martes, 15 de abril de 2014

La prueba olímpica del Maratón conmemora la gesta del griego Filípides



Uno de los capítulos que más me gustan del libro “Mis mentiras favoritas” es el que trato sobre el mito de Filípides. Según la creencia popular, fue a causa de la heroica carrera de Filípides entre Maratón y Atenas por lo que los atenienses se salvaron del ataque de los persas. Filípides murió de agotamiento tras dar la noticia en Atenas y en el S.XIX se creó una prueba en los JJOO, el maratón, para recordar la gesta de este personaje. Sin lugar a dudas, éste es uno de los mitos más “sencillos” de detectar, siempre y cuando nos remitamos a las fuentes originales de los relatos.

Como lo anterior no suele ser lo habitual, los errores que se cometen en el pasado se suelen perpetuar una y otra vez en el futuro. Esto suele ocurrir por tomar como fuentes autores que interpretaron las fuentes originales, según sus conocimientos o intereses, en vez de remitirse a las propias fuentes originales. Si tenemos en cuenta el nivel de objetividad y precisión existente en el S.XIX (y anteriores) podremos descubrir curiosos mitos solidificados en nuestra memoria de manera ciertamente insidiosa.

A continuación descubriremos el mito que dio origen a la prueba olímpica del Maratón.

Este post está dedicado a las víctimas del atentado del Maratón de Boston, ocurrido hace justo un año. 
Mi más sentido pésame para todas ellas.



La fuente más cercana que podemos consultar respecto a la Batalla de Maratón es la proporcionada por el famoso Herodoto (Historia Libro VI, párrafos 102-117). No obstante, no es una fuente contemporánea. Herodoto escribió su “Historia” unos 40-50 años después de producirse la batalla, lo que supone cierta variación de la información original relatada al historiador griego por aquellos que participaron o les relataron la batalla. No obstante, es nuestra versión más próxima, por lo que debemos contar con ella como la más fidedigna.

Herodoto, en uno de sus pasajes se refiere a la figura de Filípides, una especie de corredor “profesional” encargado de llevar los correos entre las distintas ciudades. La cita, extraída de “Historia” VI, 105, nos relata lo siguiente:

“Antes de abandonar la ciudad, los generales de Atenas enviaron un mensaje a Esparta. El mensajero fue un ateniense llamado Filípides, un profesional en carreras de larga distancia. De acuerdo con el relato que Filípides hizo a los atenienses a su regreso, se encontró con el dios Pan (un fauno) en el monte Partenio, sobre Tegea. Pan lo llamó por su nombre y le dijo que preguntara a los atenienses por qué no le prestaban atención, si él siempre se había mostrado cordial con ellos y los había ayudado en el pasado, y volvería a ayudarlos en el futuro. Los atenienses creyeron la historia de Filípides y, cuando recuperaron su prosperidad, erigieron un templo a Pan bajo la Acrópolis y, desde que recibieron su mensaje, celebraron una ceremonia anual en su honor, con carreras de antorcha y sacrificios, para solicitar su protección.

En la ocasión de la que hablo -es decir, cuando los comandantes de Atenas le encomendaron una misión a Filípides y éste explicó que había visto a Pan, Filípides llegó a Esparta un día después de haber salido de Atenas y pronunció su mensaje ante el gobierno espartano. "Hombres de Esparta -fue su mensaje- los atenienses os piden ayuda, y os ruegan que no permanezcáis de brazos cruzados mientras la ciudad más antigua de Grecia es aplastada y sometida por un invasor extranjero; Eretria ya ha sido esclavizada, y Grecia se debilita por la pérdida de una buena ciudad." Los espartanos, aunque se conmovieron por el ruego y querían brindarles ayuda, no podían hacerlo de inmediato sin quebrar sus propias leyes. Era el noveno día del mes, y dijeron que no podían marchar hasta que la luna estuviera llena. Así que esperaron a la luna llena, mientras que Hipias, el hijo de Pisístrato, guió a los persas a Maratón
.

Varias conclusiones podemos sacar del texto proporcionado por Herodoto:

-          Filípides pudo ser una figura histórica perfectamente, siendo su hazaña digna de mención.
-          De ser cierta la cita, Filípides recorrió la distancia entre Atenas y Esparta (246 Km) en tan sólo 2 días, algo sorprendente para la época antigua y que no volvería a repetirse hasta el año 1982.
-          El relato nos cuenta la carrera entre Esparta y Atenas, no hablando en ningún lugar del trayecto Maratón-Atenas.

Herodoto nos relató con todo lujo de detalles la Batalla de Maratón, así como su desenlace final en el párrafo 111-116:

111.Al tocarle empero su legítimo turno, formó para la batalla las tropas atenienses del siguiente modo: en el ala derecha mandaba Calímaco el Polemarco, pues es costumbre entre los atenienses que su Polemarco dirija esta ala; tras aquel jefe seguían las filas (o tribus), según el orden con que vienen numeradas; y los últimos de todos eran los platenses, colocados en el lado izquierdo. De esta batalla se originó que siempre que los atenienses ofrecen en sus panegires (o juntas generales) los sacrificios que se celebran en cada Pentetérida (o quinquenio), el pregonero ateniense pida a los dioses la prosperidad para los atenienses y juntamente para los de Platea. Ordenados así en Maratón los escuadrones de Atenas, resultaba que constando de pocas líneas, el centro de estos, a fin de igualar la frente de los medos con la de los atenienses, quedaba débil, mientras las dos alas tenían muchos de fondo”

112.” Dispuestos en orden de batalla y con los agüeros favorables en las víctimas sacrificadas, luego que se dio la señal, salieron corriendo los atenienses contra los bárbaros, habiendo entre los dos ejércitos un espacio no menor que de ocho estadios. Los persas, que les veían embestir corriendo, se dispusieron a recibirles a pie firme, interpretando a demencia de los atenienses y a su total ruina, que siendo tan pocos viniesen hacia ellos tan de prisa, sin tener caballería ni ballesteros. Tales ilusiones se formaban los bárbaros; pero luego que de cerca cerraron con ellos los bravos atenienses, hicieron prodigios de valor dignos de inmortal memoria, siendo entre todos los griegos los primeros de quienes se tenga noticia que usaron embestir de carrera para acometer al enemigo, y los primeros que osaron fijar los ojos en los uniformes del medo y contemplar de cerca a los soldados que los vestían, pues hasta aquel tiempo sólo oír el nombre de medos espantaba a los griegos”

113.” Duró el ataque con vigor, por muchas horas en Maratón, y en el centro de las filas en que combatían los mismos persas y con ellos los sacas, llevaban los bárbaros la mejor parte, pues rompiendo vencedores por medio de ellas, seguían tierra adentro al enemigo. Pero en las dos alas del ejército vencieron los atenienses y los de Platea, quienes viendo que volvía las espaldas el enemigo no la siguieron los alcances, sino que uniéndose los dos extremos acometieron a los bárbaros del centro, obligáronles a la fuga, y siguiéndoles hicieron en los persas un gran destrozo, tanto que llegados al mar, gritando por fuego, iban apoderándose de las naves enemigas

114.” En lo más vivo de la acción, uno de los que perecieron fue Calímaco el Polemarco, habiéndose portado en ella como bravo guerrero: otro de los que allí murieron fue Estesilao, uno de los generales, hijo de Trasilao. Allí fue cuando Cinegiro, hijo de Euforion, habiéndose asido de la proa de una galera, cayó en el agua, cortada la mano con un golpe de segur. A más de estos, quedaron allí muertos otros muchos atenienses de esclarecido nombre”

115.” En efecto, los de Atenas con esta acometida se apoderaron de siete naves. Los bárbaros, haciéndoles retirar desde las otras, y habiendo otra tomado a bordo los esclavos de Eretria que habían dejado en una isla, siguieron su rumbo la vuelta de Sunio, con el intento de dejarse caer sobre la ciudad, primero que llegasen allá los atenienses. Corrió por válido entre los atenienses, que por artificio de los Alcmeónidas formaron los persas el designio de aquella sorpresa, fundándose en que estando ya los persas en las naves levantaron ellos el escudo, que era la señal que tenían concertada”

116. Continuaban los persas doblando a Sunio, cuando los atenienses marchaban ya a todo correr al socorro de la plaza, y habiendo llegado antes que los bárbaros, atrincheráronse cerca del templo de Hércules en Cinosarges, abandonando los reales que cerca de otro templo de Hércules tenían en Maratón. Los bárbaros, pasando con su armada más allá de Falero, que era entonces el arsenal de los atenienses, y mantenidos sobra las áncoras, dieron después la vuelta hacia el Asia”

Como vemos, en ningún momento Herodoto nos relata que Filípides corriera hasta Atenas desde Maratón tras terminar la batalla, como suelen pensar la mayoría de las personas. Por tanto, si hacemos caso a Herodoto, los atenienses victoriosos, tras terminar la batalla contra los persas, corrieron todos juntos hacia Atenas para defender la ciudad del postrero ataque con el resto del ejército persa.

Si Herodoto no habló de ninguna carrera individual desde Maratón hasta Atenas tras la batalla, ¿de dónde proviene el mito?

El siguiente autor que se refiere a la Batalla de Maratón y al episodio de la carrera es el historiador griego Plutarco (46-120). Más filósofo que historiador, Plutarco se refiere a un tal Tersipo como el protagonista de tal carrera desde Maratón a Atenas. La cita la podemos encontrar en su obra “Moralia: ¿Los atenienses fueron más ilustres en guerra o en sabiduría?” Aquí os dejo el texto original:

“Pues bien,[ la noticia de la victoria en] la batalla de Maratón la anunció, según  Heráclides Póntico cuenta, Tersipo  Erquieo. Aunque la mayoría asegura que fue Eucles quien corrió con las armas, aún caliente de la batalla, y cayó en la puerta de los próceres[ magistrados] ,sólo pudiendo decir: “Alegraos” y “nos alegramos” y, al punto expiró.Y, en verdad,  éste[ hombre] vino  como mensajero voluntario de una batalla en la que había sido combatiente; Pero suponte que un cabrero o un pastor desde una colina o desde un lugar en alto hubiera sido lejano espectador de la batalla y, al ver la magnitud de aquel hecho, superior a cualquier palabra, hubiera ido a la ciudad como mensajero, sin heridas y sin haber derramado una gota de sangre, y hubiera reclamado recibir los honores que recibió Cinégiro, Calímaco o Policelo, porque anunció los combates singulares, las heridas y las muertes de éstos, ¿Acaso no se consideraría que su desvergüenza sobrepasaba toda medida?”

Plutarco escribió esta reseña más de 500 años después de producirse los hechos relatados por Herodoto. Podemos imaginarnos que la verosimilitud de sus palabras debe ser mantenida en “cuarentena histórica”, debido a la alta probabilidad de distorsión de los hechos tras el paso de tantos siglos. ¿Os podéis imaginar que se escribirá dentro de 500 años sobre el asesinato de JFK en Dallas? ¡Si aún hoy día no sabemos a ciencia cierta lo que pasó!

No obstante, Plutarco dice basarse en otra fuente más antigua para realizar tal afirmación: Heráclides Póntico, un filósofo griego del S.IV a.C. Desgraciadamente no tenemos la obra de este autor para refrendar tal afirmación, por lo que tendremos que creer la palabra de Plutarco.

Ahora bien, Plutarco nos habla de una carrera, tal como la tenemos en nuestra mente, desde Maratón hasta Atenas, para avisar a los atenienses de la victoria griega ante los persas. Pero Filípides no aparece por ningún lado. Por tanto, tenemos dos conclusiones posibles:

-          Herodoto no vio conveniente referirse a un héroe particular en la carrera de Maratón a Atenas, bien porque no lo hubo o porque deseaba ensalzar la fortaleza de la unión de los hoplitas griegos.
-          Plutarco, basándose en fuentes más antiguas, recogió la historia de un corredor singular que hizo tal trayecto. El relato podía ser verdad o una invención, pero el protagonista era Tersito y no Filípides.
-          Lo más lógico es pensar que en los 500 años que separan los hechos que narra Plutarco del episodio de la marcha de los atenienses desde Maratón a su ciudad, la historia estuviera confusa y llena de mitos. Máxime si consideramos que Maratón se convirtió rápidamente en un símbolo griego de defensa ante el invasor.

¿De dónde viene la confusión entre ambos nombres griegos?

En este caso la culpa debemos echársela al escritor sirio Luciano de Samósata (125-181), quién en su obra “Un error cometido al saludar, parrafo 3, escrita unos cien años después que la de Plutarco, refiere lo siguiente:

“Se dice que fue Filípides, el corredor, el primero que usó esta expresión al anunciar la victoria de Maratón a los arcontes que estaban sentados y preocupados por el final de la batalla: ¡Alegraos, vencemos! Y al decir esto, murió, exhalando su último suspiro junto con la noticia y el saludo”.

Luciano debió mezclar el relato de Plutarco con el de Herodoto de forma inconsciente, dando crédito a la posible carrera individual desde Maratón a Atenas, pero personalizándolo en uno de los mejores corredores griegos conocidos, Filípides. El error ya estaba creado y nadie se preocupó de desmentirlo.

Luciano, como ya hicieron ver acertadamente Magill y Moose en 2003, es la única fuente clásica que relata el episodio de la carrera de Maratón tal y como conocemos hoy día el mito: carrera de Filípides y muerte al llegar y dar la noticia en Atenas. Si tenemos en cuenta que Luciano se considera uno de los grandes genios satíricos de la historia, la ironía del error cometido no puede pasársenos desapercibida.

Ahora bien, el mito actual es una invención mucho más tardía y ubicada en el periodo del romanticismo histórico. El interés por la Batalla de Maratón volvió a estar en boga debido a uno de los primeros poema publicados por Elizabeth Browning, “The Battle of Marathon”, 1820. Si os gusta la poesía en inglés podéis consultarlo en este enlace.


Elizabeth Browning (1806-1821) es una de las poetisas más famosas de Inglaterra y tuvo gran éxito en la época victoriana que le tocó vivir. Si os fijáis en su fecha de nacimiento advertiréis que el poema sobre Maratón lo compuso con tan sólo 14 años. Fue publicado gracias a su padre, que tenía dinero y posibles para hacerlo.

En muchos lugares podréis leer que fue este poema el que cautivó al Barón de Coubertin para incluir la prueba del Maratón en los primeros JJOO de Atenas de 1896. No obstante, a mi parecer, creo que el poema de su marido Robert Browning, “Pheidippides”, 1879, resulta mucho más evocador. Podéis consultarlo en este enlace, aunque aquí os dejo el párrafo donde aparece nuestro querido Filípides:

“So, when Persia was dust, all cried, "To Acropolis!
Run, Pheidippides, one race more! the meed is thy due!
Athens is saved, thank Pan, go shout!" He flung down his shield
Ran like fire once more: and the space 'twixt the fennel-field
And Athens was stubble again, a field which a fire runs through,
Till in he broke: "Rejoice, we conquer!" Like wine through clay,
Joy in his blood bursting his heart, - the bliss!”

También os dejo la traducción para aquellos que no dominan la lengua de la Gran Bretaña:

“Entonces, cuando Persia fue polvo, todos gritaron: “¡A la Acrópolis!
¡Corre, Fidípides, una carrera más! ¡Tendrás tu recompensa!
Atenas se ha salvado gracias a Pan. ¡Ve y grítalo!” Arrojó él su escudo,
corrió otra vez como una saeta; y toda la extensión entre el campo de hinojo
y Atenas de nuevo fue rastrojos, un campo que recorría una saeta,
hasta que él anunció:“¡Regocijaos, hemos vencido!”Como vino que se filtra en arcilla,
la felicidad que fluía por su sangre le hizo estallar su corazón: ¡el éxtasis!”


Reunidas todas las piezas podemos afirmar lo siguiente respecto a Filípides y el Maratón:

-          Filípides fue un famoso corredor de la antigua Grecia, cuyas hazañas fueron dignas de mención por Herodoto.

-          Su mítica carrera entre Atenas y Esparta debió ser cierta, pero no existe ninguna prueba que nos confirme que realizó un Maratón.

-          La carrera entre Maratón y Atenas la realizó, según Herodoto, todo el ejército griego, si bien es posible pensar que algún corredor más rápido que el resto pudiera haber llegado antes a la ciudad que el grueso de las tropas. Simplemente para advertir a los atenienses a que preparasen las defensas de la ciudad.

-          Existiera corredor singular o no, la Batalla de Maratón y todo lo que la rodeó se convirtió rápidamente en leyenda, por lo que es lógico pensar que surgieran historias sobre héroes particulares. Uno pudo ser el primero en llegar a Atenas y anunciar la victoria ateniense en Maratón y el inminente ataque del resto de persas.

-          Plutarco se refirió a la carrera y nos dio un nombre Tersipo. Éste es el único nombre que conservamos del héroe que pudo realizar tal trayecto.

-          Luciano fue quién cometió el error de unir el relato de Plutarco y el de Herodoto en una misma persona, Filípides, perpetuándose desde entonces el error por los siglos de los siglos.

-          Robert Browning se refiere concretamente a Fidípides. Parece ser que fue Aristófanes, en su obra “Las nubes”, quién se refirió al corredor griego en estos términos. Se trataba de un juego de palabras que significa “el que ahorra caballos”. Pero la traducción debió parecer coherente para los copistas posteriores y en muchos lugares encontraremos la confusión en el nombre de Filípides.

-          Sólo estudiando las fuentes originales descubriremos la verdadera Historia. (O al menos lo más probable que ocurriera).


FUENTES:

Herodoto. Historia. Editorial Gredos (Volumen III: libros V –VI. Tradución y notas Carlos Schrader) 1988

(Para el texto de Herodoto que comprende la Batalla de Maratón me pareció más conveniente aquí utilizar una traducción realizada desde su obra en griego, la cual podéis encontrar en este blog).

Plutarco. Obras Morales y de Costumbres (Moralia)  Editorial Gredos (volumen V, pág. 297) 1989

Wikipedia: Cita de Herodoto sobre Filípides, cita de Filípides por Luciano de Samósata

www.robert-browning.com /tag/pheidippides: para ver el poema de Robert Browning.


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