domingo, 23 de diciembre de 2018

Dos buenos museos para niños cerca de Madrid: Museo Lunar y MUNCYT


Hoy os voy a recomendar algunos museos interesantes con los que ir con niños y pasarlo genial toda la familia. Se encuentran en la periferia de Madrid, por lo que resulta una plan excelente para esos domingos que no sabemos muy bien que hacer. ¿Os animáis a seguir leyendo?


Museo Lunar (Fresnedillas de la Oliva)

En un pequeño pueblo del noreste de Madrid, junto a Robledo de Chavela, se encuentra un recoleto museo perfecto para mostrar a los niños la participación de nuestro país en la misión Apolo XI que llevó al hombre a la Luna en el año 1969.

¿Por qué existe un museo lunar en Fresnedillas de la Oliva? Bueno, la noche del 20 de julio de 1969, los trabajadores de la Estación de Fresnedillas fueron los primeros en escuchar el siguiente mensaje desde la Luna: “Houston, aquí base de la Tranquilidad, el Águila ha alunizado”.

Muchos os estaréis preguntando la razón de tener aquí instalada una base de la NASA. Tiene una explicación muy sencilla. Debido a la necesidad de mantener la comunicación por radio con los astronautas en todo momento la NASA instaló tres bases de comunicaciones: una en Houston, otra en Australia y una última en Madrid (Fresnedillas). Houston mantenía el control de la operación y el resto servían de enlaces de comunicación.

Fresnedillas de la Oliva fue la sede de vuelos Espaciales Tripulados del Proyecto Apollo (NASA) de Madrid desde el 4 de julio de 1967 hasta el 1 de marzo de 1985.

Todo el mundo conoce la retransmisión que se realizó el 21 de julio de 1969 cuando el comandante Neil Armstrong y el piloto del módulo Edwin F. Aldrin (apodado Buzz y que inspiró al famoso personaje de la película de animación Toy Story) pisaron la Luna por primera vez. Pero un día antes la estación de Fresnedillas fue la que conoció que el Eagle, la parte de la nave que bajó a la Luna, se había posado sin incidentes.

El pequeño museo, realizado por iniciativa particular de personas que trabajaron en las instalaciones de Fresnedillas, se trata de un homenaje a todas las misiones Apollo (hubo muchas antes y después de pisar la Luna) y al suceso histórico de pisar la Luna.

En el patio que precede al museo podemos ver una réplica, a escala reducida, del cohete Saturno V utilizado en la misión Apollo XI. En el interior nos explicarán (con una original maqueta de Lego) tanto sus enormes dimensiones como las distintas partes que poseía. Resulta curioso pensar que lanzamos al espacio ese mastodonte de metal y sólo volvió la pequeña cápsula con los tres astronautas que se encuentra a la entrada del patio.
 
Patio del Museo Lunar.
Varias fotografías históricas se encuentran expuestas tanto en el patio como en el interior, mostrando al equipo completo de la misión Apollo XI, como los momentos del despegue, el alunizaje, el paseo por la Luna o la llegada a la Tierra y su rescate por un buque de la armada estadounidense.

El museo tiene únicamente tres salas, pero se encuentran abarrotadas de información y de objetos relacionados con los astronautas. Y lo mejor de todo: muchos de estos objetos son originales.

En la Sala 1 vamos a poder descubrir las diferentes misiones Apollo, que precedieron a la XI, y las que se realizaron después. No todo el mundo conoce los diferentes pasos que llevaron al hombre a la Luna, o que un total de 6 misiones espaciales llegaron a la luna y 12 astronautas caminaron sobre ella. El último de ellos, Eugene Cernan, lo hizo en diciembre de 1972. Salvo por la película Apollo XIII (misión que fracasó y cuya tripulación casi pierde la vida), el público profano no suele tener mucho conocimiento sobre el Proyecto Apollo.
 
Sala 1 del Museo Lunar
Además de los objetos singulares expuestos (como una bandera española que llegó a la Luna o un muñeco de Buzz Aldrin), en esta sala merece la pena admirar uno de los equipos de conexión existentes en la antigua estación de Fresnedillas de la NASA. Personalmente parece mentira que con esa rudimentaria tecnología aquellos hombres lograran llevar a un hombre a la Luna.

En la Sala 2, en la cual una maqueta de astronauta con traje espacial completo nos observa desde el techo, podremos admirar numerosos objetos que utilizaron los astronautas en sus misiones.
 
Sala 2 del Museo Lunar
Sorprende la cantidad de guantes que utilizaban, colocados en capas como matrioskas, la comida que llevaban (a base de purés para poder realizar la digestión correctamente sin gravedad) o el diferente merchandising que se creó en torno al proyecto Apollo. Me sorprendió el banderín con la famosa frase que dijo Amstrong al pisar la Luna: “It's one small step for [a] man, one giant leap for mankind” (Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad).

La Sala 3 es la más valiosa de todas, pues en sus vitrinas vamos a poder observar trajes espaciales originales. Salvo el de Amstrong (que es una réplica), tenemos uno de López-Alegría, otro de Pedro Duque y otros rusos en los que descubriremos el particular sistema de refrigeración por líquidos que poseen. Los astronautas se colocaban para salir al espacio hasta doce trajes, uno sobre otro, en un proceso que duraba dos horas.

Lo más curioso de esta sala es descubrir que fue un español quién ideó el primer traje espacial. Se trató de Emilio Herrera y creó un traje muy similar al de los buzos. Que su nombre no se asocie a la NASA se debió a que no quiso trabajar con ellos en 1935, esperando poder volver a España tras la guerra y continuar con su trabajo.
 
Sala 3 del Museo Lunar
Otro aspecto curioso será la vitrina con objetos rusos, entre los cuales no podía faltar el vodka. Cada pueblo tiene sus costumbres, ¿verdad?

En general una visita instructiva, en la que aprender multitud de cosas, y con la que los niños lo pasarán genial entre objetos de astronautas.


MUNCYT (Alcobendas)

En España existen varios museos dedicados a divulgar la ciencia y la tecnología de una manera didáctica y entretenida para los más pequeños. Personalmente he visitado el de Tenerife (Santa Cruz), más enfocado al Cosmos, y este de Alcobendas. Existe otro muy similar a este último en A Coruña al que estoy deseando ir.

El MUNCYT (Museo Nacional de Ciencia y Tecnología) posee un fondo de colección impresionante: más de 1.700 objetos que van desde instrumentos científicos hasta aparatos tecnológicos, vehículos de transporte, máquinas herramienta y herramientas industriales. La gran parte proceden tanto de donaciones particulares como de colegios, universidades o instituciones científicas.
 
Fachada del Museo MUNCYT de Alcobendas
El MUNCYT tiene diversas plantas. En la planta baja existen diversos cubículos en los que se exponen todo tipo de objetos relacionados con la ciencia práctica. Existe un espacio para los microscopios, otro para el cine (desde la cámara obscura hasta las cámaras fotográficas modernas), otro para la óptica, otro para la medicina... Pero a los más pequeños seguro que les gustará la parte dedicada a los transportes, con antiguas bicicletas, coches y motos. En esta planta también se acogen las exposiciones temporales.
 
MUNCYT Planta baja
En la planta superior tenemos dos partes bien diferenciadas. Por un lado vamos a poder realizar un recorrido por una serie de vitrinas en las que veremos telescopios, relojes y diversos objetos tecnológicos históricos. Por otro, en la llamada Sala Gabinete existen más de un centenar de objetos interactivos en los que aprender ciencia de manera divertida y directa.

Los niños son los que mejor se lo pasan en este tipo de pruebas, chutando a un balón y comprobando la fuerza de golpeo, haciendo pompas gigantes, moviendo la arena para crear mapas topográficos, comprobando su peso en la luna, creando olas o huracanes… En general, una experiencia maravillosa para que toda la familia se divierta haciendo ciencia.
 
MUNCYT y la ciencia divertida
Como complemento a todo lo anterior el museo posee diferentes actividades de pago (3€): un planetario en el que se proyectan películas infantiles y documentales sobre el espacio, así como talleres sobre el espacio, los sentidos o conceptos físicos como la luz o la mecánica.



El planetario del MUNCYT.

En general, una visita muy entretenida que colmará la curiosidad innata de los más pequeños y, de paso, agradará a los mayores haciéndoles redescubrir la pasión por la ciencia.


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