domingo, 13 de julio de 2014

Yasmine Hammamet (Túnez) es el típico destino de sólo playa



En unas vacaciones, mi mujer y yo estábamos bastante cansados y pensamos que era el momento de relajarnos en un destino de playa. Como también nos gusta realizar visitas culturales, nuestro objetivo era volar hasta las islas Canarias. Cuando fuimos a contratar el viaje a la agencia (hace unos pocos años esto era lo más habitual) nos propusieron un destino igual de relajante y más económico: Túnez.

En concreto, nos ofrecieron una semana en un Resort de Yasmine Hammamet, sin lugar a dudas la zona más turística de todo Túnez. Nos informamos un poco sobre lo que podíamos visitar por allí y nos decidimos. La experiencia no pudo ser mejor y se la recomiendo a todo el mundo. En Yasmine Hammamet encontramos una playa maravillosa. En el complejo hotelero unas instalaciones más que correctas y como punto de partida de numerosas excursiones es un lugar ideal.

¿Os apetece que os muestre todo lo que podréis visitar en este lugar?


Yasmine Hammamet es un enorme complejo turístico donde se reúnen numerosos hoteles y Resort. Se extiende a lo largo de cuatro kilómetros de una playa de arena muy fina. De las mejores que he visitado. Todo allí está pensado para el turista. De hecho, existe una medina artificial donde se reúnen restaurantes, cafés, comercios, algún museo y hasta un parque de atracciones llamado Carthageland, con 18 atracciones y minizoo. Si os gusta comprar, allí pasaréis bastantes tarde-noche. También hay un puerto deportivo donde recalan preciosos barcos de paseo.

Nosotros nos alojamos en el hotel Iberostar Belisaire. Nos lo recomendaron por la comida, muy al gusto de los españoles, y por el Spa que posee. Tras estar allí una semana yo lo recomiendo por lo mismo y le añado dos cosas: la piscina exterior, realmente grande y agradable, y la piscina del spa, de acceso gratuito a mediodía, con su calentita agua salada. La playa está a escasos tres minutos andando y tiene tumbonas y sombrillas del hotel gratuitas.

Amanecer en la playa de Yasmine Hammamet


Para todos aquellos que sólo quieran playa y fiesta lo anterior debe serles suficiente, pues van a encontrar todo lo necesario para pasar unas vacaciones relajadas. Pero si os gustan las excursiones culturales os voy a recomendar varias salidas que podéis hacer fácilmente desde este lugar.

Existen tres formas de moverse por Túnez. La primera y más sencilla es contratar las excursiones con el enlace de la agencia en el mismo hotel. Os llevarán desde el hotel a las principales atracciones turísticas en un autobús privado y os volverán a dejar en la puerta de vuestra  habitación. Todo muy rápido, aséptico y planeado. De lejos lo más caro y lo que nunca recomiendo. Que no os asusten con el posible peligro a robos. En Túnez los turistas son muy respetados y es una de las sociedades más avanzadas de los estados musulmanes situados en la ribera mediterránea.

La segunda opción consiste en alquilar a un taxi por nuestra cuenta y que nos lleve a donde queramos. Es la mejor opción si queremos ver muchas cosas en poco tiempo, y de paso es más barato que la propuesta de la agencia.

La tercera opción es montártelo todo por tu cuenta. Yo es lo que hice y no me arrepiento. En Túnez puedes viajar tranquilamente en transportes públicos, es barato y descubres mucho mejor la sociedad y cultura donde te encuentras. Es más lento que el taxi, pero más gratificante y muchísimo más económico. Si tenéis tiempo suficiente os lo recomiendo encarecidamente. A continuación os dará las indicaciones suficientes para realizar todas las excursiones sin problemas.

Las principales visitas que podéis hacer son las siguientes:

Hammamet

En la parte posterior del hotel había una parada de autobús que te llevaba del complejo de Yasmine Hammamet a la ciudad de Hammamet. Son autobuses como los que había antiguamente en Madrid: se entra por detrás, donde un revisor te cobra, y se sale por delante, junto al conductor. El autobús es el Nº 115, pasa cada 30´ y  os costará medio dinar tunecino (0,5 TND). También podéis coger el Nº 120, más pequeño, más cómodo (por llevar aire acondicionado) y algo más caro (0,9 TND). El cambio cuando yo visité el país era 1,85 TND por Euro. Es como viajar casi a mitad de precio. Si además sumamos que su nivel de vida es mucho más económico que el nuestro resultará que todo os parecerá sumamente barato. En esas circunstancias yo me pregunto que le parecerá a los alemanes o a los ingleses.

El recorrido del autobús es muy corto, unos 25 minutos para 10 escasos kilómetros, y os dejará en la misma puerta de la ciudad de Hammamet. No tendréis duda de cuando bajaros pues veréis las murallas de la antigua Medina junto a la costa. 

Antigua Medina de Hammamet

Enfrente de la Medina antigua tenéis un moderno centro comercial abierto donde se ubican tiendas y restaurantes por igual. La Medina antigua tiene el encanto de las ciudades islámicas medievales, con sus casas apiñadas y su entramado callejero caótico. Encontraréis varios comercios en su interior, donde deberéis regatear, aunque el encanto es recorrer sus calles estrechas y admirar los rincones de calles encaladas y puertas de colores, todas diferentes. Apenas os llevará media hora recorrerla tranquilamente.

Luego podéis acercaros al cementerio musulmán ubicado a su espalda y recorrer el paseo marítimo junto a la playa del sur. En la parte oeste de la ciudad existe otra playa y de nuevo en la medina antigua, mirando hacia esta última playa, junto a la Kasbah de la medina, se encuentra el famoso Café Sidi Bou Hdid, donde es obligado que os relajéis tomando un refrescante té.

Nabeul

Este es uno de los pueblos más cercanos Hammamet (18 Km.) que podréis visitar sin problemas. El autobús Nº 115 os llevará hasta allí por unos 1,75 TND.
Es recomendable visitarlo el viernes, día del mercado, pues los puestos surgen por doquier y los turistas pueden comprar toda clase de artículos. Nabeul es famosa por sus cerámicas pintadas a mano, por lo que adquirir una si visitáis el lugar. Por supuesto, a la hora de comprar, regatear bastante pues el precio de salida suele ser más del doble de lo que realmente cuesta.

Además de cerámica yo compré algunos polos de marca (imitaciones de bastante buena calidad, todo sea dicho) en una tienda de precio cerrado, a la manera occidental (que también existen) y algunas especias en un supermercado de alimentación local (Monoprix).

Túnez capital

Para visitar Túnez capital tendréis que realizar una pequeña excursión cogiendo dos autobuses. Primero el Nº 115 hasta Hammamet. Si os bajáis en la siguiente parada tras pasar la medina antigua no tendréis que cambiaros de parada para coger el autobús a Túnez. Éste es el autobús Nº 105 y el viaje os costará unos 4 TND. Os dejará en la estación sur de autobuses tras una hora de viaje. Allí podréis coger el metro ligero y acercaros al centro. La parada de metro se llama Bab Alioua (Línea 1) y en una parada llegaréis hasta la parada Place Barcelone, desde donde os podréis mover andando tranquilamente.

En Túnez podéis visitar dos lugares principalmente.

La medina antigua no tiene nada que ver con la de Hammamet. Aquí todo es a lo grande. Nosotros entramos por la Plaza de la Victoria, a través de una puerta fortificada, rémora del antiguo perímetro amurallado. Luego tomamos la calle Zaytouna que nos llevó a la mezquita principal. Es una calle estrecha llena de puestos donde venden infinidad de souvenirs. Resulta agobiante en sí, aunque no por los comerciantes, que apenas te agobian. La mezquita, como todas las de Túnez, no es visitable para los occidentales, por lo que deberemos conformarnos con su visión exterior.

Junto a la mezquita hay una pequeña tienda de perfumes. Su dueño, un tunecino muy simpático que chapurrea bastante bien el castellano os “captará” cuando paséis por allí. Amablemente os dirá que os puede enseñar una de las mejores vistas de Túnez. No temáis y hacerle caso. Callejeando un poco os llevará a una tienda de alfombras, desde cuya terraza veréis unas vistas impresionantes de tejados mezquitas y minaretes. Os explicará que los cuadrados son musulmanes y los octogonales turcos. Tras las fotos de rigor y un tiempo de relajación deberéis pagar el peaje de tanta amabilidad y comprarle algún perfume. Os recomiendo la esencia de Jazmín, por ser la flor oficial del país.

Vista de la Mezquita de Túnez


Por la medina antigua podéis perderos un buen rato. Os aconsejo huir de las calles más turísticas y adentraros a las zonas utilizadas preferentemente por los locales. Allí descubriréis la esencia del lugar y comercios artesanales llenos de encanto. Y si tenéis dinero y ganas podréis adquirir una auténtica y original sheshiya, el típico gorro rojo con borla tunecino.

El Museo del Bardo  se encuentra junto a la parada de metro Le Bardo. Para llegar hasta allí debéis hacer transbordo en Place Barcelona y coger la línea 4 con dirección Den Den. No os preocupéis si no veis el nombre de alguna parada. La estación en la que os debéis bajar tiene varios mosaicos en honor al museo.

El museo se encuentra a unos 200 metros de la estación, bordeando el edificio de la asamblea general. La entrada cuesta 7 TND y realmente vale la pena visitarlo. Es el más famoso de Túnez, contiene numerosas piezas antiguas pero, sobretodo, mosaicos. Los hay de todo tipo, desde los más pequeños emblemas hasta los gigantescos que ocupan paredes enteras. Tratan de temas muy variados, aunque destaca el tema faunístico.

Particularmente me encantó el patio principal, con su conjunto de estatuas simulando una galería y los mosaicos recubriendo suelos y paredes.

Interior del Museo del Bardo

El edificio del museo es un antiguo palacio y en su interior veremos salas que se conservan según su uso tradicional, tales como la cocina, los dormitorios o los grandes salones decorados con bóvedas de yesería pintada.

Un consejo a la hora de volver a Hammamet. Ahora los billetes no se sacan en el autobús, como en el viaje de ida, sino en las ventanillas de la estación. Sacarlo con tiempo u os tocará esperar otra hora más hasta el siguiente autobús. Y, por cierto, si podéis elegir asiento no se os ocurra colocaros en los del final, junto al motor del autobús, o sabréis lo que significa un viaje “infernal”.

Ruinas de Cartago

Para llegar a la zona de ruinas deberéis realizar el viaje a Túnez en autobús y luego coger el metro desde Bab Alioua a la estación Tunis Marine, sólo tres paradas siguiendo la línea 1. Esta estación funciona como un intercambiador entre metro y tren (TGM). Ahora coged el tren y dirigiros hasta la estación Carthage Hannibal, desde donde podréis recorrer las ruinas de la antigua Cartago tranquilamente. El viaje dura 25 minutos y os costará unos 0,6 TND. Los trenes son tan antiguos como los vagones de metro ligero pero son eficaces y tienen una frecuencia de unos 15 minutos.

Las ruinas de Cartago están compuestas de varios lugares de interés para visitar, los cuales se encuentran tan próximos como para ir caminando entre ellos. Comprando el ticket general (unos 8 TND) podréis entrar a todos los lugares.

Os aconsejo visitar primero el museo. Es pequeño pero se encuentra repleto de cerámica y contiene varios mosaicos. Además, las vistas desde lo alto de la colina donde se ubica son espectaculares. Y allí encontraréis los planos para visitar el resto del yacimiento arqueológico.

Lo siguiente que podéis ver es el llamado barrio de Magón, aunque sólo encontraréis los cimientos de lo que en otra época fueron unas casas notables.

Lo más conocido tal vez sean las Termas de Antonino, aunque los escasos restos que se conservan son, en mi opinión, decepcionantes. Sirven para darnos una idea somera de la grandiosidad del lugar, pero será necesaria más ración de imaginación que de fotografía. Cuatro grandes columnas y pasear por la zona donde se ubicaban los hornos es todo lo que haréis allí. Junto a las termas existen los restos de una basílica y una casa y una capilla subterránea.

Restos arqueológicos de las Termas de Antonino


Muy próxima a esta zona se encuentran las villas romanas. Merece la pena acercarse a ver la que se encuentra en lo alto de la colina. Tiene, además de una gran panorámica, mosaicos y un patio porticado. Y junto a este lugar podéis visitar el teatro de Adriano, donde se celebran todo tipo de eventos en la actualidad. También podéis visitar las ruinas de un anfiteatro próximo, pero nosotros ya habíamos tenido suficiente ración de arqueología por aquél día.

Sidi Bou Said

Lo mejor para visitar este lugar es realizar la visita asociada a las ruinas de Cartago. Lo primero porque llegar hasta aquí sólo supone tres paradas más de tren (estación Sidi Bou Said). Lo segundo, porque es un contraste muy bello visitar este encantador lugar tras ver las ruinas. Y lo tercero, porque en un par de horas a lo sumo lo tendréis recorrido completamente, por lo que no merece la pena realizar la gran excursión desde Yasmine Hammamet para visitar sólo este lugar.

El pueblo se ubica en lo alto de una colina que tendréis que subir andando. Hacerlo pacientemente para iros empapando del lugar encantador que os espera. En un abrir y cerrar de ojos os encontraréis sumergidos en un pueblo encantador de casas encaladas en blanco y con las puertas y ventanas pintadas de azul (aunque si recorréis un poco el lugar descubriréis que algunos inquilinos algo heterodoxos dan sus notas de color con puertas rojas y amarillas). Es maravilloso pasear y perderse por sus enmarañadas calles, descubriendo encantadores rincones, algunos con preciosas vistas al mar y a la bahía. Tan pronto encuentras una calle con flores de colores, que realzan el azul  y el blanco de las casas, como alguna puerta que se sale de la norma de color imperante. Las puertas son bonitas tanto por sus arcos de herradura, típicos del arte musulmán, como por las tachuelas que decoran las puertas en sí mismas, las cuales hacen curiosos dibujos geométricos. El lugar resulta tan idílico que ni siquiera los vendedores de los numerosos puestos de souvenirs son tan agobiantes como en otros lugares. O eso nos pareció a nosotros.

Uno de los encantadores rincones de Sidi Bou Said

Aunque nosotros no lo hicimos es típico tomar té con piñones en el Café des Nattes. Yo creo que resulta ser la típica turistada. Prefiero gastarme ese dinero en comprar algo realmente interesante. Pero sobre gustos…

Este lugar se hizo famoso gracias a el barón Rodolphe D´Erlanger, quién construyó un palacete en el lugar en 1912, hoy utilizado como Centro de Músicas Árabes y Mediterráneas.

Como visitas destacables está la mezquita (exterior), el faro y una casa-museo en la calle principal, la cual nos muestra la típica casa tunecina local.

Las famosas puertas de colores de Sidi Bou Said


¿Os parecen suficientes visitas para un viaje de playa y turismo?

Si la respuesta es negativa no debéis preocuparos. Sólo os indiqué las visitas al norte de Hammamet. Al sur se encuentran también preciosas ciudades que harán la delicia de cualquier turista: Sousse, Monastir, Kairouan, el anfiteatro de El Djem…. Pero eso lo dejaremos para otra ocasión. Para otro viaje de vuelta a este maravilloso país.

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