domingo, 14 de julio de 2019

Los filtros a la luz azul solo sirven a los millennials


La Generación Y o de los millennials son aquellos que nacieron entre 1978 y 1994 (otros hablan entre 1983-2000). Se les conoce como la generación adaptativa, pues pasaron del vídeo Beta al Blu-Ray, del teléfono fijo al Smartphone inteligente, de los disquetes al USB, del Walkman al MP3.

Según las demarcaciones yo pertenecería a la generación X, justo la anterior, pero creo que estoy más próxima a los millennials. Esta Generación Y está hiperconectada, aunque no son tan dependientes de la tecnología como la generación Z posterior. Y, ambos grupos pasan ante las pantallas LED de sus dispositivos una gran parte de las horas de vigilia. Podría parecer que son ellos los principales objetivos de los filtros de la luz azul pero no son el único grupo en los que debemos fijarnos.

A continuación os voy a explicar la razón por la cual todo el mundo puede obtener beneficios a la hora de utilizar un filtro contra la luz azul.

Los que me soléis leer desde hace años sabéis de mi pequeña cruzada a favor de los filtros contra la luz azul. Al contrario que en otros medios, más tendentes a la exageración o al miedo (¡hay que proteger nuestras retinas!), yo sigo la línea de informar lo más objetivamente posible y luego, que cada uno saque sus conclusiones. En post anteriores (aquí) traté diversos aspectos de estos filtros. Hoy me centraré en las ventajas que cada persona puede obtener con ellos.


¿Qué ventajas proporcionan estos filtros a los usuarios de ordenadores?

Uno de los grandes males que ha traído la luz LED es el aumento del síndrome visual informático (SVI). Este problema ocular y visual se produce al pasar muchas horas delante de dispositivos electrónicos, tanto computadoras como dispositivos móviles digitales. Si anteriormente eran los trabajadores que pasaban ocho horas delante del ordenador en su trabajo los principales afectados, hoy día el aumento espectacular en las consultas de este síndrome nos hace ver que el problema se está extendiendo. Entre otras cosas porque el hombre del siglo XXI es una persona pegada a una pantalla.

La luz azul que emiten los dispositivos modernos, parece ser, tiene un efecto pernicioso que se une a los problemas ya conocidos (de acomodación ocular, de convergencia y posturales) para aumentar la fatiga y el cansancio general.

Y diversas personas que han probado este tipo de filtros manifiestan un mayor rendimiento laboral en sus trabajos, sin verse afectados por el cansancio de forma tan manifiesta como anteriormente.

¿Qué ventajas proporcionan estos filtros a las personas con ojo seco?

Debido al aumento de las operaciones oculares y al envejecimiento de la población, mucho más activa en pantallas a pesar de cumplir años, el síndrome de ojo seco es un problema que cada vez genera más consultas clínicas.

Además de lo anterior, sabemos que delante de las pantallas, cuando estamos concentrados, parpadeamos menos, lo que termina provocando molestias de similares síntomas (picor, cansancio, enrojecimiento ocular…). Se conjuga una mayor rotura de la película lagrimal junto con la evaporación más acusada.

Diversos estudios han señalado la relación estrecha entre la estabilidad de la película lagrimal y la función visual bajo la exposición a la luz azul. En concreto, los pacientes pierden agudeza visual y realizan peor las tareas en cerca delante de las pantallas.

Por tanto, para todos los pacientes aquejados de diversa sintomatología de ojo seco estos filtros mejorarán su rendimiento en el trabajo al reducir el componente azul de la luz. El principal síntoma será un ojo menos cansado, unido a un menor enrojecimiento de ojos, lo que redundará tanto en el aspecto visual como en el estético general.

¿Qué ventajas proporcionan los filtros de luz azul a las personas que sufren deslumbramientos?

Altamente relacionado con el apartado anterior se encuentra este problema ocular tan molesto. Personas que se han sometido a cirugía refractiva, personas afectadas de cataratas (debido a la falta de transparencia de los medios) o con películas lagrimales pobres manifiestan una queja común, la sensación de deslumbramiento o aparición de halos molestos.

Este tipo de fenómeno aumenta al trabajar con fuentes de retroiluminación que emiten luz azul por dos motivos. En primer lugar, la luz azul es muy energética, lo que resulta fenomenal para el ahorro de energía pero muy malo para nuestros bastones retinianos, pues se activan con una cantidad menor de este tipo de luz. Esta activación genera los deslumbramientos y es la razón por la que un piloto LED rojo es menos molesto que otro azul en cualquier dispositivo.

Además de lo anterior, la luz azul se asocia directamente al aumento de la difusión de la luz intraocular, lo que genera mayores molestias cuando los medios no son totalmente transparentes. Por tanto, en pacientes con queratitis, que tienen unas cataratas en evolución o que sufren DMAE el filtro de luz azul les ayudará a tener una visión con mayor contraste; es decir, verán mejor al eliminar parte del componente azul de la luz visible.

Por tanto, todas las personas operadas de cirugía refractiva, con cataratas en proceso o mayores de 65 años (proclives a sufrir falta de transparencia en los medios internos del ojo) son pacientes adecuados para la utilización de estos filtros, con los que mejorarán su calidad visual.

¿Qué ventajas proporcionan los filtros de luz azul a los niños pequeños?

Empecemos por una simple pregunta. ¿Cuántas horas pasa tu hijo delante de un dispositivo LED (TV, tablet, teléfonos, ordenadores, luces artificiales led)? La media de un niño español es de 6 horas. Una auténtica barbaridad.

El cristalino es el filtro natural que tiene nuestro ojo para filtrar la luz de onda corta (azul-violeta del espectro visible) así como el pigmento macular de nuestras retinas. Con ello logramos minimizar el impacto de esta luz y aumentar tanto nuestra capacidad visual como reducir efectos molestos como la dispersión o los deslumbramientos. Además, si los estudios in vitro son ciertos, también nos protegen de enfermedades oculares asociadas a esta luz (DMAE y Cataratas).

Según informa el optometrista Víctor Javier García Molina en su último artículo sobre estos filtros (os dejo el PDF al final): “Los estudios in vitro han vinculado la exposición prolongada a la luz azul-violeta a varios tipos de daños retinales (fotoquímicos) debido a los procesos oxidativos y la generación de radicales libres. Aumenta la producción de especies reactivas al oxígeno (ROS) como el peróxido de hidrógeno y los superóxidos.32 Estas ROS son altamente tóxicas y están relacionadas con la muerte de las células fotorreceptoras provocada por el estrés oxidativo. Su generación también produce la activación de Proteínas Quinasas Activadas por Mitógenos (MAPK), que modulan los mecanismos inflamatorios, el estrés y la muerte celular también, incluidas las células de los fotorreceptores retinales […] La absorción acumulativa de radiaciones azul-violeta del espectro electromagnético por los pigmentos visuales (melanina, melanopsina, flavoproteínas o lipofuscina) aumenta la producción de ROS, que a su vez se relaciona con el desarrollo de la DMAE. Sin embargo, el papel de la luz azul-violeta en la patogénesis de la DMAE sigue siendo controvertido, sobre todo debido a las limitaciones de los estudios in vitro pasados”.

Es decir, la ciencia parece indicar la existencia de daños oculares por efecto acumulativo, pero aún faltan estudios de largo alcance para confirmar las hipótesis. Dentro de algunas décadas descubriremos la relación exacta, pero sin duda la relación existe. La importancia del porcentaje en el desarrollo de estas enfermedades es el punto controvertido.

Dado que el sistema ocular de los niños está en proceso de formación, este grupo es mucho más permeable a los rayos nocivos, UV y azul-violeta, dejando que una parte más importante alcance la retina. Por ello, más que nadie, deben protegerse adecuadamente tanto de la luz solar externa como de la artificial interna (LED).

Como conclusión final podemos indicar que, si somos puristas o previsores todo el mundo debería protegerse ante la luz azul si le preocupa su salud ocular. Ahora bien, el argumento del miedo a sufrir enfermedades oculares no soy partidario de utilizarlo pues, como se ha comentado, falta investigación para valorar las consecuencias reales. El efecto acumulativo es real pero ignoramos si con toda la radiación recibida por la luz LED superaremos la franja de no retorno de la DMAE.

Yo soy previsor y prefiero utilizar estos filtros por las ventajas que poseen relativas al confort visual. Si además logran protegerme la retina adecuadamente mejor. Pero entiendo que existan personas que deseen estar seguros con test fiables en humanos. A todos ellos supongo que jamás le darán un medicamento a una persona embarazada, pues esa certeza no existe. Es una simple cuestión moral.

A continuación os dejo el artículo en el que se profundiza mucho más y en el que aparecen las fuentes y trabajos que apoyan estas conclusiones.



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