Hace unos años realicé una entrada sobre la encantadora ciudad de Segovia (aquí), en donde os mostraba un recorrido por sus principales monumentos para pasar un día maravilloso.
Hoy voy a completar tal entrada con tres puntos
encantadores que no os podéis perder si visitáis la ciudad.
¿Queréis descubrirlos?
Estatua del demonio constructor del
acueducto
Situado en la confluencia de la calle San Juan y la Plaza
del Conde de Cheste se sitúa una curiosa estatua. Representa al diablo
derrotado sosteniendo el último sillar del Acueducto que le quedó por colocar,
haciéndose un selfi con su obra inacabada. La panorámica desde este lugar del
monumento romano más famoso de la ciudad se ha convertido en una de las enseñas
de la ciudad para los turistas.
Esta escultura hace referencia a la leyenda que rodea
a este monumento, la cual otorga la construcción del acueducto a un episodio
relacionado con el diablo. Os dejo la leyenda por si no la conocéis.
LEYENDA DEL ACUEDUCTO
Una
muchacha que trabajaba como aguadora, harta de arrastrar el cántaro por las
empinadas calles de la ciudad, aceptó un trueque con el diablo: dispondría este
del alma de la mujer si, antes de que cantara el gallo, el agua llegaba hasta
la puerta de su casa.
Consciente
de su culpa, la joven rezó hasta la extenuación para evitar la pérdida de su
alma. Mientras, una tormenta se había desatado y el diablillo trabajaba a
destajo. De pronto el gallo cantó y el Maligno lanzó un alarido espeluznante:
por una sola piedra sin colocar había perdido el alma de la muchacha.
Esta
confesó su culpa ante los segovianos que, tras limpiar con agua bendita los
arcos para evitar el rastro de azufre, aceptaron felices el nuevo perfil de la
ciudad.
Y
dicen... que los agujeros que aún se ven en las piedras son las huellas de las
pezuñas del demonio...
Aunque se trata de una leyenda con pocos visos de
historicidad resulta que está bastante asentada en el imaginario común de los
segovianos y es una excusa para otorgar mayor importancia a un monumento único
y maravilloso.
La escultura, construida en el año 2019 por José
Antonio Abella, no estuvo exenta de polémica en su momento. Vecinos de las
asociaciones San Miguel y San Frutos, y Enraizados recogieron 12.500 firmas en
contra de esta escultura y lo denunciaron ante un juez por considerarlo un
ataque al sentimiento religioso, fomentar el turismo satánico y faltar a la
verdad. Afortunadamente, el juez decidió no tomar medidas cautelares que
impidieran su instalación, convirtiéndose al poco tiempo en una parte
importante del decorado urbano de Segovia.
Personalmente me parece una buena iniciativa, pues las
leyendas, aunque sabemos que carecen de veracidad histórica, forman parte de la
cultura inmaterial de las ciudades y son un atractivo más al turismo. Además,
su ubicación permite dirigir el flujo de visitantes hacia el barrio de los
Caballeros, un lugar lleno de palacios bastante desconocido.
La escultura tiene una actitud simpática y desenfadada
Aparece tomándose una selfie junto al acueducto, una costumbre bastante
común en nuestra sociedad actual y que conecta perfectamente el pasado y el
presente con un humor muy especial.
Para describirlo vamos a reproducir las palabras de
como definió el escultor a este diablo “venido a menos, con algunos años
encima, muchos kilos de más y que no consiguió arrebatar a los romanos el
mérito de la construcción del Acueducto”.
Judería de Segovia
En el lado sur del recinto amurallado, justo por
detrás de la Catedral, se ubica la antigua judería de Segovia. Un barrio que
conserva el entramado urbanístico prácticamente intacto y cuyo tránsito nos
traslada al pasado.
Ello se debe a que, durante la mayor parte de su
existencia, la judería vivió un clima de bienestar y apenas se narran episodios
violentos contra la población hebrea hasta el siglo XV.
La importancia que tuvieron los judíos en Segovia, los
cuales estuvieron habitando este barrio entre el siglo XII y 1492, queda
patente si descubrimos que tuvo cinco sinagogas, dos escuelas talmúdicas, un
mikvé (para llevar a cabo los baños de purificación), un hospital y un matadero
propio.
Célebres personajes judíos segovianos fueron Abraham
Seneor, rab Mayor del reino y rico financiero en la época de los Reyes
Católicos o el Médico y humanista segoviano Andrés Laguna, servidor del
emperador Carlos V. Segovia contó además con dos destacados cabalistas, el
soriano Jacob ha-Cohen que según la tradición murió en la propia Segovia y
Yosef ben Abraham Chiquitilla (S. XIII y XIV).
Existen varios puntos que considero imprescindibles a
la hora de tener una visita completa a este barrio. El primero y más importante
es la antigua sinagoga mayor, hoy convertida en la actual iglesia de Corpus
Christi.
La entrada se sitúa en una puerta en la plaza del
Corpus Christi, la cual nos dará acceso a un patio interior distribuidor de
varios edificios pertenecientes al convento de las clarisas.
En la entrada me gustaría destacar el esgrafiado de la
fachada. Si sois observadores comprobaréis que en multitud de fachadas de
edificios en la ciudad existe este tipo de decoración particular.
EL ESGRAFIADO SEGOVIANO
Se
trata de una técnica de decoración de fachadas de origen mudéjar,
característica de Segovia, que consiste en aplicar dos o más capas de mortero
de cal y arena de diferente color sobre un muro. El diseño se crea raspando la
capa superior para revelar la inferior, creando así patrones geométricos o
florales. Esta técnica no solo embellece, sino que también protege la fachada
de la humedad y el hielo.
Al fondo del patio se encuentra la entrada al templo,
con un característico arco de herradura y una ventana superior con dos arcos
divididos por una columna.
No sabemos exactamente cuándo fue construida, siendo
la primera fecha documentada en 1373. Fue la Sinagoga Mayor hasta 1410, momento
en el cual se produjo un suceso que llevaría a las autoridades católicas a
expropiar la sinagoga. A pesar de esta fatalidad, la principal de las cinco sinagogas
con que llegó a contar la comunidad judía en Segovia fue conservada como
iglesia, pudiendo llegar hasta nuestros días con algunas modificaciones.
Los problemas ya habían surgido en España con los
judíos en el siglo XIV y puede que, la leyenda alrededor de la expropiación de
esta sinagoga, sea un episodio inventado para justificar tal acción. Los hechos
fueron relatados por el clérigo fray Alonso de Spina, confesor de Enrique IV y
claro antisemitista, en su obra Fortalitium Fidei.
LA LEYENDA DE LA PROFANACIÓN
En
el año 1410 el sacristán de la iglesia de San Facundo contaba con muchas
deudas, y fue a pedir un préstamo a un judío médico adinerado de la
ciudad. Éste accedió a prestarle el
dinero si a cambio le entregaba una hostia consagrada. El sacristán aceptó y
una noche se realizó en cambio (en una calle que hoy se llama del Malconsejo
por lo que allí aconteció aquella noche).
El
médico se reunió con otros judíos en la sinagoga Mayor de Segovia y decidieron
arrojar la hostia consagrada en un caldero de agua hirviendo que tenían puesto
al fuego. Pero antes de llegar a rozar el agua, la forma se detuvo en el aire,
la sinagoga empezó a temblar y un muro se abrió de arriba a abajo: por allí
salió mágicamente el cuerpo de Cristo y sobrevoló toda la ciudad para ir a
refugiarse al monasterio de la Santa Cruz.
Enterado
el Obispo de Segovia de aquel suceso, quiso averiguar la causa del mismo y se
iniciaron las investigaciones. El Sacristán confesó inmediatamente su culpa y
el médico fue apresado y condenado a muerte. Catalina de Lancaster, regente del
futuro rey Juan II, expropió la Sinagoga, entregándola al obispado de Segovia,
quien la consagró inmediatamente al culto cristiano, llamándola, en memoria de
lo que allí sucedió, Iglesia del Corpus Christi, y cediéndola a la comunidad
religiosa de las Hermanas Clarisas que hoy día continúan allí.
Nada más entrar en la iglesia tenemos un gran cuadro
que recuerda esta leyenda. Se titula El milagro de la Eucaristía y fue
pintado por Vicente Cutanda en 1902.
Este templo ha sufrido numerosas modificaciones. La
sinagoga inicial tenía su muro principal, el hekhal, en el lado este, mirando a
Jerusalén. Aquí era donde se guardaban los rollos de la Torá. La entrada estaba
en el lado sur, donde actualmente se alza el altar, al igual que la galería
superior de las mujeres. El espacio que ocupaba la sinagoga era el lugar donde
se sitúan las arquerías centrales, siendo el resto añadidos posteriores.
Con el cambio a iglesia cristiana se realizaron varias
transformaciones. La cabecera se cambió al lado norte, situando aquí el altar
mayor, mientras que en el sur se instaló el coro de las monjas. El templo es de
planta rectangular con tres naves divididas por grandes arcos de herradura apoyados
en pilares octogonales. Los capitales están decorados con piñas y roleos.
Sufrió un incendio la noche del 2 al 3 de agosto de
1899, el cual destruyó casi por completo el edificio. La reconstrucción duró
hasta 1902, dejando el templo con el aspecto actual. La capilla mayor se
trasladó al lado sur y se reformó el artesonado mudéjar de la techumbre, que es
de gran belleza.
Existen varios puntos de interés en esta iglesia.
Nada más entrar, a nuestra izquierda, se sitúa un
precioso Nacimiento permanente de los que solemos ver en Navidad. Y en una
vitrina anexa tenemos Nacimientos de diferentes materiales que son una
preciosidad, así como objetos litúrgicos.
El Altar Mayor tiene como principal figura un
crucificado del S. XVII, al que acompañan, a ambos lados, dos pequeñas imágenes
de Santa Clara de Asís y la Inmaculada Concepción. No obstante, lo que más
impresiona son las vidrieras con motivos geométricos en tonos azules, morados y
blancos insertados en ventanas con arcos de herradura que recuerdan una
celosía. Así como el artesonado que se conserva en la techumbre.
El templo contiene importantes retablos de finales del
siglo XVI, provenientes del desaparecido convento de San Francisco.
La imagen más espectacular se sitúa en el lado oeste.
Es la Virgen de las Angustias, obra del taller de Juan de Juni del S. XVI, y
que procesiona con la Cofradía de Nuestro Señor Jesús con la Cruz a cuestas y
María Santísima de las Angustias.
En 2004 se recuperó la decoración de yeserías en
capiteles y galería, gracias al Plan de Excelencia del año 1999, logrando
recuperar, en todo lo posible, la belleza original de este templo.
El Postigo del Sol es una de las salidas de la
judería al exterior de la ciudad. A lo largo de los años, ha recibido varios
nombres, como puerta de la Judería, postigo de los judíos, de San Miguel, de
los Coroneles y del Corpus Christi. Este emblemático acceso fue demolido en
1864 y posteriormente reconstruido en 1993.
Si decidimos realizar un paseo extramuros, admirando
las murallas, volveremos a acceder a la judería por la Puerta de San Andrés,
la cual es más bella en su parte interior, para mi gusto. Aquí se encuentra
también un espacio informativo sobre la muralla segoviana.
Desde esta puerta podemos llegar hasta el cementerio
judío a través de la bajada de la Hontanilla, cruzando el puente de la
Estrella. Se extiende sobre una colina conocida como “el Pinarillo” a lo largo del
valle del Clamores. Alberga tumbas antropomorfas y cámaras funerarias excavadas
en la roca. Desde él podemos contemplar una magnífica panorámica de Segovia y
el barrio de la judería.
Si decidimos recorrer la judería por dentro desde la
plaza del Corpus llegaremos al Centro Didáctico de la judería, antigua Casa-Palacio
de Abraham Seneor. El Centro tiene como objetivo mostrar la historia de los sefardíes
de Segovia y constituirse en el eje que permita la comprensión y visualización
de espíritu del barrio que albergó una de las poblaciones judías más numerosas
de la corona de Castilla, a través de su contextualización en la cultura judía
sefardita.
Del interior del edificio destacar un precioso patio
central.
Un rincón especialmente hermoso de la judería se
encuentra en el arco de la calle Santa Ana, así como en las casas
abigarradas que encontramos alrededor.
Plaza de San Esteban
Se trata de una plaza un tanto desconocida para los
turistas, por encontrarse algo alejada de los circuitos normales. No obstante,
en mi opinión, es una de las más bonitas y posee dos importantes edificios que
merece la pena conocer.
En primer lugar, está la Iglesia de San Esteban,
un templo románico imponente construido a principio del siglo XIII. En uno de
los lados se abre un pórtico con arcos de medio punto sostenidos por columnas
dobles con capiteles esculpidos y decorados con figuras humanas, de animales y
vegetales.
No obstante, lo más sorprendente es la gran
torre-campanario de seis pisos con más de 50 metros de altura. Es una de las
más altas del románico de la península ibérica, junto con la iglesia de santa
María la Antigua de Valladolid.
El primer piso es totalmente liso, los dos siguientes
con ventanas ciegas de doble arco y arquivoltas sencillas sobre columnas, los
dos pisos siguientes también con ventanas de doble arco pero ya abiertas y el
último piso con triples ventanas con arcos más pequeños.
En el siglo XX le cayó un rayo y tuvo que ser
restaurada, añadiéndole en el piso superior un chapitel piramidal de pizarra
con fuerte pendiente y que está coronado por una bola sobre la que se asienta
una veleta en forma de gallo con una cruz sobre su cuerpo.
Actualmente, no se puede visitar el interior de la
iglesia ya que se encuentra en proceso de restauración.
El otro gran edificio de esta plaza es el Palacio
Episcopal. Esta residencia de los obispos (hasta finales del siglo XX) se
puede visitar al sacar la entrada a la Catedral.
Fue construido en 1755 sobre los restos del Palacio de
los Salcedo, del cual se conserva la fachada y portada renacentista. En esta
última destaca un programa iconográfico basado en Hércules, fundador mítico de
Segovia.
La visita al edificio consta de dos partes: las salas
de exposición en las que pueden verse objetos de orfebrería litúrgica,
escultura, pintura, textiles, etc.; y las salas nobles del palacio, que
sirvieron de representación y vivienda a los obispos de Segovia hasta tiempos
recientes.
El Arco de La Claustra
Situado en la calle Velarde, la cual conecta el
Alcázar con la Plaza de San Esteban, se trata de la única puerta que,
actualmente, queda de las tres que cerraban el arrabal de las Canonjías entre
los siglos XII al XVI. Las puertas se cerraban por las noches, y les estaba
prohibida la entrada a mujeres jóvenes y bellas, ya que en este barrio vivían
los canónigos de la Antigua Catedral, la cual estaba situada originalmente en
los actuales jardines del Alcázar. Debido a la revuelta de los comuneros sufrió
bastantes daños, construyendo una de nueva planta en el año 1525 en el lugar
donde se levanta actualmente.
Actualmente se trata de un arco de medio punto sin
portal y completamente abierto a la calle. Sobre el arco y enmarcado entre dos
columnas, hay una hornacina con una pequeña escultura de la Piedad, la Virgen
con el cuerpo yacente de Cristo, que es copia de una escultura que se encuentra
en la catedral.
Lo más espectacular de esta puerta es que aún conserva
parte de los restos serigrafiados renacentistas del siglo XVI y que se pueden
apreciar en su pared.
Mirador de la Pradera de San Marcos
En mi opinión, se trata de unos de los mejores
miradores para poder admirar uno de los castillos más bonitos que tenemos en
España.
Esta pradera se localiza en el barrio de San Marcos,
al lado del río Eresma, cuyo paseo también es muy evocador.
Este lugar ofrece unas majestuosas vistas de un
paisaje verde floral con el castillo del Alcázar de fondo. Se dice que ese
fondo inspiró al mismísimo Walt Disney para crear el castillo de Blancanieves.
Desde aquí se obtiene una de las postales más
espectaculares de toda la ciudad y seguro que no os defraudará. Sobre todo,
cuando el sol se está poniendo.
Además, es una excusa perfecta llegar hasta aquí para
poder visitar los monumentos que posee este barrio, los cuales merecen una
entrada aparte.
Hasta la próxima

























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