miércoles, 15 de noviembre de 2017

La camiseta de España para el Mundial de Rusia 2018 tiene la bandera republicana.



El lunes 6 de noviembre de 2017 la marca ADIDAS hizo públicas las primeras fotos de la camiseta que vestirá la selección española de futbol en el próximo Mundial de Rusia. Y el día 7, tuvo que ser suspendido el acto promocional debido a la polémica que suscitó la inclusión de lo que parecía ser la bandera republicana.

Teniendo en cuenta el contexto de crispación existente en España debido a la polémica catalana, la camiseta se convirtió pronto en arma política y conflicto social. Y yo, siendo óptico, me sorprende que una ilusión óptica genera tanta controversia. ¿Os gustaría saber el porqué nos parece ver un color morado cuando, en realidad, es azul?


La nueva camiseta de la selección española fue oficialmente estrenada en el partido amistoso ante Costa Rica el sábado 11 de noviembre y, tras el abultado 5-0, parece que empezó con buen pie. Al menos mucho mejor que la equipación blanca, con la cual cosechamos un empate a 3 ante Rusia ayer.

No obstante, la polémica que rodea a esta camiseta resulta sumamente ilustrativa de un hecho particularmente común: nuestros ojos nos engañan constantemente con ilusiones ópticas de todo tipo.

Muchos han querido ver la presencia de una bandera republicana (amarilla, morada y roja) en los diamantes o rombos que recorren verticalmente un lateral de la misma. Sin duda, la tensión política de corte republicano en Cataluña puede que magnificara el efecto de esta ilusión óptica. Pues, la camiseta española del Mundial de 1994 tenía un aspecto muy parecido y una similar ilusión óptica (que entonces pasó desapercibida).



Y se trata de una ilusión porque si vemos la camiseta de cerca comprobaremos, no sin cierto asombro para algunos, que los rombos son amarillos y azules. ¿Cómo es posible que veamos morado de lejos y azul de cerca?



Para ofreceros una explicación coherente debemos retroceder al siglo XIX. En 1839, el químico Eugéne Chevréul publicó su obra más famosa, Los principios de la armonía y el contraste de los colores y su aplicación a las artes. Entre las conclusiones más importantes a las que llegó este experto en tintes de la fábrica de tapices francesa de los Gobelinos debemos destacar dos:

·        los colores en proximidad se influyen recíprocamente (Ley interacción del color)  
·        cualquier color aislado está rodeado por una aureola de su color complementario.
·        Dos colores distintos pueden parecer de un solo y mismo color cuando se los ve juntos a distancia.

Este descubrimiento de Chevréul es la razón por la que nuestro ojo nos engañe a la hora de ver la camiseta. Veamos esta magnífica infografía que realizaron los periodistas de Marca.


La clave de la ilusión óptica reside en la utilización de líneas verticales rojas superpuestas a los tres colores utilizados para generar los rombos (Amarillo, azul y rojo). En el caso del rombo azul, tenemos una sucesión de líneas verticales rojas y azules, las cuales se distinguen perfectamente en proximidad. En cambio, si nos alejamos un poco, el ojo no es capaz de distinguir los dos colores por separado, produciéndose una mezcla en nuestra retina. Y cuando mezclamos el rojo y el azul el color resultante es el morado o violeta.

Este tipo de ilusión ocurre en múltiples momentos de nuestro día a día pero hubo un momento en el que unas personas potenciaron este fenómeno hasta el extremo artístico.

En efecto, las teorías de Chevréul sobre los colores fueron llevadas a la práctica por el grupo de pintores impresionistas, cuyo principal objetivo era plasmar el color y la luz en sus obras. De esta forma, los impresionistas utilizaron los conocimientos científicos sobre el color, así como una técnica pictórica novedosa, para lograr engañar al ojo y mostrarle la brevedad de una sensación.

Si observamos un cuadro impresionista a cierta distancia podremos observar figuras y paisajes definidos, así como vivos colores. Pero si nos acercamos a la obra en cuestión, comprobaremos que todo es un artificio. Las figuras no están recortadas con líneas rectas; al contrario, están formadas por pequeñas pinceladas, a modo de comas, que ofrece una sensación particular de movimiento y viveza a la imagen. Y los colores se trastocan en la proximidad. Los impresionistas, para pintar un verde (un color llamado binario al estar formado por la mezcla de dos colores primarios) no mezclarán en la paleta azul y amarillo, sino que aplican dos manchas de esos colores en el lienzo, dejando a la retina del observador que cree el color verde. Así se consigue un verde mucho más luminoso. Y por las teorías de Chevréul, si además le colocamos en cercanía del primario que no entra en su composición (rojo) la intensidad de ese verde será mucho mayor que en la cercanía de cualquier otro color.



Si en el caso de los impresionistas debemos alejarnos del cuadro para percibir la realidad que el pintor deseaba mostrarnos, en el caso de la camiseta debemos realizar el camino contrario, pues al acercarnos veremos realmente los colores implicados en la confección de la misma.

Por tanto, la nueva camiseta de la selección española de futbol tiene los rombos amarillos, azules y rojos aunque, según la distancia a la que la observemos (así como otros factores como la iluminación existente) los podremos ver amarillos, morados y rojos.

Se trata de una simple ilusión (óptica), algo muy apropiado (la ilusión) para una camiseta con la que pretendemos ganar el próximo Mundial de Rusia 2018. Por tanto, dejemos el asunto en una mera anécdota y quedémonos con la idea que nuestra nueva camiseta tiene, intrínsecamente, una ilusión tremendamente importante.




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