miércoles, 16 de octubre de 2013

El Camino de Santiago




El año 2010 fue el último Año Jacobeo. Para que un año sea jacobeo se necesita una sola condición: que el día de Santiago (25 de julio) caiga en domingo. Esta circunstancia ocurre según una secuencia repetitiva: 6-5-6-11 años. Y el año 2010 fue el último de la secuencia, por lo que deberemos esperar hasta el año 2021 para disfrutar de otro año similar. Pero, ¿Qué tiene de especial un Año Jacobeo?

Aprovechando que un capítulo del libro Mis Mentiras Favoritas trata sobre el Camino de Santiago os voy a relatar, a través de varias entradas, lo que fue mi peregrinación a Santiago, así como daros consejos prácticos para preparar la realización del Camino.


El Camino de Santiago es un recorrido muy especial. Si además lo realizas en Año Jubilar, la experiencia será mucho más gratificante, pues encontrarás multitud de peregrinos con los que confraternizar. La razón “religiosa” para hacer el Camino el Año Jubilar es que si cumples una serie de condiciones obtienes la indulgencia plena de todos los pecados cometidos hasta la fecha. Las condiciones no son muy duras: visitar la Catedral de Santiago, realizar una oración, confesarse y comulgar.

Como habréis comprobado en la lectura del capítulo del libro, yo no soy una persona muy practicante. En este sentido soy un poco luterano y no creo en indulgencias dadas por semejantes, por muy sacerdotes que sean. Pienso que cada cual debe tener su propia ética y sólo uno mismo es capaz de autoperdonarse. Soy más de “yo me lo guiso y yo me lo como”. Pero cada cual puede hacer lo que quiera con su vida y sus creencias, faltaría más. En mi caso, hacer el Camino en Año Jubilar fue un cúmulo de circunstancias afortunadas, donde coincidieron vacaciones laborales apropiadas, crisis económica, reto personal y ganas de hacerlo. Esto último es lo más importante. Debes tener ganas de hacerlo y yo intentaré convencer a los más reacios en estas líneas.

En este momento os preguntareis sobre la utilidad del Camino. ¿Qué gano yo haciendo el Camino de Santiago? Por la red circulan razones generales para todos los que deseéis buscar información, pero yo os daré las mías, tras la experiencia de haberlo realizado.

Básicamente, realizar el Camino te convierte en mejor persona. Dicho así puede parecer un cuento chino, pero es la realidad. En los siguientes párrafos te lo explico.

Lo primero que haces es volver a hablar contigo mismo. ¿Cuando fue la última vez que te paraste a pensar en silencio? ¿Cuánto tiempo le dedicaste? En el Camino estarás horas dándole vueltas a tu vida y eso hará que la veas mucho más clara. Si dejas a un lado ordenadores, móviles y hasta el reloj  (distracciones a fin de cuenta) descubrirás como los días tienen más tiempo del que tú creías. Y te fijarás en cosas que habías olvidado o que ni siquiera sabías, como calcular la hora observando la sombra del sol. La fortaleza mental es una de las consecuencias más claras que sacarás de todo esto, pues no sólo conocerás tus limitaciones sino que te obligarás a afrontarlas para dejarlas atrás.

No os voy a engañar. El Camino es duro. Bueno, más bien muy duro. Te pondrás a prueba todos los días y eso servirá para conocer tus limitaciones y… ¡superarlas! Descubrirás lo increíble que es el cuerpo y su gran poder de recuperación. En mi caso, cuando llevaba varios días de recorrido, me acostaba en condiciones lamentables. Parecía octogenario. Bueno, pues a la mañana siguiente no era un chaval, pero estaba listo para meterme otros 30 kilómetros. El Camino nos demuestra la fortaleza física que todos tenemos y pocas veces valoramos.

Realizar el Camino de verdad es la mejor experiencia que puede existir. Y cuando digo “de verdad” me refiero a realizarlo a la aventura. Coger tu mochila y andar hasta donde te lleven tus fuerzas. No digo que no necesites elaborar un plan antes de partir, que deberías hacerlo, sino que no debes temer saltar al vacío. Existen personas que realizan el Camino sin riesgo ninguno. Es una forma respetable de hacerlo, pero no es la que yo aconsejo. Son personas que ya tienen los hoteles/albergues contratados de antemano, que tienen coches escoba para llevar mochilas, y que más que caminar realizan turismo cultural. No dejan de ser pequeños colchones que evitan el miedo a lo desconocido. Os aseguro que será mucho más gratificante olvidarse de todo eso y caminar sin más. Sin salvavidas. En el Camino nunca os faltará ayuda y jamás dormiréis al raso. La magia del Camino es esa, la solidaridad que encontrarás en él.

Lo anterior te llevará a descubrir lo poco que nos hace falta para vivir. Tus posesiones, durante el Camino, será todo lo que lleves en tu mochila. ¡Y te aseguro que muchas veces te arrepentirás de llevar demasiadas cosas! Podemos vivir con tan poco que apreciarás detalles que nunca te imaginaste. Por ejemplo, comer un donuts mientras caminas entre los bosques. Será el mejor donuts que comiste en tu vida.

Porque una razón más para hacer el Camino es descubrir que aún merece la pena la humanidad. En la vida diaria, con las prisas de la gran ciudad nos terminamos deshumanizando. Las noticias, siempre negativas últimamente, te hacen pensar que la humanidad se dirige hacia el caos más absoluto. Muchos son los que pierden la fe en la consecución de un mundo mejor, con tantas clases sociales injustas. Pues bien, el Camino te demostrará que debajo de esa gran masa social, cuando bajas al detalle, te encuentras con seres humanos excepcionales. Los compañeros peregrinos son personas con las que entablarás sincera amistad, y los hospederos personas que se desvivirán por darte todas las atenciones posibles. Volverás a creer en la buena condición humana. En el Camino todos somos iguales y eso, viniendo de una clase media empobrecida, se agradece.

Además de todo lo anterior, los fervorosos cristianos suman la visita a la tumba del Apóstol Santiago, la petición al santo de un favor o el agradecimiento por haber salido de una importante dificultad, y la consecución de una credencial con la cual pasarás la mitad de tiempo en el purgatorio u obtendrás la indulgencia plenaria a los pecados (Año Jacobeo).

Si después de leer todo esto no te entraron las ganas de realizar el Camino sólo tiene una explicación: ¡Aún no estás preparado para realizarlo!

En mis siguientes post os daré consejos para realizarlo (los necesitarás cuando estés listo) y os mostraré las etapas de mi Camino. Os espero.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrada sobre el Camino. Ya sabes que yo también he hecho una parte y además siempre que puedo vuelvo para hacer un trocito más. Es cierto sobre el "buen royo" que hay en el Camino, aunque tanto como para decir que se recupera la esperanza en la Humanidad... no se.
    Creo que es un poco exagerado cuando alguien dice que le ha cambiado la vida, pero es cierto que la sensación de felicidad y de triunfo (además de unos pies destrozados) cuando llegas a Santiago se suele dar en la vida diaria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón. Puede que cuando hable del Camino me emocione en exceso, pero el altruismo desinteresado que existe entre peregrinos y hospederos es algo que no volví a ver en ningún otro lugar.
      Muchas gracias por comentar

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...