Volvemos a con otro cuadro histórico del genial pintor
francés, el cual llevó el estilo academicista a su mayor expresión.
Se trata del famoso cuadro titulado Ave, Caesar,
morituri te salutant, el cual se conserva actualmente en la Galería de Arte
de la Universidad Yale, en New Haven, Connecticut.
¿Os apetece conocer la mentira que esconde esta obra?
Descripción del cuadro
En esta obra histórica vemos como un grupo de
gladiadores de diferentes tipos (mirmilón, reciario…) se dirigen al palco del
Coliseo, donde se encuentra el emperador. Todos alzan sus armas y presuponemos
que gritan al mismo la frase que da título al lienzo: Ave, Caesar, morituri
te salutant. La misma podemos traducirla como Saludos César, los que van
a morir te saludan.
Que el Coliseo romano era un lugar de muerte lo
podemos deducir si echamos una ojeada al resto del cuadro. En primer plano yace
muerto un gladiador, mientras que al fondo vemos como unos hombres retiran los
cadáveres de otros gladiadores arrastrándolos.
Las mentiras que esconde esta obra
A raíz de este cuadro muchas personas tienen un
concepto equivocado de la lucha de gladiadores en la antigua Roma.
En primer lugar, nunca un gladiador saludó de esta
forma al organizador de los juegos en el Coliseo antes de empezar un combate.
La única fuente en la que encontramos algo que podamos
asemejar a tal frase es en la obra de Suetonio, las Vidas de los doce
césares, 5 (Divus Claudius), 21, 6. En la misma se describe una naumaquia,
esto es una batalla naval, que el emperador Claudio realizó con prisioneros
condenados a muerte en el lago Fucino, en el año 52. Según Suetonio, los
prisioneros pronunciaron la siguiente frase: “ave imperator, morituri te
salutant!”.
Claudio respondió de manera estúpida, diciendo “Aut
non (O no)”, lo que produjo un momento de confusión entre los presentes,
que no sabían si les acababan de perdonar la vida. La situación se aclaró
cuando Claudio los ordenó combatir entre sí en medio de amenazas.
Por tanto, lejos de ser algo habitual, fue una
excepción circunscrita a una naumaquia concreta, en la cual no participaban
gladiadores, sino condenados a muerte.
Otra mentira que esconde este cuadro es la relativa a
la muerte de gladiadores. Todo lo que aparece en el cuadro nos lleva a pensar
que los gladiadores luchaban en la arena del Coliseo a muerte. Y esto tampoco
es así. En la mayoría de ocasiones el gladiador derrotado era perdonado, pues
se trataba de un producto caro.
Formar y entrenar a un gladiador era muy costoso, por
lo que nadie deseaba perder la inversión rápidamente. Además, los romanos no
apreciaban la muerte de uno de los contrincantes, sino que acudían a estos
combates para poder admirar la lucha entre dos gladiadores de diferentes
características. Es decir, se admiraba el estilo de lucha y la manera de
aplicarla en combate. La muerte de un gladiador no era la norma.
Por ejemplo, en Córdoba se descubrió la lápida de un
gladiador llamado Amandus, esclavo de Piacenza. Era del tipo tracio y llegó a
realizar 16 combates, falleciendo a los 22 años. Sin duda hizo ganar mucho
dinero a su lanista (y él también lo ganó, al quedarse con una quinta parte).
Por último, me gustaría terminar criticando la manera
en la que retiran los cadáveres de la arena. La imagen me recuerda a la
retirada de los toros muertos en una corrida. Y esto no era así. Por las
fuentes sabemos que los gladiadores eran retirados en camillas y un personaje,
disfrazado de Caronte, los acompañaba de forma paródica.
Conclusión
Este lienzo fue uno de los orígenes del falso mito
sobre el supuesto saludo inicial que realizaban los gladiadores al organizador
de los juegos. Ningún gladiador dijo tal frase jamás. Sólo los naumachiarii,
en una ocasión, pronunciaron algo similar, considerándose un caso aislado.

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