domingo, 17 de septiembre de 2017

3 rincones olvidados de París



Cuando preparamos un viaje a París, la ciudad de la luz y del amor, lo primero que planeamos ver es la Torre Eiffel, la Catedral de Notre-Dame, el Museo del Louvre o el Arco del Triunfo.

Las anteriores son paradas imprescindibles de cualquier turista que visite la capital francesa, pero nuestro viaje no debería olvidar otros rincones, menos frecuentados, pero igual de maravillosos y dignos de visita.

En el post de hoy os mostraré tres de los rincones menos visitados de París que bien merecen dejar de serlo.



Sainte-Chapelle

La Isla de la Cité es uno de los centros neurálgicos de París. El origen de los primeros asentamientos celtas, hacia el año 52 a.C. que supusieron la fundación de la ciudad. La sola presencia de la famosa Catedral de la Notre-Dame es suficiente atractivo para que los turistas se acerquen en masa hasta este lugar.

Ahora bien, muchos olvidan visitar la que para algunos es una de las iglesias más bonitas de la ciudad. Me refiero a la antigua capilla privada de los reyes de Francia, la Sainte-Chapelle.

Esta impresionante iglesia se encuentra situada en el interior del recinto de los juzgados de París, razón por la cual suele pasar desapercibida para los turistas.

Este monumental edificio fue construido a mediados del siglo XIII con el objetivo de conservar las reliquias de la Pasión (fragmentos de la Cruz y de la corona de espinas) que había logrado reunir el rey Luis IX.

El exterior del templo tiene una datación más moderna. Tanto la virgen de la fachada como la aguja revestida de plomo (auténtico faro para encontrarla) son del siglo XIX.

En su interior vamos a encontrar dos capillas situadas una encima de la otra. En la inferior estaba destinada al personal de servicio y lo único original y destacado de ella son las lápidas del pavimento. Para los españoles tendrá un añadido extra fijarse en las columnas: las columnas azules decoradas con flores de lis, son símbolo de la realeza francesa, mientras las columnas rojas decoradas con castillos de oro, son símbolo de Castilla, por ser Luis IX hijo de Blanca de Castilla.

La superior, en cambio, nos dejará sobrecogidos por su belleza. Esta era la capilla reservada para la familia real y los principales funcionarios de la corte, razón por la cual contiene la mejor decoración. Lo más destacado son sus paredes, en donde la piedra fue sustituida por unas inmensas vidrieras (15,40 x 4,25 metros) que otorga la irreal sensación de adentrarse en una especie de caleidoscopio gigante.


El truco para poder sostener la estructura se consiguió insertando refuerzos de metal en los muros de las bóvedas de ojiva. El efecto logrado es realmente impresionante, llenando de color la estancia y creando una ambiente mágico e irreal, entre azules, rojos y amarillos.

La iconografía de las vidrieras merece un punto aparte. Reproduce escenas del Antiguo Testamento a la vez que consagra la legitimidad sagrada de la monarquía.

En conclusión, una de las joyas más preciosas y logradas del gótico francés.

Museo de la Edad Media

En París existen multitud de museos importantes, aunque tres son los que destacan por las visitas turísticas: Louvre, Orsay y Pompidou. Esta magnífica e imprescindible tríada oculta la rica cantidad de museos que alberga la capital francesa.

Son muchos los museos que merece la pena visitar en París aunque yo os destacaría el MuséeNational du MoyenAge por varios motivos.

En primer lugar, el museo se encuentra en la construcción medieval más bella de la ciudad. El antiguo palacio medieval data del siglo XV y fue construido en el lugar en el cual se fundó una abadía cluniaciense en 1330. El escudo de armas de la familia Amboise, dispuesto sobre el arco de la entrada, nos informa de los antiguos dueños del edificio.

Lo primero que veremos será un precioso patio, bastante restaurado, pero que conserva ese gusto gótico en las ventanas, las arcadas o la escalera. Visitar museos situados en edificios históricos es un gusto doble para el turista. En este caso, además, el edificio se construyó junto a unas antiguas termas romanas (Thermes de Cluny) cuyas salas forman parte activa de la exposición.

Entre los objetos más destacados que conserva este interesante museo están piezas escultóricas sobresalientes, tales como el Adán de Notre-Dame, las 21 cabezas de los reyes de Judea, que decoraban una de las puertas de la catedral parisina, o cuatro estatuas de los Apóstoles procedentes de la Sainte-Chapelle. Para los españoles la colección tiene su particular interés, al incluir una parte del Tesoro visigodo de Guarrazar. Sí, aquí también tienen algunas de las famosas coronas votivas de orfebrería visigoda.

Aunque, sin duda, las piezas más importantes de toda la colección son los tapices flamencos, dedicados a los sentidos, que se conocen como La dama del unicornio.Se trata de una de las obras artísticas más importantes del medievo. La colección consta de seis tapices, cinco que simbolizan los sentidos humanos (gusto, tacto, vista , oído y olfato) y un último con el enigmático título de À monseuldésir (a mi sólo deseo). Una dama, un unicornio y un león son los protagonistas de todos ellos.


En el dedicado a la vista (no olvidéis mi deformación profesional) la dama está sentada, sosteniendo un espejo en su mano derecha. El unicornio se arrodilla en el suelo, con las patas delanteras apoyadas en el regazo de la dama, desde donde mira su reflejo en el espejo (un reflejo irreal, dicho sea de paso). El león a la izquierda sostiene un banderín.

Los objetos que se conservan en este museo pertenecieron al coleccionista Alexandre de Sommerard, quién dedico buena parte de su gran fortuna a reunir piezas medievales y renacentistas de enorme valor.

Les Inválides

El gran complejo del Palacio Nacional de los Inválidos no es un lugar desconocido para el turismo. Aunque para la gran mayoría de turistas representa, únicamente, una bonita postal. Se bajan en el metro ÉcoleMilitaire, o en la parada de autobús Vaubán- Hôtel des Invalides de las líneas 82 y 92, y se hacen una fotografía frente a la magnífica cúpula dorada barroca de la iglesia. Craso error.

Luis XIV mandó construir este gran complejo de edificios para dar cobijo a todos los soldados veteranos inválidos. Tras 30 años de construcción fue inaugurado en el año 1706. Estos soldados debían seguir un rígido reglamento y realizar trabajos en los talleres reales de tapicería o cerámica. La planta del edificio y la distribución de las salas era la típica que se utilizaba para la arquitectura hospitalaria y conventual de la época.


El complejo alberga numerosos espacios de exposición que nos permitirán pasar unas cuantas horas entretenidos. El más importante, el Muséede l´ Armée. Este museo del ejército contiene una de las mayores colecciones mundiales de armas, destacando, irónicamente, su espléndida sala oriental. A través de su colección impresionante de armas y armaduras podremos hacer un recorrido desde la Edad Media hasta la Segunda Guerra Mundial, lo que nos permite ver, en un corto espacio de tiempo, la evolución tan notoria de la guerra a través del tiempo. Maquetas y soldados de plomo son otro de los atractivos que harán las delicias a los más pequeños.
Secciones de este museo son el Museo de la Orden de la Liberación (Musée de l'Ordre de la Libération), dedicado a la Segunda Guerra Mundial, y el  Museo de Planos y Relieves (Musée de Plans et Reliefs), el cual acoge planos y maquetas militares utilizados para planificar las batallas.

El otro gran atractivo de este lugar es poder visitar el Mausoleo de Napoleón.  Se encuentra en la cripta de la Iglesia de los Inválidos. Los restos (cenizas) del célebre conquistador corso reposan en un sarcófago de pórfido rojo de Finlandia en el centro de la sala. Las cenizas están guardadas en un cilindro blanco de hierro, encerrado a su vez en un sarcófago de madera de acacia, en dos de plomo, en otro de ébano y en un último de encina. En la sala, rodeándole, encontraremos representados todos los logros y hazañas de su reinado. Y, en lugares menos expuestos encontraremos los restos de algunos de sus más destacados generales, así como los de sus hermanos José y Jêrome y el de su hijo Napoleón II.

La cripta se encuentra en el subterráneo de la Iglesia de Dôme. Inicialmente, el complejo tenía una iglesia, St Louis des Invalides, compuesta por tres naves y que en su interior, en la zona de la galería, conserva numerosas banderas confiscadas a los enemigos de Francia (posteriores a 1814). Luis XIV deseaba una construcción que permitiera la asistencia a la misma misa de los soldados y del propio rey, pero sin que el soberano tuviera que mezclarse con los soldados. Jules Hardouin-Mansart dio solución al problema dividiendo el proyecto original de templo en dos iglesias separadas, aunque dotadas de continuidad arquitectónica: la iglesia Saint-Louis-des-Invalides, llamada "iglesia de los soldados"; y la iglesia del Domo (Église du Dôme), para la oración del monarca y la realeza.

Esta última iglesia de planta central es la que tiene en su exterior la fotogénica cúpula. No obstante, su belleza exterior no se basa solamente en este elemento, de por sí, emblemático.

El templo destaca, respecto al resto de las edificaciones sobrias por su majestuosidad, lo que puede estar relacionado con la idea original de realizar una entrada majestuosa para el rey así como utilizar la cripta como mausoleo real. Lo último no se llevó finalmente a cabo, así como tampoco la parte final del proyecto, que contaba con construir en la plaza Vauban una columnata similar a la creada por Bernini en el Vaticano.

El complejo sistema de tres cúpulas utilizado por Hardouin-Mansart aún sobrecoge a los expertos en arte. El primer piso de la cúpula se encuentra horadado por numerosas y amplias ventanas en el tambor que otorgan una correcta iluminación. En el segundo piso, internamente, se conservan las pinturas de Charles Delafosse. Externamente tenemos otro conjunto de vanos que sirven para iluminar el interior. Por último, la tercera cúpula se encuentra recubierta por 12 kg. de oro de 24 quilates dispuestos en láminas y cubre exteriormente a las dos anteriores.


Bonustrack

Un extra para todos los ópticos o personas interesadas por conocer la evolución de las gafas a través del tiempo. En el número 2 de la Avenida Mozart (junto al metro La Muette) se encuentra el Museé des Lunettes et Lorgnettes, en el cual se pueden admirar más de 2.500 pares e gafas de variados estilos.

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