domingo, 24 de diciembre de 2017

Las monturas son muy caras

Cuando yo llegué al mundo de la óptica, las monturas de las gafas se pagaban en pesetas y no existía una apertura comercial tan amplia y variada como la existente en la actualidad.

Tal vez por ello, por los años de experiencia que tengo en el sector, me sorprenden afirmaciones que escucho a diario en la óptica, como aquella en la cual algunos clientes se quejan del precio que tienen las monturas actualmente.

Ese pensamiento no es casual ni propio de los clientes particulares. Es inducido por una parte de nuevos proveedores que pretenden copar parte del mercado de la fabricación de monturas y, al igual que en otros sectores, pretenden “colar” un producto de baja calidad con la sentencia de que los proveedores oficiales habituales realizan un sobrecoste en sus productos por su preeminencia en el mercado.

¿Os suena esta cantinela? ¿Deseáis conocer un poco más ciertos pormenores del sector óptico de las monturas?



En el siglo XX, cuando el 95% de las monturas se fabricaban en los Alpes italianos (Luxottica en una vertiente y Sáfilo en la contraria), la máxima de un monopolio del mercado de monturas era la norma (y pocos se quejaban). Pero hoy día, con la deslocalización de la producción en los países asiáticos, y la multitud de proveedores de monturas existentes, el mercado es una guerra en la que sólo sobreviven los mejores (o los que mejor se saben vender, que ese es otro tema).

Puesto que una gafa Hawkers no es lo mismo que una gafa Ray-ban, en el siguiente post os voy a desgranar la fabricación de una montura de gafas de calidad. Creo que esta es la mejor forma de explicar al gran público la diferencia entre una montura de calidad y productos de usar y tirar.

Y con ello no quiero que penséis que estoy condicionado por algún fabricante concreto. Nada más lejos de la realidad. Como es habitual en mi vida, mis aportaciones son escasamente productivas en lo que a mi economía se refiere. Son totalmente altruistas, basadas en mi experiencia vital.

Teniendo presente lo anterior os debo confesar que yo también me compro camisetas en el Primark por 3€. Y tengo muy presente la diferencia de calidad y durabilidad con una camiseta “de marca” de 30€. Y aunque la camiseta del Primark se la pusiera un famoso, no me creería que se pueda comparar con una camiseta “de marca”. Y esto que resulta tan evidente en el textil pasa desapercibido en óptica. ¿Cómo pensar que una montura Hawkers de 25€ puede tener la misma calidad que una montura Ray-ban de 150€? Pues para todos los que no tienen clara la diferencia voy a realizar este artículo.

Mi conocimiento sobre las monturas lo he adquirido de varias maneras. La más evidente, con el trato diario que tengo en mi profesión. Al trabajar en una cadena como Multiópticas tengo acceso tanto a su producto de marca propia como a productos de una calidad mucho mayor. Y comparando ambos se pueden detectar múltiples diferencias para un ojo experto.

Además de lo anterior, hace ya bastantes años realicé un viaje formativo a la fábrica de una empresa puntera de óptica. Allí puede ver in situ los diferentes métodos de fabricación de las monturas y su tecnificada producción.

Por último, una formación continuada dentro de mi sector me ha permitido adquirir conceptos específicos sobre la fabricación de monturas en diversos cursos formativos impulsados por diversos fabricantes.

Pongamos todo ello en valor y realicemos un recorrido por la fabricación de una montura óptica.

Lo primero que quiero destacar, como concepto básico en la fabricación de monturas es el hecho de que la calidad de una montura se debe a dos factores fundamentales: la calidad de los materiales empleados y la tecnología asociada al proceso de fabricación.

Es decir, podemos adquirir un buen material y no poder fabricar una montura de calidad por falta de tecnología o, del mismo modo, adquirir tecnología avanzada y emplearla en fabricar monturas de escaso valor al utilizar materiales reciclados o de baja calidad.

A la hora de realizar una montura existen diferentes procesos que se deben dar para obtener un producto de calidad. Veamos pormenorizadamente cada uno de ellos.
 
La fabricación de una montura requiere diversos procesos altamente tectnificados
Fase1: Diseño de la montura

Sacar una montura al mercado requiere, como primer paso, un complejo proceso que aúna creatividad y conocimiento técnico.

A la hora de abordar el diseño creativo de una montura, lo primero que se debe hacer es realizar estudios sobre los hábitos de los consumidores y las tendencias del mercado. La colaboración con las marcas de moda resulta fundamental y en el diseño de gafas con licencias (tipo Vogue o Carolina Herrera) es fundamental la colaboración interdisciplinar de los equipos de diseño.

Además de estos procesos ligados a la moda, el sector óptico requiere unos conocimientos técnicos específicos que permitan llevar a la práctica los diseños teóricos creativos.

El diseño técnico es la plasmación de la idea de montura que sale del departamento creativo. Se crea un prototipo de resina sintetizada tras pasar por diversos prototipos virtuales que tienen en cuenta aspectos de la fabricación de monturas. Aprobado el diseño técnico se crea un prototipo real con los materiales que se utilizarán en la fabricación final, así como con todos y cada uno de los componentes constitutivos y decorativos de la montura.

Por último, el prototipo se somete a diversas pruebas técnicas, funcionales y de calidad. Si son superadas se envía a producción para su desarrollo y venta.
 
Control mecánico varillas de una gafa
Como podéis imaginar, las marcas punteras poseen amplios departamentos de I+D en el que desarrollan los modelos de monturas que se venden cada temporada. Además de personal altamente cualificado, en donde la creatividad es vital, se necesitan programas de diseño específicos y maquinaria para fabricar prototipos.

Todo ello resulta difícil de conseguir y muchas marcas optan por “fusilar” modelos punteros una vez que los tienen en su mano. Es decir, copiar el modelo ahorrándose todo el coste del diseño.

Por tanto, comprar una gafa que “se parece” al modelo aviador de Ray-ban es lo mismo que comprar el bolso Louis Vuitton al negrito del top manta.

Fase 2: Producción de la montura

La fabricación de una montura sigue siempre unos pasos básicos aunque, según sea el material empleado para realizarla, existen diversos procesos específicos que son necesarios para lograr monturas de alta calidad. Por ello voy a dividir este apartado en tres partes.

Monturas metálicas

Son todas aquellas que se fabrican en metales y aleaciones cuidadosamente seleccionados, con el objeto de crear modelos ligeros a la par que resistentes, flexibles y resistentes a la corrosión externa. El público suele identificar estas monturas con el término de monturas de alambre.

Entre los principales materiales que se utilizan hoy día se encuentran el titanio, el cobre de virilio, nicaflor,  monel, bronce, acero y plata de níquel.

Las aleaciones de metal se encuentran, al inicio del proceso de montaje, en láminas o hilos metálicos. Para comenzar a fabricar una montura con un frontal de una sola pieza se troquela la forma deseada directamente sobre la lámina del metal elegido (proceso de moldeado). El resto de componentes se pueden extraer de la misma lámina. Otros diseños de monturas más complejos, que aúnan diferentes metales, necesitan atravesar las láminas por una matriz que consiga la medida adecuada, luego se cortan, se moldean y se sueldan. Los componentes como las bisagras o los portaplaquetas se sueldan al frontal manualmente.

Estas monturas semi-acabadas se someten a un proceso de rotación en el que los materiales abrasivos pulen los componentes y eliminan las imperfecciones. Más tarde las monturas se galvanizan en una solución salina metálica que las revisten de una capa anticorrosiva e hipoalergénica. Además, así las monturas adquieren un aspecto brillante y resistente.

Una vez secas se aplica una capa protectora transparente para prevenir alergias dermatológicas y reducir la corrosión atmosférica. Por último se pintan con acabados mate o brillo según el diseño y siguiendo diversas técnicas que pueden combinar diversos colores o modernos sombreados.
 
Pintura gafas metálicas
A lo largo de todo el proceso se llevan a cabo diversos controles de calidad y revisiones a mano cuando se incorporan piezas accesorias como las plaquetas, las lentes  o los terminales.

Los 100 pasos de los que consta la producción de una gafa son fases altamente tecnificados.

Monturas de Fibra de Nylon

Se trata de uno de los materiales más flexibles y versátiles del mercado, por lo que su utilización copa todos los diseños de monturas deportivas.

La calidad de este tipo de monturas radica, en una gran proporción, en la calidad de su proceso de moldeado, razón por la cual es fundamental obtener unos moldes adecuados y de alta calidad.

La primera etapa de la producción implica fundir los gránulos de fibra de nylon a una temperatura de 270 grados. El líquido resultante se inyecta en moldes para confeccionar el frontal y las varillas. El resto de componentes, como los núcleos o las bisagras se colocan en el molde antes de la inyección del material plástico.
 
Molde para montura de fibra de nylon
Cuando los componentes se han solidificado se someten a un proceso de pulido en el que diferentes tipos de materiales abrasivos pulen los bordes rugosos.

Tras lavarlas, desengrasarlas y secarlas al horno automáticamente, las monturas se ensamblan y recubren con una cobertura hipoalérgica y le confiere un acabado similar a un lacado.

Posteriormente se montan el resto de componentes a mano, realizando además un postrero control de calidad por operarios especializados.

Este tipo de material está siendo utilizado de forma muy habitual en la óptica por sus costes de producción, pero la falta de unos moldes adecuados conduce a crear modelos de una baja calidad que tienden a tener una escasa vida útil.

Monturas de acetato

Son las típicas monturas que el público identifica con la gafa de pasta. El acetato se utiliza de manera masiva debido a su versatilidad y la infinidad de posibilidades de diseño.

El acetato es una material hipoalergénico, un compuesto a base de materiales naturales fabricado por el hombre, al igual que las fibras de algodón o el plástico. Con diversos tintes y procesos químicos se logran los distintos colores de los acetatos. En algunos casos estamos ante verdaderas obras únicas.

Los fabricantes de acetato realizan láminas en los distintos colores que necesitan los diseñadores de monturas. Esas láminas se deben aplanar para obtener el grosor preciso conforme a las especificaciones técnicas de los diseñadores.
 
Láminas de acetato
A continuación se cortan a medida las varillas y el frontal y se inserta un núcleo metálico en las varillas (alma que no siempre llevan todas las monturas) que se moldea posteriormente para lograr la curvatura adecuada.

Más tarde se incorporan las bisagras al frontal y se le da forma al puente. La montura ensamblada se somete a un proceso de acabado en tambor a través del cual se pule y se da brillo a las monturas. Por último, se realiza un pulido a mano.

El diseño y fabricación de una montura de acetato es una combinación especializada de procesos automatizados de alta tecnificación, un diseño atractivo y la utilización de los mejores materiales.

Muchos fabricantes, para abaratar costes, utilizan materiales de baja calidad, similares al acetato en su aspecto externo, pero carentes de sus propiedades inigualables. Sin duda es la forma más sencilla de abaratar una montura sin que se note en absoluto externamente.

Aunque estos son los tres principales materiales de fabricación de monturas la óptica ha sabido incorporar materiales de otras industrias que aumentan algunos aspectos concretos de las gafas. Algunos ejemplos son la fibra de carbono (utilizada por la NASA), ideal para gafas deportivas por su alta resistencia, el aluminio, un material fácil de trabajar y con el que se logran monturas muy ligeras, el basalto, una roca volcánica casi indestructible en ciertos componentes de montura, oro, para monturas de alta gama, textiles como el tweed, o piel real, por su durabilidad, han sido utilizados en monturas.

Fase 3: Producción de los lentes

Este apartado resulta demasiado importante como para resumirlo brevemente, pero por no aburriros mucho os daré alguna que otra pincelada sobre ello.

En lentes graduados no es lo mismo utilizar materiales originales expresamente fabricados para su función óptica que materiales reciclados o simples plásticos con capacidad para formar una imagen (muchas de las gafas pre-montadas).

En mi práctica diaria veo todos los días la diferencia de ver en un frontofocómetro una lente óptica de calidad (en este apartado Zeiss destaca especialmente) de otra que no lo es. Pequeños astigmatismos son difíciles de fabricar pero las esferas no deberían serlo tanto. Una lente de calidad de -2.00 D de Zeiss te dará en la medida exactamente eso. En una lente de mala calidad tendremos medidas variopintas que van entre -1.88 a -2.12.

La tolerancia del ojo no va a detectar variaciones, en la mayoría de los casos, de menos de cuarto de dioptría (0.25), pero si a una graduación que combine miopía y astigmatismo le añadimos errores dentro de la tolerancia puede darse el caso de ir sobrecorregido sin necesidad. Igualmente, dos ojos iguales a los que le sometemos a diferencias como las anteriores (imaginemos que uno no llega a la graduación y otro se pasa) provocarán molestias de adaptación e, incluso, dominancias artificiales que pueden crear diversos problemas posteriores de adaptación al cambio de lentes.

Además de la variación en la graduación, no es lo mismo un lente sin aberraciones laterales que con ellas (diseño asférico vs esférico) ni es lo mismo un lente esférico de calidad óptica que otro que no lo es. De nuevo, la existencia de aberraciones en las lentes puede pasar desapercibido para el ojo humano pero crea zonas de borrosidad periférica en la retina que pueden generar problemas como subidas de graduación o dolores de cabeza tras un uso prolongado.

Este tipo de aberraciones suele observarse perfectamente en el frontofocómetro de las ópticas.  Mientras una lente de calidad óptica, en el caso de los meniscos esféricos, siempre ofrece la misma graduación en cualquier punto de la lente en el que observemos, en lentes de mala calidad apreciaremos astigmatismos residuales, de hasta media dioptría, en cuanto nos alejamos del centro óptico de la lente.

Por último, los tratamientos que llevan los lentes también tienen diferentes calidades según el método de fabricación utilizado y la maquinaria disponible. Por ejemplo, el antirreflejo es un tratamiento muy complicado de colocar en la lente y cuya efectividad depende de la calidad de la campana de vacío utilizada. Además de ello, existen diversos tipos de antirreflejos, similares a simple vista, pero que poseen muy diferentes propiedades de durabilidad y resistencia (para más información leer aquí).

Igualmente, en el tema de las gafas de sol, no es lo mismo un lente oscuro con protección a los rayos Uva que otro oscuro y que no tenga protección alguna (más información sobre ello aquí). No es lo mismo un tratamiento polarizado inserto en la masa de la lente que otro aplicado como un esmalte en el exterior, indefenso ante las agresiones externas provocadas por una mala limpieza (algo habitual en gafas de sol). No es lo mismo una lente solar con antirreflejo en la cara interna (que evita molestos reflejos) que otra lente sin este tratamiento (una de las muchas características que diferencian los lentes polarizados de marcas tipo Ray-ban de lentes polarizados de marcas económicas).

En definitiva, los lentes poseen diferentes características (algunas imposibles de averiguar a simple vista) que repercuten en su precio final, en la durabilidad del producto adquirido y, finalmente, en la satisfacción final del cliente que los adquiere.

Puesto que una parte importante de estas características no pueden ser verificadas por los clientes, resulta fundamental adquirir siempre los productos ópticos en tiendas distribuidoras oficiales (en España en las ópticas), pues poseen diversas normativas que regularizan la distribución y venta de este tipo de producto, no lo olvidemos, sanitario.

Si adquirimos por Internet el mismo producto nos estaremos arriesgando doblemente. Por un lado puede que se trate de una imitación (algunas me cuesta distinguirlas hasta a mí), mientras que por otro lado puede que estemos dañando nuestra visión de manera irreparable e inconsciente por nuestra parte.

Y no pretendo con ello alarmar ni hacer lobby por el sector óptico en el cual trabajo. Si compras por internet medicamentos me parece genial que hagas lo mismo con tus gafas. Pero si lo primero te escandaliza no veo la razón por la cual no tienes el mismo criterio con lo segundo.

Lógicamente, en un sector privado como es el de la óptica, hay una gran variedad de comercios con políticas muy distintas en cuanto a la calidad de producto ofertado. Siempre dentro de las tolerancias (en mi opinión demasiado laxas), muchos comercios juegan con productos de baja calidad para maquillar sus facturaciones anuales cuando el contexto económico les es adverso. En otro post os prometo abordar lo que realmente esconden las ofertas en óptica.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias, me has dado una cátedra, como conocedor me recomiendarías un armazón Vogue de Naylon. Y qué tal salen los de la marca Zelool?

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    Respuestas
    1. Hola Claudia, gracias por comentar.
      Vogue es una firma que trabaja Luxottica y, por tanto, se trata de un producto de calidad. Si quieres una marca de precio asequible es una buena opción.
      La marca Zelool no la conozco para aconsejarte.
      Saludos

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