domingo, 23 de agosto de 2015

Lo se todo sobre lentillas



Muchos usuarios de lentes de contacto, tras el paso de los años, adquieren malos hábitos en la utilización de las lentillas. Ello se debe a dos razones principalmente: han olvidado los consejos de su contactólogo, dados cuando inició el proceso de adaptación, y realizan malas costumbres por el mero hecho de no notar inconvenientes inmediatos.
Si eres un usuario habitual de lentillas o estás interesado en el comienzo de su uso la información que encontrarás a continuación te interesará.


Cuidado y limpieza de las lentes de contacto

Más del 90% de las lentes de contacto adaptadas en España son de materiales blandos con un alto contenido en agua. Esto significa que son auténticas esponjas. Por lo que la limpieza a la hora de manejar una lente de contacto es fundamental:

-         Limpia siempre las manos antes de manipular una lente de contacto. Utiliza jabón neutro (que no tenga aceites o fragancias) y sécate las manos con papel o con una toalla que no deje pelusas.

-         Antes de colocarte la lente de contacto en el ojo asegúrate que se encuentra limpia y en buen estado. Para ello es recomendable realizar una última limpieza con el líquido recomendado por tu contactólogo (generalmente será solución única).

Cuando retires las lentes de contacto del ojo es el mejor momento para limpiarlas en profundidad. Tras una intensa jornada, las lentillas tienen acumulada la suciedad de la lágrima, por lo que conviene desinfectarlas adecuadamente: 

-         En primer lugar deposítalas sobre la palma de tu mano.

-         Luego aplica un chorro de tu líquido de mantenimiento y frota suavemente la lente de contacto con la yema de tu dedo meñique. La forma correcta de hacerlo es de dentro hacia fuera de la lentilla y repetir la acción por ambas caras.

-         NUNCA utilices agua para limpiar tus lentes de contacto, pues las infectarás con bacterias que te pueden producir problemas oculares serios.

-         Finalmente, aclara las lentes de contacto y guárdalas en su estuche. Lo aconsejable es dejar la lente de contacto en el fondo del estuche, sin dobleces, y rellenar los compartimentos con líquido de mantenimiento nuevo hasta cubrir totalmente.

-         NUNCA reutilices la solución de mantenimiento del día anterior, pues ya no tiene las propiedades adecuadas para desinfectar tus lentes de contacto.



Además de las lentillas, la limpieza del estuche resulta básica para la buena conservación de las lentes de contacto. De nada servirá una buena limpieza de las lentillas si luego las guardamos en un estuche sucio e infectado por gérmenes:

-         Debes limpiar el estuche de forma periódica con la misma solución de mantenimiento que utilizas para desinfectar tus lentes de contacto. Lo más recomendable es dejarlo secar al sol, pues así no lo contaminamos con pelusas de las toallas.

-         Además de lo anterior, es recomendable sustituir los estuches portalentes regularmente. Puesto que hoy día los líquidos de mantenimiento incluyen estuches portalentes, lo ideal es cambiarlos cada vez que abrimos un bote de líquido nuevo.

-         NUNCA utilices el mismo estuche portalentes durante más de 6 meses.

 
Manejo de las lentes de contacto

Existe en este blog una entrada específica en la que se explica la manera correcta de colocarse y extraer las lentes de contacto (aquí).
Por tanto, en este apartado haremos únicamente alusión a los posibles problemas que podemos encontrarnos a la hora de colocarnos y retirarnos las lentillas:

-         Antes de colocarte las lentes de contacto debes observar bien que no tienen ningún problema. Si te percatas que la lente de contacto esta rota en alguno de sus bordes NUNCA te la coloques. Hacerlo te puede ocasionar graves problemas oculares.

-         En los usuarios noveles es habitual que nada más ponerse las lentillas noten algo de picor, lagrimeo y/o irritación ocular. Es una reacción habitual del ojo, el cual te advierte que algo extraño se ha introducido en él. Lo extraño sería que no tuvieras estos síntomas, pues significaría que tu ojo no posee la sensibilidad normal. Cuando el ojo compruebe que la lentilla no supone ningún riesgo para él, los síntomas remitirán por sí solos.

-         Si la molestias persisten puede ser que la lentilla te la colocaras al revés. Una lentilla colocada al revés se moverá más en el interior del ojo y creará molestias durante el porte. Extráela del ojo y observa su forma de perfil. Si tiene forma de bol estará al derecho. Si tiene forma de plato hondo, con los bordes abiertos hacia el exterior, estará al revés.

-         Si la lentilla la introduces descolocada o ésta sale fuera de su posición correcta en el ojo durante el porte te molestará. Puedes presionar suavemente los párpados para empujar la lente hasta su posición normal. En caso de no lograrlo, lo mejor es sacarla, limpiarla y volver a introducirla.

-         Si mientras llevamos lentes de contacto se nos introduce un cuerpo extraño (arenilla, polvo…) es necesario retirar las lentillas y limpiarlas. Sólo cuando las molestias remitan podrás volver a colocarte tus lentes de contacto.

-         Si nos frotamos el ojo enérgicamente o si lloramos mucho la lente de contacto puede salirse de nuestro ojo y caer al suelo. Aunque pienses que el suelo está limpio, en el 100% de los casos la lentilla acaba de contaminarse. Por tanto, antes de volver a colocártela deberás someterla a una limpieza concienzuda con tu líquido de mantenimiento. NUNCA te vuelvas a colocar la lente sin limpiarla y mucho menos utilices agua o saliva para sustituir tu líquido de mantenimiento. Tales acciones pueden ocasionarte serios problemas oculares.

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