El 8 de febrero de 1937 tuvo lugar, en la Carretera
Málaga-Almería (hoy N-340A) uno de los episodios más silenciados y turbios de
la Guerra Civil Española.
Las tropas rebeldes, tras su victoria en la batalla de
Málaga, realizaron un brutal ataque, por mar y aire, a la columna de civiles
que huían de la ciudad. Los historiadores no se ponen de acuerdo con las
cifras, pero en aquella carretera huían entre 150.000 y 300.000 personas. A
causa de los ataques con aviones y los obuses lanzados desde los barcos, se
estima que fueron asesinadas entre 3.000 y 5.000 personas.
Este suceso supuso una de las mayores masacres de la
guerra y, como no podía ser de otro modo, la propaganda sublevada intentó
ocultar este hecho y maquillarlo a través de fotografías como la que vamos a
analizar, publicada en el periódico ABC de Sevilla el 14 de febrero de aquel
mismo año.
¿Os interesa saber la mentira que esconde esta
fotografía?
Fotografías sobre la Desbandá de Málaga tenemos
muchas, siendo la mayoría obra de Hazen Sise, el chófer del doctor canadiense
Norman Bethune, quien escribió el testimonio de lo que vivió en un relato
titulado “El
crimen de la carretera de Málaga - Almería”. Aquí os dejo una de las
más estremecedoras, en la que aparece un niño desfallecido.
Por ello, sorprende que algunos medios utilicen
fotografías que corresponden a un momento posterior, cuando algunos refugiados
regresan a Málaga en los días posteriores a su conquista por las tropas
sublevadas. Es el caso de ElDiario.es quien, en un artículo
publicado en febrero de 2019, utiliza una fotografía muy difundida en múltiples
medios y páginas de Internet (aquí otro ejemplo).
El error de esta fotografía lo descubrimos en la
situación del mar, a la izquierda de las personas que huían. Esto nos indica
que esas personas no huían hacia Almería, sino que regresaban a Málaga.
Esta fotografía proviene de la obra Cuarto Avance
del Informe Oficial sobre los asesinatos, violaciones, incendios y demás
depredaciones y violencias cometidos por las hordas marxistas en la ciudad de
Málaga (1937, p. 102). En la misma aparecen retratados, tal como indica el
pie de página de la fotografía, “Málaga–Grupo de familias malagueñas
liberadas por las tropas nacionales”.
La fotografía publicada en el diario ABC de Sevilla y
que analizaremos a continuación pertenece al mismo momento. Tal como podemos
leer en el pie de página, se indica que “La carretera de la costa que va a
Málaga se ve invadida de familias que abandonaron sus hogares y regresan a
ellos al enterarse de que nuestras tropas ocuparon sus pueblos”.
En este caso, puesto que vemos el mar a la izquierda
de los refugiados, debemos indicar la veracidad de la dirección indicada. No se
trata tampoco de una fotografía perteneciente al momento de la desbandá, sino
al posterior de regreso de parte de la población.
Ahora bien, tal como indica Jesús Majada, Catedrático
de Lengua y Literatura en el Instituto Arroyo de la Miel de Benalmádena
(Málaga) y Profesor en la Universidad de Málaga, el cual ha realizado varias
investigaciones sobre este asunto, el pie de página de la fotografía contiene
una gran mentira.
Todas las fotografías en las que vemos a refugiados
con el mar a su izquierda, regresando a Málaga, pertenecen a una serie
realizada por el bando sublevado que pretendía otorgar una visión falsa de lo
ocurrido.
En efecto, se trata de refugiados regresando. Pero no
por su voluntad propia, sino que fueron capturados por las tropas rebeldes en
su huida y obligados a regresar a Málaga.
Por tanto, no se trata de liberados ni de alegres
familias que regresan a su hogar al conocer la victoria de las tropas rebeldes.
Al contrario, son prisioneros civiles que, según palabras de Majada, “fueron
recluidos en campos de concentración: un primer campo, en Torre del Mar; luego
fueron trasladados a otro campo establecido en el puerto de Málaga. Parte de
ellos fueron liberados; pero otros sufrieron prisión y, muchos, fusilamiento”.
Y aquí está la mentira de la propaganda sublevada.
Lejos de informar sobre la masacre llevada a cabo el 8 de febrero, la ocultan
mediante la falta de información al respecto para, más tarde, engañar a la
opinión pública definiendo a refugiados prisioneros como liberados que regresan
felices a sus casas.
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este suceso en el libro Mis mentiras favoritas. Historia Contemporánea.
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Me despido con una elocuente frase que sirve para
cualquier tiempo de guerra:
“Todos creen en las atrocidades del enemigo y no en
las de su bando, sin preocuparse por las pruebas”. George Orwell.
Hasta la próxima



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