domingo, 14 de enero de 2018

No quiero progresivos porque es muy difícil adaptarse a ellos



Uno de los cristales más famosos en el mundo de la Óptica y con más prejuicios entre los pacientes son los lentes progresivos. Existen multitud de personas muy contentas con los suyos y una minoría, muy ruidosa, disconforme.

En general, una inadaptación a una lente progresiva está asociada a unos problemas muy concretos y conocidos por la mayoría de los profesionales de la visión. Existen personas que por su carácter o por sus problemas visuales son más propensas a generar problemas con estos lentes. Aunque, al final, todo se reduce a una cuestión muy simple. El paciente tiene unas ideas preconcebidas sobre el progresivo y, a la hora de probarlos, sus expectativas no se ven cumplidas.

Por tanto, para poder adaptarse a un progresivo es fundamental conocer los beneficios y las limitaciones de estos lentes, así como dejarse asesorar por el profesional de la visión, pues existen distintos progresivos adecuados a distintas actividades.

¿Quieres adaptarte a unos progresivos? Comienza leyendo este artículo y al acabar tendrás una idea mucho más clara sobre los progresivos.


Los lentes progresivos, sin lugar a dudas, han sido el adelanto más notable del siglo XX en cuanto a fabricación y diseño de lentes ópticos. El público, profano en la materia, no puede imaginarse lo que supuso el avance de estos lentes en el mundo de la Óptica. Poder fabricar unos cristales tallándolos, de tal manera, que podemos conseguir distintas graduaciones en cada zona del cristal. Y, concretamente, las graduaciones que nosotros queramos tener.

Las personas que utilizaban habitualmente gafas para lejos, cuando les llegaba la presbicia, hacia los 40-45 años, necesitaban adicionar una nueva graduación para poder ver de cerca. La única opción que existía antes de los progresivos eran los bifocales, esas lentes inventadas por Benjamin Franklin en el siglo XVIII, las cuales estaban divididas en dos partes por una línea muy marcada. Además del estigma estético que suponían, tan sólo compensaban la visión lejana y la más próxima, existiendo una zona muerta de visión entre los 40 cm y el metro.

Esta distancia es la que usamos, por ejemplo, con los ordenadores. Por tanto, parte del éxito de la informatización de la sociedad se la debemos a que el avance de la óptica fue capaz de responder a una demanda acuciante de la nueva sociedad: seguir manteniendo activos delante de un ordenador a todos los trabajadores présbitas.

Por tanto, si en la Edad Media la invención de las gafas logró hacer activos a una gran parte de la sociedad que sufría de presbicia, en la Edad Contemporánea la invención de los progresivos permitió que se desarrollara sin grandes dificultades la era tecnológica.

Ahora bien, ¿Por qué existen las inadaptaciones a los progresivos?

Varios son los factores que influyen en la adaptación de unos progresivos. Vamos a nombrar tres.

1.     Conocer el producto que estamos adquiriendo.

El principal es explicar de manera entendible que son unas lentes progresivas y que ventajas tendremos con ellas.

Una lente progresiva consiste en un cristal con el que podremos ver correctamente a todas las distancias, tal y como veíamos cuando nuestra acomodación funcionaba correctamente. La presbicia no deja de ser un problema de acomodación, la incapacidad para enfocar objetos a distancias próximas. Lógicamente, cuanto más próximos peor los enfocaremos, pero esto no significa que en distancias intermedias no tengamos problemas. Al contrario, los tenemos igualmente aunque no tan evidentes a primera vista.

Cuando miramos de frente a través de un progresivo tenemos colocada la graduación necesaria para ver de lejos y, según bajamos la mirada por el cristal, la potencia varía permitiéndonos enfocar distancias intermedias por el centro del cristal y distancias próximas cuando miramos por la parte inferior del lente.

Para lograr tal sucesión de graduaciones distintas, el tallado de los lentes exige tener unas zonas de aberraciones por las cuales nuestra visión no será apropiada. Los fabricantes intentan repartir estas aberraciones por los laterales del cristal progresivo, siendo más evidentes en las zonas intermedias y próximas.

Por tanto, las ventajas que obtendremos al usar progresivos serán, principalmente, lograr una visión nítida a todas las distancias y mantener nuestros ojos descansados al no tener que utilizar la acomodación para ninguna tarea. De manera secundaria, otras ventajas son el evitar tener que depender de diferentes gafas monofocales (lejos y cerca como mínimo) o el tener una gafas estéticamente indistinguibles respecto a personas que no utilizan progresivos.

Como desventajas inherentes al diseño de los progresivos están las siguientes, aunque, como veremos no son tales:

-         Menor campo visual lateral comparado con una gafa monofocal graduada para una distancia únicamente. Es decir, con una gafa de lejos tendremos mayor campo que con un progresivo, aunque nuestra graduación será la misma. Este problema es fácilmente asumible por nuestro cerebro, el cual asocia las aberraciones laterales con el final de la montura, haciendo que nos olvidemos de estos límites en cuanto usamos unos días nuestras lentes progresivas. A mis pacientes les suelo decir que si son capaces de conducir con gafas y lentillas indistintamente (caso extremo de limitación campo lateral) podrán hacerlo igualmente con los progresivos.
-         Imposibilidad de realizar tareas próximas en altura. El hecho de tener la zona de cerca en la parte inferior de la lente nos obliga a colocar todos los objetos próximos que queramos enfocar en una zona próxima a nuestro pecho. Por ejemplo, no podremos clavar un clavo por encima de nuestras cabezas ni ciertas profesiones podrán utilizarlos en todo momento (mecánico en el foso, piloto de aviones…)
-         Imposibilidad de ver la televisión tumbados. Lo sentimos mucho pero al tumbarnos en el sillón o en la cama nuestra cabeza adopta una posición tal que nos hace ver por el centro justo de los lentes. Este punto está enfocado para distancias intermedias (aproximadamente 60-80 cm) por lo que no podremos ver objetos a más distancia, como pudiera ser la televisión, por ejemplo.
-         Imposibilidad de poder mirarnos los pies al caminar. Cuando vamos caminando nunca nos miramos nuestros pies. Tal vez si lo hagamos al bajar unas escaleras o al caminar por terreno inseguro. Si no variamos nuestra costumbre de mirar por la parte inferior de los lentes, nunca podremos tener unos progresivos en esas condiciones, pues estamos mirando una distancia lejana (superior a un metro) por la zona de cerca. El truco es bajar algo más la cabeza y mirar un poco más adelante de nuestros pies, para enfocar a través de nuestra zona de lejos en el cristal.

La famosa adaptación a los lentes progresivos no es otra cosa que el cambio de hábitos que teníamos y la habituación a las distancias a las que nos obliga el progresivo. No debemos olvidar que nosotros debemos adaptarnos al progresivo, y no al revés. Cuanto más asumido tengamos que debemos cambiar nuestras costumbres al usar progresivos, más fácil será nuestra adaptación.

2.     Elegir el progresivo adecuado a nuestras necesidades visuales

Por otro lado, en la elección de un progresivo debe existir un consenso entre necesidades visuales y precio. Si compramos un progresivo fijándonos únicamente por el precio tendremos muchas posibilidades de no adaptarnos correctamente. La situación sería la misma que si vamos a una frutería y compramos la fruta más barata. Nuestra dieta equilibrada se resentiría, ¿verdad?

Actualmente existen multitud de progresivos diferentes, cada uno específico para diferentes actividades. Existen lentes progresivos que potencian la visión de lejos, por lo que son apropiados para, por ejemplo, conductores. Otros, en cambio, potencian las distancias próximas, adecuados para personas que trabajan mucho en distancias de lectura. Existen progresivos específicos para el trabajo en oficina con ordenadores, llamados ocupacionales. Y los últimos diseños se centran el la personalización de parámetros más absoluta, teniendo en cuenta, además de la graduación del paciente y la gafa elegida, aspectos como la forma en la que se tomó la graduación (gafa de prueba o foróptero), el ángulo pantoscópico de la gafa (la inclinación respecto a la horizontal), las distancias de trabajo del paciente, la distancia lente-ojo (distancia de vértice) o la curvatura de la montura (ángulo de Galbe).

Lamentablemente, también existen progresivos cuyo diseño data de la época de la URSS y que son ofertados indiscriminadamente por la publicidad de ciertas cadenas de óptica. El problema con los progresivos es que, al contrario que cuando compramos un ordenador o un televisor, los modelos obsoletos no están retirados del mercado.

Lo más complicado a la hora de realizar un progresivo es lograr su diseño técnico por medio de los programadores informáticos. Una vez que se tiene el diseño los progresivos se producen como latas de Coca Cola. Y los fabricantes, al invertir en los medios de producción, no tienen problema en seguir fabricando lentes con cualquier diseño para el que tengan fabricadas máquinas que lo reproduzcan.

La crisis y la voraz competencia en el sector óptico se han unido de forma maliciosa para llegar a la situación, horrenda, actual. Los pacientes escogen progresivos con el precio como único factor de valoración. Y la comparación entre distintos progresivos se hace casi imposible debido a la gran cantidad de nombres de cada uno de ellos y a la particularidad de que algunos mismos progresivos pueden tener distintos nombres según la cadena de ópticas (aunque en realidad es el mismo).

Mi consejo para comprar un progresivo es el mismo que para comprar un coche. Primero déjese asesorar por un profesional sobre que progresivo es el más apropiado a sus necesidades visuales. Tome una segunda o tercera opinión al respecto si lo desea. No necesitará más. Una vez que tiene claro el progresivo que más se ajusta a sus necesidades, empiece a comparar precios.

Para comparar precios de manera real necesita comparar el mismo producto. Distintos fabricantes pueden tener el mismo producto con distintos nombres, por lo que no debe extrañarnos que nos presupuesten un lente equivalente de otra casa, con otra denominación pero de similares características técnicas.
Un buen presupuesto debería tener, además del nombre comercial del progresivo, el equivalente de la fabricación. Por ejemplo, actualmente existe una gran diferencia entre los progresivos actuales, fabricados con la tecnología “Free Form” (tallados por ambas caras), y los restantes anteriores (tallados por una cara). Por tanto, la mejor manera de comparar cosas reales es saber si los lentes progresivos ofertados son o no son “Free Form”, independientemente del nombre comercial.

Por ejemplo, los progresivos más conocidos por el gran público son los “Varilux”, pues son los únicos anunciados en televisión. Varilux es el nombre que el fabricante Essilor otorga a su línea de progresivos. Varilux son todos los progresivos de Essilor, desde el más sencillo hasta el más avanzado.

Por tanto, pedir un Varilux es como pedir una “Macburguer”. Si no añadimos nada más nos pueden dar gato por liebre. Si cuando vamos a la hamburguesería pedimos una “Big Mac”, cuando visitemos una óptica deberemos añadirle el apellido a la marca comercial. Y tendremos que tener presente que otros fabricantes también tienen productos equivalentes con distintos nombres (Whopper en hamburguesas u Hoyalux en progresivos).


3.     Conocer de antemano los problemas que nos podemos encontrar

Por último, en la adaptación a los progresivos existe un componente subjetivo importante: la motivación del paciente y la graduación que posea. La conjunción de ambos factores puede ser beneficiosa o perjudicial para la adaptación a este tipo de lentes.

En uno de los cursos que impartió, hace años, el fabricante español de lentes INDO, los asistentes pudimos obtener un cuadro con los potenciales problemas que podríamos encontrarnos. A continuación os muestro el cuadro resumen y la explicación de los puntos más importantes.

 

FACTORES
PROBLEMAS POTENCIALES
NINGUNO
POSIBLE
PROBABLE
PREDISPOSICIÓN
NORMAL
NERVIOSO, POCO ADAPTABLE.
CERRADO, RÍGIDO, MUY NERVIOSO.
MOTIVACIÓN
POSITIVA PERSONAL
NEUTRA.
DESCONFIANZA, NEGATIVA, COACCIONADO.
EDAD
JOVEN
50 – 60 AÑOS
MAYOR 60 AÑOS
ADICIÓN
HASTA 1.25
DE 1.25 A 2.50
MAS DE 2.50
CORRECCIÓN ANTERIOR
NINGUNA, MONOFOCAL
BIFOCAL.
TRIFOCAL
UTILIZACIÓN PREDOMINANTE
VISIÓN DE LEJOS
LEJOS Y CERCA.
CERCA.
DEFECTOS VISUALES
ASTÍGMATA, MIOPES FUERTES.
EMÉTROPES, HIPERMÉTROPES.
MIOPES< 3.00 Dp, ANISOMÉTROPE.
ASPECTOS FISIOLÓGICOS
PERSONAS NORMALES
PROBLEMAS DE MOVILIDAD CERVICAL.
NISTAGMUS, ESTRABISMO, HIPERMETROPÍA.

Analicemos el cuadro anterior según cada uno de los puntos:

-         Predisposición: Si nuestra idea es usar progresivos cueste lo que cueste y estamos abiertos a adaptarnos a lo que nos pida la nueva lente gran parte de la adaptación estará asegurada. Las personas nerviosas a las que les alteren los cambios y aquellas reacias a cambiar sus costumbres tendrán una adaptación mucho más difícil.
-         Motivación: Al igual que pasa con las lentes de contacto, la motivación a la hora de utilizarlas es básica para lograr una rápida adaptación. Sólo las personas que realmente desean ponerse lentes de contacto acaban haciéndolo. Igualmente, las personas negativas que ven un inconveniente y un problema ponerse progresivos, desde antes de utilizarlos, sólo se fijarán en los aspectos negativos de los cristales. Magnificarán éstos y minimizarán las ventajas, que son mucho más notables realmente, siendo los típicos inadaptados.
-         Edad: Es bien sabido que según nos hacemos mayores los cambios nos sientan cada vez peor. Por tanto, las personas de edad más avanzada serán las más reacias a cambiar sus costumbres anteriores y, por tanto, a adaptarse a los progresivos. Algunos pensarán que llevar progresivos anteriormente les debería servir para adaptarse mejor a los cambios. Eso es sólo cierto en parte. Cuando cambiamos de progresivo cambiamos de montura y/o graduación, lo que nos exige adaptarnos a nuevas posiciones de mirada tanto en lejos como en cerca. Es imposible lograr mantener las mismas distancias que con los progresivos anteriores, por lo que la adaptación es necesaria igualmente. Y muchas personas mayores no entienden este último punto. Además, está el tema de la adición, como veremos a continuación.
-         Adición: La graduación en un progresivo se escalona progresivamente en pasos desde la zona de lejos hasta la de cerca. Es fácil de entender que cuanta menor diferencia de graduación exista entre lejos y cerca menor cantidad de graduaciones (escalones) tendremos en nuestro lente progresivo. Y cuanto menor diferencia de graduaciones, menores aberraciones laterales. Por tanto, el progresivo más cómodo será el primero y el más incómodo el último. Y la única forma de mitigar este hecho es subir el nivel de calidad del progresivo según vamos cambiándolo.
-         Corrección anterior: Las personas que utilicen bifocales o trifocales (esto último ya no se ve por el mundo realmente) ganarán y perderán algo. Respecto a los bifocales se gana profundidad de campo y poder ver a todas las distancias a cambio de sacrificar parte del campo lateral. En estos pacientes, el hecho de eliminar la marca física del cristal que separaba las zonas de lejos y cerca también les produce cierta confusión inicial a la hora de fijar las distancias adecuadas de lectura.
-         Utilización predominante: Si utilizamos únicamente los progresivos para ver en distancias próximas y para el resto de tareas no nos los ponemos estaremos tirando el dinero (una gafa de cerca resultaría más cómoda en estos casos) y no nos adaptaremos a ellos nunca. El progresivo debemos usarlo todo el día si queremos adaptarnos a él, pues de lo contrario no tiene objeto llevarlo. Dicho esto, también resulta recomendable no manejarlos únicamente con ellos. Se pueden combinar con una gafa de cerca para lecturas prolongadas o con unos ocupacionales para un trabajo de oficina más cómodo.
-         Defectos visuales: Puede resultar curioso que la graduación ocupe el séptimo lugar de la tabla. No lo es. Generalmente, la adaptación a progresivos depende muy poco de la graduación de los pacientes. Aún así existen casos concretos que nos pueden dar problemas si no advertimos de lo que puede pasar a las personas que usan por primera vez progresivos.

o   Un emétrope (persona sin graduación de lejos) deberá acostumbrarse a usar gafas todo el día, que no es poca cosa. Además, su campo visual en lejos estará bastante disminuido respecto a no llevar gafas, por lo que notará incomodidad inicial en lejos. Todo ello debería compensarlo el ver correctamente en distancias intermedias y próximas, pero muchas veces es conveniente recordarle los beneficios.
o   Un hipermétrope sin compensar anteriormente puede darnos problemas si su graduación de lejos es baja, pues notará las mismas incomodidades que el emétrope.
o   Un miope con menos de 3 dioptrías podrá leer quitándose las gafas y, según su refracción exacta, hasta con la misma nitidez que pueda darle un progresivo pero con mucho más campo. Por tanto, en estos casos el progresivo tiene la principal ventaja en no tener que quitarnos la gafa de lejos constantemente ante tareas cercanas. Si este hecho no es importante para el paciente, la adaptación será un fracaso.
o   Las personas con anisometropías tienen una adaptación difícil, pues los progresivos están diseñados para trabajar con los dos ojos por igual. No obstante, esto no es un problema insalvable y muchas personas con visión solo de un ojo utilizan progresivos sin problemas.

-         Aspectos fisiológicos: Resulta comprensible que personas con problemas de movilidad tendrán muchos inconvenientes para acostumbrarse a las posturas que exigen los progresivos. En estos casos dependerá del paciente, de su movilidad y motivación adaptarse.

Como conclusión final podemos decir que con una buena graduación y un progresivo actual “Free Form”, con una personalización a nuestra montura y cara, la adaptación está asegurada, siempre y cuando queramos llevar un progresivo. Con todos los pros y contras que ello supone.



Pero como suelo indicar a mis pacientes, hasta que no inventen otra solución mejor tendremos que conformarnos con los progresivos, pues es lo más parecido a nuestra visión natural antes de la presbicia.

¿A que esperas a utilizar progresivos?



8 comentarios:

  1. pues yo con mis progresivos no veo nada de cerca y me he gastado una pasta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola
      Te recomendaría visitar tu óptica y comentarles el problema pues, como ves, existen soluciones para mejorar tu experiencia con los progresivos.
      Saludos

      Eliminar
  2. Buenos días:
    Me gustaría hacerte una consulta. Tengo 49 años y me acabo de operar de cataratas. Me han introducido una lentilla intraocular para acabar, de paso, con mi "enorme" miopía. Estoy encantado porque ahora veo en la distancia sin usar gafas. Por fin podré localizar dónde diablos he dejado a la familia cuando vamos a la playa y me baño un ratito en las olas.
    Pero he aquí que ahora la presbicia me ha caído de golpe y porrazo y no veo ni a corta distancia, ni a media ni a 2 metros.
    Por ni profesión (soy cartero) tengo que estar constantemente cambiando de corta distancia a media y un poco másc y es precisamente donde no veo. Además mis hobbies/tardes son mucho de ver de cerca (miniaturas, electrónica...), bastante de ordenador y bastante de hacer cosas en casa (comidas,...); un poco de todo pero con un radio de unos 4 m máximo.
    Acabo de consultar en una par de ópticas de mi pueblo y en una me recomiendan los progresivos ocupacionales y en la otra unos progresivos "normales" para todas las distancias. Estoy muy liado.
    Por cierto, en Multiopticas, me ha dado un presupuesto de 447€ para mi graduación montando unos Lifestyle V+ X-act para todas las distancias. Sinceramente me escama un precio tan bajo.
    Muchas gracias por tu ayuda y atención. La verdad es que tu blog me ha ayudado a entender algo mejor este proceloso mundo en el que soy totalmente lego.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Juan, gracias por comentar.

      En tu caso habría que valorar si en distancias lejanas tienes alguna graduación residual o si en tu trabajo debes andar con las gafas puestas.

      Si la respuesta es afirmativa en ambos casos lo mejor son los progresivos.
      Los lentes ocupacionales son específicos para trabajo de oficina estático y podrían ser una opción si puedes manejarte de lejos sin gafas y trabajas sentado en la oficina. También pueden ser una buena opción como apoyo a los progresivos para tus momentos de ocio.
      Multiopticas tiene ofertas de dos gafas y la combinación progresivo-ocupacional la suelo utilizar mucho.
      Por otro lado, los nuevos acuerdos de Multiopticas respecto a progresivos hace que ahora mismo tengan un producto de marca blanca muy competitivo en precio y calidad. El precio que te dieron está bien y por poco más puedes tener la opción de añadirle el ocupacional.

      Espero haberte ayudado.

      Saludos

      Eliminar
  3. Te venden los progresivos como una solución para la visión intermedia y lo curioso es que no se ve, es decir, que la visión intermedia de los progresivos es una estrecha franja, más estrecha aún que la visión de cerca. Yo tenía miopía y al desarrollar cierto grado de presbicia se empeñaron, a pesar de mi oposición, a vendérmelas con esa excusa. La de la visión intermedia. Yo solo iba por unas gafas de cerca...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Gangué, perdona por la tardanza en contestar.

      En efecto, los progresivos tienen en la visión intermedia su mayor hándicap, pues su campo de visión es mucho más reducido que los campos de lejos y cerca.
      Actualmente los progresivos más personalizados mitigan este problema, aunque la mejor solución siguen siendo las lentes ocupacionales como apoyo.

      Saludos

      Eliminar
  4. José Luis R. Beltrán13 de noviembre de 2018, 12:08

    Llevo una semana justa con las gafas progresivas y encuentro problema con la adaptación de cerca. Tengo graduación de miopía y astigmatismo, y razonablemente buena visión de cerca. Soy un lector asiduo de cómics y libros de ilustración y me estoy teniendo que acostumbrar a la estrechez del campo visual de cerca, que me dificulta apreciar la página completa de un vistazo. También para leer texto normal me está costando, pues soy un lector relativamente rápido, y el paso de los saltos de fijación de la pupila en cada renglón a mover la cabeza siguiendo el texto es algo a lo que hay que acostumbrarse. Estoy siendo disciplinado y veo que la sensación de incomodidad va disminuyendo y queda compensada con creces por la comodidad de no quitar y poner gafas todo el tiempo, especialmente fuera de casa. La duda que tenía, que contestas en este artículo, es si puedo compaginar las gafas progresivas con las ocupacionales, que me hice hace ya dos años. No he querido alternarlas estas primeras semanas, al menos hasta que me sienta totalmente cómodo con las progresivas. Una vez esté acostumbrado por completo, espero que en 10 días o así, ¿Compaginar ambas gafas puede plantear problema de una "vuelta atrás" en la adaptación a las progresivas?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola José Luis, gracias por comentar.
      En efecto, los progresivos exigen un mayor movimiento de cabeza a la hora de leer que una gafa monofocal u ocupacional. Eso que sientes es normal.
      Siempre vas a leer más cómodo con un lente ocupacional que con un progresivo, pues el campo de visión es mayor.
      Alternar ambas opciones es lo adecuado: el progresivo para utilizarlo diariamente y el ocupacional para momentos puntuales de trabajo continuado en distancias próximas y de ordenador.
      Comparar las propiedades de ambos lentes no tiene sentido pues están diseñados para utilizarse en momentos distintos. Es como si comparamos un coche y una moto. No podemos pedir al coche la misma facilidad de aparcamiento ni a la moto la misma capacidad de almacenaje, por poner un ejemplo.
      En definitiva, los progresivos son la mejor solución global para compensar la presbicia. Luego, soluciones específicas, como ocupacionales o monofocales adaptados a una distancia, son un magnífico apoyo en nuestra vida diaria.
      Saludos

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...