domingo, 17 de marzo de 2019

La miopía no se puede controlar: lentes de contacto MiSight 1 Day®


En abril de 2017 realicé un post sobre las distintas opciones que tenemos de frenar la miopía en niños (aquí). Como complemento y actualización al mismo voy a describiros pormenorizadamente uno de los métodos existentes en el mercado para controlar y frenar el avance de la miopía en los niños: las lentes de contacto de desenfoque retiniano.

Este post pretende ser una guía tanto para profesionales como para personas profanas interesadas en atajar el problema de la miopía infantil. ¿Os interesa el tema?


¿Qué es la miopía?

La miopía es un defecto refractivo del ojo por el cual las imágenes enfocan antes de llegar a la retina, lo que supone que lleguen a la misma borrosas.



Ello se debe a un exceso de potencia del ojo, bien por tener las lentes y medios oculares un excesivo poder refractivo de la luz, o bien por ser el ojo demasiado largo.

La principal consecuencia es que la persona miope dejará de ver los objetos lejanos nítidos, pues su punto focal estará situado según la siguiente fórmula matemática:

F = 1/D donde F es el punto focal expresado en metros y D las dioptrías.

Por ejemplo, un miope de -2.00 dioptrías tendrá su punto focal a 0,5 metros (50 cm), lo que supondrá ver borrosos todos los objetos más lejanos de ese punto. En cambio, objetos situados en su punto focal se verán perfectamente nítidos sin gafas, razón por la cual muchos miopes de este tipo de graduaciones son devoradores de libros (su sistema visual está adaptado a trabajar sin esfuerzo a esa distancia corta).

Para más información sobre la miopía os recomiendo consultar mi última publicación electrónica: Mis primeras gafas.

¿Qué incidencia tiene la miopía?

Podemos afirmar, sin ningún género de duda, que la miopía es la nueva pandemia mundial a la que se enfrenta la humanidad.

En los últimos 50 años el número de personas con miopía se ha duplicado en Europa. Y con ser esto grave aún estamos lejos de los datos que tenemos de Extremo Oriente. En China, por ejemplo, si hace cinco o seis décadas la población miope era de un 10%, actualmente la cifra de miopes adolescentes en aquel país ronda el 90%.

Según algunas estimaciones, para el año 2050, más del 50% de la población mundial será miope. Es decir, habrá 5.000 millones de miopes1. Y lo más grave, miopes de altas graduaciones (a partir de -6.00 dioptrías se considera miopía magna o patológica), lo que conlleva, como veremos a continuación, otros problemas asociados más graves.


La miopía suele aparecer a la edad de 6-8 años y su mayor progresión coincide con el desarrollo del niño, frenándose o disminuyendo considerablemente su avance a la edad de 18 años2.

Según algunos estudios estadísticos sobre la miopía, un niño de 10-11 años con una miopía leve, tiene una probabilidad del 11,2% de tener miopía magna cuando cumpla 20 años de edad. Y una probabilidad del 2,3% de que con el tiempo adquiera una discapacidad visual.

¿Por qué se ha producido este aumento exponencial de la miopía?

Contestar a esta pregunta no es nada sencillo. Sabemos que en la aparición y desarrollo de la miopía intervienen factores genéticos y ambientales. La prevalencia de la miopía depende de múltiples factores, como la región geográfica, la raza, el contexto cultural, la edad y el nivel de educación.

Por ejemplo, las posibilidades de ser una persona miope aumentan si sus progenitores ya lo son. En concreto existe un 33% más de probabilidades respecto a progenitores sin miopía. También los niños con un crecimiento precoz tienden a ser miopes más que el resto. Pero los genes, por sí mismos, no pueden explicar un cambio tan rápido como el que estamos sufriendo.

Por ello los investigadores han puesto el acento en los cambios ambientales que hemos sufrido en las últimas décadas.

En un primer lugar se pensó en que el aumento de las tareas en distancias cortas (lectura, móvil, Tablet…) podía favorecer la aparición de la miopía. Y aunque existen estudios que lo afirman, también hay otros que no ven ninguna relación.

Lo anterior podría estar relacionado con un problema acomodativo. Sabemos que los miopes tienen un desfase acomodativo respecto al resto de personas, es decir, a la hora de enfocar en distancias cortas su ojo tarda unos segundos más que el resto. Esta imagen inicial borrosa podría actuar como un catalizador para que se fomentara el crecimiento ocular (lo que generará la miopía). Por tanto, aquí podría estar la clave para comprender la razón por la que algunos estudios ven una relación entre la miopía y el exceso de trabajo en distancias cortas3.

También se ha comprobado que la reducción de las horas que pasamos al aire libre favorece la aparición de la miopía. Según un estudio4 aumentar el tiempo de estancia al aire libre 1 hora a la semana puede reducir un 2% la probabilidad de desarrollar miopía.

La clave estaría en la luz solar, necesaria para el correcto desarrollo del ojo. Se piensa que para un correcto desarrollo son necesarios 10.000 lux (el equivalente a tres horas a la sombra de un árbol en verano), algo imposible de lograr en un interior (500 lux en un aula bien iluminada).

La veracidad de estas conclusiones se comprueba porque sabemos que la miopía tiene mayor progresión en invierno que en verano, o en ámbitos urbanos respecto a rurales, razón por la cual fomentar las actividades al aire libre en niños y salir de la insidiosa costumbre de estar encerrados entre cuatro paredes durante meses (de la escuela a casa y viceversa) es una de las mejores medidas preventivas para evitar la aparición de la miopía. Ahora bien, una vez que aparece, por pasar más horas al aire libre no favorecemos su menor progresión.

Lo anterior nos ofrece una de las certezas más frustrantes de los investigadores que se dedican a estudiar la miopía. Ignoramos las causas últimas que generan la miopía y, por tanto, no tenemos un método eficaz para combatirla.

¿Qué problemas están asociados a la miopía?

Muchas personas piensan que la miopía simplemente se trata de un error refractivo capaz de compensarse con gafas y/o lentes de contacto. Eso es sólo una parte de esta condición. La otra, que no suele tenerse tan presente, es una realidad mucho más preocupante.

A muchos les sorprenderá la siguiente afirmación: La miopía magna es la causa de ceguera más frecuente entre los afiliados de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España). Es más, a nivel mundial se sitúa entre las tres primeras causas de ceguera permanente.

Esto se debe a que asociada a la miopía magna existen una serie de enfermedades oculares bastante limitantes, visualmente hablando. Las tres enfermedades principales asociadas a miopías magnas son:

1.     Glaucoma: Se trata de una lesión de las fibras del nervio óptico, la estructura que transmite la información ocular a nuestro cerebro. Resulta insidiosa porque no presenta síntomas manifiestos y se va perdiendo campo de visión gradual desde la periferia. La lesión es irreversible y actualmente sólo se puede frenar parcialmente su avance.

Aunque tener miopía no significa que se vaya a generar glaucoma de forma directa, se estima que los miopes magnos tienen el doble de probabilidades de sufrir esta enfermedad respecto al resto de la población. Ello se debe a que los ojos de miopes magnos tienen una presión intraocular (PIO) más elevada que la media, algo provocado por cambios morfológicos en el drenaje normal del humor acuoso.

Un problema de la asociación entre miopía magna y glaucoma es la dificultad para detectar el problema a tiempo. Debido a que el ojo miope magno tiene una PIO más elevada, una papila óptica más grande y un nervio óptico más inclinado, detectar anomalías en un fondo de ojo resulta más complicado que en un ojo sano.

2.     Desprendimiento de retina: Se trata de un problema grave en el cual nuestra retina, la capa donde se enfocan las imágenes, se desprende de la coroides (la capa posterior a la cual está pegada). Ello provoca que nuestro ojo se quede ciego. Más del 40% de los desprendimientos ocurren en miopes. En un miope de -0.75 dioptrías el riesgo de sufrir este problema tiene un factor multiplicador de 3,1X respecto a una persona no miope. Pero para miopes de -6.00 dioptrías el factor multiplicador se eleva hasta el 21,5X. Y este factor aumenta según crecen las dioptrías, pues la retina se vuelve más delgada y es más probable que sufra un desgarro. Por ejemplo, para más de -7.00 dioptrías existe un factor multiplicador de 44.2X. El único tratamiento es quirúrgico.

3.     Maculopatía miópica: Es el trastorno más limitante, pues afecta nuestra visión central. En personas mayores se denomina DMAE (Degeneración macular asociada a la edad), aunque en miopes magnos este problema puede aparecer a cualquier edad. El propio nombre indica que se trata de un problema retiniano que afecta exclusivamente a miopes. Respecto a personas sin miopía, un miope de -2.00 dioptrías tiene un factor multiplicador de 2.2X; un miope de -4.00 dioptrías de 9.7X; un miope de -6.00 dioptrías de 40.6X; y un miope de -8.00 dioptrías de 126.8X.

Aunque en muchos casos un diagnóstico temprano o un tratamiento quirúrgico pueden solventar estos problemas, la verdad es que resultan muy limitantes para las personas que lo sufren y la incidencia de miopías magnas en ellos nos alerta sobre la necesidad de evitar que los pacientes lleguen a tener una miopía muy elevada.

Por supuesto, lo anterior es válido para el mundo occidental. En el Tercer Mundo cualquiera de estos problemas conlleva, casi con total seguridad, la ceguera del paciente.

¿Por qué debemos controlar la miopía?

Ya hemos visto los problemas oculares y las enfermedades asociadas a la miopía. Frenar su avance y evitar el aumento de miopes magnos no sólo va a favorecer a los pacientes miopes en particular, sino que generará beneficios a la totalidad de la sociedad.

Según estimaciones, el coste sanitario de los problemas directos e indirectos de la miopía supone unos 3.000 millones anuales a la Sanidad Pública. Y ello no incluye los costes laborales y el impacto en la productividad. Si además existen discapacidades visuales la cifra aumenta considerablemente. Por tanto, además del coste social de una población miope tenemos un coste económico muy importante.

¿Cómo podemos controlar el avance de la miopía?

En el artículo que realicé en el año 2017 os resumía de manera sucinta las diferentes opciones existentes a la hora de tratar el avance de la miopía en niños. Hoy me voy a centrar en uno de esos métodos, el cual considero que es el más sencillo de llevar a cabo en cualquier óptica y el que posee las menores complicaciones a largo plazo. Me refiero a las lentes de contacto MiSight del fabricante Coopervision.

¿Qué es la lente de contacto MiSight 1 Day®?

La lente de contacto MiSight 1 Day® es una lente de contacto blanda desechable diaria.


Se trata de una lente de contacto que los niños utilizaran diariamente y desecharán al final del día, estrenando otra al día siguiente.

Al ser una lente de contacto blanda la comodidad y el porte es el más satisfactorio para los niños, pues ni se enteran que las llevan puestas. La posibilidad de aprender fácilmente a colocárselas ellos mismos es otra de sus mayores ventajas.

¿Cómo funciona esta lente para frenar la miopía?

Esta lente de contacto se trata de un tratamiento que tiene tres objetivos: compensar el defecto visual del paciente, mejorar la calidad de vida del niño y, a largo plazo, evitar la aparición de patologías retinianas en la vida adulta frenando la progresión de la miopía.

A la hora de frenar la miopía estas lentes de contacto pretenden incidir en el crecimiento de la longitud axial del ojo. Sabemos que el crecimiento ocular está regulado por el entrono visual/óptico; y en animales se ha comprobado que podemos influir en este crecimiento cambiando las condiciones luminosas o por medio de lentes. También resulta importante la función de la retina periférica y aquí es donde incide esta solución. La teoría es la siguiente.

Al compensar un ojo miope con una lente llevamos el punto focal a la retina central. Pero al ser una imagen plana y nuestra retina curvada, inducimos en la retina periférica una focalización hipermetrópica que podría estar relacionada con el crecimiento de la longitud axial ocular.


Este tipo de lentes se denominan de desenfoque retiniano periférico porque, además de compensar la miopía en la zona central de nuestra retina, generan un desenfoque periférico miópico con el objeto de controlar el crecimiento de la longitud axial ocular, y por ende, del avance de la miopía.



Este tipo de desenfoque periférico se logra con la tecnología denominada ActivControl. Se trata de una lente de contacto que posee zonas concéntricas alternantes de graduación: 2 zonas claras con la compensación y otras 2 zonas oscuras con un +2 desenfoque miópico para controlar la elongación axial. Se llama dual focus: de compensación y de tratamiento.


¿Cuál es el tratamiento a seguir con estas lentes de contacto?

Estas lentes de contacto se adaptan como cualquier lente de contacto desechable diaria convencional. La base de la lente de contacto es la Proclear 1 Day® de este fabricante.

Algunos os preguntaréis la razón de por qué no se utiliza una lente de contacto más actualizada, como la Clariti® de hidrogel de silicona. La razón es muy simple. Este tratamiento comenzó en el año 2004, momento en el cual la LC más avanzada era la Proclear 1 day®. Y todos los estudios estadísticos proceden de esta lente de contacto. Si en estudios posteriores que se están realizando comprueban la misma efectividad con el material de hidrogel de silicona el cambio será realizado de forma inmediata.

Al fabricarse sólo para miopía, los astigmatismos mayores a -0.75 dioptrías a los que no podemos hacerle un equivalente esférico adecuado quedarán fuera de tratamiento.

El tiempo de uso recomendado será de 6 días a la semana mínimo; y unas 10 horas al día de porte. No seguir estas indicaciones hará que el tratamiento no funcione como debería.

Al ser niños resulta fundamental la higiene y es muy importante concienciar a toda la familia sobre la importancia de lavarse las manos siempre que vayamos a tocar la lentilla o el ojo.

Por último, es importante revisar la visión de los niños de manera periódica, con el objeto de compensar los pequeños cambios refractivos y mantener la mejor visión en cada momento. Al ser lentes de contacto desechables y requerir la compra de nuevas cajas periódicamente es una buena táctica realizar revisiones trimestrales (justo a la hora de renovar las cajas).

También es importante ser previsores y no quedarse sin lentes de contacto por no pedir los remplazos a tiempo, pues de ese modo el tratamiento no resultaría eficaz. Por tanto, un buen consejo es realizar la revisión al abrir el último paquete y realizar el pedido para tenerlo listo al finalizar esa caja.

¿Cuánto tiempo vamos a tener que utilizar este tratamiento?

Esta es una de las preguntas claves de todos los padres que piensan colocar estas lentes de contacto a sus hijos para frenar el avance de la miopía.

La fase clave donde la reducción en el avance de la miopía es mayor se encuentra entre los 6-10 años. Aquí es fundamental comenzar el tratamiento y mantenerlo activo, pues es la fase crítica en el crecimiento ocular. Comenzando en estas edades lograremos la mayor reducción de miopía.

Entre los 10-16 años aún podemos lograr cierta retención de la miopía, aunque en estos casos, de iniciarse en estos momentos el tratamiento, la reducción será mucho menor que en el grupo anterior.

A partir de los 16 años apenas existe variación de graduación por crecimiento ocular, razón por la cual será el momento de abandonar el tratamiento. En general se aconseja abandonarlo cuando la progresión parece estabilizarse.

Por tanto, este tratamiento puede extenderse durante toda una década, entre los 6-16 años, siendo aconsejable comenzar antes de los 10 años para lograr la mayor reducción posible.

¿Cuáles son sus resultados?

La historia de esta lente retrocede hasta el año 2004 y desde entonces se han realizado diversos estudios sobre grupos de control que utilizaban esta lente de contacto y otros que utilizaban lentes de contacto iguales pero sin desenfoque periférico. También se han comparado sobre otros métodos de reducción de miopía y sobre no llevar ningún método de reducción de miopía. Es decir, se trata de estudios realizados durante varios años (los datos son de 3 años), con enmascarado doble, multicentro y aleatorio.

De media, la progresión miópica fue menor en un 59% respecto a una lente de contacto convencional (Proclear 1 Day®).


De igual modo la reducción de la progresión de la longitud axial supuso un 52% respecto a los usuarios de la misma LC.


Por tanto, los estudios parecen ser claros al respecto de la eficacia de utilizar esta lente de contacto respecto a un método compensatorio tradicional.

Además de lo anterior, un estudio en los EEUU (CLEERE) indicó que la longitud axial crece más en ojos miopes que en ojos sanos. La importancia de la lente MiSight es que logra equiparar el este crecimiento al de un ojo emétrope.

¿Y en comparación con otros métodos similares?

A la hora de realizar esta valoración me he basado en los datos que ofreció el profesor Joan Pérez Corral, del Instituto Catalán de la Retina (Barcelona) en el XIV Forum de Contactología (2018). Dado que una de sus funciones es realizar la técnica de Ortoqueratología (Orto-K) se presupone que sus datos respecto a esta lente (de la competencia) no son sospechosos.

Según estos datos, tanto la Orto-K como las LC de desenfoque retiniano reducen el porcentaje del crecimiento de la longitud axial del ojo en niños en un 40%5.

Se trata, por tanto, de la segunda mayor reducción existente entre los métodos conocidos, siendo la mejor opción si no deseamos tratarnos con atropina (70% de reducción).

¿Cuál es su ventaja respecto a otros métodos de control de la miopía?

El tratamiento con atropina es el que consigue mejores resultados a la hora de controlar el avance de la miopía. No tenemos claros los fundamentos de este tratamiento, aunque los investigadores suponen que está relacionado con su poder para aumentar la producción de dopamina en las células amacrinas de la retina.

Los problemas de seguir este tratamiento son múltiples y deben ser adecuadamente valorados. La concentración de atropina debe ser muy baja (0,01%), pues altas concentraciones provocan un efecto rebote muy pernicioso. Existe el efecto de la dependencia a la dosis, no hay una guía clínica consensuada y no conocemos los efectos negativos que puede tener este tratamiento a largo plazo. Fotofobia y desenfoque en cerca son algunas consecuencias perniciosas frecuentes en tratamientos largos.

Respecto a la ortoqueratología, la principal ventaja reside en la mayor seguridad frente a infecciones oculares. La queratitis microbiana tiene una incidencia de 13,9/10.000/año en niños, mientras que una LC blanda de uso diario tiene un porcentaje de 4,2/10.000/año. Por tanto, en niños donde la limpieza no siempre podemos controlarla, la posibilidad de desechar la Lc diariamente es un seguro contra infecciones.

Además de lo anterior, la Orto-K requiere de un número exacto de horas de sueño diarias y de que la LC nocturna no se mueva durante toda la noche dentro del ojo, lo que provocaría que el tratamiento no funcionara y ese día no se pudiera ver bien.

También es necesaria una adaptación correcta de las lentes de contacto del tratamiento, algo que requiere de una preparación especial y que no todos los ópticos pueden realizar.

¿Cuáles son sus principales inconvenientes?

Si este artículo estuviera patrocinado por Coopervision esta pregunta no aparecería nunca. Pero es de recibo informar sobre todos los aspectos, positivos y negativos, que posee este tratamiento, al igual que he realizado con los otros alternativos.

El primero de todos es común a cualquier método que intenta frenar la miopía. No podemos garantizar resultados en todos los pacientes. La experiencia indica que en unos casos funciona y en otros no. Puede deberse a factores externos ajenos al contactólogo, como el mal seguimiento del tratamiento, pero en otras ocasiones no funciona a pesar de ser estrictos con el uso.

La razón de ello es que no sabemos exactamente la causa de la miopía. Puede que el desenfoque retiniano periférico sea sólo una de las múltiples causas y que en unos pacientes tenga más peso que en otros a la hora de frenar el crecimiento de la longitud axial ocular.

Por tanto, no podemos crearnos falsas expectativas ni indicar que se trata de un tratamiento eficaz en todos los casos.

En segundo lugar, seguir este tratamiento no significa que dejemos de ser miopes. La miopía no se puede curar de ningún modo. Incluso las personas operadas quirúrgicamente siguen teniendo una estructura ocular miope que no les evita sufrir los problemas asociados que vimos anteriormente.

Tal como se puede comprobar en la imagen sobre los resultados de la lente MiSight 1 Day® en tres años, el paciente no deja de ser miope, sino que su miopía es menor en cuantía. Esto es fundamental para evitar problemas asociados futuros más graves, pero no evitará ser miopes en cierto grado.

En tercer lugar, y centrándonos en este método en concreto, hay que indicar la aparición de cierta borrosidad molesta a la hora de utilizar estas lentes de contacto. Muchos pacientes manifiestan la existencia de imágenes fantasma que empeoran su visión respecto a una lente normal. Algo lógico al inducir esa borrosidad en la retina periférica. Los estudios indican que estas imágenes fantasma van desapareciendo según se avanza en el tratamiento, pero es necesario advertir de ello a priori.

En este tipo de lentes de contacto el desenfoque retiniano siempre tiene la misma magnitud dióptrica, algo que se relaciona con la distinta efectividad en los diferentes pacientes. Lo ideal sería tener desenfoques personalizados para cada ojo, pero eso requeriría de una personalización actualmente imposible.

Igualmente, aunque en teoría se realiza un desenfoque retiniano miópico, en realidad se trata de un desenfoque astigmático, lo que también influye en la borrosidad de las imágenes fantasma.

El efecto rebote si se abandona el tratamiento es uno de los mayores peligros a los que se enfrenta el paciente al seguir los métodos de control de miopía, por lo que si decidimos iniciar el tratamiento debemos ser conscientes de que no podremos abandonarlo a la mitad o tras unos pocos años. En este sentido es algo similar a una ortodoncia dental.

¿Cuál es el coste de este tratamiento?

Puesto que este tipo de lentes de contacto de pueden vender en cajas de 30 y 90 unidades y que el PVP puede variar según los profesionales que las dispensan los precios medios de un año de tratamiento pueden variar entre 600-750€.

Para aquellas personas que no puedan permitirse pagar este tratamiento pero tengan hijos afectados por miopía existe un acuerdo con AMIRES (Asociación de Miopía Magna) con el cual es posible seguir este tratamiento de manera gratuita (tras estudio nivel de ingresos familiares). Para todos aquellos interesados os dejo la página para realizar la solicitud: https://coopervision.es/ayuda

Espero que con este artículo, algo extenso al final, los padres de hijos miopes tengan claras dos cosas:

1.     La necesidad de poner freno a la miopía utilizando algún método de los existentes en el mercado.

2.     La posibilidad de hacerlo sin recurrir a tratamientos complicados o agresivos para los ojos respecto a los cuales no conocemos los efectos a largo plazo.



Bibliografía:

1.     Holden et al, Ophthalmology 2016
2.     Charman N. Myopia: its prevalence, origins and control. Ophthalmic Physiol Opt. 2011
3.     Langaas T, Riddell PM. Accommodative instability: relationship to progression of early onset myopia. Clin Exp Optom. 2012
4.     Sherwin JC, Reacher MH, Keogh RH, Khawaja AP, Mackey DA, Foster PJ. The association between time spent outdoors and myopia in children and adolescents: a systematic review and meta-analysis. Ophthalmology. 2012
5.     XIV Forum de Contactología. Ciencia y negocio. 2018.

NOTA: Todas las imágenes relacionadas con la lente de contacto MiSight 1 Day® han sido proporcionadas por el fabricante CooperVisión

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