domingo, 19 de agosto de 2018

15 Consejos imprescindibles para todos aquellos que deseen visitar Praga


Praga es una de las 20 ciudades más visitadas en el mundo, razón por lo cual millones de turistas la invaden en cualquier época del año. En mi reciente viaje cometí diversos errores, por lo que os voy a dar varios consejos para que nadie vuelva a caer en lo mismo.

A continuación tenéis 15 consejos imprescindibles para todos aquellos que deseáis viajar a Praga.


1.     CAMBIAR EUROS POR CORONAS CHECAS

Si os habéis interesado en viajar a Praga no os descubriré nada nuevo sobre la necesidad de cambiar moneda. En la República Checa la moneda oficial es la Corona Checa.

Existen billetes de 100, 200, 500, 1.000, 2.000 y 5.000 CZK (vosotros utilizaréis los tres primeros principalmente) y monedas de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 coronas y de 50 hellers (h). Estos últimos son los céntimos pero vosotros no los veréis, pues están en desuso por su poco valor. Además, a los turistas siempre les redondearán hacia arriba para pagar en coronas.




En varios blogs escucharéis de la necesidad de llevar algunas coronas desde España, por la necesidad de pagar el transporte a la ciudad desde el aeropuerto. Y, a la vez, la mala tasa de cambio en bancos españoles o en el aeropuerto. ¿Qué hacemos entonces?

Lo peor que podéis hacer es cambiar dinero en un banco español. La tasa de cambio oficial en mayo 2018 (cuando yo visité Praga) estaba en unas 25,45 CZK por euro. En el banco Sabadell me cambiaron a una tasa de 22,70 CZK por euro (+8€ de comisión por gestión). Es decir, un robo a mano armada.

En el aeropuerto vi tasas de cambio similares (no llegaban a 23 CZK por euro). Mientras, en la ciudad, cambié euros a 25,65 CZK (depende de la cotización diaria).

Por tanto, mi consejo, si no queréis pringar dinero, es cambiar en la ciudad. Para salir del aeropuerto podéis pagar el billete con tarjeta (son unas 32 CZK). Existe una máquina en la zona de recogida de maletas que admite tarjetas y una oficina en la terminal.

2.     BILLETES DE TRASNPORTE PÚBLICO DE PRAGA

Praga es una ciudad que merece la pena patear. Su centro histórico es fácilmente transitable andando y es recomendable hacerlo relajadamente para poder admirar todos los tesoros arquitectónicos que atesora. 

Ahora bien, quién os diga que en Praga no hace falta tomar el transporte público os miente. Si no queréis llegar por la noche agotados tendréis que hacer uso del metro y del tranvía todos los días. Seguramente os alojéis en la ciudad antigua y pasar a diario a Malá Strana o al Castillo de Praga os llevaría demasiado tiempo. Por tanto, tened en cuenta las conexiones y valorar tomar el transporte público. 

En Praga podemos adquirir diversos billetes que nos van a permitir poder montar en autobús, metro y tranvía por un tiempo limitado. El básico, de 90 minutos, cuesta 32 CZK, mientras que el corto de 30 minutos son 24 CZK. Una muy buena opción son los billetes de 24 o 72 horas (aquí cuentan las horas desde que lo introduces en la máquina amarilla de cancelar billetes y no los días).
 
Tipos de billetes del transporte público en Praga 
Cualquier billete debe ser validado en unas máquinas automáticas amarillas situadas a la entrada del metro o en el interior de los autobuses o tranvías. De lo contrario podéis arriesgaros a fuertes multas. Sólo se valida una vez y ese es el comienzo del tiempo de uso. Si montáis en más transportes durante ese tiempo no es necesario volver a validarlo.

Lo habitual es tomar el metro pero los tranvías son una muy buena opción, mucho más rápida y agradable (el metro es uno de los más profundos del mundo y se tarda mucho en bajar). Gracias al Google Maps podréis planificaros vuestras rutas y enlaces más prácticos. En mi caso el tranvía número 15 lo tomé a diario, pues me cruzaba el río Moldava y me llevaba rápido a Malá Strana. Otro habitual es el tranvía 22 o 23 para subir al castillo de Praga.

Para informaros sobre el transporte de Praga la mejor opción es visitar su página oficial: http://www.dpp.cz/en/transport-around-prague/

3.     TRASLADO A LA CIUDAD

Existe la opción de tomar un autobús (Airport Express) que te lleva directamente a la estación central de tren. Ahora bien, salvo que tu alojamiento esté allí mismo no compensa tomar este medio de transporte.

Resulta mucho más económico utilizar el transporte público de Praga. El autobús 119 te lleva, en unos 20 minutos, a la estación de metro de Nadrazí Veleslavín (línea A verde), la cual os trasladará al centro de la ciudad en unas 6 paradas (calcular un cuarto de hora mínimo).




4.     CASAS DE CAMBIO DE MONEDA

En el centro de la ciudad de Praga vais a encontraros con un montón de oficinas de cambio. En muchas de ellas grandes carteles anuncian 0% de comisión en el cambio. Es mentira. Todos los cambios de moneda llevan aparejada una comisión, pues es como ganan dinero, pagan los locales y a los empleados. Ahora bien, en muchas de esas oficinas la comisión significa un atraco similar al que realizan los bancos españoles (o incluso más).



Es indiferente lo que pongan en los carteles exteriores, pues siempre debéis pedir, antes de cambiar, las coronas que os van a dar por X euros. Si os cuadra la cifra cambiáis y, si no, pues os vais. Jamás soltéis el dinero antes de conocer lo que os van a dar exactamente por él.

De todos los lugares existentes yo cambié, a una conversión razonable, en la oficina Exchange de la calle Kaprova, justo al lado de la iglesia de San Nicolás de la Plaza Antigua. Está al inicio del barrio judío de Josefov.

5.     RESTAURANTES

Al turista en Praga siempre le van a intentar engañar de alguna forma en los locales típicos. Una técnica habitual es cobrarte los panecillos de la mesa a precio de oro o colarte alguna cerveza de más cuando habéis pedido muchas cosas. La imposibilidad de entender tickets en checo hace el resto.

Yo estaba advertido por otros viajeros y en un restaurante me colaron una cerveza de más. Fueron 45 CZK (menos de dos euros), pero me molestó que me tomaran por tonto. La solución es descontarlo de la propina a dejar (entre un 10-15%) y solucionado.

No creo que se deba hacer un drama de esta mala costumbre de muchos locales turísticos praguenses siempre que las cantidades sean pequeñas. Creo que más nos roban en impuestos patrios y nadie escribe tanto sobre ello en la red. Todo es cuestión de perspectiva.

6.     COMIDA TÍPICA CHECA

En la ciudad vais a encontrar numerosos lugares en los que poder probar la deliciosa, y contundente, comida checa. Si deseáis probar alguno de sus platos más típicos os recomiendo hacerlo a la hora de comer, pues meterse para cenar un Gulas es una aventura arriesgada.

La comida tradicional más rica que probé fue en un restaurante fuera de Praga (Restaurante U Adama, en Karlstejn), lo que me sirve para advertiros que en muchos lugares de Praga la calidad de los platos es más bien justita y enfocada al turismo.

Entre las comidas que más me gustaron estuvieron:

Gulaš: Plato húngaro pero que aquí también se realiza (como en casi toda centro europa). Se trata de un estofado de carne de vaca, el cual se acompaña de los típicos knedlíky, una especie de gruesos panecillos muy esponjosos con los que rebañar la salsa del plato. Sabor fuerte, intenso, pero muy sabroso.


Svíčková: Lo que más me gustó. Se trata de un plato de carne de ternera asada, cortada en rodajas y acompañada con una deliciosa salsa hecha con verduras, nata y frutos rojos. Se suele acompañar con knedliky.


Vepřo knedlo zelo: Carne de cerdo con knedlíky y col ácida.

Koleno: Codillo de cerdo asado.

Hranolky: Patatas fritas que me recordaron a las belgas por su doble fritura.

Štrůdl: Reconozco ser un enamorado del strudel de manzana. Se trata de un  hojaldre, relleno con manzana, canela y nueces. Delicioso final de fiesta.

Trdelník: Este dulce lo encontraréis en numerosos puestos callejeros por el centro de la ciudad. En realidad es un pastel tradicional eslovaco pero en Praga se consume en cantidades ingentes por los turistas. Se trata de una masa de harina enrollada en un pincho de madera (cuyo nombre es trdlo) y que se asa (Rotisserie) al fuego de unas brasas mientras gira sobre sí mismo. La forma final es el de una masa cocida al fuego de forma cilíndrica y hueco en su interior, con ligero sabor ahumado así como aromatizado con canela. Aunque solo está muy bueno, se suele acompañar de chocolate o helado.


7.     PRAGUE CARD

Muchos os preguntaréis si compensa obtener la Praga Card, una tarjeta turística con la que acceder a las principales atracciones turísticas de Praga y poder viajar en cualquier transporte público de la ciudad.

Personalmente, tras estudiar un poco lo que quería ver, decidí que me compensaba. No por ahorrarme dinero, pues calculé que terminaría gastándome lo mismo, sino por la comodidad de no tener que estar constantemente sacando billetes de transporte. Esto puede ser un engorro debido a que la mayoría de las máquinas solo admiten monedas. En algunas estaciones encontré máquinas que admitían billetes y tarjetas, pero aún son las menos habituales.

La Prague Card podéis adquirirla en el aeropuerto (y así os sirve para el traslado a la ciudad) o en las oficinas de información turística. Debéis tener en cuenta que tiene una duración de 2,3 o 4 días naturales. Es decir, si la compráis a medio día habréis perdido toda una mañana.

Si queréis más información sobre la Praga Card os dejo su enlace: https://www.praguecard.com

Una última cosa. No cometáis el error de pagar con tarjeta. La comisión de cambio de moneda es muy negativa en los puntos de información, por lo que sufriréis otro atraco más por el cambio de divisa.

8.     MEJORES MESES PARA VIAJAR A PRAGA

La última vez que viajé a Praga lo hice en mayo y debo decir que mi experiencia fue muy satisfactoria. Es un mes en el cual ya hace una buena temperatura (unos 20 grados de media), no llueve demasiado (yo tuve una mañana de tormenta fuerte y un par de tardes de chispeo leve) y la afluencia de turistas no es excesiva. Aun así me pareció que estábamos mucha gente en la ciudad. No me quiero imaginar Praga en temporada alta. Debe ser infernal.

Por tanto, mi recomendación sería visitarla al final de la primavera o el otoño, pues son las épocas en las que evitamos fríos intensos o veranos calurosos llenos de turistas.

9.     AFLUENCIA A LOS LUGARES TURÍSTICOS

Si pensáis obtener la instantánea del Puente de Carlos sin ningún turista merodeando o visitar la Catedral de San Vito o el Callejón del Oro vosotros solos mejor no viajar a Praga pues será prácticamente imposible.

Los lugares típicos de Praga están constantemente llenos de turistas. Especial mención tiene, en este sentido, la zona del castillo. Mareas de turistas y de grupos inundan ese lugar a diario. Nosotros subimos a primerísima hora (aún no estaban los guardias en las garitas) y para sacar entrada ya tuvimos que esperar cola. Creo que con eso lo digo todo.

El castillo fue el lugar más agobiante que visité, seguido por el Puente de Carlos. Lo crucé en numerosas ocasiones, a diferentes horas del día, e incluso por la noche, y siempre había turistas paseando.

En cambio, en otros lugares menos emblemáticos, si puedes tener una bonita experiencia en solitario si madrugáis (algo fácil debido a que amanece mucho antes que en España). Fue el caso del cementerio judío, la torre del Ayuntamiento o la zona de Vyserhad.

10. TORRES DE PRAGA

En la ciudad te encontrarás con numerosas opciones para poder divisar la ciudad a vista de pájaro. Numerosas torres, tanto de iglesias como de las antiguas puertas de la muralla jalonan en casco antiguo permitiendo, tras una dificultosa subida por escaleras de caracol, acceder a unas vistas inolvidables.

En mi opinión, tres son los lugares imprescindibles desde los que divisar la ciudad. Uno es el Monte Petrin, al cual podéis acceder con el Funicular. Desde lo alto de la pequeña Torre Eiffel de Petrín podréis contemplar toda Praga a vuestros pies (podéis abrir las ventanas para obtener unas instantáneas maravillosas).

Otro de los lugares que más me gustó fue la Torre del Ayuntamiento. Si ascendéis a última hora del día, la luz dorada del atardecer bañará la fachada de la Iglesia de Tyn, obteniendo unas instantáneas asombrosas. Lo bueno de esta torre es la existencia de un ascensor para ascender hasta lo alto.

Por último, en el Puente de Carlos, desde la torre de la ciudad antigua, vais a poder obtener unas vistas impresionantes del puente y de la zona del castillo. Otro de los imprescindibles, en mi opinión.




11.  PASEAR POR PRAGA

Lo mejor de Praga es pasear y perderse por sus calles. Todas os parecerán preciosas. Debido a que no fue destruida durante la II Guerra Mundial, sus tesoros arquitectónicos son impresionantes. Os recomiendo mirar mucho hacia arriba para descubrir todos los detalles que atesora y, por supuesto, pasear por el mismo lugar en varias ocasiones. Seguro que podréis descubrir nuevos secretos que la primera vez os pasaron inadvertidos.

La mezcla de estilos en Praga es increíble. En una misma fachada podéis admirar, contiguos, un edificio renacentista, otro modernista y otro actual, en una consonancia difícilmente imaginable si no lo admiras con tus propios ojos.

Salirse de la zona más turística del casco antiguo y visitar esas calles de Praga olvidadas por las guías turísticas os va a proporcionar una visión más rica de la ciudad.

12. COMPRAR SOUVENIRS

Numerosas tiendas de souvenirs jalonan las calles de Praga. Ahora bien, si lo que deseáis es comprar souvenirs baratos debéis acercaros a la calle Havelska, en donde diariamente existe un mercadillo de los típicos regalos de turistas. Se encuentra a escasos 5 minutos de la plaza antigua. Imanes, artículos de madera, bolígrafos, acuarelas, llaveros…. Todo lo que os podéis imaginar se encuentra allí.

Es necesario recorrer los puestos tranquilamente y comparar precios, pues existen diferencias para los mismos artículos de hasta 1-2€ (lo que proporcionalmente supone hasta un 50%).

Es el lugar ideal para terminar de gastar las últimas coronas que os queden en el bolsillo antes de regresar a España.

Ahora bien, si deseáis comprar cristal de bohemia o alguna marioneta de calidad deberéis gastaros el dinero en tiendas especializadas. Para lo primero entrar en Blue Praha, una firma de reconocido prestigio. Para lo segundo en tiendas especializadas en artículos de madera, como V Ungeltu, en la plaza detrás de Tyn.

13.  IDIOMA

Aprender checo para visitar Praga es una tarea ardua y poco provechosa, pues es un idioma muy diferente al nuestro. Con el inglés vais a poder entenderos perfectamente en las zonas turísticas y no tendréis mayor problema en vuestro viaje. Las principales señales están en checo y en inglés y las paradas de metro o tranvía, aunque sin doble idioma, no son tan difíciles como para no recordarlas unos días.

Ahora bien, si vais a visitar lugares más alejados del centro o comprar en supermercados locales sería bueno conocer unas mínimas palabras del idioma para tener una ligera idea de lo que estamos comprando o poder comunicarnos con los checos que hablan poco inglés. Además, siempre os van a regalar una sonrisa si intentáis realizar el esfuerzo de saludar o dar las gracias en su idioma. No es nada difícil y aquí os dejo algunas palabras imprescindibles (entre corchetes el sonido fonético aproximado):

Hola / adiós (coloquial): Ahoj [A-joi]
Hola (formal): Dobrý den [DO-bri den]
Adiós (formal): Na shledanou [Na SLED-da-no]
Gracias: Dekuji [DI-cui]
Por favor/De nada: Prosím [PRO-sim]
Lo siento: Prominte [PRO-min-te]
Sí: Ano [A-no]
No: Ne [Ne]
¿Cuánto cuesta?: Kolik to stoji? [KO-lik to STO-yi]
Cerveza: Pivo [PI-vo]
Cerveza negra: černé pivo [CHER-ne PI-vo]
Una cerveza: Jedno pivo [YED-no PI-vo]
Agua sin gas/burbujas: Neperlivá vody [NEPER-liva VO-dy]
La cuenta, por favor: za platim, prosím [Tsa PLA-tim PRO sim]
Precio. Cena [SE-na]
Salida: Výstup [VIIS-tup]

14. BAÑOS EN LA CIUDAD

Una de las planificaciones logísticas más importantes en cualquier viaje es la de tener controladas las paradas para ir al baño. En Praga, en numerosos puntos del casco antiguo, vamos a encontrar varios WC en donde poder evacuar en caso de emergencia. Ahora bien, siempre tendréis que pasar por caja en el cestillo de la señora que los limpia. Por lo general suele darse la voluntad, aunque en algunos lugares se exige un precio determinado que ronda entre las 15 y las 25 CZK.

Por tanto, planificar vuestras paradas en museos o lugares visitables apra ahorraros unas cuantas coronas.

15. CERVEZA CHECA

Puede que os sorprenda que la cerveza sea más económica que el agua en los restaurantes checos. Eso se debe a que los turistas consumen más cerveza que agua y rige la ley de la oferta y la demanda. Si visitáis un supermercado comprobaréis que, como en España, el agua es mucho más económica que cualquier cerveza.

Respecto a las cervezas, la que más me gustó fue la cerveza negra. Existen de muchas marcas diferentes pero lo mejor es su amargor suave que hace que la bebas con demasiada rapidez. Entre las marcas locales destacaré la cerveza Kozel, con un toque dulzón muy agradable y una baja graduación que invita a tomarse más de una.










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