domingo, 14 de octubre de 2018

Publicidad engañosa en las ópticas (II)


En mayo de 2018 publiqué un artículo sobre la publicidad engañosa que se utiliza en las ópticas para captar al cliente con medias verdades (o medias mentiras, según como queramos entenderlo).

Hoy vuelvo a la carga con otro ejemplo de publicidad engañosa con el objeto de incitar a las personas profanas en óptica a adquirir un determinado artículo por las supuestas ventajas únicas que posee. En esta ocasión trataremos la publicidad de Zeiss que hace referencia a sus nuevas lentes orgánicas, las cuales publicitan con Protección UV TOTAL.


En un tríptico muy interesante el laboratorio Zeiss nos realiza una pregunta directa: ¿Sabías que los rayos UV pueden afectar seriamente a tu salud? Las personas profanas en óptica conocen el daño de los rayos ultravioleta (UV) en la piel por lo que toman la pregunta como dentro de la normalidad. Algunos decidirán seguir informándose para conocer los efectos en los ojos.

Zeiss se expresa de la siguiente manera para explicar el daño ocular: La luz ultravioleta está presente todos los días del año, sea verano o invierno, incluso en días nublados. Si no se protegen adecuadamente los ojos y la piel que los rodea, el resultado puede afectar seriamente a la salud visual: fotoqueratitis, cataratas, fotoenvejecimiento…

Por último nos ofrece su particular solución: Las lentes transparentes Zeiss con Tecnología UV Protect ofrecen una protección total contra la radiación UV.

La novedad está en que Zeiss ha desarrollado unas lentes transparentes que son capaces de impedir que los rayos UV incidan en nuestros ojos, de la misma forma que suelen hacer las lentes solares. La imagen que acompaña al tríptico es elocuente en este sentido.



Analicemos a continuación que medias verdades está utilizando el fabricante para intentar vendernos sus lentes con la excusa de la salud visual.

Comencemos por la radiación ultravioleta y el corte que suelen tener los lentes oftálmicos. Se suele indicar como un todo a la radiación UV cuando, en realidad, se divide en tres tipos según la longitud de onda:

-         UV-A (400 – 315nm): denominado de onda larga es el más próximo al espectro visible que es capaz de ver el ojo humano y el que suele llegar a la Tierra desde el Sol.

-         UV-B (315 – 280nm): denominado de onda media, suele ser absorbida por la capa de ozono en una gran parte (del total de luz solar que nos llega el UV-B supone el 0,3%). No obstante, la poca cantidad que la traspasa es capaz de producir daños en los organismos vivos. Concretamente puede afectar al ADN de las células (Perdiz et al., 2000; Howe et al., 2001)


-         UV-C (280 – 100nm): denominada de onda corta, es la más energética de todas y la más perjudicial para la vida. Afortunadamente es absorbida por el oxígeno y el ozono de la atmósfera.

Las lentes oftálmicas, utilizadas actualmente en óptica, suelen ser de un material orgánico que tiene, como propiedad intrínseca, la protección a la radiación UV. Veamos los lentes de dos fabricantes para comprobar donde se encuentra ese corte:

INDO
NOMBRE DE LA LENTE
ÍNDICE DE REFRACCIÓN
CORTE RAYOS UV EN NANOMETROS
SUPERFIN
1.5
345
INDOFIN
1.6
397
INDOFIN
1.67
397
HI-FIN
1.7
400



ESSILOR
NOMBRE DE LA LENTE
ÍNDICE DE REFRACCIÓN
CORTE RAYOS UV EN NANOMETROS
ORMA
1.5
355
ORMIX
1.6
400
STYLIS
1.67
396
LINEIS
1.74
396

Puesto que el corte de la lente significa el punto desde donde transmite la luz podemos comprobar que, dentro del catálogo de materiales habituales, sólo el más básico (índice 1.5) representa una insuficiente protección respecto a la radiación UV-A. Todos los lentes orgánicos poseen una protección total a los rayos UV-C y UV-B, que son los más dañinos. Y respecto a los UV-A la protección, aunque no es del 100% en la gama de lentes más básicos si tienen una protección importante del 47%. Para cualquier lente con reducción en su índice la protección a los rayos UV-A es del 100%.

Por tanto, la novedad de Zeiss que nos intentan vender supone, únicamente, variar la protección del lente más básico hasta el 100%. Cualquier persona que utilice lentes reducidos no tendrá ningún tipo de ventaja adicional.

Ahora analicemos el tema de la salud visual que ofrece esta protección. El fabricante nombra tres daños oculares que puede generar la radiación UV. Desgranemos un poco cada uno de ellos.

Fotoqueratitis

Tal vez conozcáis este trastorno ocular por su nombre mundano: la ceguera de las nieves. Resulta una enfermedad muy común en esquiadores que no utilizan protección solar adecuada mientras practican deportes de nieve.

En tan solo dos horas, debido a que la nieve es capaz de reflejar una gran cantidad de luz (el 80%) y que a mayor altura la protección de la atmósfera es menor (-15% cada 1000m), la radiación UV es capaz de generar una lesión ocular. La córnea, la parte transparente más externa de nuestro ojo, se inflama y se produce una dolorosa ulceración.

Los síntomas tienen la particularidad de comenzar a manifestarse a las 4-6 horas de la exposición y se podemos resumirlos en un ojo rojo, lagrimeante, que posee una gran sensibilidad a la luz y es sumamente doloroso. No suele ser una enfermedad que veamos repetida en ningún paciente pues el insoportable dolor que produce sirve para que la persona aprenda la lección para la siguiente ocasión.

Esta queratitis solar se debe a una exposición aguda a la radiación UV-B. Por tanto, con cualquier lente orgánica actual estaremos protegidos ante este problema. Pero además se da la casualidad que nadie realiza un deporte invernal sin ir ataviado con unas gafas de sol. No sólo por la protección a los rayos UV que nos proporcionan, sino por mitigar el exagerado exceso de luz que existe en las montañas nevadas.

Por tanto, este primer beneficio que nos intentan vender es totalmente falso e intrascendente.

Cataratas

No hace mucho mantuve un interesante cruce de mensajes con un oftalmólogo bloguero respecto a la relación causal entre rayos UV y cataratas. De forma general se suelen asociar la exposición prolongada a la radiación ultravioleta con la génesis de las cataratas. Aunque este es sólo uno de los factores que manejan los investigadores. Otros factores que aumentan el riesgo de desarrollar cataratas son:

-         Algunas enfermedades generales, como la diabetes, otras enfermedades metabólicas o la distrofia miotónica
-         Tabaco
-         Obesidad
-         Hipertensión arterial
-         Enfermedades oculares, como la uveítis (inflamación intraocular)
-         Cirugías previas oculares
-         Traumatismos oculares
-         Uso prolongado de algunos fármacos (sobre todo corticoides, especialmente orales e inhalados)
-         Tratamiento con radioterapia

Volviendo a la asociación que nos ocupa, si profundizamos en los estudios científicos descubrimos que la relación cataratas-rayos UV no está tan demostrada como deseáramos.

La única evidencia que parece fidedigna parece encontrarse en la asociación específica de la banda UV-B y el desarrollo de cataratas corticales está evidenciada por criterios epidemiológicos en 22 estudios realizados en los años 1977 al 2000, en poblaciones de Australia, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hong Kong, India, Italia, Nepal y Pakistán (Mc Carty, C.A. y Taylor, H.R. 2002).

De nuevo, cualquier lente orgánica nos protegería de sufrir cataratas corticales, por lo que las nuevas lentes de Zeiss no tendrían mayor efecto que cualquier otra del mercado.

Para el efecto acumulativo de los rayos UV en el cristalino aún queda investigación que realizar que confirmen tales asociaciones. Y aunque es de buena lógica protegerse ante el posible efecto acumulativo, la protección la tenemos asegurada (en gran medida) con cualquier lente del mercado. Al no conocer la dosis acumulada exacta que nos genera una catarata resulta arriesgado indicar que las nuevas lentes de Zeiss supongan un avance en la protección de la catarata diferente al del resto de lentes del mercado.

Degeneración Macular

Aquí la supuesta protección que ofrecen estos lentes es más controvertida, pues el mundo científico aún no ha encontrado un punto de encuentro entre los que opinan a favor del daño y los que opinan en contra.

Por ahora, la biografía concerniente a la relación entre exposición a la luz solar y DMAE es contradictoria. En general, los datos no apoyan la existencia de una relación estrecha entre la exposición a la radiación ultravioleta y el riesgo de desarrollar DMAE, aunque no se puede descartar que la radiación produzca un pequeño efecto.

Aunque se han realizado experimentos en laboratorio y animales que parecen indicar una posible relación, en los estudios llevados a cabo teniendo como objeto a los humanos, las conclusiones son polémicas.
Mientras que algunos estudios avalan dicha relación, como el de Hirakawa, 2008, otros importantes estudios epidemiológicos no encontraron ninguna asociación (McCarty CA, 2001).

Por tanto, dado que no existe aún una confirmación real de la influencia de los rayos UV en la génesis y desarrollo de la DMAE resulta aventurado intentar vendernos unos lentes que pretenden protegernos de tal enfermedad ocular.

Conclusión:

El fabricante Zeiss nos intenta vender, apelando a una protección ocular de dudosa novedad y/o eficacia, un producto que no cambia en casi nada a los existentes en el mercado actual.

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