miércoles, 15 de julio de 2015

El primer bombardeo aéreo de la historia ocurrió en el siglo XX



Cuando hablamos de bombardeos aéreos todos pensamos en un avión soltando bombas sobre una indefensa ciudad. Esa imagen mental proviene de la Segunda Guerra Mundial, donde la barbarie de los contendientes en lucha alcanzó a grandes sectores de la población civil.

Se suele decir que fue en la primera guerra donde el frente de batalla se llevó a la retaguardia, precisamente gracias a los ataques aéreos. Eso es una verdad a medias, pues la población civil siempre ha sufrido los embates de la guerra desde muy cerca. Tan sólo pensar en los sitios a las ciudades en un pasado no demasiado lejano.

En España, los primeros bombardeos aéreos serios ocurrieron durante la Guerra Civil, siendo la destrucción de Guernica el paradigma de todos ellos. Pero lo cierto fue que la idea de realizar bombardeos aéreos fue algo anterior al siglo XX. Y, de hecho, no incluyó ningún avión. ¿Queréis descubrir cuando ocurrieron los primeros bombardeos aéreos? 


Se suele pensar que el primer bombardeo aéreo de la historia ocurrió en el siglo XX. Pero algunos autores lo sitúan durante la Primera Guerra Mundial, cuando los alemanes bombardearon Lieja. Recuerdo que esta información la descubrí, en primer lugar, al leer un ensayo imprescindible sobre la Primera Guerra Mundial: Los cañones de agosto de Barbara Tuchman (1962).

En los primeros compases de esta fatídica guerra los alemanes invadieron Bélgica con el pensamiento de penetrar, a través de ella, en Francia. Sus enemigos galos habían concentrado sus defensas en otros puntos fronterizos y habían descuidado la frontera belga en la confianza de que nadie se atrevería a romper el carácter neutral de este país. El caso fue que los alemanes invadieron Bélgica, según dictaba su famoso plan Schlieffen, y se encontraron con la sorpresa de una defensa a ultranza de su patria por parte de los belgas. Lieja, un importante nudo de comunicaciones ferroviario, era la primera conquista imprescindible de los alemanes. Pero en vez de rendirse fácilmente, los belgas resistieron heroicamente desde los fuertes que rodeaban la ciudad 12 días.

Esta tenaz resistencia, inesperada y frustrante para el calculado plan de ataque alemán, supuso una pérdida de tiempo importante que permitió planear mejor la defensa de Francia. Tal vez por las consecuencias que la defensa de Lieja tenía en la contienda global, los desesperados alemanes decidieron realizar un bombardeo aéreo sobre la ciudad. Utilizaron el Zeppelin L-Z, aunque más en modo intimidatorio que como arma de guerra, pues la verdadera fortaleza de la ciudad eran su cinturón de fortificaciones subterráneas. Así, el 6 de agosto fue enviado desde la ciudad alemana de Colonia el citado Zeppelin, el cual soltó 13 bombas sobre la ciudad, ocasionando nueve víctimas mortales.

Propaganda alemana sobre el bombardeo de Lieja
Aunque muchos han considerado a los alemanes los malos del siglo XX, no debemos incluir en su mochila de atrocidades sucesos que no fueron tales. Y lo cierto es que los alemanes no fueron los primeros en realizar un bombardeo aéreo.

En muchos lugares de Internet se puede leer que el primer bombardeo aéreo ocurrió en el año 1911, tan sólo 8 años después de que los hermanos Wright consiguieran realizar el primer vuelo con avión tripulado. ¡Parece increíble lo rápido que el ser humano puede utilizar una gran idea para hacer el mal!

Debemos situarnos en el contexto de lo que en Italia se conoce como Guerra de Libia. En ella, los italianos se enfrentaron al Imperio Otomano entre el 29 de septiembre de 1911 y el 18 de octubre de 1912, con el objetivo de conquistar varias posiciones turcas en la actual Libia. La victoria final italiana supuso la incorporación de las provincias de Tripolitania y Cirenaica, así como el archipiélago del Dodecaneso. Pero lo que nos importa a nosotros destacar es lo que sucedió el 1 de noviembre de 1911. Aquél día, el piloto de avión italiano Giulio Gavotti decidió cargar en su avión cuatro granadas, de dos kilos cada una. Los aviones, en aquella temprana fecha se utilizaban, exclusivamente, para tareas de reconocimiento. Pero Gavotti pensó que podría utilizar su aparato para algo más. Por ello cargó las granadas y cuando sobrevoló un campamento enemigo las soltó. Aunque no provocó ninguna baja mortal la idea gustó a sus superiores, los cuales le animaron a seguir haciendo incursiones de ese tipo. Lamentablemente para los italianos este tipo de acciones no ocasionaron víctimas, por lo que su Estado Mayor decidió olvidar esta posible arma. Como se demostraría más adelante, esta decisión fue una grave falta de previsión militar.

Aunque podemos considerar el bombardeo italiano como el primero realizado con un avión, existió otro anterior que también fue aéreo, si bien se utilizó otro tipo de artilugio volador, el globo aerostático.

El globo aerostático se inventó a finales del siglo XVIII por los hermanos Montgolfier y Napoleón parece ser que fue el primero en utilizarlo como arma de guerra. Durante su conquista de Europa, el corso utilizó los globos para realizar reconocimientos sobre las tropas enemigas.

Tenemos que esperar hasta mediados del siglo XIX para descubrir cómo estos globos fueron utilizados para el ataque aéreo sobre una ciudad. Los atacantes eran el ejército austríaco y la ciudad bombardeada Venecia. Era el 15 de julio de 1849.

Venecia pertenecía a Austria desde el Congreso de Viena, celebrado tras la derrota de Napoleón. La ciudad había pasado de manos austríacas a italianas (en realidad de Napoleón, que dominaba el país como una provincia francesa más) y viceversa en más de una ocasión recientemente. Y aunque ahora pertenecía a Austria, como herencia del imperio Habsburgo, el sentimiento de la población era unirse al nuevo país recién creado, Italia.

En marzo de 1848 las ciudades de Milán y Venecia se sublevaron contra el dominio austríaco. Y éstos necesitaron de algo más de un año para volver a recuperar el control de la zona, mediante las victorias en Custoza y Novara.

Tras las victorias en el campo de batalla, la toma de las ciudades se produjo tras unos implacables asedios. En el de Venecia parece que tenemos confirmado el uso del primer ataque aéreo. Éste consistió en el uso de unos globos aerostáticos no tripulados que contenían unas bombas detonadas con temporizador.

El ataque procedió de la siguiente manera. Como en Venecia se producían vientos regulares del mar hacia la ciudad se inflaron un par de globos desde un barco. Luego se les dejó que el viento los arrastrara a la ciudad, cargados de bombas. Éstas estaban llenas de metralla y fueron detonadas con un temporizador, cayendo sobre la ciudad.

La efectividad de este ataque aéreo debió ser bastante pobre y su objetivo no sería otro que infundir terror a los venecianos por medio de un ataque tan sorpresivo como devastador para las personas. Lógicamente, con globos a la deriva y a merced de los vientos, escasos objetivos estratégicos podían ser alcanzados a priori. La artillería convencional, más precisa y mortífera, siguió siendo utilizada implacablemente durante todo el asedio, el cual terminaría el 24 de agosto de 1849.

Por tanto, este primer bombardeo aéreo de una población llena de civiles, como los inmediatos posteriores que hemos visto después, tuvo escaso éxito y apenas sirvió para considerarse una simple anécdota. En ningún caso terminó decidiendo el curso de la guerra.
A pesar de la escasa eficacia mostrada, la idea fue siendo utilizada por otros países, lo que provocaría su prohibición específica en los acuerdos a los que llegaron las naciones en la convención de paz de La Haya de 1899.

Tal vez, si Hitler hubiese tenido en cuenta estos datos en la Segunda Guerra Mundial, no hubiese confiado tan ciegamente que su poderosa Luftwaffe lograría doblegar las defensas inglesas. Aunque mucho más eficaces y mortíferos en los siguientes años, las guerras que hemos vivido hasta ahora han demostrado que para vencer definitivamente a un enemigo se debe bajar al terreno y vencerlo con la infantería. Pero esto, ¡ya es otra historia!

Fuentes:

Tuchman, B.: Los cañones de agosto. Atalaya. 2004.


The first air bomb: Venice, 15 July 1849. En la red: http://airminded.org/2009/08/22/the-first-air-bomb-venice-15-july-1849/


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