jueves, 4 de octubre de 2018

El atentado contra Heydrich en el cine reciente (II): Operación Antropoide.


En el post anterior analicé la película francesa que trataba el asesinato de Heydrich durante la Segunda Guerra Mundial y ahora toca detenerse en la versión inglesa.

Estrenada en el año 2016, esta versión británica del director Sean Ellis tiene diferentes puntos importantes como para tenerla en consideración. 

¿Por qué analizar la última esta película, si fue estrenada antes que la versión francesa? La respuesta es porque considero más acertado hacerlo así para tener una visión más global del suceso histórico. 

Os puedo asegurar que esta versión resulta igual o más interesante que la versión francesa y, en algunos puntos, creo que la supera notablemente en cuanto a la fidelidad histórica.


Al contrario que la película francesa, en la cual el director decidió hacer dos películas en una (una parte dedicada a conocer a Heydrich y otra a los comandos que le asesinaron), en esta ocasión la película se centra en el grupo de operaciones especiales que llevó a cabo la Operación Antropoide.

La película comienza con una breve contextualización sobre la anexión alemana de Checoslovaquia tras los acuerdos de Munich, la importancia de las fábricas de guerra checas (sí, Škoda era una marca checa) y el traslado de Heydrich como Reichsprotektor del Protectorado de Bohemia y Moravia. Su actuación para sofocar cualquier conato de resistencia y la dureza empleado le valieron el apodo del carnicero de Praga. La utilización de unas instantáneas históricas en blanco y negro nos otorgan una sensación de veracidad que no debe hacernos olvidar la frase del comienzo: Basada en hechos reales (es decir, no todo es históricamente real).

A continuación, nos muestra la llegada de los paracaidistas a los alrededores de Praga. De manera muy fidedigna nos muestra como  Jozef Gabčík (interpretado por Cillian Murphy) se lesiona un pie al caer, algo que no me pareció ver en la película francesa.

Ahora bien, la escena de la confrontación con los lugareños resulta ser una licencia del director. Innecesaria históricamente, supongo que su inclusión pretende mostrar que no todos los checos estaban en contra de la dominación nazi.

Un acierto de esta versión inglesa que me faltó en la anterior es la utilización, de la bella capital checa, como magnífico decorado de los sucesos que se narran. La vista brumosa del Puente de Carlos, las icónicas torres de la Iglesia de Tyn, la bella fachada renacentista del Palacio Schwarzenberský o la Puerta de Matías del Castillo de Praga son sólo unos ejemplos del buen uso de la fotografía en esta versión.



El inicial reparo de la escasa resistencia checa respecto a los recién llegados se explica fugazmente, cuando en la versión francesa hemos visto como Heydrich persiguió a los Tres Reyes hasta darles caza y muerte. Sus efectivos son escasos y han perdido todo contacto con Londres.

De manera acertada, a mi parecer, el director aborda rápidamente la complejidad, tanto técnica como moral que suponía el atentado contra Heydrich.

Técnicamente supuso concentrar todos los esfuerzos en observar las pautas y comportamientos de Heydrich en sus desplazamientos, para lo que se ayudaron de varias personas (las notas entregadas por el empleado del Castillo son históricas). Planearon diferentes atentados, como el de parar el coche con una cuerda, que luego debieron desechar. Y recorrieron numerosas veces en bicicleta el recorrido para cerciorarse del mejor lugar para efectuar el plan. La elección de la curva pronunciada, que obligaba al auto de Heydrich a aminorar la marcha, fue el punto elegido.

Moralmente, las consecuencias que supondría el atentado de Heydrich se exponen de manera muy clara al inicio del metraje, cuando la resistencia checa se entera de las órdenes de los paracaidistas enviados desde Londres. La muerte de Heydrich desencadenaría una represión brutal que ensombrecería la llevada a cabo por el Reichsprotektor al llegar al cargo. En una opinión muy propia los checos se niegan inicialmente, alegando que las consecuencias serían terribles para la población civil. Intentaron disuadir a los soldados de llevar a cabo su plan pero estos se mantuvieron firmes en su misión. Más que unos enajenados suicidas (el director parece darle ese papel a Jozef Gabčík), su actitud es la de unos simples soldados que han asumido la misión encomendada por sus superiores. Ellos no piensan en las consecuencias, sino en cumplir sus órdenes. Puede que desde nuestra visión actual eso pueda entenderse como fanatismo, pero cualquier soldado entenderá perfectamente su postura.

Recuperado el contacto con Londres y quedando clara cuál es la cadena de mando, todos se ponen manos a la obra para realizar la misión encomendada. Podemos juzgar la facilidad con la que se toman decisiones de gran calado desde lejanos despachos, en los que se asumen como daños colaterales las víctimas inocentes que provocan acciones como las de este atentado. En cierto modo me recuerdan a esos generales de la Primera Guerra Mundial empeñados en enfrentar caballos contra ametralladoras. En este aspecto me parece que no se llegan a tratar en la película ni las razones que llevaron a tomar la decisión de atentar contra Heydrich ni las consabidas consecuencias (de las que eran plenamente conscientes). El dato rápido, ofrecido por el sacerdote de la iglesia, de que los alemanes represaliaron por el atentado a todo el pueblo de Lidice o el plazo de cinco días antes de seguir los fusilamientos de civiles checos me parece lo suficientemente importante como para darle algo de metraje (tal como ocurría en la versión francesa).

Un dato a destacar en esta versión es la relación de los protagonistas con las chicas. Mientras que en la versión francesa optaban por enfatizar la relación de uno de ellos, aquí se acercan más a la historia real abordando las relaciones sentimentales de ambos. Y, además, lo hacen mostrándonos como cada uno afronta su más que probable muerte tras la misión. Vulnerabilidad versus Determinación, una contraposición acertada que nos acerca mucho más a los personajes de lo que lo hacia la versión francesa. Aunque históricamente no podamos profundizar en esas relaciones, cinematográficamente sirven para identificarnos mucho más con los protagonistas.

Lo mejor de la película es su tramo final, desde el momento en el cual se ejecuta el atentado y los comandos son descubiertos y acorralados en la Iglesia de San Cirilo y San Metodio.

El atentado está ejecutado de manera sumamente histórica y, personalmente, me gustaron más ciertos detalles, como el de las ventanas del tranvía saltando por los aires debido a la explosión de la bomba, la rapidez y confusión del atentado o la persecución del chófer a Jozef Gabčík.



Ahora bien, por otro lado, me parece que quien no conozca la historia de antemano no puede más que imaginar la muerte de Heydrich. El director optó por mostrar el agujero en la tapicería que provocó la granada antitanque modificada que le lanzó Jan Kubiš, pero ahí se queda. Indicar que fueron las heridas provocadas por la explosión las que terminarían provocando la muerte de Heydrich a los pocos días. Las esquirlas de metal y restos de crines del asiento incrustados en el cuerpo de Heydrich no sólo le infectaron la herida, sino que se propagaron al torrente sanguíneo a través del bazo, el cual estaba abierto. Una tardía intervención médica y la falta de medicamentos adecuados provocaron que no superara la  septicemia generalizada.

Ya hemos visto que muchas escenas se rodaron en escenarios reales. Pero muchas otras que eran, en principio, innecesarias filmográficamente, también se hicieron allí. Es el caso de la tortura de At’a Moravec, filmada en la sala donde ocurrió en la historia real (Petschek Palace). En cambio, lugares reales como el lugar exacto del atentado o el apartamento de la familia Moravec no pudieron utilizarse, el primero por no existir ya (está tapado por una autopista) y el segundo por ser un espacio demasiado reducido para las cámaras. Ello conllevó reproducirlos exactamente en los estudios (la decoración de ese apartamento me pareció muy conseguida). Este afán por reproducir fielmente el suceso real nos indica el respeto del director por esta historia y, en cierto modo, su homenaje a aquellos héroes que dieron su vida por un objetivo mayor.

Otro dato bastante realista fue la confesión de Karel Čurda, mostrando en esta película una realidad más palpable que en la anterior. Sin duda Karel Čurda debió ser torturado para obtener toda la información y sólo fue soltado tras comprobarse su veracidad. La detención de la familia Moravec, el suicidio de la esposa  y la tortura del marido y del hijo (aquí sólo aparece la del adolescente violinista) fueron sucesos reales. El hijo se derrumbó cuando los alemanes le enseñaron la cabeza de su madre en un cubo y le amenazaron con colocar al lado la de su padre (esta escena es más realista que la versión francesa). El muchacho terminó confesando la localización de los paracaidistas en la iglesia ortodoxa. Tanto el padre (Alois) como el hijo (Vlastimil) murieron ejecutados en el campo de concentración de Mauthausen dos meses después.

La creación de la Iglesia y la cripta, refugio final de los comandos checos, supuso la mayor parte del presupuesto de la película. Creada en Barrandov Studios, reproduce fielmente el lugar en el que los comandos se habían escondido.

En primer lugar tengo que indicar que esta parte de la película me pareció mucho más realista que la versión francesa. Y, salvo por detalles, reproduce fielmente el suceso histórico.

Como puntos clave a favor está la presencia de varios comandos checos allí reunidos (siete hombres en total), el intento de excavar un túnel debajo del respiradero de la cripta (cuya presencia aún es visible hoy día) y la resistencia inicial de Jan Kubiš, junto a otros dos soldados (Adolf Opálka y Jaroslav Švarc), en el interior de la iglesia.

Al contrario que en la versión francesa, este film reproduce fielmente como Jan Kubiš luchó en la iglesia mientras que Jozef Gabcik lo hacía en la cripta con el resto de hombres.

También la identificación de los cadáveres por parte del traidor Karel Čurda es muy fiel a la historia, en una escena con los cuerpos en la calle de la que existen fotografías históricas.

La lucha en el interior de la iglesia, el posterior descubrimiento de la cripta por los alemanes, y todos los intentos por hacerles salir son verídicos. Los disparos sobre el respiradero de la cripta aún son hoy día visibles; Karel Čurda les instó a rendirse; existen fotografías del intento por ahogarles con agua (me faltó ver las bombas de gas en la película) y los comandos se suicidaron con un tiro en la cabeza al entrar los alemanes en la cripta utilizando explosivos. Fue la única opción que les quedó para evitar ser torturados.



En total hubo una resistencia de seis horas que es reproducida con bastante veracidad histórica en la última media hora de metraje. El ataque comenzó a las cinco de la mañana (en Praga amanece bastante antes que en España) y durante dos horas los alemanes fueron retenidos en el interior de la iglesia. Luego, el resto de tiempo se dedicó a intentar sacar al resto de comandos de la cripta por los medios ya vistos.

La razón por la que cayeron tantos alemanes (14 en total y unos 21 heridos) fue porque las órdenes iniciales eran atraparlos vivos (así podrían seguir con los interrogatorios). Y que entraran en la iglesia de una manera tan inocente era porque esperaban encontrarse únicamente a dos personas. Lógicamente, en el fragor de la batalla, esos detalles de atraparlos vivos se olvidan. De ahí el uso de granadas de mano en la segunda parte del ataque. Jan Kubiš logró ser atrapado aún vivo, aunque inconsciente, pero murió en el hospital debido a las heridas ocasionadas.

Las notas finales, indicando lo malo que era Heydrich y su implicación en la Solución Final judía me parecen una burda justificación del atentado que no aporta nada al resultado final. Y es una de las razones por las que creo que esta película debe ser vista después que la versión francesa.

Comparando las dos películas creo que ambas reproducen fielmente la esencia del atentado, su ejecución y sus resultados.

La versión francesa nos permite conocer a Heydrich, ver su evolución vital, y entender la importancia del atentado y las consecuencias que tuvo (respecto al fusilamiento de civiles).

En cambio, la versión inglesa me parece un excelente contrapunto para empatizar con los comandos aliados, entender los miedos y riesgos que asumieron todos los implicados, así como hacernos una idea exacta de como ocurrió la resistencia final en la iglesia y la cripta.

Es más, si tuviera que dar un consejo a los más reacios a ver dos películas similares, os sugeriría ver la primera hora de la versión francesa y continuar con las dos horas de la versión inglesa, pues de este modo no tenéis que ver escenas repetidas. Ahora bien, para los que les guste la historia y el cine, ambas tienen detalles singulares que merece la pena conocer y comparar.

Espero que con ambos post os animéis a ver, si no lo hicisteis todavía, estas películas sobre uno de los acontecimientos más memorables de la Segunda Guerra Mundial (aunque las consecuencias para el transcurso de la guerra fueran escasas en comparación con los daños colaterales provocados).

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