hechos históricos. Dice usted que ha dejado muy clara si postura, ciertamente, lo que no están tan claros son los hechos que respaldan esa postura. No me ha rebatido un sólo hecho de los que yo he relatado, conste que lo escribí todo de un tirón sin mirar muchos más datos (que los hay). Y viene usted a dar lecciones de respeto cuando no tiene ninguno, descalifica mis opiniones por estar supuestamente copiadas, lo que es una absoluta falsedad, de Pío Moa, cuando mis opiniones está fundadas en libros como La pequeña Historia (Lerroux), las dos memorias de Alcalá-Zambra (las robadas y las reconstruidas por él mismo en su exilio de Argentina), memorias de Gil-Robles, Tuñón de Lara (que creo que es comunista), Jackson, Payne, el propio Preston (por eso opino sobre su falta de rigor histórico), naturalmente he leido mucho a Gibson, los Cuadernos de Azaña, sus discursos en Campo Abierto (edición de 1936) y muchos libros más. Y mi me va a decir usted que yo copio a Pío Moa, es usted el que mal copia a Preston y otros, que no es lo mismo. No abra más blogs si no acepta que le rebatan con datos.

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    7. Aunque indiqué que ya no publicaría más artículos en esta entrada realizaré una excepción con usted por finiquitar definitivamente el debate abierto. El motivo de cerrar los comentarios aquí no es por usted (únicamente), sino por la escasa posibilidad de debate existente. Este espacio se ha convertido en un escribo y no escucho. Mis respuestas, tanto a usted como a los demás, siempre intentan aclarar las cuestiones según nos indican los historiadores especialistas en la materia, pero al final, siempre se termina igual: personas anónimas que no son historiadores minimizan la labor de estos por temas ideológicos. Esto no es debatir, sino confrontar opiniones con el ánimo de convencer, pues yo tengo la razón.
      Pío Moa defiende, en sus diferentes obras, varios conceptos que usted repite como un mantra:
      Defensa del inicio de la Guerra Civil en 1934 (1934: Comienza la Guerra civil. El PSOE y la Ezquerra emprenden la contienda; por indicar un título).
      Defensa justificación Golpe de Estado contra una dictadura comunista (Blog Pío Moa: ¿Fue justificada la rebelión del 18 de julio contra el Frente Popular? / “Gritos y golpes”).
      Defensa de que los elementos comunistas ya dominaban el gobierno, insistiendo que ya estaba en marcha la revolución bolchevique en España (Los mitos de la Guerra Civil; 1936: el asalto final a la República).
      No obstante, en otros aspectos sigue otras fuentes. Curioso es su apunte comparando a Azaña con Kerensky, cuando su amado Pío Moa no cree que estuviera a la altura de este personaje (para sostener su tesis de colaboración de Azaña con el comunismo), en una memorable réplica que hace a las palabras de E. Malefakis “Era mucho más probable que Azaña reaccionara como un Giolitti o como un Ebert que como un Kerenski”.
      Respecto a su comentario sobre la destitución del Presidente de la República Alcalá-Zamora, como un primer golpe de Estado de la izquierda radical comentarle un par de datos: Según los diarios del protagonista (Asalto a la República) tanto la derecha como la izquierda deseaban su cese fulminante. Tanto con Azaña como con Gil-Robles se despacha muy a gusto.
      Podemos discutir lo que quiera la idoneidad de recurrir al artículo Nº 81 para destituirlo, pero se realizó una votación de los diputados y salió la mayoría necesaria (que la CEDA votara en contra o se marchara no significaba que apoyara a Alcalá-Zamora, un centrista, sino que sabía que sus rivales ideológicos, que controlaban la mayoría del congreso, elegirían a alguien más afín a sus intereses, tal como ocurrió). Pero tildar esto de primer golpe de estado es demasiado alegre por su parte (y por la de Pío Moa que alude a un pucherazo).
      Y con esto enlazamos con la ya clásica afirmación de que las elecciones de febrero de 1936 fueron un pucherazo en toda regla. De nuevo le aconsejo leer un post sobre estas elecciones en las que compendio opiniones de variados historiadores para desmentir la máxima de Pío Moa y sus acólitos (http://mismentirasfavoritasdiego.blogspot.com.es/2017/02/las-elecciones-de-febrero-de-1936-en.html).

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    8. Sigue del anterior:
      Por último, mis afirmaciones sobre su seguimiento de Pío Moa vienen fundamentadas por sus palabras sobre Prestos e Ian Gibson. Recordemos que Pío Moa siempre cargó contra ellos y llegó a compararlos con Federico Jiménez Losantos, poniendo a unos historiadores a la altura de un articulista de opinión, locutor radiofónico y autor de una importante bibliografía política, pero de escasa talla como historiador. Seguramente la comparación es válida para Pío Moa por el simple motivo de que él no es historiador y pretende dar lecciones a los mismos.
      Como ya le llevo indicando en varias respuestas su opinión ha quedado clara. Opiniones existen tantas como personas. Y la historia no son opiniones. Por ello, la historia la escriben historiadores y no contertulios o articulistas. Y si disiente de la historia realizada por los historiadores le aconsejo que se prepare como historiador, vaya a las fuentes históricas y realice un ensayo histórico al respecto. Seguro que la comunidad científica lo estudiará y ponderará en su justa medida. Las críticas que realiza contra mi persona no las tengo como mías, pues en esta entrada mi labor es divulgativa de los ensayos históricos de historiadores profesionales en la materia. Y por mucho placer que le cause verter aquí sus opiniones, al haberlas escuchado ya infinidad de veces y haber sido rebatidas por historiadores, no deseo seguir perdiendo el tiempo en contestar lo ya contestado infinidad de veces. Entre otros motivos, por ser mi tiempo dedicado al blog finito y estar quitándoselo a consultas de personas verdaderamente interesadas en debatir o solucionar un problema.
      Saludos (esta vez definitivos)

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  31. Perdón por comentar en apartado Contacto. Se poco o nada del tema, solo intento informarme y por eso encontré este blog... pero un espíritu autocritico me hace saltar inmediatamente la alarma cuando leo clichés tan burdos como que la izquierda se defendía de la falange, que la republica no pido hacer nada, etc, etc. Esas afirmaciones...es eso Historia? O es Historia obviar tan flagrantemente el levantamiento del 34? Tanta arma y tanto muerto y la guerra empieza el 36???. Parece que todos los crímenes de la izquierda se consienten y admiten como buenos. Al parecer, entiendo que la falange aparece cuando los pistoleros del 34 ya la habian montado gorda y empezaron una buena guerra, etc. Les dieron duro, si, pero también respondieron duro cortando cabezas de un tipo que estaba en el hospital, no? No termino de verlo claro.... Si estés argumentos le perecen falsos agradecería una aclaración. Como tiene mi mail, al mail mismo, Por supuesto ese asesinato de Sotelo no fue la causa e la guerra. Faltaría mas, menuda ingenuidad.... Pero eso es también lo que advierto en este articulo: Ingenuidad. La mismas simplezas repetidas por Preston y cía, de quien bebe usted. La verdad seguro que es mas compleja que un Sotelo (que parece aquí insinuarse que se lo merecía) y desde luego la republica si azuzo la violencia y no hizo nada para pararla. Eso si que esta claro. Osea, quiero decir que: tanto dejar claro que se pretende escribir un articulo objetivo, y no lo es en absoluto. Imposible hacerlo por ahora.

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    1. Hola de nuevo, y gracias por seguir en el debate.
      No puedo compartir sus conclusiones sobre mi persona y los acontecimientos tratados por varias razones que le paso a enumerar:
      En ningún caso he pretendido justificar que la izquierda se defendía de la falange, o viceversa. Creo que dejo claro que ambas son fuerzas antidemocráticas y que intentan realizar un golpe de estado utilizando la violencia.
      En ningún caso insinúo que Calvo Sotelo mereciera la muerte. Explicar y comprender el contexto que conduce al homicidio no significa justificarlo, sino entenderlo.
      El levantamiento de 1934 no se obvia ni se consiente. Simplemente no estoy hablando de ello. (si hablo en el siguiente post del blog, por si quiere conocer mi opinión: http://mismentirasfavoritasdiego.blogspot.com.es/2017/02/las-elecciones-de-febrero-de-1936-en.html). En el caso de que alguien justificara tal levantamiento en el asesinato de una persona realizaría igualmente un post aclaratorio acusando del fraude histórico que supone esa afirmación. Y que tal levantamiento no fue el origen de la Guerra Civil lo dice hasta Stanley Payne (40 preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil, Pregunta 3). Puede que sea ingenuo, pero consulto fuentes variadas antes de emitir opiniones (no solo Preston).
      La Falange Española, al contrario de lo que afirma, fue fundada el 29 de octubre de 1933 y según afirma Tusell, en su obra Fascismo en España, el recurso a la violencia se encuentra presente en la misma génesis del movimiento cuando en la ficha de admisión se indicaba si el sujeto poseía bicicleta (es decir, pistola).
      Retrotraer el origen de la Guerra Civil a 1934 (como hace pío Moa), justificar el levantamiento en el asesinato de Calvo Sotelo (existe un reportaje emitido en Telemadrid que lo afirma), o equiparar los elementos de la izquierda radical con la República (de nuevo Pío Moa y acólitos neofranquistas) supone una tergiversación histórica de la que escapan hasta historiadores tan conservadores como Stanley Payne.
      Puede que yo sea un ingenuo, pero en este tema de la guerra civil no tengo bando ni bandera. No defiendo a nadie ni justifico sus acciones. No leo un libro y me lo creo a pies juntillas. Y eso es lo más objetivo que se puede ser al tratar un tema como este. En su caso, y viendo sus comentarios, creo que tomó un partido claro y lo defiende como si fuese un seguidor de un equipo de fútbol. Puesto que nadie del Madrid se pasará al Atleti debatiendo (o viceversa), pues lo dejamos aquí y todos tan contentos.
      Un placer haber debatido con usted.

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  32. A mi entender, has empezado bien tu análisis: No fue el asesinato de Calvo Sotelo lo que produjo la guerra civil, solo fue, para unos, el detonante final y para otros, uno más. Fíjate que triste: uno más o el último de una serie. En cualquier caso, las consecuencias de una sociedad mal dirigida. Pero pese a reconocer que todo ello se debió a actuaciones anteriores, cuando otros pretenden especificar y enlazar dichas actuaciones, tú contestas siempre lo mismo: "Yo no hablo de 1934, yo no hablo de 1931, yo no hablo de todo lo que aconteció desde la proclamación de la República. Yo hablo de julio de 1936, de 1936...", como si todo hubiese empezado entonces y por lo que sucedió solo entonces. Es una buena argumentación, pero falaz y manipuladora a mi entender. ¿Solo la Falange y el PSOE asesinaba a sus contrarios? ¿No sabes que era costumbre desde principios del siglo XX que los partidos y sindicatos en España tuvieran asesinos a sueldo para eliminar a sus opositores internos y externos? Ánimo. Sigue estudiando.

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    1. Hola Rudi, gracias por comentar.
      Aunque apunté que no volvería a publicar ningún comentario más en esta entrada debo reconocer que me cuesta mucho ignorar a todos aquellos que se molestan en debatir y escribir un comentario respetuoso.
      El post pretendía desmontar una excusa esgrimida por el régimen franquista para justificar el alzamiento de julio de 1936. Y creo que en eso coincidimos todos aquellos que hemos profundizado un poco en esta parte de la historia.
      En ningún momento me niego a discutir, como causas lejanas, aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de analizar las razones que llevaron al alzamiento. Pero los comentarios que hablan sobre 1934 0 1931 no dejan de ser meras actualizaciones postfranquistas. Es decir, retrotraer la causa última del alzamiento y justificarlo como inevitable y necesario. Y por ahí no voy a entrar, pues entramos en debates ideológicos estériles.
      El alzamiento no puede justificarse de ningún modo. La última intentona, muy de moda actualmente, es justificarlo en el fraude electoral de febrero de 1936, cuando fraude hubo siempre, es de sobra conocido y cuantificado por los historiadores y en ningún caso se conocía su alcance cuando los militares iniciaron los preparativos para llevar a cabo el alzamiento.
      En mi opinión, las causas que llevaron al fracaso de la República debemos buscarlas en varios puntos: condiciones económicas poco adecuadas para consolidar la democracia, escasa ayuda internacional (auge fascismos), fuertes tensiones ideológicas sociales y dos importantes fuerzas opositoras que no aceptan el juego democrático (CEDA y PSOE, junto a grupúsculos políticos más pequeños como el partido comunista o la falange). Esta causas generales contextualizan el fracaso democrático pero ninguna de ellas por sí misma justifica el alzamiento.
      Por tanto, cuando hable sobre las causas que llevaron a la Guerra Civil debatiremos estos temas, pero nunca como una justificación al alzamiento al haber desmitificado la de Calvo Sotelo.
      Por último te recomiendo un libro que te ayudará a desmitificar las mentiras vertidas sobre las violencias producidas en los meses anteriores al alzamiento. Se titula: CIFRAS CRUENTAS. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la segunda República española (1931-1936).
      En esta obra comprobarás que la mayor parte de víctimas correspondieron a personas "de izquierdas" y fueron perpetradas por agentes gubernamentales. Algo lógico teniendo en cuenta los pistoleros a sueldo de las organizaciones políticas y sindicales extremistas (comunistas, anarquistas, falange, PSOE)
      Saludos

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  33. Decir que la "revolución de Asturias" no fue un golpe de estado fracasado por el hecho de que no interviniera en su realización el ejercito no me parece ecuánime.. ni serio. ¿Que fue entonces la antedicha revolución si compartía todos los elementos de un golpe de estado a nivel nacional solo que el ejercito de hasta 30.000 hombres armados no era de militares "profesionales"? ¿Pero era ejército, no es cierto?

    Por favor, dígame pues como se califica el intento de derrocar el gobierno de un país haciendo uso de la violencia, violencia ejecutada por un ejercito de hombres entrenados y armados. ¿Si no es un golpe de estado, que es? ¿Insurrección armada de Asturias? ¿Intento de derrocar la República y su orden constitucional con ejercito paramilitar?

    Parece que hay acuerdo entre los historiadores en que elemento clave en la insurrección fue la organización de las fuerzas paramilitares que encabezaron el movimiento. Así miembros de las Juventudes Socialistas y de las Juventudes Libertarias fueron entrenados por ex-sargentos con la cobertura de grupos de excursionismo, clubes culturales, meriendas campestres o incluso romerías, por lo que en octubre de 1934 los socialistas contaban con unos 2500 combatientes, los cenetistas con cerca de un millar y los comunistas con unos cientos, lo que supone que los revolucionarios asturianos contaban con una fuerza organizada de más de 3000 hombres cuando iniciaron la insurrección, llegando luego a reunir 30.000 hombres armados.

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    1. Hola, gracias por comentar.
      La Revolución de Asturias de 1934 fue una insurrección obrera de corte revolucionario a la altura de, por ejemplo, la Comuna de París.
      Sin duda el PSOE fue el instigador y su deseo era derrotar a la República, pero fracasó en todos los lugares salvo Asturias (apoyo CNT) y Cataluña.
      La denominemos como la denominemos el gobierno la consideró un golpe de Estado en toda regla y así actuó para reprimirlo: de forma enérgica y contundente.
      Saludos

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  34. En realidad, creo que Vd confunde golpe militar con golpe de estado, pero aunque distintos, ambos son golpes de estado. La definición más compartida de golpe de estado incide sobre todo en el breve periodo de tiempo en que se altera el orden constitucional. Si se hace por medio del ejercito es un golpe militar, si se hace desde el legislativo o cualquier otro medio es un golpe de estado no militar. La revolución de octubre fue a mi entender un golpe de estado no militar, exactamente paramilitar, pero por la fuerza de las armas. Y si el asunto se dirime rizando el rizo de las definiciones, entonces podemos decir que la Revolución de Asturias fue un golpe de estado como el de Franco porque en ella participaron miltares gubernamentales como el sargento Diego Vázquez Carballo.

    Desde el gobierno de la República consideraron que la revuelta en Asturias es una guerra civil en toda regla, aún desconociendo que los mineros empiezan a considerar en Mieres la posibilidad de una marcha sobre Madrid.

    En este caso, el "golpe de estado" de la Junta de Salvación Nacional fracasó como la "Revolución de Asturias" ya que no logró el rápido control del poder, que es otra de las características que definen un golpe de estado.

    Pero EN TODO CASO, la guerra civil de 1934 podría justificar perfectamente la guerra civil de 1936.

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    1. Hola, ya contesté en el primer comentario que hiciste.
      De acuerdo en todo lo que indicas salvo en la última frase.
      los sucesos de 1934, en ningún caso, justifican el alzamiento de 1936.
      Ni el PSOE estaba en el gobierno republicano ni existía ninguna dictadura del proletariado en marcha.
      Saludos

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  35. Y respecto a que la mayoría de las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la segunda República española (1931-1936) correspondieron a personas "de izquierdas" y fueron perpetradas por agentes gubernamentales que Vd proclama es una frase completamente ilógica e incoherente con su siguiente afirmación:"Algo lógico teniendo en cuenta los pistoleros a sueldo de las organizaciones políticas y sindicales extremistas (comunistas, anarquistas, falange, PSOE)".

    PUES NO, RESULTA QUE NO ES LÓGICO, las victimas mortales de la violencia sociopolítica perpetradas por agentes gubernamentales tenían lógicamente por causa el uso de la represión policial y judicial (supongo que las ejecuciones están contempladas en el libro, si no prescindiremos) de los desordenes públicos (por ejemplo la Revolución de Asturias, el crimen de Casas Viejas, la proclamación de la República Catalana, etc.). Si posiblemente murieron muchos activistas de izquierdas a manos de la autoridad por el simple hecho de ser quienes atentaban continuamente contra el orden público, me parece lógico.

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    1. Hola, gracias por comentar.
      Sin duda, la lectura de "CIFRAS CRUENTAS. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la segunda República española (1931-1936)", seguro que te abrirá la mente sobre este aspecto histórico de nuestro país. al leerlo descubrirás la lógica de tales afirmaciones.
      Saludos

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