domingo, 21 de mayo de 2017

Mis 5 visitas imprescindibles en Roma (parte antigua)



Roma, la ciudad eterna, es uno de los destinos principales del turismo Italiano. Se trata de una ciudad en donde conviven, en perfecta simbiosis,  las distintas y gloriosas etapas históricas que atravesó la otrora capital del mundo.

Dado el inmenso legado cultural de la capital italiana voy a partir en dos mitades la visita cultural. En esta primera aproximación nos centraremos en los cinco lugares imprescindibles que debemos visitar si queremos hacernos una idea aproximada del legado cultural del antiguo imperio romano.

Una difícil selección dado que se trata de una ciudad en la que, al igual que Atenas, si das una patada sale una ruina antigua. ¿Os animáis a conocer mis cinco rincones preferidos?


Foro romano y Palatino

El Foro romano fue, desde época de los reyes Tarquinos, el eje de la vida política, religiosa y comercial. Su construcción conllevó una importante labor de ingeniería, pues el lugar era un valle pantanoso que debió ser desecado. Su mayor esplendor se consiguió al final de la República, cuando la victoria sobre Cartago pobló al lugar de monumentales templos.

Su aspecto actual, bastante ruinoso en algunas zonas, se debe tanto a accidentes naturales en la antigüedad (incendio del siglo III, terremotos) como a la destrucción que sufrió el lugar en la Edad Media, siendo utilizado como cantera para la construcción de otros edificios.



La entrada al Foro Romano se realiza junto al Templo de Antonino y Faustina, hoy transformado en la Iglesia de Santo Lorenzo in Miranda. Lo más destacado de este templo son las majestuosas columnas corintias de la pronaos.

Os recomiendo iniciar el recorrido hacia vuestra derecha, dirigiéndoos hacia la Curia, sede del famoso Senado Romano. Como edificios notables que no debéis perderos en vuestro recorrido destacaría, en primer lugar, la Basílica de Majencio, un colosal edificio de tres naves cuyo mayor atractivo son las tres bóvedas de artesonado de la nave central.



El otro punto destacado es el Arco de Tito, erigido en el año 81 d.C. como conmemoración de la victoria de Tito sobre los judíos. Lo más destacado del arco son sus relieves situados en el interior del arco, en donde veremos el Cortejo triunfal con el botín de guerra y la Cuadriga imperial guiada por Roma y la diosa Victoria coronando a Tito.



Desde este punto podéis continuar la visita hacia la colina del Palatino. Según la tradición fue aquí en donde Rómulo fundó la ciudad y durante la República fue el lugar de residencia de las más importantes familias. Luego, en el Imperio, fue la residencia oficial de los emperadores.

Las vistas desde el Palatino son impresionantes y comparables al otro lugar desde donde poder ver el Foro Romano en toda su amplitud (la plaza de la Iglesia de los Santos Lucas y Martina).

En el Palatino las visitas imprescindibles son el Palacio de los Flavios, sede representativa de los emperadores, la Domus Augustana, residencia privada del emperador, y las termas severianas



Foro imperial y Coliseo

Iniciando nuestro recorrido por la Via de los Foros Imperiales desde la Plaza Venecia lo primero que podremos observar será el Foro de Trajano, el más grandioso de todos. Dominando el espacio se alza majestuosa la impresionante Columna Trajana, construida como conmemoración de las victorias de este emperador en Dacia. Tiene 30 metros de altura y está decorada con un friso de relieves dignos de admiración, a modo de pergamino. En la base está la tumba de Trajano y en lo alto, subiendo por una estrecha escalera de caracol, tendremos unas magníficas vistas y la visión de una estatua de San Pedro que parece fuera de lugar.

Anexo al foro se encuentra, excavado en la ladera contigua de forma magistral, el llamado Mercado de Trajano. Un conjunto de tiendas antiguas de las que poco queda hoy día para hacernos una idea de su esplendor. Y, a continuación, el Foro de Augusto, construido en memoria de la batalla de Filipos y en donde destacaba el templo de Marte Vengador (vengaba la muerte de su padre adoptivo, el famoso Julio César). Por último, el Foro de Nerva conserva los restos del Templo de Minerva.

Avanzando un poco más llegaremos a una de las visitas estrella de Roma, el Coliseo romano. También se denomina Anfiteatro Flavio debido a que su construcción se debió a Vespasiano, ilustre representante de esta familia que llegó al poder tras la guerra civil que ocasionó la muerte de Nerón.



Inaugurado en el año 80 d.C. se trataba de un recinto dedicado a los combates de gladiadores y fieras salvajes. Su actual estado de conservación se debe a que en la Edad Media fue tanto fortaleza como cantera para otros edificios, costumbre que fue erradicada gracias al Papa Benedicto XIV.

En su exterior, de forma elíptica, lo más destacada es la decoración arquitectónica de las arcadas, en donde se utilizaron los tres órdenes decorativos clásicos (dórico, jónico y corintio). Las arcadas se asientan sobre pilares recuadrados por medias columnas y un cuarto piso con ventanas, listones decorativos y ménsulas. Las cuatro entradas que posee el edificio llevan directamente a la arena central.

El interior resulta algo pequeño para la imagen mental que nos ha inoculado Hollywood. No obstante, sus gradas podían albergar hasta 50.000 espectadores, lo que resulta impresionante (en comparación con el Estadio de Futbol de mi localidad, Leganés, supone unas cinco veces más).



Además de poder recorrer el graderío comprobaremos como debajo de la arena existía todo un complejo de habitaciones, celdas y corredores que servía para introducir a las fieras en el espectáculo. Una visita que no os defraudará.

Por último, no olvidéis admirar el cercano Arco de Constantino, erigido para celebrar su victoria ante Majencio. Tiene tres arcos y una sobresaliente decoración a base de relieves y esculturas.



El Panteón

En la Plaza de la Rotonda se alza majestuosamente el Panteón de Agripa. Se trata del monumento mejor conservado de la Roma antigua. Y aunque fue levantado por Agripa en el año 27 a.C., tal como podemos leer en su fachada, el aspecto actual se lo debemos al emperador Adriano.

El edificio está construido en ladrillo y arquitectónicamente destaca el uso de arcos de descarga insertos en el espesor del muro. El gran bloque cilíndrico, al contrario de lo que pueda parecer, posee igual altura que anchura (43,30 metros) y se cubre por un casquete semiesférico. La entrada se realiza por una pronaos que contiene 16 colosales columnas corintias y un enorme frontón triangular de herencia griega.

El interior, a pesar de su escasa decoración, resulta majestuoso. Nada más entrar la vista se elevará para poder observar la cúpula artesonada abierta en el centro con un óculo de 9 metros de diámetro.

En las paredes interiores se encuentran siete nichos o capillas, entre las cuales podremos encontrar la tumba del famoso pintor Rafael.

Museo Capitolino

La fachada del edificio del Palacio que alberga el Museo Capitolino, al igual que la Plaza del Campidoglio en donde se ubica, o la monumental escalinata de Santa María d´Aracoeli, por la que accedemos a lo alto de la colina, tienen el sello del gran Miguel Ángel.

Pero incluir este edificio dentro de la parte de la Roma antigua no se debe al continente, sino al contenido. El Museo Capitolino alberga una rica exposición de escultura clásica digna de mención. La Estatua ecuestre de Marco Aurelio, la Venus capitolina o el Galo moribundo son unos simples ejemplos de las obras maestras que conserva. No dejéis pasar la ocasión de admirar también el famoso Mosaico de las Palomas.

La visita continúa accediendo al Palazzo dei Conservatori, en donde los turistas se arremolinan en torno a la famosa Loba Capitolina, un bronce etrusco con las figuras de los bebes amamantados añadidas en el siglo XV. En el segundo piso se exponen numerosas esculturas grecorromanas y en la Pinacoteca capitolina tenemos la ocasión de admirar obras maestras de maestros italianos como Tiziano, Lotto o Tintoretto.


Las catacumbas

Los que me conocéis de post anteriores sabéis mi gusto por introducir una visita a algún lugar que se salga de las rutas de turismo convencionales y no se aleje demasiado del centro. En esta ocasión, y como forma de tener una visión global del inicio del cristianismo en Roma, elegí la visita a una de las más famosas catacumbas de Roma: las catacumbas de San Calixto.

 
Se las conoce como el Pequeño Vaticano, por ser las más monumentales de todas las catacumbas existente en Roma. Su gran extensión, con diferentes plantas, os dejará anonadados. Debido a que hasta nueve papas fueron enterrados aquí, la decoración de algunas capillas, con maravillosos frescos, resulta excepcional.

En la visita guiada podréis observar lo claustrofóbico que resulta el lugar en algunos tramos así como conocer los distintos símbolos que utilizaban los primeros cristianos, sus significados y diversas inscripciones y decoración pictórica de las capillas más lujosas.

En uno de los capítulos de mi libro, Mis mentiras favoritas. Historia antigua, trato pormenorizadamente sobre este tipo de construcciones, por lo que os remito a él para conocer a fondo el sentido de las catacumbas.

Por comentaros algunos detalles indicaré aspectos curiosos:

-         La denominación de catacumbas proviene del lugar en donde se construyeron estos primeros túneles subterráneos dedicados a enterrar cristianos, una localidad situada a lo largo de la Vía Appia Antica que servía para obtener piedra. En efecto, catacumba significa “el lugar cerca de las canteras”.
-         Aunque muchas personas piensan, aún hoy día, que las catacumbas eran lugares ocultos en donde los cristianos se escondían de las persecuciones periódicas que sufrían, lo cierto es que las autoridades conocían sus paraderos perfectamente. Nunca fueron lugares de refugio ni habitación, y tan sólo se usaron como lugar de culto en muy contadas ocasiones.
-         Básicamente eran lugares de enterramiento de mártires. Y su extensión se configuró tras siglos de existencia, dado el deseo de los cristianos de yacer lo más cerca a sus mártires.
-         Inicialmente se construyeron hipogeos en fincas particulares y luego, poco a poco se excavaron los túneles y se fueron uniendo unos con otros, así como realizando distintas plantas.

Y hasta aquí mis cinco visitas imprescindibles de la Roma antigua, aunque el legado que conserva la ciudad no acaba aquí.

Si os gustó la columna de Trajano debéis acercaros a la también descomunal Columna de Marco Aurelio. No llega a los 30 metros de la primera por muy poco (29,60), pero posee una decoración escultórica similar (ahora se relatan las campañas germánica y sarmática del emperador) y un añadido religioso en la cúspide (San Pablo).


Otro monumento digno de mención debido a su profusa decoración escultórica es el Ara Pacis Augustae, un monumento conmemorativo de la paz impuesta en todo el Imperio por este emperador. Su muro de mármol decorado con relieves es impresionante.

Si os gusta la escultura clásica y la arqueología el otro museo de obligada visita es el Museo Nacional Romano, situado en las antiguas Termas de Diocleciano. La reconstrucción de una sala con frescos de la villa de Livia en Prima Porta es lo más destacado del museo.



Junto a la iglesia altomedieval de Santa María in Cosmedin (la de la famosa Bocca della Veritá) se alzan majestuosos dos pequeños templos de gran belleza arquitectónica: el de Portuno y el de Hércules, este último circular.



Por último, las grandiosas Termas de Caracalla nos obligan a valorar la arquitectura romana en toda su magnitud. Estas termas estaban rodeadas de múltiples edificios de ocio que se asemejan a lo que hoy día pueden ser los grandes centros comerciales. Tal fue la magnitud del complejo que se tuvo que construir un acueducto propio para surtir de agua a las termas, llegando al día 80.000 litros.


Al final me salieron diez visitas sólo de la Roma Antigua. Como comprobaréis, si os animáis a visitar Roma, se trata de una ciudad para recorrerla tranquilamente durante días y días. Y siempre tendréis la sensación de ser inabarcable en su totalidad.

Para un futuro post dejamos la parte más moderna de Roma.

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