domingo, 4 de agosto de 2019

Dos buenos museos para niños en Madrid (III): El Museo del Ferrocarril y El Museo de la Aviación

Hace unos años comencé con una nueva serie de post relacionados con museos ideales para visitar con niños en Madrid. Este es el tercer post sobre el tema, tras publicar uno sobre el museo lunar y el de la ciencia (aquí) y otro sobre el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Museo de Antropología (aquí).

En esta nueva entrada vamos a abordar, nuevamente, dos museos madrileños que serán las delicias de los más pequeños y de algún que otro mayor. Vamos a visitar dos museos temáticos relacionados con dos de los medios de transporte más habituales en el viaje a largas distancias. ¿Os animáis?




El Museo del Ferrocarril de Madrid

Los medios de transporte siempre atraen a los más pequeños. Y si son trenes, esas grandes máquinas pesadas que viajan por vías a gran velocidad llenas de vagones, creo que aún más.

Este museo se sitúa en la histórica estación ferroviaria de Delicias, por lo que resultará interesante tanto el continente como el contenido. Esta estación, en verdad un conjunto de edificios, era el final de la línea que unía Madrid y Ciudad Real. Fue la primera construcción que se realizó en hierro en Madrid y su elemento más característico es la gran marquesina proyectada que permitía a los viajeros estar resguardados hasta la llegada del tren y a la estación verse libre de la concentración de humos de las locomotoras de vapor. Personalmente siempre me pareció la hermana pequeña de la estación actual de Atocha. Inaugurada en 1880, estuvo en funcionamiento hasta 1971.

Antigua estación de tren de Delicias (Madrid)

En el interior del museo vamos a poder realizar un recorrido por toda la evolución del ferrocarril, con piezas históricas de gran valor. Si podéis sumaros a una visita guiada será mucho más instructivo para todos, aunque en caso contrario siempre existen paneles explicativos con los que orientaros.

Lo primero que encontraremos en la nave central serán las locomotoras a vapor. Esta colección ocupa una gran parte de la muestra general, pues tuvieron un largo uso en nuestro país. Conoceremos aspectos interesantes de estas locomotoras, como el funcionamiento de su motor (la Locomotora de vapor 141-F-2416. Rodaje tipo mikado nos muestra su interior), la estrechez en la que se manejaban los conductores, las dificultades de no tener marcha atrás, o la necesidad de esparcir arena para frenar o subir pendientes pronunciadas. Poder subirse a las máquinas e interactuar en ellas es lo más divertido para los pequeños.

Locomotoras a vapor

La siguiente parada es en los coches eléctricos, situados en la vía II. Aquí tenemos locomotoras que datan de entre 1907 y 1963. Destacar un modelo fabricado en madera (algo no muy práctico que digamos). Aquí también podremos asomarnos al interior de algunos vagones y comprobar la existencia de diminutas cocinas o las enormes diferencias entre los vagones de primera clase, con todo tipo de comodidades, y los de tercera clase, en las que apenas existía lugar para sentarse. Otra curiosidad era la labor de revisor. Mientras que en los vagones de primera clase se llamaba a la puerta de cada departamento, en los de tercera clase se jugaban la vida avanzando por el exterior de los vagones.

Locomotoras eléctricas

Cruzando al otro lado del andén central, veremos algunos ejemplares de locomotoras diésel. Aquí voy a destacar el Talgo II, cuyo nombre es el acrónimo de Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol. Contiene los apellidos del político José Luis Oriol Urigüen y del ingeniero Alejandro Goicoechea Omar que lo llevaron a cabo. El servicio comercial de Talgo II se inició en julio de 1950 en el trayecto Madrid-Irún, y entre sus novedades principales estaban la rodadura guiada, la composición articulada y la ligereza de su carrozado de aluminio. Su interior es lo más parecido a un avión que nos podemos imaginar, con sillones reclinables y cómodas puertas de acceso. El confort se nota tanto en el espacio como en las ventanas panorámicas.

Otras locomotoras interesantes fueron la Locomotora diésel 4020, una de las más rápidas de RENFE, llegando a alcanzar los 130 km/h; y la  TER 597-010-8, apodada pitufo por su característico color azul.

Locomotoras diesel

Y en la última vía la sección dedicada a los viajeros, destacando el lujoso coche-salón de dos ejes perteneció al acaudalado empresario vizcaíno José Martínez Rivas. En esta zona existen un par de coches-restaurantes en los que poder tomar algo y hacer un descanso en nuestra visita.

Coches restaurantes

A ambos lados de la nave existen varias salas temáticas. Una está dedicada a relojes de estación, otra es un homenaje al modelismo ferroviario, con una impresionante maqueta que hará las delicias de los más pequeños, y una tercera se dedica a explicar los diferentes elementos que componen la vía ferroviaria.

Otras salas temáticas del museo

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Dirección: El Museo del Ferrocarril está situado en el Paseo de las Delicias, 61 siendo la parada de tren y de metro más cercana Delicias.

Horarios: del 1 de octubre al 31 de mayo, de lunes a viernes de 9:30 a 15:00 horas. Sábados, domingos y festivos, de 10:00 a 19:00 horas. Del 1 de junio al 30 de septiembre, de lunes a domingos de 10:00 a 15:00 horas. Cerrado el 25 de diciembre y el 1 y 6 de enero.

Los segundos fines de semana de cada mes, el sábado y el domingo, abre el llamado mercado de motores, en el que poder adquirir productos vintage, de segunda mano, gastronómicos y musicales. La entrada es gratuita.

Igualmente, el primer sábado de cada mes se celebra la feria de coleccionismo llamada La Estación, en donde adquirir juguetes antiguos y cromos relacionados con los trenes.

Precios: De lunes a viernes: general 6 €; niños de 4 a 12 años, estudiantes y mayores de 65 años 4€; menores de 4 años gratis; sábados y domingos tarifa especial 3 €.

El museo realiza diferentes talleres y actividades enfocadas a los niños, así como en todas las primaveras y otoños acoge la salida del famoso tren de la fresa a Aranjuez.

Más información: www.museodelferrocarril.org

El Museo del aire


Continuando con los museos dedicados a los medios de transporte vamos a descubrir los atractivos que encierra el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid, más conocido como el Museo del aire.

Este museo es enorme, por lo que ir con calzados cómodos para disfrutarlo. Con 67.000 metros cuadrados de exposición y dos centenares de aeronaves resultará imposible poder verlas todas detenidamente en una sola visita. A cada cual le llaman la atención unos modelos determinados y la visita, aunque se repita, siempre será, en parte, novedosa.

La exposición tiene dos partes bien diferenciadas. Por un lado están todos los aviones expuestos en el exterior, mientras que el resto del museo se disemina en 7 hangares repletos de aviones y objetos relacionados con la aviación. Puesto que este museo pretende realizar un recorrido por la historia de la aviación vamos a realizar nosotros también un pequeño recorrido fijándonos en las piezas más emblemáticas de esa historia.

En el hangar 1 vamos a descubrir la historia de la primera aviación española. Allí veremos, por ejemplo, que el primer avión fabricado en España, por Olivert y Brunet en 1908, surgió a raíz de un premio de lotería. Era un biplano sin motor y con ruedas de bicicleta como tren de aterrizaje. Se trata de una réplica, pues el original quedó dañado tras su vuelo inaugural en 1909. Se elevó 50 metros.

Maqueta del avión Olivert Brunet con ruedas de bicicleta

No obstante, no fueron los primeros españoles en surcar los cielos. Ese honor lo tiene un modisto aficionado a la aeronáutica llamado Antonio Fernández, quien logró pilotar un avión el 24 de abril de 1909. Más tarde, en diciembre de ese año moriría en un vuelo de prueba con un avión diseñado por él mismo, lo que le convierte también en la primera víctima de la aviación en nuestro país.

Maqueta del malogrado avión de Antonio Fernández

El avión más antiguo conservado en el museo es el Vilanova Acedo, un monoplano monomotor que hizo un par de vuelos en 1910 desde la valenciana playa de la Malvarrosa.

El Vilanova-Acedo es el avión más antiguo conservado en el museo.

Aquí también veremos diferentes aviones y reconstrucciones de los asentamientos de las tropas españolas en el norte de África al comienzo del siglo XX. Los aviones y sus principales protagonistas, como el as de la aviación García-Morato nos esperan para conocer sus historias.



Y, por último, la sección dedicada a los grandes vuelos intercontinentales. Aquí la pieza más famosa es el hidroavión Plus Ultra, que hizo la ruta Palos de Moguer (Huelva) y Buenos Aires (Argentina) del 22 de enero de 1926 al 10 de febrero. Eso sí, haciendo escala en varios puntos (Canarias, Cabo Verde, Pernambuco, Río de Janeiro y Montevideo). Otro importante vuelo interoceánico fue el realizado por el Jesús del Gran Poder, que atravesó el Océano Atlántico Sur en el año 1929.



En el hangar 2 vamos a poder recorrer una zona dedicada a bombas, satélites y motores. Puesto que España no desarrolló una importante industria aeronáutica en los años 20 del siglo pasado lo poco que podemos destacar son los motores de la Hispano-Suiza.

Otra parte interesante son los simuladores de vuelo y los instrumentos que utilizan los controladores aéreos, o la parte dedicada al espacio, con satélites y cohetes.


En el hangar 3 encontramos una de las colecciones más apasionantes, la dedicada a los aviones participantes en la Guerra Civil española. Más de centenar y medio de aviones diferentes participaron en este conflicto y aquí podremos ver los modelos más señeros. El caza ruso utilizado por la República Polikárpov-16, apodado mosca (República) o rata (Nacionales), el primero que poseía un tren de aterrizaje retráctil; o el caza biplano italiano FIAT CR-32, denominado Chirri.

Aviones utilizados en la guerra civil española

En este hangar también tenemos una Réplica del Fokker Dr.I usado por el legendario Manfred von Richthofen, el famoso Barón Rojo de la Primera Guerra Mundial.

Una copia del famoso avión del Barón Rojo también tiene su lugar en este museo 

Para el hangar 4 tenemos la colección de helicópteros. Aquí veremos diferentes tipos, comprobando su evolución histórica y los distintos tipos fabricados. Destacaré el Augusta-Bell 206ª (Jet Ranger), utilizado por el ejército español para misiones SAR.

También podremos observar en varias vitrinas instrumentos de navegación aérea, como altímetros o tacómetros, una caja negra (en realidad naranja para poder localizarla mejor), material médico y lo que a mí más me llamó la atención, el test para controlar la visión de los pilotos o la prueba denominada Silla de Barany.


Otro personaje importante en la historia de la aviación española, que nos encontraremos en este hangar 4, es Juan de la Cierva, inventor del autogiro, el precedente de los actuales helicópteros. Su autogiro voló por primera vez en 1923. El modelo conservado en este museo, Cierva C.19, es de construcción británica y data de 1932.

Este invento surgió por la necesidad de eliminar la falta de sustentación por el peligro de la pérdida de velocidad que tenían los aeroplanos en el momento del aterrizaje. Y la solución fue un sistema de sustentación giratorio en el que las alas se mueven con 

Autogiro inventado por de la Cierva

En el hangar 5 vamos a encontrar otro avión histórico de la Guerra Civil española, el famoso Dragón Rapide que transportó a Franco desde Gran Canaria a Tetuán para ponerse al frente de las tropas africanas sublevadas contra la República española.

También existen diseminados por este hangar artículos de paracaidismo e incluso vehículos terrestres, como Jeep Land Rover o camiones Pegaso.


En el hangar 6 y 7, cerrados cuando yo visité el museo, existe la posibilidad de contemplar el interior de un par de cabinas de aviones comerciales (DC-9 y Boeing 727) o la extensa colección de maquetas de aviones presentes en nuestra historia y un área de aeromodelismo.

En el exterior vamos a encontrar numerosos aviones y helicópteros diseminados por las pistas que configuran esta vasta extensión. Seguro que a cada cual les gusta alguno de ellos en particular. Personalmente, respecto a los helicópteros destacaría el modelo Augusta Bell AB 205, muy conocido por haber sido utilizado en la guerra de Corea o Vietnam por los americanos (El militar era el UH-1H, siendo esta la versión civil).



En cuanto a los aviones me gustaría destacar el Junkers JU-52, un avión de transporte alemán utilizado posteriormente como bombardero en la Guerra Civil española. Existe la posibilidad de poder ver su interior y la cabina de mando.



Otra de las partes que más me gustaron del exterior fue la dedicada a los aviones de combate modernos de otros países, destacando el francés Mirage, los Phantom estadounidenses o el ruso MIG-21.


A los peques les encantará poder entrar a uno de estos aviones e imaginar cómo era el transporte de tropas en ellos.


En definitiva, una visita muy interesante para todos los aficionados a la aeronáutica que seguro hará las delicias de los peques corriendo entre aviones históricos y buscando los ejemplares que más le gustan.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

El Museo está situado en la Base Aérea de Cuatro Vientos.

La mejor manera de acceder es con automóvil, estando la entrada en la autovía A-5, sentido Madrid, kilómetro 10,500.

La estación de tren (RENFE C-5) y metro (L-10) más cercana es Cuatro Vientos y se encuentra a un kilómetro del Museo.

Página WEB: http://www.ejercitodelaire.mde.es/EA/museodelaire/index.html

HORARIO

De Martes a Domingo de 10:00 a 14:00 horas.

Cerrado los días: 1 y 6 de enero, Jueves y Viernes Santos, 12 de octubre, 10 de diciembre (Patrona de Aviación), 24, 25 y 31 de diciembre y días establecidos en el calendario anual.

TARIFAS


Gratuito (aunque suelen pedir un donativo de 3€)


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