Uno de los capítulos del libro Mis mentiras Favoritas trata sobre la mitología que envuelve al
pueblo de los vikingos. Se trata de un capítulo algo frustrante pues resulta
prácticamente imposible, hoy día, rebatir ciertos aspectos anclados con fuerza
en la memoria colectiva de la sociedad.
Por ejemplo, el casco con cuernos es un claro
ejemplo de ello. Todo el mundo tiene la imagen mental de ello. Ya sea por ver a
Vicky, el vikingo de niños o por las
numerosas imágenes escasamente históricas que nos rodean, todos los vikingos
nos los imaginamos con un casco con cuernos.
Y cuando yo digo que eso no es verdad, que el único
casco genuinamente vikingo (el yelmo de Gjermundbu) no tenía cuernos, me tratan
como a un loco. Otros me dicen que ya habían oído algo de eso pero que se trata
de una moda, como la de acostar a los bebes bocarriba o bocabajo. Que hoy se
dice una cosa y mañana la contraria.
¡Por supuesto! Si mañana encontramos cascos vikingos
con cuernos diremos que los llevaban pero, a día de hoy, la arqueología ¡no
encontró ninguno!
Bueno, para todos aquellos que deseen tener una
imagen más histórica del pueblo vikingo les remito al capítulo del libro y al
siguiente artículo, que sirve de complemento y ampliación del mismo.