domingo, 24 de noviembre de 2019

Un día visitando Toledo


Hoy os voy a comentar una visita clásica desde la ciudad de Madrid: la visita a la imperial ciudad de Toledo. La cercanía (menos de 100 Km) y la fácil conexión (tanto por carretera como por tren) animan a visitar esta ciudad, de largo pasado medieval, que constituye una de las tres visitas principales  (junto a Ávila y Segovia) para todos aquellos que deseen descubrir el rico patrimonio que rodea a la Comunidad de Madrid.

Aunque Toledo guarda numerosos tesoros que obligan a una visita detenida durante más de una jornada, la mayor parte de personas que la visitan tan solo pueden quedarse unas pocas horas, razón por la cual es necesario planificar bien la ruta a realizar.


¿Cómo llegar?

A Toledo se puede llegar cómodamente en tren AVE desde la estación de Atocha de Madrid. El trayecto no supone ni media hora, lo que supone una salida fácilmente realizable por los turistas que visitan la capital española. El trayecto desde la estación de tren hasta la ciudad apenas lleva otros 15 minutos andando (existen autobuses para los más perezosos que os llevarán a la Puerta de la Bisagra).

Si te animas a llevar el coche propio es necesario indicar que el casco antiguo medieval no está adaptado para el tráfico rodado y os aconsejaría no entrar de ningún modo (lo más probable es que el GPS os falle y quedéis atrapados en una calle estrecha). Por otra parte, en los alrededores próximos a la ciudad existe el aparcamiento de pago (la famosa O.R.A.), el cual dificulta enormemente aparcar a los visitantes que desean pasar el día en la ciudad y no andar regresando cada dos horas a cambiar el ticket (zona azul). En esta ciudad existe la zona naranja en la que no existe limitación horaria. La hora de estacionamiento no llega a un euro y se debe pagar de lunes a viernes de 10-14 y de 17-20H y los sábados por la mañana hasta las 14:00H.

Otra opción de pago es elegir un parking subterráneo en el que dejar el coche toda la jornada. Los que más plazas tienen se encuentran en Paseo del Corralillo San Miguel s/n y en Paseo de Recaredo, 27.

La alternativa más económica es aparcar fuera de las zonas de limitación horaria. Tendrás que andar un poco hasta la ciudad pero te ahorrarás unos euros para invertirlos en algún recuerdo en la ciudad. Las mejores zonas para aparcar gratis en Toledo son:

·        Parking gratuito de Safont, junto a la estación de autobuses. En el puente de Azarquiel, antes de llegar a la glorieta existe un desvío a la derecha que nos lleva directos al aparcamiento. Unas escaleras mecánicas os acercarán al centro en unos 10 minutos.
·        Parking junto a la estación de tren AVE. Además del propio de la estación, bastante concurrido, existe otro más próximo al río Tajo, junto a una gasolinera, denominado Paseo de la Rosa (o Azarquiel).
·        Parking situado detrás de la zona del Circo Romano (Camino Molinero).
·        Parking zona Santa Teresa, cerca Paseo Circo Romano. Sin asfaltar pero próximo a las escaleras mecánicas de Recaredo.

¿Qué ver en Toledo?

Vamos a imaginar que entramos en la ciudad por la famosa Puerta de la Bisagra. Es una muy buena opción, pues justo en la glorieta anterior existe un centro de información turística en el cual encontrar un plano para orientarnos por la ciudad.

La Puerta de la Bisagra, un auténtico arco triunfal reelaborado por Alonso de Covarrubias, su aspecto actual data de mediados del siglo XVI. El escudo imperial de Carlos V, inconfundible con su águila bicéfala, saluda a todos los visitantes. Este lugar es uno de los que más me gustan para entrar a la ciudad y es un magnífico aperitivo de lo que nos vamos a encontrar dentro de la ciudad.
 
Puerta de la Bisagra. Toledo.
Nada más entrar vamos a encontrarnos con la iglesia de Santiago el Mayor o de Santiago del Arrabal, una de las mejores muestras del estilo mudéjar toledano. La decoración con ladrillo de su triple ábside, con tres pisos de arcos de herradura, es una imagen realmente evocadora.
 
Iglesia de Santiago el Mayor. Toledo.
Siguiendo la Calle Real llegaremos a la Puerta del Sol, una puerta albarrana del siglo XIV en estilo mudéjar y con influencia nazarí que os recordará a las puertas de la Alhambra granadina. Su nombre proviene de un relieve en el lado extramuros, en el que entre otras figuras aparece un sol.
 
Puerta del Sol. Toledo.
Nada más atravesar la puerta, a nuestra izquierda, se encuentra la Mezquita del Cristo de la Luz, interesante edificio del siglo X y único que se conserva anterior a la conquista cristiana de la ciudad en 1085. Originalmente era un pequeño oratorio asociado a esta entrada a la ciudad, por lo que no os penséis encontrar un gran templo. La advocación al Cristo de la Luz se la dieron los caballeros de la orden de San Juan, quienes se hicieron cargo del edificio tras la conquista. Actualmente espacio desacralizado, resulta interesante pasear entre sus columnas de capiteles reaprovechados de otras construcciones, las cuales sostienen nueve bóvedas con sus característicos arcos de herradura.
 
Mezquita Cristo de la Luz. Toledo.
Callejeando un poco por la Calle del Cristo de la Luz, a la izquierda por la calle Alfileritos y luego por la calle Sillería llegaremos a la Plaza Zocodover, auténtico centro neurálgico de Toledo durante muchos años. Su nombre procede del árabe sūq ad-dawābb, que significa "mercado de bestias de carga". Hoy día su función comercial no ha desaparecido y en torno a sus aledaños se extienden los principales comercios y restaurantes de la ciudad.

Cruzando el arco del edificio gubernamental podremos acercarnos al interesante Museo de Santa Cruz, ubicado en un antiguo hospital y que contiene cuadros de El greco y piezas varias de artes industriales y cerámicas. Para investigar sobre sus colecciones pinchar aquí.

No obstante, la gran visita museística de Toledo es el cercano Museo del Ejército, ubicado en el imponente edificio del Alcázar de Toledo. Su visita, en mi opinión, es imprescindible, y tenéis un post entero dedicado a él en este blog (pinchar aquí). Para investigar sobre horarios y exposiciones os recomiendo visitar su web: http://www.museo.ejercito.es/.
 
Museo del Ejército. Toledo
En nuestro camino hacia la Catedral, la otra gran visita de la ciudad, podemos realizar un pequeño desvío y acercarnos a la antigua Mezquita de Tornerías, ahora un Centro de artesanía con tienda incluida. La curiosidad de este edificio reside en asentarse sus cimientos sobre un Castellum Aquae de época romana.

Según lo que os hayáis entretenido realizando vuestras visitas puede que ya sea hora de comer. Yo os recomendaría esperaros a ver la Catedral, aunque si el hambre aprieta en la zona alrededor de Zocodover existe la mayor oferta de restauración de la ciudad.

La Catedral de Toledo es el edificio más imponente de la ciudad y uno de los más bellos, en su estilo, de toda España. Su estampa exterior es inconfundible debido a su única torre, la cual alberga “la gorda”, una campana de 17 toneladas de peso.

La sede de la Archidiócesis de Toledo es un templo gótico con una decoración bastante recargada, en la cual la influencia francesa es evidente. De hecho sus modelos fueron Bourges y Le Mans.

En la facha principal merece la pena detenerse un rato para admirar los tímpanos decorados de sus tres entradas. La Puerta del Perdón (centro), la del Juicio Final (derecha) y la del Infierno (izquierda). Los altorrelieves son una de las decoraciones que más me agradan del gótico y aquí encontraréis unos ejemplos extraordinarios.
 
Catedral de Toledo. 
Sus dimensiones son apabullantes, con cinco grandes naves (siendo las externas extrañamente más anchas) y doble girola. Y la influencia decorativa francesa está reinterpretada según los gustos castellanos, los cuales hacen la imagen general menos esbelta que los modelos norteños (la famosa horizontalidad castellana) y añaden la tradición mudéjar, presente en los arcos polilobulados y entrelazados.

La Catedral posee más de 700 vidrieras, las cuales fueron realizadas entre los siglos XIV y XVI. Os recomiendo fijaros en las del rosetón del crucero, unas de las más conseguidas.

El retablo mayor, de grandes dimensiones, posee numerosas figuras que nos relatan pasajes del Nuevo Testamento, siguiendo el estilo gótico florido. Mientras que la reja del coro es uno de los mejores ejemplos del renacimiento español. Tampoco os olvidéis acercaros al Transparente, un conjunto escultórico situado detrás del altar que destaca por la riqueza barroca que atesora.
 
Interior de la Catedral de Toledo
Por último, además del Tesoro propio de estos monumentos debo destacar la presencia de obras pictóricas de gran valor, tales como las de Velázquez, Tiziano o El Greco.

Desde la Catedral, siguiendo la calle de La Trinidad ingresaremos en la antigua judería de Toledo. También podemos hacerlo a través de la Plaza del Ayuntamiento, en donde podremos admirar la Casa Consistorial y empaparnos del ambiente concurrido de uno de los centros neurálgicos de la ciudad.

En la judería existen varios monumentos de interés turístico que no os deberíais perder. Aunque debéis tener precaución a la hora de elegir bien vuestro destino. Por ejemplo, la Iglesia de Santo Tomé es lo que yo llamo una trampa turística. Con el reclamo de poseer el famoso cuadro del Entierro del Conde Orgaz, cobran unos 3€ por ver la sala en la que se expone la obra de El Greco. En mi opinión es un robo, pero para gustos los colores.

El Museo de El Greco si que es una visita interesante. La idea de este museo surgió en 1911, como una forma de reunir la obra de Doménikos Theotokópoulos y, de paso, mostrar como vivía. Hoy día no visitamos la original vivienda del pintor (fue arrasada pro un incendio), aunque si se ubica en un lugar muy próximo a su residencia. Pasear por las salas de esta casa del siglo XVI ya bien merece la pena, con sus patios, jardines, cuevas y balcones. Pero la verdadera importancia de este museo es la extraordinaria colección de pinturas que posee de este artista manierista tan particular.

Sin duda, Vista y Plano de Toledo es una de las más famosa, aunque a mi me gustaría destacar la sala del Apostolado y el pequeño oratorio con San Bernardino. Una verdadera delicia de museo pictórico que os agradará visitar.

Muy cerca del edificio anterior se sitúa la Sinagoga del Tránsito. Tras visitar antiguas mezquitas y una Catedral, es hora de adentrarnos en uno de los más bellos ejemplos de templo judío. Por algo se recuerda a Toledo como la ciudad de las tres religiones.
Esta sinagoga se construyó en el siglo XIV por Samnuel ha-Leví, consejero del rey Pedro I de Castilla. Y su existencia se debe al agradecimiento del monarca hacia la comunidad judía de la ciudad, la cual le ayudó a recuperar Toledo en su lucha contra Enrique de Trastámara. Tras diversas vicisitudes acaecidas tras la expulsión de los judíos de España en 1492, el templo terminó convertido en sede del Museo Sefardí, organización que desde 1964 se dedica a transmitir el legado cultural de este pueblo. Por tanto, en el interior del edificio podremos admirar diversos objetos relativos a la cultura judía.

El antiguo templo, de clara tradición mudéjar, destaca por la riqueza decorativa interior, a base de ricas y elaboradas yeserías, así como la existencia de un artesonado en madera policromada que sirve de techumbre. Nada en el exterior os prepara para el tesoro artístico que guarda este lugar. Sin lugar a dudas uno de los mejores ejemplos de sinagoga judía que podemos observar en España.

Existe en la judería otra antigua sinagoga visitable. Se trata de la Sinagoga de Santa María la Blanca. Se trata de un templo que os recordará un poco a las mezquitas, debido a la apretujada sucesión de columnas y arcos de herradura. Las yeserías y los pilares octogonales con capiteles de nido de avispa son los motivos decorativos de este precioso templo.
 
Sinagoga Santa María La Blanca. Toledo.
Ya es hora de tomar el camino de regreso. La visita ha sido intensa, aunque podemos alargarla todo lo que queramos en la vuelta.

También en plena judería se encuentra el Monasterio franciscano de San Juan de los Reyes, uno de los ejemplos principales del gótico isabelino. Visitar la iglesia, de una sola nave con un gran retablo y techos mudéjares, y el claustro, con bóvedas de crucería y arcos trilobulados, es obligado para aquellos amantes del arte gótico religioso.


Desde el lugar anterior es muy sencillo acercarse al convento de Santo Domingo el Antiguo, el cual contiene retablos y obras de El Greco de gran valor. No obstante, dado que Toledo fue la capital del reino visigodo, yo os recomendaría visitar el Museo de Los Concilios y La Cultura Visigoda. Situado en la Iglesia de San Román, guarda reproducciones de las coronas votivas del Tesoro de Guarrazar, restos visigodos y bellas pinturas románicas en las paredes de la iglesia mudéjar. Y tan solo a unos pocos pasos se encuentra la Iglesia de San Ildefonso, uno de los principales templos barrocos de la ciudad en la que destacaría la pretenciosa fachada retablo que posee.


Un magnífico broche de oro para terminar la jornada supone guardar el mapa y perderse caminando por esta bella ciudad. Encontraréis bellos rincones y estrechas callejas llenas de encanto.

Espero que os gustara la entrada y os anime a visitar esta bella ciudad.



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