domingo, 18 de agosto de 2019

Las lentes de contacto progresivas no funcionan correctamente


Uno de los productos ópticos que mayor progresión está teniendo en el mercado, en los últimos años, son las lentes de contacto progresivas. Tal impacto viene dado tanto por una demanda cada vez mayor por parte de los usuarios (esos présbitas que siempre han utilizado lentes de contacto), como por una mejorada tecnología por parte de los fabricantes.

¿Te interesa conocer un poco más sobre este tipo de producto?


¿Qué es una lente de contacto progresiva?

Se trata de una lentilla que se  coloca en el ojo y cuyo diseño está definido por tener diferentes graduaciones, al igual que las lentes progresivas que se colocan en las gafas.

¿Para quién va dirigido este producto?

Son las lentes ideales para las personas usuarias de gafas o lentes de contacto a las que se les añade la presbicia o vista cansada a su graduación habitual.

¿Existe sólo un diseño de lentes progresivas?

En el mercado existen multitud de lentes de contacto progresivas y cada fabricante ha desarrollado un sistema particular al que intenta sacar el mayor partido posible.

Unos fabricantes tienen diseños similares en todas sus lentes; otros diferencian un diseño para el ojo dominante (siempre tenemos un ojo director y otro que acompaña) y otro distinto para el no dominante; e incluso existen marcas que realizan diferentes diseños teniendo en cuenta los diferentes diámetros pupilares y graduaciones del paciente.

Para evitar un post demasiado largo me voy a centrar en el diseño de una de las lentes de contacto que más adapto y que mejor resultado me da:
AIR OPTIX® plus HydraGlyde® MULTIFOCAL.

Esta lente de contacto, en lo que al diseño se refiere, ha optado por elegir una progresión que coloca la graduación de lejos en la zona útil más externa de la lente de contacto y la zona de cerca en el centro de la lente, existiendo una zona de unión entre ambas bandas con una graduación para distancias intermedias.

Diseño Precision Profile


La transición entre las graduaciones es lo suficientemente suave como para permitir que la visión sea lo más cómoda posible en todas las distancias.

Lo que me gusta de este diseño respecto al de otros fabricantes es que ofrece buenas prestaciones binoculares, pues en ambos ojos colocamos una lentilla progresiva de similar diseño.

Mientras que otros fabricantes potencian una especie de monovisión encubierta, potenciando a un ojo para la visión de lejos y otro para la visión cercana con diferentes diseños, en esta lentilla la visión binocular está asegurada.

¿Cómo funciona una lente de contacto progresiva?

Algunos usuarios de gafas progresivas os estaréis preguntando como se puede ver a través de esta lentilla con múltiples graduaciones. Conocéis las lentes progresivas para gafas y estáis acostumbrados a mover los ojos y mirar por diferentes zonas del cristal según la distancia que deseáis ver. Pero, ¿cómo ver a diferentes distancias si la lente de contacto siempre está colocada en el ojo en el mismo sitio? ¿Cómo vamos a poder ver correctamente si a nuestra retina llegan múltiples imágenes?

Al igual que el aprendizaje de unos lentes progresivos en gafas no es otra cosa que enseñar al cerebro a manejarse con ese diseño de lentes, la adaptación a las lentes de contacto progresivas es más de lo mismo.

Nuestro cerebro deberá acostumbrarse a mirar a través de esa lentilla con graduaciones múltiples. Y su poder de adaptación es tan amplio que logrará aprender a elegir la imagen nítida, de todas las que le ofrece la lentilla, en cada momento necesario. Puede parecer imposible, pero muchos usuarios que las usan opinan justo lo contrario.

¿Es complicada la adaptación de unas lentes de contacto progresivas?

Los fabricantes han mejorado mucho el diseño de sus lentes progresivas y, en la actualidad, las adaptaciones tediosas en donde al paciente se le colocaban varios pares de lentillas, son algo perteneciente al pasado. En muchas ocasiones, con la primera lente de contacto de prueba se logra la visión óptima y, en caso contrario, solo son necesarios pequeños ajustes.

Como ejemplo de adaptación voy a enumerar los pasos que hay que seguir a la hora de adaptar la lente AIR OPTIX® plus HydraGlyde® MULTIFOCAL.

PASO 1: Determinar la potencia de lejos necesaria en gafa y, si procede, realizar compensación distancia de vértice para averiguar potencia lentilla.

[Inciso: A partir de 4 dioptrías la graduación en gafas y lentes de contacto varía debido a la diferencia de posición de la graduación respecto a la retina. Para averiguar la potencia en lentillas se deben utilizar unas tablas de conversión llamadas tablas de distometría].

Regla distometría


PASO 2: Determinar el ojo dominante. Para ello colocamos una lente de +1.50 D delante de cada ojo alternativamente y comprobamos, con visión binocular, en cuál de ellos la tolera peor. Ese ojo será el dominante.

PASO 3: Determinar la adición necesaria para poder ver de cerca. Esta adición es la cantidad de positivo que se añade a su graduación habitual de visión lejana.

PASO 4: Colocación de las lentes teniendo en cuenta que de todas las adiciones posibles siempre debemos comenzar con la más baja. Este fabricante tiene tres adiciones distintas para sus lentillas que siguen el siguiente procedimiento:

     Gafa                         Adición lente de contacto
                   Hasta +1.25                             Adición baja
                   +1.50 - +2.00                          Adición media
                   A partir de +2.25                     Adición alta

PASO 5: Dejar al paciente que se acostumbre a las lentillas durante 5-10 minutos. Es aconsejable que el paciente salga a la calle para que enfoque objetos lejanos de la calle, como señales de tráfico, y objetos cercanos, como el reloj o el móvil.

PASO 6: Comprobar la visión en gabinete. En muchos casos este será el último paso a realizar, pues el paciente estará contento con el resultado y no será necesario retocar nada. En unos días más probándolas logrará sacarles el máximo partido y ver aún mejor que en este primer día.

En caso de no tener una visión aceptable, con la siguiente guía podremos mejorar el confort notablemente.




¿Realizar correctamente la adaptación supone un éxito asegurado?

El éxito en la adaptación de este tipo de lentes de contacto depende, en un 50%, de la labor del profesional y de la lente de contacto adecuada y, en un porcentaje similar, de la motivación de los pacientes.

En el gabinete vemos casos de adaptaciones de lentillas progresivas en los que dos personas diferentes ven objetivamente lo mismo (alcanzan la misma agudeza visual), pero en un caso se sienten encantados y en otro defraudados. ¿Cómo es posible?

La explicación la tenemos en las expectativas generadas por parte de los pacientes. En algunos casos hay pacientes que desean sustituir las gafas progresivas por sus lentillas progresivas, olvidando que las lentillas siempre son un complemento pero nunca una sustitución completa de la gafa. En otras ocasiones exigen a las lentillas unas prestaciones que no pueden darles, como una visión nítida en todas las condiciones del día.

Creo que explicando bien lo que este producto puede ofrecer evitaríamos muchas inadaptaciones por este tipo de falsas expectativas y nada mejor que exponerlas a través de las objeciones más habituales por parte de los pacientes.

Objeciones frecuentes de los usuarios de lentes de contacto progresivas

Una de las quejas más frecuentes es por la calidad de visión.

Si se compara la visión de una lente progresiva de gafas con la de una lente de contacto progresiva la primera es bastante mejor. La explicación es muy sencilla: mientras que en la gafa tenemos una graduación única en cada punto del lente, aquí tenemos todas juntas y el cerebro debe escoger la más idónea. Ahora bien, el resto siguen estando ahí, generando cierta borrosidad que interfiere en la calidad de la imagen final que llega a la retina.

No es una borrosidad tan importante como para no ver correctamente, pero si lo suficiente como para molestar a ciertas personas, pues afecta a su sensibilidad al contraste.

Una compañera me indicó un símil que suelo utilizar. La visión con lentillas progresivas es similar a ver un campo a través de una valla. Si hay una vaca en medio del campo la vamos a ver, pero si saltamos la valla la veremos mejor. Por tanto, comparar la visión con valla o sin valla no tiene sentido, pues está clara la diferencia. Ahora bien, en ambos casos vamos a ver la vaca, que es lo importante verdaderamente.



En estos casos, sin negar lo evidente, debemos centrarnos en que el paciente ponga en la balanza tanto los contras como los pros, que son muchos más, y se percate de que un pequeño sacrificio en la visión (estamos hablando de una línea de agudeza visual como mucho, algo inapreciable en el día a día) conlleva ventajas como, por ejemplo, no depender de una gafa para encima de las lentes de contacto.

Otra objeción frecuente es mala visión en situaciones puntuales.

Los pacientes no se quejan de una mala visión en general, sino en ciertas situaciones y momentos puntuales de su día a día.

Este problema es inherente al diseño de este tipo de lentillas. Al tener el anillo de graduación de lejos en la parte más externa de la lente se necesitan diámetros pupilares grandes para poder ver correctamente. Y el ojo mantiene pupilas dilatadas en situaciones de escasa iluminación ambiental, por lo que en días muy soleados y sin llevar gafas de sol la visión de lejos se verá comprometida. O en lugares interiores con potente iluminación artificial.

Algo parecido ocurre para cerca. Al estar situada la graduación en la zona central de la lentilla, la mejor agudeza visual se logrará con altos niveles de iluminación, momento en el cual la pupila se cierra lo máximo posible y los aros de graduación intermedia y lejana desaparecen, otorgando la máxima visión de cerca. Al leer, por el proceso acomodativo, es lógico que la pupila se cierre un poco, pero es la iluminación lo que provoca el mayor cambio, por lo que la lectura en ambientes oscuros será deficiente con estas lentes de contacto.

Por tanto, a modo de resumen práctico, para lograr sacar el mayor partido a este tipo de lentes de contacto progresivas lo mejor es:

·        Leer de cerca con buena iluminación (para potenciar la contracción pupilar)
·        Colocarse gafas de sol en exteriores para mejorar visión en lejos (evitando que la pupila se cierre y perjudique nuestra visión).

Ahora bien, para los que quieran leer de noche y sin luz suficiente con estas lentillas o estar en la calle sin gafas de sol y querer ver perfectamente indicar que nunca estarán contentos con ellas.

Y sin llegar a esos extremos, muchas personas notan que con estas lentillas no ven bien de cerca en ciertos momentos donde no hay buena luz. No es un problema suyo ni de mala adaptación, sino que el diseño no lo permite. Ahora bien, ¿ese momento puntual es más importante que la sensación de poder leer sin gafas el resto del día?

Una típica queja es que las lentillas progresivas no me valen para sustituir las gafas progresivas.

Aquí partimos de un error de concepto. Nunca una lentilla, sea progresiva o no lo sea, puede sustituir a una gafa por completo.

Por ejemplo, siempre es más cómodo trabajar delante de un ordenador con gafas que con lentes de contacto. Las ventajas son múltiples: pantalla protectora ante el polvo y la suciedad que atraen los dispositivos electrónicos, menor esfuerzo acomodativo al tener la graduación más lejos del ojo, menores molestias ante la sequedad producida por no parpadear lo suficiente…

Ahora bien, existen muchas personas que trabajan con lentillas delante de los ordenadores. Supongo que será un pequeño sacrificio que tiene una motivación estética, como el de llevar zapatos de tacón, pues de otro modo no se comprende.

Las lentillas son un complemento ideal a las gafas y tienen su espacio para múltiples situaciones. En mi caso particular, yo las utilizo frecuentemente a la hora de realizar actividades de ocio (senderismo, natación, deporte…) o cuando llueve y voy a pasar mucho tiempo en la calle. Para el resto del día las gafas me resultan mucho más prácticas.

Con las lentes progresivas ocurre lo mismo. Puede que no sirvan a todo el mundo para trabajar delante de una pantalla de ordenador, pero son ideales para ver la carta del restaurante donde hemos salido a cenar, ir a comprar al supermercado, evitar el sudor cuando vamos a castigarnos al gimnasio o asistir a ese evento en el que preferimos ir sin gafas.

Por tanto, nunca olvidar que las lentillas son un complemento de las gafas, nunca un sustituto de ellas.

En este apartado podría haber incluido objeciones relativas al confort tras muchas horas de porte pero en el caso de la lentilla que estamos analizando no suelen existir estos problemas. Y ello se debe a que posee una matriz humectante (HydraGlyde) que ayuda a atraer la humedad de la superficie de la lente y mantiene la hidratación adecuada durante todas las horas de uso. A ello añade una especie de escudo protector (SmartShield) que ayuda a resistir los depósitos de lípidos y proporciona una extraordinaria humectabilidad.

Ambas cualidades de la lente son muy importantes para los présbitas, pues en esta franja de edad (45-60 años) suelen existir casos de problemas de sequedad ocular con bastante frecuencia. Y gracias a la tecnología de esta lente se logra adaptar con éxitos a pacientes aquejados de sequedad y molestias oculares con otras lentes de contacto.

Creo que con esta información, todas las personas que deseen probar unas lentes de contacto progresivas sabrán los pros y los contras que esta solución óptica posee y tendrán unas expectativas más reales de lo que se van a encontrar con ellas.

¿Sois usuarios de estas lentes de contacto progresivas? ¿Cuál es vuestra experiencia?

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