Hoy voy a desviarme un poco de los temas ópticos sobre
los que suelo escribir y vamos a centrarnos en un aspecto de la óptica algo
olvidado por algunos. Me refiero al tema del estudio de la luz y sus
propiedades.
Dentro de esta disciplina tan interesante voy a
centrarme en la famosa luz azul. Pero no lo voy a hacer en el mundo de la
óptica propiamente dicho, sino en mostrar como las propiedades únicas de este
tipo de iluminación pueden ser utilizadas de manera efectiva o de manera
equivocada.
¿Os interesa descubrir un poco más?
¿QUÉ ES LA LUZ AZUL?
Antes de comenzar a mostrar los dos ejemplos prácticos
tengo que realizar una breve introducción sobre la luz azul.
De todas las
ondas del espectro electromagnético que llegan a la Tierra desde el espacio,
sólo una parte muy pequeña pertenece al espectro visible (380-780nm). Toda la
radiación es luz, pero muchas no podemos verlas: microondas, Rayos X, Rayos
Gamma (matan), ondas TV, Radio…
En las
siguientes imágenes podéis ver un par de gráficos donde se muestran las
longitudes de onda de cada radiación.
De manera
general se suele llamar luz azul a la parte más próxima al ultravioleta,
limitando entre 415-455nm la zona más energética.
Una de las
características más importantes de la luz azul es que se trata de la más
energética de todas las que componen el espectro visible. Esta característica
la hace adecuada para su utilización en dispositivos electrónicos, pues permite
un ahorro de energía considerable.
¿CÓMO
REACCIONA NUESTRO OJO ANTE LA LUZ AZUL?
Nuestra retina
posee unos fotorreceptores que son capaces de captar un fotón de luz azul mucho
antes que un fotón de cualquier otra luz del espectro visible. Ello se debe a
que esta luz, como dije antes, es muy energética; y que nuestro fotorreceptores
son muy sensibles a este tipo de luz.
Ahora bien, el
ser humano tiene una sensibilidad espectral que tiende a colocarse alrededor de
los 555nm, es decir, en el ámbito de los verdes. Esto provoca que la luz azul
no sea la más conveniente a la hora de definir nuestras imágenes en retina.
Además de lo
anterior, la luz azul posee una mayor difusión que la luz verde o roja. Esto lo
comprobamos al mirar al cielo. El mismo lo vemos de color azul debido a que
esta longitud de onda se dispersa más que el resto en la atmósfera al
interactuar con las moléculas de la misma. No vemos el cielo azul porque nos
llegue más luz de ese tipo o porque seamos más sensibles a esta, sino porque se
dispersa más. Cuando va a anochecer, la luz incide a través de capas más
gruesas de la atmósfera, tornándose el color en rojizo porque la luz azul ya se
dispersó completamente.
La dispersión es
un problema a la hora de formar imágenes nítidas en nuestra retina. Es lo que
se llama dispersión cromática del ojo. Una aberración que degrada la calidad
final de la imagen en nuestra retina.
Por si fuera
poco, al dispersarse más en el interior de los medios oculares, ese efecto
molesto aumenta. Y esto es más evidente en las etapas adultas del ser humano,
cuando los medios no son tan transparentes. Según algunos estudios, la
dispersión se duplica a los 60 años y se triplica a los 70 debido a los cambios
en el cristalino.
Como conclusión
podemos decir que la luz azul, en lo que se refiere a la visión, nos ofrece la
posibilidad de verla mucho antes que otro tipo de luces del espectro visible,
pero a costa de tener una peor imagen en retina.
USO ADECUADO DE LA LUZ AZUL: SIRENAS
SERVICIOS EMERGENCIAS
Puede que algunos de vosotros asociéis las sirenas de
luz azul únicamente a los coches de policía. Esto era algo habitual hace unos
años, pero desde la Orden PCI/810/2018 publicada en el BOE todos los vehículos prioritarios
en servicios de emergencia deben llevar este tipo de iluminación. Me refiero a
ambulancias, vehículos de extinción de incendios, de asistencia sanitaria y de
protección civil.
Esta medida, que nos igualaba con los países de
nuestro entorno, era la más acertada, pues permitía dar mucha visibilidad a
este tipo de vehículos. Máxime en la noche, cuando todo el mundo ve peor.
Dado que el ojo humano es capaz de ver un fotón de luz
azul antes que cualquier otro color del espectro visible las sirenas de estos
vehículos de emergencia podrán ser vistas mucho antes y el tiempo de reacción
para apartarse o detenerse, según sea el caso, será mayor. Todo ello redunda en
una mayor seguridad en la carretera.
USO INCORRECTO DE LA LUZ AZUL:
PUBLICIDADES LUMINOSAS
En muchos negocios con cartelería luminosa se utiliza
la luz azul. Tal vez, por el falso convencimiento de que se verá desde más
lejos el cartel del negocio. Ahora bien, debido a la dispersión cromática que
os indiqué anteriormente, esto es una mala idea. Veamos un ejemplo concreto.
En la siguiente fotografía vemos el luminoso en luz
azul de un establecimiento hotelero junto a una playa por la noche. Salvo que
conozcáis la zona no podréis leer las letras de tal hotel.
Será necesario acercaros hasta casi su puerta para
poder leer el nombre del establecimiento. Y, aún así, en la fotografía se
aprecia esa aberración cromática que provoca la existencia de halos y falta de
nitidez.
Cosa diferente es cuando el luminoso, en vez de luz
azul, utiliza otra más próxima a nuestra sensibilidad espectral. Como se puede
apreciar en la fotografía, la aberración cromática disminuye bastante y las
letras se leen mucho mejor.
CONCLUSIÓN
La luz azul es la más adecuada para el ahorro
energético en dispositivos electrónicos, aunque ello provoque que la imagen
resultante en nuestra retina no sea tan nítida como si se utilizara otro tipo
de luz (de ahí la fatiga visual ante el uso prolongado de dispositivos).
También es la más adecuada para ser utilizada en las
sirenas de los servicios de emergencia, pues podremos verla desde mucho más
lejos que cualquier otro color.
Ahora bien, en carteles luminosos publicitarios no es
la más recomendable, pues la aberración cromática que provoca impide a nuestro
ojo poder leer correctamente las letras, salvo a una distancia muy corta.
Hasta la próxima








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