domingo, 23 de febrero de 2020

El río subterráneo navegable más largo de toda Europa está en Castellón: Coves de Sant Josep


Cuando me enteré que Castellón tenía el río navegable subterráneo más largo de Europa no podía dar crédito a lo que leía. En las grutas de las Cuevas de San José (La Vall d'Uixó, Castellón) se encuentra esta maravilla geológica que bien merece una visita si os encontráis cerca del lugar.

¿Os apetece conocer algo más de este lugar?


¿Dónde están?

Las Cuevas de San José se encuentran en el Parque Natural de la Sierra de Espadán, en La Vall d'Uixó (Castellón). El desvío desde la carretera nacional (A-7) es sencillo y tan solo necesitamos seguir las indicaciones a través de la localidad para llegar a este peculiar lugar.



Dada la gran afluencia de turistas a la zona, la entrada a las cuevas se ha acondicionado para poder proporcionar una visita agradable. Existe un amplio aparcamiento (en parte techado) para poder dejar el coche; una animada zona de restauración, con varios bares y restaurantes; las típicas tiendas de recuerdos; e incluso mesas por si se quiere llevar comida y realizar un picnic junto a unos columpios para niños.

¿Qué son?

Estamos ante un río subterráneo que posee más de tres kilómetros de longitud y del que aún no se conoce ni el principio ni el final. Por ello es el que ostenta el título de ser el río subterráneo navegable más largo de Europa.

Ahora bien, debo indicar que la consideración de río subterráneo navegable más largo de Europa tiene una pequeña trampa. El río tiene más de tres kilómetros de longitud, es cierto, aunque la zona navegable es de sólo 800 metros. Por ejemplo, en el rio subterráneo de Labouîche (Vernajoul, Francia) vamos a poder navegar 1,5 kilómetros, aunque en total sea más corto que el español.


¿Qué historia tienen las cuevas?

Los arqueólogos encontraron restos de presencia humana prehistórica en la entrada de la cueva, por lo que, como mínimo, este lugar fue frecuentado desde el Paleolítico Superior (hace unos 17.000 años). La presencia de un cercano poblado íbero nos confirma que la cueva era conocida en época antigua y siguió siendo frecuentada en época romana a tenor de la lápida encontrada dedicada a Caio Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso.

La siguiente noticia que tenemos de la gruta se remonta al siglo XIX, cuando aparece recogida la costumbre de los vecinos de la zona de celebrar aquí la Festa de les Flors, en la cual los más aguerridos se adentraban en la cavidad.

En 1902 se realizó la primera exploración conocida de la cueva y el interés por conocer su recorrido provocó que se realizaran nuevas incursiones en los años siguientes. En 1915 se adentró el historiador Carlos Sarthou Carreres, mientras que en 1929 fallece un vecino de la localidad, Herminio Arroyas Martinez, al intentar superar la Galería de los Sifones.
 
Foto histórica de las cuevas a principios del siglo XX

El acondicionamiento de la cueva para el turismo se produjo entre 1936-1950, construyendo una presa y agrandando los sifones con barrenos para que las barcas pudieran pasar. No obstante, hasta 1958 no se realizará el primer plano topográfico de la cueva. Desde entonces, equipos espeleólogos han seguido avanzando por la cavidad descubriendo nuevas galerías (aún no visitables) que aumentan el recorrido hasta los dos kilómetros y medio.

¿Cómo se realiza la visita?

Las entradas pueden obtenerse a través de Internet para tener asegurada la plaza o comprarlas allí mismo. Dada la limitación de visitantes en cada turno a unas 25 personas, días con exceso de afluencia pueden ser complicados para obtener una entrada a la hora deseada. En mi caso, al visitarlas un lunes no tuve ningún problema en adquirirlas en taquilla.

Diez minutos antes se forma la fila, ante la gruta, de los que van a pasar en la visita y se accede por la entrada abierta en la roca. Un cartel nos indica el lugar donde otrora hubo pinturas rupestres magdalenienses (de las cuales apenas queda nada). La proximidad a la entrada y las numerosas visitas provocarían la desaparición de las mismas.

Depende de la época del año en el que las visitéis puede que notéis un gran contraste con la temperatura exterior. En las cuevas la temperatura de 20ºC es constante todo el año.

Llegaremos a un embarcadero en el cual nos subiremos a una amplia barca que puede albergar a una docena de personas en su interior. Un fotógrafo inmortalizará a los ocupantes, comprobando que la zona tiene explotada económicamente hasta el último detalle.
 
En el embarcadero se realiza la típica foto de recuerdo
Esta primera parte de la visita supone recorrer una gran parte de los 800 metros navegables que posee la gruta. El remero, pues conduce la barca como un gondolero, empujándola en el fondo y en las paredes, nos empezará a indicar aspectos curiosos de la cueva según vamos avanzando. Por tanto, no creo que sea muy necesario el alquiler de la audio-guía.
 
El remero se sitúa al final y maneja la barca con un remo
Navegar por aquella gruta resulta fascinante. Húmedas estalactitas nos saludarán con sus gotas al pasar, mientras que el capricho del agua en la roca nos mostrará figuras que solo el cerebro humano, tan acostumbrado a completar líneas intermitentes, puede interpretar. Una especie de perro, por ejemplo, parece que nos observa tumbado en una de las riberas del rio.

La primera sala que nos encontraremos será la llamada Sala de los Murciélagos, aunque ya no encontraremos ninguno allí. Los pobres animales debieron buscarse otro lugar de cobijo ante las numerosas y ruidosas visitas humanas. Se trata de una sala enorme con una bóveda infinita llena de estalactitas.
 
Sala de los Murciélagos
El río tiene diversas profundidades que el remero nos irá indicando, pudiendo ver el fondo en algunos lugares por ser de pocos metros; en otros rincones la profundidad llega a los doce metros.

Además, en el evocador Lago de Diana veremos como el musgo crece entre las rocas a pesar de existir únicamente una escasa luz artificial en el interior de la cueva.
 
Lago de Diana
En algunos lugares la gruta es tan estrecha que debemos tener cuidado de no golpearnos la cabeza. Por ello tenemos que fijarnos bien en las indicaciones del guía y dejar el móvil y su cámara para otros momentos (las fotografías en el interior están totalmente prohibidas).

Estos túneles estrechos (sifones para hablar con propiedad) fueron realizados dinamitando zonas de la cueva, lo que contradice un poco el carácter preservador de toda acción geológica. ¿Cuántas bellas estalactitas y estalagmitas, formadas durante millones e años, a razón de 1 cm al año, fueron destruidas para poder hacer visitable tal lugar? Es la otra cara de la moneda del lucrativo turismo actual.
 
Algunos sifones son muy estrechos
La segunda parte de la visita consiste en recorrer 255 metros a pie. Para ello desembarcaremos y seguiremos el camino delimitado. Aquí veremos algunos conjuntos de rocas verdaderamente impresionantes. Uno de los que más me gustó fue la Cascada de la Flor, en la que diversas rocas de diferentes colores forman una cascada de piedra evocadora.
 
Cascada de la flor
Otro lugar en los que se juega con la luz y las formas de las rocas es en el que nos topamos con el Rostro del diablo.
 
Rostro del diablo
Por lo demás resulta muy gratificante pasear ante rocas mastodónticas (una parce un gran dinosaurio) y estalactitas y estalagmitas que, en su crecimiento, han formado bellas columnas.
 
Pasos estrechos entre rocas mastodónticas
El final del recorrido por la zona seca nos lleva a otro embarcadero, desde el cual emprenderemos el camino de regreso. Primero bordearemos la zona por la que anduvimos a pie y luego volveremos por el mismo camino de la ida. Ahora podremos admirar la gran amplitud que posee la Sala de la Catedral, con 12 metros de altura, aunque lo mejor de este trayecto es poder admirar nuevamente, aunque ahora en todo su esplendor, la gran Sala de los Murciélagos.
 
Parte del recorrido navegable
Una visita de unos 45 minutos que se hacen muy cortos por la belleza de lugar. Muy recomendable.

NOTA: Para preservar la cueva se prohíben las fotografías en el interior, razón por la cual las fotografías que se exhiben en este post han sido tomadas de la página web de las cuevas de San José: http://covesdesantjosep.es/


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