sábado, 26 de octubre de 2013

Nunca podré ponerme lentillas



Existen muchas personas a las que el miedo a ponerse una lentilla en el ojo les impide disfrutar de uno de los métodos más cómodos y estéticos de compensar nuestros errores refractivos. Generalmente, ese miedo a “tocarse el ojo” es más una ilusión mental que un terror real. Y las personas que empiezan una adaptación de lentes de contacto, si desean llevar lentillas, salen con ellas tras unos días de prueba y aprendizaje.

Las personas que me conocen saben de mi inicial inutilidad para poder ponerme una lentilla en el ojo. De hecho, mis primeras prácticas de contactología en la universidad fueron aprobadas más por pena que por destreza y buen hacer. Los profesores me veían con tan buena intención… ¡y con unos ojos tan inyectados en sangre!

Os puedo asegurar que si yo logré ponerme lentillas todos podréis ponéroslas tarde o temprano. Sólo existe un solo secreto: ¡Querer hacerlo! Bueno, y unos sencillos pasos a seguir que os cuento a continuación.


Consejos prácticos para ponerse lentillas desechables

-          Lo primero que debemos hacer antes de manipular una lente de contacto es lavarnos bien las manos con jabón neutro. Esto eliminará cualquier posible contaminación de la lentilla. Luego, aclararnos bien todo resto de jabón (para que no pique el ojo) y secarnos con toallas que no dejen pelusas o con un simple papel.

-          Con las manos limpias pasamos a abrir el estuche de nuestras lentes de contacto. Un buen truco para no confundir las lentillas de cada ojo es empezar a poner y a quitar siempre por el ojo derecho. Los estuches tienen distintos símbolos grabados en los estuches portalentillas que nos servirá para guardarlas correctamente.

-          Colocamos la lentilla en nuestro dedo índice y observamos su aspecto. Debemos fijarnos en dos cosas: que tenga un buen aspecto (fijarse en la limpieza y en posibles roturas en los bordes) y que esté colocada en la forma adecuada.

-          A muchas personas les sorprende cuando les indico que la lentilla tiene un derecho y un revés. Pero es lógico, la parte externa de la lentilla no está tallada de igual forma que la interna que “toca” nuestro ojo. Para diferenciarla debemos mirar la lentilla de perfil. Si tiene forma de bol de cereales está al derecho. Si tiene forma de plato, con los bordes exteriores hacia fuera, está al revés. Como una foto vale más que mil palabras os dejo ésta para que os sirva de guía.

Fuente: hablandodeoptica.blogspot.com
Una lentilla colocada al revés se moverá más en nuestro ojo, lo que redundará en una peor visión y mayores molestias. Por tanto, es importante colocarnos bien las lentillas dentro de nuestro ojo. Aunque no debemos hacer una montaña de esto. Miramos la lentilla de una manera y de otra. Elegimos la forma que nos parezca más acertada y nos la colocamos. Si la notamos más de lo normal (obviar este paso los principiantes, pues no tenéis suficiente sensibilidad aún) es tan simple como sacarla y ponerla de la otra forma.

Pero vamos al meollo del asunto. ¿Cómo me pongo mis lentillas?

-          Colocamos nuestra lentilla correctamente en la yema del dedo índice de nuestra mano derecha (los zurdos podéis hacerlo con la izquierda, faltaría más).

-          Nos miramos de frente en un espejo y con la mano libre sujetamos nuestro párpado superior para evitar que se cierre al acercar la lentilla. Es importante sujetarse fuerte del párpado y no de la ceja. Recordar que tenemos más fuerza en nuestras manos que en los párpados, por lo que sólo se trata de que el cerebro dé las órdenes correctas.

-          Con el dedo corazón de la otra mano (la de la lentilla) bajamos ligeramente nuestro párpado inferior.

-          Ahora, con el ojo totalmente abierto, acercamos la lentilla al ojo y la posamos suavemente en él. No se trata de utilizar la fuerza ni de arrastrarla por el ojo. Es un delicado movimiento de acercamiento y colocación. La lágrima atraerá con su humedad a la lente de contacto, que quedará flotando sobre ella. Apenas tendremos que realizar una leve presión.

-          Antes de cerrar el ojo debemos dejar que la lentilla se estabilice un par de segundos. Si han quedado algunas burbujas de aire entre la lentilla y el ojo sería bueno realizar un ligero movimiento circular para eliminarlas antes de cerrar el ojo.

-          Debemos cerrar el ojo lo más despacio que podamos o la lentilla podría doblarse y salirse.

Si seguiste estos sencillos pasos ya tienes colocada tu lentilla. ¡Felicidades! Ahora haz lo mismo con el ojo izquierdo y ya podrás disfrutar de una visión sin límites.

Si aún no te sale, puede que ver el vídeo que tienes al final del post te ayude un poco más.

Un último consejo. Existen personas incapaces de mirarse al espejo directamente mientras se colocan sus lentillas. Yo soy un claro ejemplo. En esos casos podemos mirar para apuntar correctamente, desviando la mirada hacia arriba en el momento de insertar la lentilla. Ahora bien, en este caso, al no colocar nuestra lentilla sobre la córnea directamente, debemos realizar un paso más. Antes de cerrar el ojo deberemos mirar hacia abajo suavemente (al lugar donde depositamos la lentilla) y esperar unos segundos hasta que la lentilla se coloque en nuestro ojo.

Consejos prácticos para quitarse lentillas desechables

Retirar una lentilla del ojo es mucho más fácil que ponérsela, si bien es necesario seguir unos pasos adecuados:

-          Lo primero que debemos hacer es lavarnos las manos con jabón y secárnoslas bien.

-          Mirando de frente al espejo, y sujetándonos los párpados de forma análoga a como lo hicimos a la hora de ponernos las lentillas, debemos colocar el dedo índice en una punta de nuestro ojo y el dedo pulgar en la otra.

-          El truco es acercar ambos para pellizcar la lentilla y sacarla. De nuevo, os recuerdo que más vale maña que fuerza. Es una presión ligera pero enérgica a la vez.

Para todos aquellos a los que les sea imposible realizar tal cosa mirándose en un espejo existe otra técnica:

-          Nos colocamos de la misma forma que en el paso anterior, pero en vez de mirar de frente al espejo elevamos hacia arriba nuestra mirada.

-          Con el dedo índice tocamos la parte inferior de la lentilla y la arrastramos hacia abajo, hacia la zona blanca del ojo.

-          Luego, sin soltarla, pellizcamos la lentilla ayudándonos del dedo pulgar.


Y si todavía no has conseguido quitártela te dejo este vídeo explicativo que seguro te aclarará las cosas.


                                Fuente vídeo: Coopervision

Espero que estos sencillos consejos os ayuden a la hora de poneros fácilmente vuestras lentes de contacto.

Y si aún tenéis alguna pregunta sin contestar no dudéis en consultar a vuestro profesional de la visión.

4 comentarios:

  1. Un tutorial que va bien para quien tiene miedo a ponerse las lentillas y por esa razón no las usa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, eso pretendía.
      Me alegro poder ayudar.
      Se debe ser precavido, pero nunca tener miedo de lo desconocido.
      Saludos

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...